Día: 14 septiembre, 2016

Almas gemelas

Mis conversaciones cada mañana con la Noe camino del trabajo son más o menos así: estoy pensando yo una cosa, dice ella, ¿por qué casi todos los pijamas llevarán osos dibujados, es que el animal oso da sueño? Anda mira, qué casa más bonita con esos balcones, ¿nos la compramos? Claro, ya caigo, lo de oso va a ser porque como hibernan…pues por eso. Huy, esa también me gusta, es un ático y tiene árboles y todo en la terraza, luego le podríamos meter una piscina pequeña para el verano. Qué guay, ¿cuál prefieres que sea la nuestra?

Antes no le contestaba porque por las mañanas tengo mucho sueño y pocas ganas de hablar pero ahora ya sé que es peor porque la Noe es muy insistente y pasa al método codazo en el costillar o al violento pellizco en el antebrazo tan típico de nuestro pueblo. Hay que decir algo, lo que sea y, sobre todo, hay que jugar al Monopoli versión tamaño real porque de lo contrario se enfada. Debido a ello hemos vivido ya en casi todas las casas bonitas de Madrid y calles enteras han sido nuestras. En las feas no porque en una casa fea de una calle fea ya vivimos de verdad y no tendría gracia repetir experiencia.

El caso es que hoy no ha querido plantearme dudas agónicas sobre osos y pijamas ni jugar al sector inmobiliario, hoy quería darme una primicia, resulta que ha encontrado a su alma gemela en una fiesta pero…siempre tiene que aparecer el pero.

Ay, Eva, te lo digo de verdad, es mazo cariñoso y además es que le gusta lo mismo que a mí, coincidimos en todo, le gusta la ropa, bailar hasta que le duelan los pies como en la canción, le ponen lo que más las rebajas y las ofertas,la decoración de interiores, vamos, es mi gemelo clavadito. Hemos ido juntos de probadores y no veas lo que nos hemos reído y la de estilismos que nos hemos hecho mutruamente.

Se dice mutuamente, Noe, le he aclarado. Bueno, sí, pues eso digo, que el uno al otro, yo a él y él a mí. Y dice que me va a cortar el pelo, estoy de nerviosa…pero pasa una cosa y grave. Que de de sexo, nada de nada, conmigo, quiero decir. Es que es gay. Joer, ¡qué rabia!, para una vez que encuentro a mi hombre ideal…

¿Y tú como lo sabes seguro? a lo mejor tiene un lado femenino muy acusado pero le gustan las mujeres y le gustas tú y lo de meterse contigo en los probadores lleva una doble intención.

Que no, que fíjate si somos almas de clon que nos atraen los mismos tíos y todo, ahí es cuando me he mosqueado. Por la calle me iba diciendo, mira ese qué buenorro está y justo era el que me lo parecía a mí también y así hasta tres o cuatro veces. Y no ha seguido más porque ya le he pedido que se callara y entonces me ha dicho en plan confesión a su amiga íntima, acariciándome la mano “No te enfades, Noe, es que soy gay”, no veas lo bien que acaricia. Y yo, para disimular, como si no me hubiera dado cuenta antes, le he contestado, ¿pero qué me estás container? Y ya está, tengo un alma gemela pero como si no la tuviera. ¿Nos compramos ese palacete y luego lo reformamos?

Venga, hecho, Noe, ¿le ponemos un jardín alrededor?

Sí, pero que sea de esos zen con piedras para hacer el pediluvio y unas plantas de bambú, a mi es que me va el orientalismo, ¿crees que si me corta el pelo y luego yo a él tengo alguna oportunidad? Lo mismo cambia de orientación.

Lo dudo, Noe, la orientación no se cambia así como así y además él ya te lo ha dicho claramente.

Pues mira, al palacete no le voy a invitar y que le corte el pelo a otra, me están entrando unas ganas de llorar… Sé, fuerte, Noemi, tú puedes con esto y con más, torres más altas han caído, se me pone a decir toda tópica ella, pegando unos taconazos furiosos en las aceras que para qué. Y justo en ese momento me entra un guasap de la Esme, “tengo novedades, he conocido a alguien” y dos flamencas detrás.

Pero todo este jaleo, ¿no era en primavera?,¿qué les está pasando a estas mujeres?, ¿ y cuál será el pero de la Esme? Bueno, ya me lo contará. A mí es que siempre me gusta el mismo,el Toni aunque me haga la vida imposible o precisamente por eso, soy de lo más monogamática.