Día: 3 julio, 2016

El árbol de los bastones

La abuela Martina tenía un grupo de amigas en el pueblo con las que jugaba a las cartas. Entre ellas se llamaban con diminutivos como si se hubieran vuelto niñas de nuevo. En verano se sentaban a jugar en una mesa plegable debajo de un árbol. Era un arce negundo, lo sé ahora porque lo he investigado pero antes, para mí, era el árbol de las abuelas o el árbol de los bastones. Las que llevaban bastón lo colgaban de las ramas más bajas mientras echaban la partida. Como unos frutos extraños.

Las amigas empezaron a morirse una tras otra y un verano ya solo quedaban Martina y Consuelín. Como solo dos no podían jugar buscaron unas suplentes pero ya no era lo mismo. Mi abuela se enfadaba con las nuevas, no le gustaban, decía que hablaban mucho y que la mareaban, que eran tontas y que jugaban muy mal. Cuando íbamos a verla los fines de semana siempre nos enseñaba la misma foto, una en la que estaban las cuatro amigas originales muy pimpantes debajo del árbol de los bastones.

Teníamos que poner mucha cara de sopresa como si nunca hubiéramos visto la foto, y la habíamos visto mil veces, y ella, entonces, y eso era lo peor, entraba en detalles. Nos iba señalando a cada una de las amigas y nos narraba su proceso mortuorio sin ahorrarnos nada. Con puntillismo de abuela morbosa. Si intentábamos cambiar de tema, nos reconducía debidamente al relato del fin.

Estábamos deseando salir de allí, largarnos, dejarla sola con sus amigas supletorias que no sabían jugar y la foto de sus muertitas sufrientes. Pero luego, cuando por fin nos íbamos me daba pena. Pensaba que ella podía ser la siguiente ya que solo quedaban dos y me entraban ganas de volver para estar con ella un poco más. Es raro querer a alguien y al mismo tiempo no poderlo soportar. Estar deseando marcharte y cuando te marchas, arrepentirte. Pero pasa.

Ella fue la superviviente, la recuerdo muchas tardes sentada debajo del arce, ya sin bastones colgando, ya sin partida porque también sobrevivió a las suplentes tontas. Mirando al frente. Los pájaros cantando por encima.

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