Día: 12 septiembre, 2016

Jugando a las casitas

Elige, Eva, me suelta la Esme esta mañana, ¿a qué colección te apuntas? Mira, tengo esta de carros de combate de la segunda guerra mundial y esta otra de plumas de escribir. Te veo más de la de las plumas, te advierto que rinden homenaje a los grandes personajes de la historia, claro que los carros de combate son emblemáticos, está difícil la decisión. Yo ya tengo la mía, es preciosa, una casita de muñecas victoriana, se trata de una vivienda elegante y cálida, toda ella con maderas nobles y tejidos envolventes. En la entrega de la próxima semana me entran los juguetes del bebé y el menaje de cocina. Estoy que vivo sin vivir en mí.

No he sabido qué contestar, la verdad, qué mujer más desconcertante. Como me he quedado callada mirando al aire se ha enfadado, qué mal carácter se gasta.

¿Y qué pasa,alelada, que no me vas a decir nada?, que sepas que en la colección de plumas están el modelo de la que usaba Napoleón Bonaparte, la de Sthendal o la de Modigliani, tú verás. Cómo saben ellos que esos mendas tenían esas plumas ya es otro cantar pero no le vamos a poner pegas a todo porque entonces…

Ahí ya sí he reaccionado. Esme, guapa, le he dicho, no me das el tipo de persona que colecciona fascículos ni miniaturas ni nada y mucho menos que juega a las casitas de muñecas victorianas o lo que sea. Tú eres una gran emprendedora y yo venía con un lunes muy malo puesto y con la esperanza de que con una de tus ideas despejaras mi horizonte de rutinas. Es que estoy de la aspiradora, la plancha y el trapo del polvo…y además se me multiplican las tareas pero el sueldo sigue igual. Necesito emprender.

He notado cierto brillo en sus ojos pero nada, como esas bombillas que sí pero que no y al final se funden, estaba imposible, algo raro le sucede.

Pues había pensado apuntarme a minería de asteroides, mira tú por dónde, pero he decidido finalmente tirarme al coleccionismo. Total, esa me va a pisar con su zapato y ya estoy oyendo el crack. Y si no es ella será el Kim Jong-Un con sus lanzamientos. Nos vamos a ir todos al carajo así que voy a jugar con mi casita. Aquí pongo al papá, sentado en su sillón, a su lado a la mamá, al bebé en la cuna, al niño jugando a la consola. La casita es victoriana pero ellos, no. Ellos son de nuestro tiempo, mañana se pelean y se separan porque me da la gana.

Esme, estás un poco desagradable y además hablas todo el tiempo de una tal esa que no sé quién es.

Ni falta que te hace, tú sigue a la tuya pero no te esfuerces demasiado en casa de la Patricia, quita el polvo por encima, pero que muy por encima y solo hasta donde te llegue el brazo y debajo de la cama ni se te ocurra pasar la aspiradora, bueno, que esos consejos no te hacen falta, si ya eres muy chapucera. Y vive feliz, Eva, lee, amaos tú y el Toni, si eso es lo que te gusta, que ya son ganas, pasea,come sin control y pasa de todo porque todo también pasa de ti y ahora mismo y con urgencia sácale a la niña la corteza de árbol de la boca que se va a ahogar.

Qué susto, es verdad, como en el parque no hay paredes, la Morganina se ha lanzado a catar el arbolado. A mí es que lo de las colecciones no me llama la atención y no sé porque me dice tanto que sea feliz, que lo mismo da todo, que nada importa nada. Madre mía qué nihilismo. Será el lunes o yo qué sé lo que será. Ahí la he dejado hablando sola con los habitantes miniaturizados de la casa de muñecas, les estaría dando los papeles del divorcio o algo así. Y luego , cuando ya me estaba alejando, me ha gritado muy ordinariamente, Evaaaaa, Evaaaa, meloncia,no has elegido, también tengo una de camiones de antaño, ¿te la guardo?