Frutero del Punyab

Hace poco abrieron en mi barrio una frutería nueva, el frutero es un indio con turbante naranja, barbita negra de chivo, muy delgado, con aspecto de yogui, amable y ceremonioso. Habla bien el español porque ya lleva diez años aquí y además le gusta hablar aunque si el otro no está por la labor, limita el intercambio verbal a tres frases recurrentes.

Una es “to muy bueno, to muy fresco”, la otra “gracias a Dios” y la última, que utiliza como cierre es “qué pena, qué pena”. La primera es bastante falsa porque, si puede, te coloca entremezclado algo “to malo, to pocho” pero como lo hace con una sonrisa y aires de tranquila meditación da más vergüenza reclamar que si fuera el típico frutero chulesco.

Suele tener de fondo musical algo muy repetitivo y machacón que han resultado ser rezos cantados, como el rosario de mi abuela pero en versión exótica. Para mí, para él lo éxotico será el rosario. Me recuerda un poco a mi abuela, en versión asiática y joven porque ella también decía “qué pena y si Dios quiere”.

Sé que son oraciones porque se lo pregunté, un poco por interés y otro poco por hablar de algo mientras me pesaba la fruta. Como me pareció que la charla se había quedado un poco corta, él seguía pesando y yo mirando como se electrocutaba una mosca, también le pregunté de qué parte de la India era. Me dijo que del Punyab y me preguntó, ilusionado, si había estado alguna vez.

Ahí es cuando me di cuenta, demasiado tarde, de que hacer esa pregunta si no habías ido nunca a la India, como es mi caso, y sin tener ni idea de la geografía del país, era una tontería de las gordas. Para no quedar como idiota ni decepcionarle, mentí un poco y le dije que sí, que había estado unos días y que me había gustado mucho. Ya lanzada le dije también que la gente era muy simpática y la comida riquísima. Pollo tandoori y todo eso. Luego salí corriendo antes de que me preguntara algo más, con una ansiedad parecida a la que sentía en clase de matemáticas cuando sacaban a la pizarra.

En cuanto llegué a casa, además de comprobar que me había endosado un melocotón “to pocho”, me metí en la wikipedia para informarme y aprendí bastantes cosas. Por ejemplo que Punyab significa cinco ríos, que su capital es Chandigarh, que se dedican sobre todo a la agricultura porque es una región muy fértil, a causa de los cinco ríos, y que la mayoría de la población es sij, no sé en qué consiste ser sij. Ya me enteraré. La visita típica es el Templo de Oro en Amristar, santuario sagrado del sijismo. En este momento están en época de monzones.

Con esos datos en mi poder he vuelto hoy a por un melón sin miedo a ser descubierta. Se ha puesto muy contento cuando me ha visto, por aquello de que conozco su tierra. Iba a sacarle el tema de los monzones, del templo dorado y de la fabricación de bicicletas y máquinas de coser, otro dato que me he aprendido de la zona, pero no ha podido ser porque en un momento se ha llenado la tienda de gente y de lío. Una mujer venía a devolverle una piña que no estaba tan “to buena” como debía.

Solo me ha podido contar que no va cerrar en todo el mes porque es pobre, los pobres no tienen vacaciones, solo han venido al mundo para trabajar, trabajar y trabajar, nada más que para eso. “Qué pena, qué pena”.

Pues es verdad, tiene razón el piadoso frutero del Punjab, ahí sí que está bien puesto el qué pena.

Anuncios

52 comentarios en “Frutero del Punyab

  1. Pues sí, qué pena, qué pena. Me interesaría saber dónde más mete el qué pena, a ver si te fijas y nos das unos ejemplos, me parece interesante. Anda que tú también te metes en unos jardines… A ver si ahora te va a preguntar por otros lugares de la India, porque si has estado ahí, que no lo conoce ni Dios (me imagino) , tienes que haber estado en los sitios turísticos. Ya te puedes poner a empollarte la India de pe a pa. Ahora vete a algún chino y dile que has estado en China… anda que tú también…
    Besos

  2. ¡Qué haríamos hoy en día sin nuestra amada Wikipedia!
    Estaba pensando yo en este frutero con tanta pena… ¿por qué no le presentas a la Mari Catástrofes? ¡Tendrían una conversación de lo más interesante!, ella contando desgracias y él contestando qué pena, qué pena 😀 😀 😀

      1. Creo que debe ser técnica de ventas. Cerca de donde vivo hay una frutería que se llama Punjab y justo debajo pone «Visca Catalunya!»
        Fíjate si en la de tu frutero pone «De Madrid al cielo» 😀 😀 😀

      2. Muy espiritual pero te cuela la fruta pocha sin que te enteres. Será que tenemos que amar también lo pocho, lo desgraciado, lo imperfecto…Sí, es muy hermoso y espiritual, aunque una cosa es amar y otra bien distinta pagar por ello. No les pagamos con dinero defectuoso…

      1. Yo pienso igual. A mí no me gustan los que te dicen “te voy a ser sincero” Huy, qué miedo, luego te llama fea o algo peor.

  3. Yo soy una defensora de las mentiras como estas, sin ellas no habría anécdota. Además, si, como dicen algunos locos, somos es una persona diferente en cada ocasión, no habría problemas que en esa frutería tú fueras alguien que viajó a la India.

    Imagino una segunda parte en que le confieses que mentiste o que le digas que fuiste a través de Google Earth.

    1. Son mentiras inofensivas, a él no le hace daño, al revés, se puso tan contento, y yo, de paso, he aprendido algo. Vamos, que estoy interesadísima ya en el Punjab, no para ir, que está muy lejos pero el viaje mental, eso sí 🙂

  4. Hablar por hablar, técnica clásica de todo frutero que se precie para colarte, a la mínima que desvíes, la vista el melocotón to pocho, qué pena qué pena

  5. Estoy de acuerdo, esas mentiras molan, todos ganan, incluidos nosotros, al menos yo, que de no ser por ella, ni hubiera tenido mi lectura de paloma diaria, ni sabría nada del punyab….

  6. Muy gracioso, ya se nota que te cae bien el frutero espiritual y majo y simpático y amable y conversador. Ay, mentirosilla mentirosilla…aunque tienen razón, la verdad está sobrevalorada y además sin esa trola no habría anécdota que contar. Me sorprende, porque estaba convencido de que era Punjab con J, ahora veo que también vale Punyab. De la misma forma creí que se escribía SIKH, ahora veo por la wikipedia salvamentirosos que es correcto SIJ y también SIKKH. Efectivamente son los del famoso turbante, creo que naranja. Nada que ver con el Islam, por ejemplo. Bueno, mientras no te metas en berenjenales con esa mentira y no te la descubra. Yo ahora seguiría con la trola. Sus frases recurrentes son muy graciosas, especialmente la de la pena. Un día puedes soltarle: “Qué pena, qué pena, porque me acabas de colar otro melocotón muy pocho, y creo que no volveré más a tu frutería”, a ver qué te contesta.

    1. Sí que me cae bien, me parece gracioso y me gusta que me cuenten cosas de otros países. No me atrevería a decirle eso, en el fondo soy bastante tímida. Y sin en el fondo. Creo que voy a cambiar de frutería.

      1. ¿Cambiarás de frutería? Vaya…pero lo primero es la fruta y después va la vida social. Yo, como me calzo un guante de plástico y escojo la fruta yo mismo, pues cap problema. Ni de pochos ni de trolas arriesgadas. Aunque siempre puedo mentir, por ejemplo a una cajera guapa del Mercadona, pongamos por caso. Hay una rubia que está muy bien, pero de hecho compro fruta en varios sitios, incluyendo el colmado de chinos que te mencioné un día -los que gritan bastante-.

  7. He conocido varios taxistas del Punjab, sí, yo lo escribo así.
    Todos hablan maravillas de su tierra.
    Ahora les hacen la competencia los chinos.
    Mal asunto para ellos.
    Los chinos no tienen límite a la hora de competir y acaban ganando.

    Besos.

    1. Creo que se puede escribir de las dos maneras.

      Sí, los chinos son muy temibles, comercialmente hablando.

      Esto no tiene que ver pero me he acordado de ti al ver el dibujo de hoy de Google, es de Gloria Fuertes, te gustaba su poesía, ¿no? No he leído apenas de ella.

      1. A Gloria Fuertes se la ha caricaturizado.
        Lo ha hecho gente sin cerebro ni educación.

        Yo empecé a leerla por casualidad y la sencillez de su poesía me cautivó.
        Sencillez no implica falta de profundidad.
        Ella era una poeta del pueblo, de la calle, y su sensibilidad era extraordinaria.
        Gracias a ella empecé a escribir, luego me aficioné a Benedettí, también sencillo y profundo, alejado de los poetas fantasmones y creídos de si mismos o de los poetas consagrados y tan crípticos que da angustia leerlos.

        Te pongo algunos poemas de ella que voy a buscar ahora para ti, no es una selección cuidadosa eh…:

        Al borde
        Soy alta;
        en la guerra
        llegué a pesar cuarenta kilos.
        He estado al borde de la tuberculosis,
        al borde de la cárcel,
        al borde de la amistad,
        al borde del arte,
        al borde del suicidio,
        al borde de la misericordia,
        al borde de la envidia,
        al borde de la fama,
        al borde del amor,
        al borde de la playa,
        y, poco a poco, me fue dando sueño,
        y aquí estoy durmiendo al borde,
        al borde de despertar.

        Autobio
        Nací a muy temprana edad.
        Dejé de ser analfabeta a los tres años,
        virgen, a los dieciocho,
        mártir, a los cincuenta.
        Aprendí a montar en bicicleta
        cuando no me llegaban
        los pies a los pedales,
        a besar, cuando no me llegaban
        los pechos a la boca.
        Muy pronto conseguí la madurez.
        En el colegio,
        la primera en Urbanidad,
        Historia Sagrada y Declamación.
        Ni Álgebra ni la sor Maripili me iban.
        Me echaron.
        Nací sin una peseta. Ahora,
        después de cincuenta años de trabajar,
        tengo dos.

        La arrepentida
        Padre:
        Hace quince días que no duermo con nadie.
        Me acuso,
        de no haberme ganado la vida con las manos,
        de haber tenido lujo innecesario
        y tres maridos, padre—
        …eran maridos de otras tres mujeres.
        Podía haber tenido muchos hijos.
        No quiero volver a hacerlo.
        Me voy a retirar del oficio.
        ¿Puede recomendarme algún reformatorio?
        Ustedes tienen todos muy buenas referencias.
        No voy a los oficios y como carne siempre.
        Socorro a las sirvientas y a los pobres del barrio
        no les llevo gran cosa.
        También tengo que decirle,
        que soy muy desgraciada.

        Ya paro, valeeeeeeeeeeeeeeeee

  8. Amable, observadora y curiosa con una gran capacidad de sacar de algo tan rutinario una cosita divertida. Pues, los chinos son únicos los que no se integran a las sociedades ajenas , pese a que han invadido el mundo entero. Lo dudo que vas a saber algo más de geografia china. Sigue con el indio.

    1. Ya lo he intentado con los chinos pero como tú dices, no hay manera, son muy crípticos, por lo menos los de las tiendas de mi barrio. Seguiré por el Punyab 🙂

    1. Hay tantas fruterías y supermercados que tiene mucha competencia. Creo que por eso le ha dado el toque un poco exótico, para destacar, pero ni por esas. La vida es difícil para muchos.

  9. La de cosas que podría contar el frutero y que no vienen en la Wikipedia y todo sin tener que conectarte, sólo a cambió de transigir con alguna “pocholez”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s