Día: 26 julio, 2016

Primicia literaria

Hola, seres de la globosfera, algunos amigos y otros no tanto. He vuelto tal y como prometí y tengo algo que comunicaros, ¿a que parezco una profeta? Pues no, no tengo nada que profetizar excepto que mañana va a hacer calor. No bebáis agua, no sabe a nada, y salid a correr ataviados con mallas negras de escasa transpiración, a eso de las cinco, con la fresca.(No pierdo la esperanza de que alguno palme, somos muchos seres humanos abarrotando el planeta y esto va a estallar, como el obús aquel).

Lo que quería comunicar, a modo de primicia veraniega, es que ya tengo mi segunda novela. Sí, qué alegría os acabo de dar, lo sé. La primera pasó sin pena ni gloria, tengo que admitirlo, pero fue por falta de un título interesante. Solo se llamaba “Novela de Esme” y claro, así no me comí un colín. Con esta va a ser distinto, tengo experiencia. La he titulado, “El sexo en los tiempos del pánico”, no es plagio de nada aunque pueda parecerlo, ya lo tenía pensado desde mucho antes que el señor Gabriel. Dudé si llamarla mejor “El sexo en los tiempos de Pokemon go” pero lo he descartado, es un título que va a envejecer mal porque esa moda pasará, como pasan todas. Yo aspiro al clasicismo, no me gusta ser de usar y tirar, mira tú.

El pánico, como su compañero el sexo, (compañero en mi novela, se entiende) siempre estará de actualidad, no hay más que leer las noticias y empezar a temblar del terror. Estas son unas palabras escogidas al azar de un periódico de hoy, “amenaza que se cierne, ataque terrorista, serie de actos violentos, despliegue policial, guerra, corrupción, conflictos sociales”, podría seguir pero no tengo tan mal gusto.

En su interior, en el de la novela, digo, puede que no haya ni sexo ni pánico, solo en las tres primeras páginas que empiezan de lo más tórridas y violentas, y sí unas cuantas faltas de ortografía pero ¿y qué?, ¿acaso alguien se la va a leer hasta el final? Es una pregunta retórica, no quiero saber la verdad.

Si me he puesto a escribir es porque la vida en el zulo me resulta insoportable, yo soy una mujer de acción y ese enclaustramiento en compañía del Toni (qué mal me cae), el Jacobín (qué plastas son los niños), Eva (todo el día contenta, es insufrible), Patricia (es tan pija que la mataría) y doña Marga (no digo nada que incomprensiblemente tiene muchos fans) es la peor de las torturas. Ya sé que muchos no sabéis de quién leches hablo, da igual, eso no es lo esencial.

Lo esencial es que compréis mi novela, os va a encantar, os lo aseguro, vais a quedar abducidos desde la primera línea hasta la quinta más o menos, ¿para qué más? No va a ser todo leer en esta vida.Y una vez comprada, no antes, salid y que os dé el aire, a las cuatro o cinco, es la hora buena, mejor si es corriendo en vez de andando. Y si estáis en la playa y hay bandera roja, ni caso, la ponen de adorno, al agua. En la piscina lo mismo, de cabeza por donde no cubre o por donde cubre si no sabéis nadar. Son consejillos que os ofrezco de forma gratuita para evitaros las penurias de la vejez.

Me voy, tengo que seguir con mis misivas al espacio exterior y no quiero risitas, qué gente más descreída y más provinciana, como si estuviéramos solos en el Universo, garrulos sois, de verdad. Ya me reiré yo de vosotros cuando esté cómodamente instalada en Alfa Centauri y observe desde las alturas o bajuras, qué sé yo cómo será eso, vuestra lamentable existencia terrenal.

Se aproxima por el pasillo la asesina de personajes, huyo, qué chasco se va a llevar cuando compruebe ingratamente que la entrada de hoy ya se la ha escrito otro, otra, para ser más exactos. Nos ha matado mal, sin finiquitarnos del todo, y estas son las consecuencias. Para que aprenda.