Día: 7 octubre, 2016

Los efectos del viernes

Al igual que la luna afecta a las mareas, la proximidad del fin de semana afecta a ciertos seres particularmente sensibles. Uno de esos seres es el Jacobín. Se ve que el chiquillo intuye que por fin va a poder triscar sin cortapisas por el parqué de su casa y por eso se ha mostrado tan alegre y desenfadado camino del colegio rugiendo en varios idiomas. Es que no es lo mismo rugir como velociraptor que como diplodocus, pese a que el oído no hecho al habla dinosaúrica no capte la diferencia.

También hemos hablado de diversos temas y aunque de vez en cuando intercalaba un “no” en mitad de la conversación y daba un fuerte pisotón en el suelo para dejarlo bien clavado, ha vuelto a ser el niño curioso y rugiente que siempre fue. Iba señalándome todo lo que llamaba su atención, con el dedo y a gritos, y como son tantas las cosas que interesan a su mirada, hay que tener en cuenta que para él el mundo es nuevo,pues ha sido un no parar de gritos y señalamientos. Algunos bastante inoportunos.

Mira, Eva, ha gritado la inocente criatura, qué señor más raro, parece una señora. Resulta que era al revés, era una señora que parecía un señor. Creo que al mujombre no le ha caído muy simpático el Jacobín ni yo tampoco, por extensión. Para evitar represalias nos hemos cruzado de acera pero ha sido aún peor. Hemos pasado por delante de un sótano bastante mugriento, es un taller de fontanería, y trepando escaleras arriba salía un señor pequeño y más bien renegrido. Oh-oh, ha exclamado mi amigo con gran entusiasmo, ¡un topo en su topera! Es que tiene un libro de un topo que lee muy a menudo y todavía cree que los personajes de sus cuentos pueden paseare por las calles.

A continuación ha rugido al topo-fontanero como si pretendiera comérselo. Cosas de viernes y de fieras extinguidas. Igual que os lo cuento a vosotros, aún a riesgo de que no os importe nada, también se lo he contado a la Esme. El saber de antemano que va a pasar de mí, porque lo sé, me evita muchos desengaños.

Déjame de Jacobines que paso millas de la infancia, me aburre la gente que cuenta gracias de niños, ha sido su simpática y previsible respuesta. Y mira, ya tengo dos comentarios en mi blog. Procedo a leértelos. En el primero dice: “me encanta lo que escribes, eres sencillamente genial, te pongo el enlace de mi blog. Sígueme”. Y en el segundo dice: “cerrajería en Poblenou, lo abrimos todo sin romper”.Alucinas, ¿verdad?, hasta de otra ciudad y eso que todavía no he escrito nada. Estoy que me salgo.

Otra afectada por el viernes, eso es así, es un día que infunde optimismo, aunque no pensaba yo que la Esme, que tanto se las da de lista, no supiera distinguir un spam en toda la cara de un comentario verdadero. Qué cosas.

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