Día: 6 octubre, 2016

Ahí

Fue justo ahí, cuando por primera vez te ayudé a ponerte los zapatos.

Cuando te di ese cigarro a escondidas y te acompañé fuera, a fumar.

Cuando en la mesa noté que no entendías pero intentabas encajar en el puzzle la pieza de tu risa.

Cuando empezaste a llevar esas camisas colgantes, camisas de otro cuerpo, ya no el tuyo.

Cuando me abrazaste con ojos de miedo y dijiste “hija”.

Justo empecé a quererte cuando ya te ibas.

Te llevé un libro de aviones, lo apartaste.

Ya no te acordabas de que te habían gustado.

Nos asomamos a la ventana, te señalé las montañas y tú me preguntaste, ¿por dónde se sale? Siempre preguntabas por la salida.

No podía decirte que por ningún lado, que la puerta, que las montañas que se alzaban tras la ventana, ya no eran para ti.

Te apreté el brazo, tan, tan flaco, y justo ahí, en esa fragilidad tuya fue cuando más te quise.

(Cuaderno de DM)

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