Día: 5 septiembre, 2016

Hazme tonta

Pero este calor que está haciendo, ¿es real y lo sufren también los humanos o es otra de las invenciones de la loca para hacernos imposible la vida ficticia? No lo sé, lo que sí sé es que estoy a punto de ebullición dentro del quiosco de mis delirios y si finalmente hiervo y me evaporo tampoco me va a importar tanto.

Dado que no puedo hacer planes ni proyectos ni emprendimientos, que es lo que a mí me gusta, porque ya sé que van a ser chafados, ¿para qué quiero vivir, para qué quiero que me escriban? Si pudiera haría con estos días de pesadilla una bola, los arrugaría como se arruga un papel que ya no sirve y de una patada los mandaría a la papelera junto a los envoltorios pegajosos de los helados.

Pero no tengo ese poder, mi vida de mentira durará hasta que se canse. Ahora tengo miedo de que cualquier día de estos se marque un Pompeya. Por eso llevo en la misma postura hierática toda la tarde, es una pose que me tengo ya muy estudiada y que me favorece, no me atrevo a descomponerme mucho no vaya a ser que nos vierta la lava de su particular Vesubio en el peor de los momentos. No me gustaría ser petrificada según y cómo.

Solo me queda rezar, pero no me da la gana. Yo ante esa no me postro, además que no me iba a hacer caso, es de las que hace lo contrario a lo que le implores. En realidad solo le pediría una cosa y bien simple: que me vuelva tonta como a los otros, que me quite la lucidez y me deje creer que tengo alguna posibilidad de cambiar mi vida. Para ponerme a enredar de nuevo como la enredanta que fui. Es que una vida así sin ilusiones, sin fantasías ni esperanzas, nada más que esperando el pompeyazo, es algo pero que muy penoso.

Está bien, me humillaré y oraré, a ver si cuela: cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan. Esto para abrir boca y ahora al grano: déjame volver a ser la Esme loca que fui, inasequible al desaliento. No hace falta que me traspases los rasgos de tu cansina personalidad ni el calor que pasas tú, ya puestos. Te lo pido así, en confianza, de mujer ficticia a mujer real. Amén. Por decir algo.