Día: 2 octubre, 2016

Carta de amor

Casi todos los padres de nuestros amigos tenían profesiones poco interesantes y no se iban muy lejos para desempeñarlas. Muchos eran obreros de una fábrica de coches y motores que había cerca,la Barreiros. Otros, como el nuestro, trabajaban en oficinas, lo que hacían dentro de esas oficinas no lo sabíamos, era algo abstracto pero aburrido. Alguno era profesor, el padre de nuestros mejores amigos era médico pediatra y pasaba la consulta en un cuarto de su casa y luego estaba, al margen de todos los demás, sobrevolando tanta mediocridad y nunca mejor dicho, el padre de Francis, que era piloto.

Desde muy pequeña a mi hermana le gustó Francis, pero no era correspondida. Que él no le hiciera un caso especial la enamoraba todavía más, era muy propensa a querer lo que presentaba dificultades y resultaba difícil de conseguir . El chico, su reto, era bastante tonto y se comportaba como tal. Algunas veces, cuando estábamos jugando en la calle y pasaba un avión por el cielo, Francis interrumpía el juego y decía mirando hacia arriba, ” eze ez mi padre”. Todos los aviones iban pilotados por su omnipresente padre. Lo curioso es que nos lo creíamos o por lo menos nos cabía la duda de que pudiera ser verdad.

A mí me parecía idiota y para que se le pasara el enamoramiento a mi hermana , le recordaba que hablaba con la zeta, que se comía las uñas y después los dedos, que tenía las manos ásperas y despellejadas y que se hacía mucho el chulo.

Ignorando mis argumentos,ella tiraba la pelota contra la pared y decía, si le doy a la ventana es que me quiere. Y si no le daba a la primera la seguía tirando hasta que, a base de intentos, forzaba el resultado.

En verano, cuando todos nos íbamos a pueblos más o menos cercanos o unos días a la playa, Francis y su familia viajaban a París, a Roma, a Londres y ya en el colmo del exotismo y la lejanía, un año fueron a Nueva York.

Desde Nueva York le mandó una carta a mi hermana. Estaba escrita en un papel con rayas y aún así se había torcido por encima y por debajo. Decía más o menos: Hola, Almudena. Estoy en Nueva York, he visto a Starky, el de Hutch.(Esto estaba subrayado en rojo para demostrar la importancia del dato) Espero que te lo estés pasando bien donde tú vas y que te bañes mucho. Hemos volado ocho horas por encima del mar. Y a la vuelta lo mismo pero te puedes dormir o ver una película.

Está enamorado de mí casi seguro, dijo mi hermana después de leerla como diez veces y desentrañar el supuesto mensaje de amor cifrado.A mí me parecía que ahí no había amor por ninguna parte pero ella lo veía de otra manera, de la que le interesaba. Y para corroborarlo utilizó su técnica infalible, ” Si la encesto a la primera en la papelera es que sí”. Y la encestó a la primera.

Ya no me gusta, dijo después muy satisfecha, como si se hubiera curado de una enfermedad que llevaba arrastrando desde hacía demasiado tiempo.En cuanto tenía algo de lo que quería o creía tenerlo,perdía por completo el interés y lo despreciaba.

Así se libró de sufrir cuando se enteró de que tres amigas más habían recibido exactamente la misma carta. En las tres las deseaba que se bañaran mucho allí donde estuvieran, les contaba que había pasado ocho horas sobre el mar y que lo mismo le esperaba a la vuelta y les hablaba de que había visto a Starky, subrayado en rojo, el de Hutch.