Hacia el lugar equivocado

Qué envidia me daba el Ardilla los últimos días del verano. Él no tenía que irse. Se quedaba el año entero con todo lo que me gustaba, era suyo de verdad y no un simple préstamo como en nuestro caso. Ya estábamos a punto de tener que devolver la felicidad y eso me hacía sufrir por anticipado y no me dejaba disfrutar del final.

Para fastidiarle un poco, ya que él tenía lo que yo quería y sin haber hecho nada especial para merecerlo, puro azar del nacimiento, le preguntaba cómo se llamaba su colegio. No lo sabía, ignorancia que nos hacía mucha gracia. Se encogía de hombros con fastidio y me señalaba con la cabeza la dirección de ese colegio sin nombre. Eso también me daba un poco de envidia, en un sito sin denominar seguro que se estudiaba poco y no mandaban deberes.

A pesar de que volvíamos algunos fines de semana y en las vacaciones de Navidad y nos encontrábamos de nuevo, yo me imaginaba su vida instalada siempre en verano, libre de obligaciones, sin lluvia, sin días oscuros, sin dolor de garganta, sin fiebre de invierno, en un constante juego y en unas vacaciones eternas. Por eso no entendía por qué él también estaba esos últimos días un poco melancólico y todavía más callado de lo habitual. Si él no tenía que volver a Madrid, a encerrarse en un piso pequeño con un feo descampado delante. Él seguía teniendo árboles, montes, olor a pinos, estrellas por las noches. Él estaba en el lugar correcto y nosotros íbamos hacia el equivocado.

Estaba clarísimo y más claro todavía cuando nos acercábamos por la carretera a nuestra casa por esa zona de naves industriales y cementerios de coches. Cada año, al volver, insistíamos en lo mismo: queríamos quedarnos a vivir en el pueblo, ¿es que mis padres eran tontos y no se habían dado cuenta? Mi padre, que también volvía de muy mal humor, soltaba su “no se puede y a callar” y ponía en el coche la música de sus canciones vascas. Pues a callar, a odiar el “Boga, boga mariñela”, canción que también hablaba del adiós y la nostalgia pero bastante absurda con su “agur Ondarroa” cuando lo que se atraviesa es la reseca meseta castellana, imposible de bogar.

Entre patadas y pisotones rabiosos y los juegos de sumar matrículas que proponía mi madre, nunca perdía la esperanza de transmitirnos su pasión por los números, llegábamos al lugar erróneo, el nuestro de verdad, al parecer, con esa angustia acompañada de dolor de estómago y de cabeza, el cuerpo solidarizándose sin necesidad.

El Ardilla, él sí que tenía suerte, aunque no debía de saberlo porque cuando, al irnos, pasábamos con el coche por delante de su casa, lo veíamos sentado en un escalón, arrancándose las costras de las rodillas, mirando taciturno para el suelo, sin querer contestar a nuestros gritos de adiós.

Anuncios

31 comentarios en “Hacia el lugar equivocado

  1. Si es que nunca estamos contentos con nada. A mí, incluso ahora de mayor, según qué lugares visito, al dejarlos siempre me queda esa sensación de estar haciendo el idiota por no cambiar radicalmente de vida, pero, claro, como tú dices, te imaginas una cosa parcial e idílica y no el día a día, que aquí y en todos lados no es mágico 24 horas al día 😉 ¿Será por eso que los millonarios tienen un montón de casas repartidas por el mundo? 😀 😀 😀 ¡De mayor quiero ser millonaria! 😉

      1. Bueno, felices no sé si son, pero en caso de que no lo sean, se ha de reconocer que es más cómodo llorar dentro de un Rolls-Royce que en un vagón de metro abarrotado 😀 😀 😀

  2. Puede parecer que no tiene nada que ver, pero creo que mi afición a escribir empezó mirando a través de la ventanilla del coche en esos viajes que cuentas.

  3. El Ardilla se quedaba sólo.
    Yo que también disfruté de veranos en pueblo recuerdo a otros Ardillas que se quedaban tristones cuando los que vivíamos en ciudad volvíamos a casa.

    Ojo al dato, yo no sumaba las matrículas, yo las multiplicaba.
    A tu madre le hubiera caído bien.

    Besos.

    1. Sí, era eso, que se quedaba solo.
      ¿De verdad multiplicabas matrículas? Me has impresionado. La única vez que mi madre me dio una torta fue intentando explicarme matemáticas.

      1. Yo era muy bueno en cálculo mental.
        De verdad que si.
        Si hubiera nacido cuatro siglos antes habría vivido de eso.
        Pero claro… tuvieron que inventar las calculadoras, grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr

        Ah, las matemáticas y el cálculo mental no están relacionadas.
        Yo era bueno en cálculo mental pero las matemáticas no me gustaban nada y alguna parte de ellas se me atragantaba.

  4. Entrañable, siempre, Eva. A mis años, al leerte, recupero muchas de esas imágenes que tanto se parecen a la tuya de hoy.
    Un abrazo y … gracias.

  5. Hola, guapa te leí ayer y te comento hoy. Con lo guay que es Madrid, normal que el Ardilla se quedara triste. Siempre queremos lo que no tenemos, lo que imaginamos que es mejor y que cuando tenemos no lo es. Todo tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, y yo hoy estoy espesita del todo, qué mal me estoy expresando… total, he venido a desearte buen finde 😛 , antes de que se acabe.
    Besos 😉

    1. Que no, que te he entendido perfectamente. Pues a mí Madrid no me gusta demasiado y eso que es mi ciudad, será por eso que dices.

      Gracias por seguir acordándote del “finde”.

      Un beso, Celia, estás guapa en tu nueva foto de perfil.

      1. Gracias.
        Yo me fui de Madrid harta, hace muchos años. Ahora la echo de menos. Mis mejores amigos están ahí. Voy de vez en cuando pero menos de lo que quisiera.
        Besos, hermosa.

  6. Recuerdo como una tremenda sorpresa descubrir que allí, en casa de mis abuelos también llegaba el invierno, que las tardes se hacían cortas, que el frío los retenía en casa y los árboles se desnudaban de vida.

    1. Cuando dejamos un lugar nos da la sensación de que se va a quedar igual a como lo dejamos, sin modificar.
      Me ha gustado tu ovservación, Pilar.
      Gracias por comentar. Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s