Tornillería en general

Te he visto: ibas por la acera de enfrente, deprisa. Me he escondido en el 25, donde el portero ratón, ese que llevaba unos pantalones muy altos atados con un cinturón, una camisa como de niño pequeño metida por dentro y unos bigotes muy finos, de ratón de cuento. He esperado a que cruzaras y has pasado justo debajo de “Tornillería en general” antes de perderte por una de esas calles estrechas y feas.

Nos gustaba mucho “Tornillería en general”, para reírnos y elucubrar.Por qué en general y a qué se referiría,  ¿a todos los tornillos habidos y por haber como en una orgía de tornillos?, ¿a otros materiales añadidos a los tornillos? Tuercas, tuercas en general. No entramos nunca para que no se desvelara el misterio y poder seguir hablando de Tornillería en general pero sí pasábamos siempre por debajo. Creíamos que nos daba suerte.

Después de recibir nuestra dosis de suerte en forma de risa seguíamos andando hasta llegar al escaparate de la ferretería rogando por favor, por favor, por favor que no hubieran vendido el ahuyentador de topos. Y nunca lo habían vendido, ahí estaba, en primera fila,muy tieso él con su letrero delante, “ahuyentador de topos”, ¿pero quién en esta ciudad necesitaría ahuyentar topos?

Nos parábamos un rato porque en el fondo nos hubiera gustado muchísimo que entrara alguien justo en ese momento, alguien feo, tenía que ser feo y le pidiera al dependiente que también era feo, flaco y rancio,   el ahuyentador. Nos hubiéramos reído tanto… pero eso nunca pasó y casi mejor porque así podíamos ir a mirarlo cada vez. Sigue ahí pero ya no me hace gracia, no sé por qué pero ya no , me he acostumbrado a verlo entre los tapones para la pilas y los abrebotellas y las sartenes liliputienses con un huevo frito de cartón pegado dentro.

El mundo era extraño, lo sabíamos, estábamos en él por un loco azar y los demás parecían no darse cuenta de la anormalidad de todas las cosas. Pero si no había más que asomar la cara por Casa Poli y comprobarlo. Con esas banderas de España anudadas al grifo de tirar cerveza y debajo los callos sepultados bajo una capa de grasa naranja y esas fotografías del café con porras que se repetían por toda la pared como en un desayuno pesadillesco. Y el viejo de la oreja cortada y su amigo el del jersey hecho a mano y la única naranja flotando dentro de una jarra de agua, desolada. Y Poli y el globo terráqueo encima del televisor y la croqueta con pelo y  el cartel “Celebra tu fiesta con nosotros”. Pero qué persona sana y normal podía querer celebrar su fiesta en Casa Poli.

Seguramente el comprador del ahuyentador de topos o los visitantes de Tornillería en general. Nos ahogábamos de risa .O los tristes frecuentadores del bingo “Toka, toka” porque con K seguramente toca más que con C, o  ese compañero acelerado que cada día de clase, desde el primero y hasta el último salía a la pizarra y escribía también con K “Ke pokito nos keda”  porque era nuestro último año y estábamos deseando terminar, ahora no sé muy bien para qué, sinceramente.

Pues te he visto y me he escondido en el 25 y el portero ratón me ha mirado con sus ojillos ratoniles como diciendo,” yo a esta la conozco, siempre ha sido rara”, porque todo el mundo ve raros a los otros pero no a sí mismo y he pensado, ¿a qué personaje de cuento le recordaré yo? Pero lo he pensado muy rápido, casi sin darme cuenta de que lo estaba pensado porque te has metido por la calle estrecha y fea , has desaparecido y  he salido corriendo del portal.

Ya no había peligro de tener que saludarte y de que no te acordaras de nada de todo esto y nuestra conversación solo fuera, ¿y tú qué tal, cómo te va? con horribles e incómodos silencios y frases hechas y mirarse los zapatos o los botones, todo con tal de no mirarse a los ojos debajo de Tornillería en general que ahora sí lo sé, no da suerte. O muy poca.

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50 comentarios en “Tornillería en general

  1. Cuanta emoción en esa nostalgia de los recuerdos y cuántos encuentros-reencuentros son como el que tú describes, aunque no se produzcan, como sucede en tu relato.
    SALUDOS, COMPI

  2. Nada me precipita más a la lectura que un relato en segunda persona. Ése es exactamente el lugar en el que el alma se deja ver, así … de rutina nomás, sin maquillaje…Bellísimo texto. Gracias, Eva.

  3. Qué triste 😦
    Al margen del tema principal, cuando vaya a Madrid me tienes que enseñar tu barrio. Yo flipo. El ahuyentador de topos es lo último que me faltaba por ver.
    Tu ex compañero de clase ke escribía ke te cagas era un visionario. A lo mejor se gana la vida a lo Rappel.
    Besos, guapa.

    1. Existe el ahuyentador de topos, jajaja, de verdad, hay de todo en esa ferretería.
      Pues el caso es que a mí no me ha parecido triste mientras lo escribía pero se ve que el resultado sí lo ha sido.
      Besos, Celia

      1. Pues si no pasa, lo parece por la expectación que creas en el lector.
        Además, aunque sólo cuentes hechos, llamémosles, anodinos, no dejan de ser historias o episodios que entretejen la vida de todos los que no vamos a Marte ni nos presentamos a unas elecciones presidenciales (por cierto, ha ganado Trump, el Toni estará por los suelos).

      2. Jajaja, lo que es la vida normalita de cada día, eso es lo que me gusta.
        El Toni se sube por las paredes, imaginariamente porque es muy vago para la escalada real 😉

  4. Hiciste bien,con el tiempo no somos los mismos y hay muchas posibilidades de estropear un buen recuerdo.
    Pasa como con la Tornillería,que con el tiempo…

    Siempre un placer pasar por aquí.
    Un beso y buena noche,Paloma.

    1. ….que con el tiempo sigue en general 😉
      No me gustan mucho por no decir que nada los reencuentros pero soy un poco siesa, eso también.
      Muchas gracias por pasarte, Carmen.

  5. Hombre…pues muchos partidos políticos y organizaciones en general necesitarían un ahuyentador de topos…Me extraña que nadie lo haya comprado hasta la fecha. Ahora en serio, me dejas flipando con el aparatejo…¿cómo sería, qué aspecto tendrá, qué hará para ahuyentar? ¿Un sonido raro, por ejemplo? Me lo imagino como una especie de cilindro, no sé por qué. Pero qué surrealista…tendría más sentido un ahuyentador de palomas, de ratas, de perros, de cerdos -ése sería un superventas-. Hermoso y triste final, y por cierto, tela también esa Casa Poli, creo que ahí no me comería ni una croqueta…

    1. Te lo has imaginado muy bien, es cilíndrico y funciona con ultrasonidos. Ahuyentador de muchas cosas, haría falta, en realidad.
      Esto te va a dar asco pero la croqueta podía sujetarse con el pelo, agggggg, perdón.
      Buenos días 🙂

      1. Vaya, pues me imaginé bien. Qué noche y mañana tan extrañas, porque después pensé: Ahuyentador de topos y atrapador de coños…Quizá esto último podría patentarse y venderse, ya tenemos a un comprador fijo. Aunque no, el supremo orangután no necesita del aparatejo. No entres en detalles, pero se me escapa tu símil asqueroso de la croqueta.

  6. Siempre tengo la certeza que de mí nadie se acuerda. Por qué será que yo no puedo olvidar las sonrisas que tanto me dieron, las palabras sueltas que marcaron los días y resuenan en mi pecho pasados los años. Será que tú también te escondes … Será que el eco de lo que nos queda, nos ha tatuado el alma para siempre

      1. jajaja, solo es el run run de mi cabeza, pero sin que nadie se entere jajaja, soy yo la que disimula cuando me saludan por la calle, y sonrío, sin tener ni puñetera idea de con quién hablo, jajajaja

  7. Yo también soy un poco siesa. A veces me parece mejor así, y además pienso casi a modo de justificación, no lo sé, que si una relación se quedó por el camino y solo queda el recuerdo por algo será. Otras veces me arrepiento.

  8. Una maravilla total este relato, te lo prometo: siempre disfruto como un enano con esta historias, me haces volver a tener 8 o 9 años. Es alucinante como eres capaz de plasmar el pensamiento que todos los niños hemos tenido.

  9. Me fascinan las ferreterías. Voy a menudo con mi chico. ¡Hay tantas cosas!. Me pierden las tenazas, los alicates, destornilladores y taladros. Es una pena que las tiendas tradicionales estén desapareciendo.

  10. 😀 😀 😀 😀 😀 A pesar de la nostalgia que desprende tu entrada, se me han escapado carcajadas. Con el ahuyentador de topos, que aunque he visto alguna vez el aparatejo (lo he tenido que buscar en Google) ahora me entero de para qué sirve 😀 😀 😀
    También me he reído con lo de que a cualquiera en su sano juicio no se le ocurriría celebrar una fiesta en ese local.
    Y sí, yo también me he preguntado alguna vez… ¿Por qué tenía tanta prisa en crecer? Si tuviera que elegir mi personaje de cuento, me pediría ser Alicia aunque, probablemente, los demás me vieran como el conejo blanco, siempre corriendo, siempre llegando tarde 😉

    1. Bueno, menos mal que te has reído.
      Yo no sé si elegiría a Alicia, siempre me dio un poco de agobio eso de que se hiciera grande y pequeña. De todas formas, nunca perdía la cordura pese a estar rodeada de locos, eso sí me gusta de Alicia.

      1. 😀 😀 😀 ¿Te puedes creer que a mí también me preocupaba eso, Eva? Siempre me preguntaba cómo encontraría la manera de hallar el punto justo de su medida si no controlaba las cantidades que tomaba. ¡Pero sin duda, desearía visitar ese País! 😉

  11. Cada vez que voy a mi pueblo vivo alguno de estos desencuentros tornilleros, y me siento mal mientras me escondo, aunque muchas veces veo que ellos también se esconden de mí… Muy bonito, como siempre. Un abrazo!

  12. Da una sensación extraña encontrar a alguien con quien no hablas desde hace mucho tiempo, o desde que eras niño. En el fondo temes que le falte algún tornillo o que él note los muchos que tú has perdido con los años. Lo de Tornillería en General está muy bien traído.

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