Pausa

Voy a sentarme a mirar la tarde, como si no hubiera nada más que mirar, como si yo también fuera tarde, una tarde que se mira.

El mundo es demasiado grande para mí, su tamaño, sus casi infinitas posibilidades me producen vértigo. Necesitaría muchos cuerpos para poder abarcarlo y solo tengo uno que empieza a estar gastado por las esquinas.

Por eso me voy a sentar un rato a mirar la tarde, diminuta mirada desde un rincón.
Deshilacho pensamientos por el cielo azul, son leves y poco consistentes, como nubes se deshacen.

Pero mis pies, inquietos, ya quieren salir a explorar caminos.
No saben nada de su estrecha vía ni de sus límites.
Enseguida se pondrán de nuevo en marcha,
par de tontos programados para andar hasta romperse.

(Cuaderno de DM)

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47 comentarios en “Pausa

  1. ¿En marcha??? ¿Cuándo te pones tú en marcha, si no das palo al agua!!!!!?????
    Muy bien escrito: por lo menos haces algo bien…
    Ahora no sé si realmente haces pausa o no: si la haces demostrarás tu tremenda vagancia , ya que . te imagino todo el día con el culo sentado en la cocina…seguro que no me equivoco 😛
    Besos.

  2. Voy a sentarme a mirar la tarde…como si fuera una pelicula , como si fuera el otro mundo donde no vivo yo, imaginando las historias sobre los que veo , Ausente de la realidad y muy presente en mi mundo de imaginación. Normalmente es lo que me pasa mientras miro atraves de la ventana del autobus Unos minutos de los mundos paralelos . La idea tuya no es esa ..pero a mi me recordó tu texto esos instantes que tengo de vez en cuando.

  3. Creo que es importantísimo detenerse y aparentemente “no hacer nada”, importantísimo y además extremadamente difícil observar sin ni siquiera la intervención del pensamiento. O mejor, incluir a éste también en la observación, pues es muy difícil detenerlo. Todas estas cuestiones a mí siempre me remiten al Buda y cualquier búsqueda espiritual, o de la naturaleza de la realidad. Esa pausa para observar nos da perspectiva, es lo que quería decir. Cabeza fría y pies tontos, Parece el nombre de dos indios de cualquier tribu del lejano oeste. Cabeza fría era el sabio de la tribu. Pies tontos el explorador más impulsivo.

    1. Eso es meditación y como bien dices es de lo más difícil que hay, la cabeza siempre está llena de pensamientos que nos llevan y traen y es raro que sepamos verlos desde fuera, sin que nos afecten.
      Muy bueno el nombre indio. Pies tontos, el impulsivo, jajaja

      Besos, What.

  4. La eterna duda entre lo que quieres, lo que puedes, lo que debes, lo que te dejan, lo que conviene… A veces lo mejor es dejar que pies incorpóreos tomen las riendas y te lleven tan lejos como quieran. Lejos de la tarde, lejos de las esquinas gastadas, lejos de los miedos, del inexorable tiempo, de la gravedad… Lejos de todo y todos. Lejos.

  5. Tras leer este soberbio texto –todos los tuyos lo son– he llegado a la conclusión de que hay días en que uno se siente extraño, donde todo parece ser fragmentario y lo que ocurre sucede a lo que no ocurre con la misma realidad. Seguro que a muchos de tus lectores les habrá pasado alguna vez. Por ejemplo a mí, sin ir más lejos… Ayer mismo miraba yo, mientras hacía una pausa, el verde que rodea mi casa, el césped ralo y los lejanos árboles que sólo me pertenecen cuando pienso en ellos. Ahora que lo cuento me parece vivirlo otra vez. ¿Cómo explicarlo? No sé, es difícil: yo estaba y no estaba al mismo tiempo, era como si fuese otro. No pensaba en nada y gozaba la ausencia de todo pensamiento después de varias horas de tensiones y trabajo. Tú, que eres del oficio, lo comprenderás perfectamente. Había terminado de escribir la carta de ruptura con la que fue mi novia y tenía la sensación casi voluptuosa de abandonar los fantasmas que durante los últimos meses me habían acompañado. Desde luego, nada de lo que acabo de relatarte hasta este momento es algo extraordinario, ya lo sé. Pero fíjate: ahora viene lo extraño del asunto. Terminada la pausa, y ya de vuelta a la realidad, decidí salir de mi casa para dar un paseo y me desvié por un camino cercano donde me detuve a fumar un cigarrillo. No te lo voy a describir, no hace falta. Pero imagínate un camino asfaltado entre unas lomas verdes, casi al anochecer. No sé cuánto tiempo estuve allí contemplando el paisaje. Es raro, esperaba. No sabía qué, pero esperaba. Entonces oí el ruido de una moto. Y la vi, la vi tan claramente como veo ahora el borde de la ventana frente a la que te escribo: allí, a dos pasos, estaba la novia de mi adolescencia. ¿Te das cuenta? Hacía veinte años que me había dejado y estaba igual: su rostro era el mismo, y como hacía veinte años, lloraba. «No llores, –le dije– ya no vale la pena». «No, no vale la pena», me respondió. Hizo un movimiento como para alejarse. Pero dejemos los detalles, puedes agregarlos a tu gusto. Pensé: «Esta vez es la definitiva». Y sentí, de pronto, que ella era mi última posibilidad de vida y que se iba para siempre. Entonces me dijo: «Algún día puede que seamos felices, ¿no es cierto? Porque la felicidad debe estar en alguna parte». «Sí», le respondí. Ella volvió a poner en marcha su moto y se alejó por el camino. La seguí con la mirada, hasta que desapareció. A veces, tú lo sabes, uno se siente extraño. Tú, que eres poeta, seguro que puedes comprender estas cosas. En días así uno podría reventar sin lástima. En días así (con o sin pausas) uno tiene sueños como este. Pero uno no revienta, vive. Son cosas del oficio.

    Saludos, Eva 😉

    1. Pues, vamos, tú lo que has vivido es un momento mágico y milagroso. Sinceramente, a mí no suelen pasarme cosas tan bonitas ni estremecedoras.
      Muchas gracias por contarlo aquí y tan bien contado además.
      No sé si soy poeta, hago mis intentos pero es mucho decir llamarme eso, no me lo considero.
      Y lo de la sensación de extrañeza, eso sí, la tengo muchas veces porque, en realidad, si le quitas la rutina a lo que nos rodea, es todo bastante “rarito”.
      Otra vez gracias por tu narración y un abrazo.

  6. El síndrome de los pies inquietos es especialmente peligroso en la edad senil. Pero, sin embargo, no puede evitarse y, de modo indirecto, suele llevar a la muerte a quien lo padece.
    ¿Pero, de todos modos, es que los demás vamos a otro sitio?

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