Día: 16 octubre, 2016

Camino de las moras

Me gustaba ir al camino de las moras para encontrarme contigo.
De la zona de robles y zarzas salía un aire fresco y húmedo,los perros bajaban a bañarse al riachuelo y la gente, con bolsas, escarbaba entre las ramas.

Una mañana, dentro del hueco de un fresno encontré un búho perfectamente encajado, parecía parte del árbol, como si estuviera tallado en su madera. Fui a contártelo al camino de las moras. Muchas otras cosas he ido a contarte, que estaba triste o alegre, que me iba bien o mal, que había hecho lo que tú me aconsejaste o más bien todo lo contrario. Siempre me escuchabas en silencio y sin juzgar. Te notaba en la brisa, en el olor a tierra húmeda, en el cielo, en el silencio.

Pero hace tiempo que ya no estás. He vuelto muchas veces y sí, están los árboles, algunos enfermos, roídos por un parásito, están los montes, imponentes como siempre en su belleza verde y gris, el suelo amarillo después del largo verano, las moscas atontadas y zumbonas, pequeñas mariposas blancas, los cuervos con su pesado graznido, las urracas, los mirlos y un petirrojo descarado que siempre sale a saludar.

Ahora sí que te has ido definitivamente o he sido yo la que me he ido de ti. Tal vez si paso otra vez por el camino de las moras, por el lugar exacto donde estabas escuchando y te hablo como hacía antes, volverás. No me gusta nada que te mueras dos veces.

(Cuaderno de DM)