Pasadizo mágico

Tú tenías un  novio idiota que se disfrazaba con una bata blanca y tomaba la tensión en el Retiro. Yo también tenía un novio idiota que tocaba la guitarra en el parque de Berlín, rodeado de adoradoras. Cómo los odiábamos y amábamos a la vez.

Tú me hablabas de fondos marinos y tesoros  porque querías estudiar arqueología y bucear  y en tu casa tuvisteis durante una temporada un mono, ¡un mono!, un día se  colgó de uno de mis pendientes y casi me arranca la oreja. También había, eso siempre, un gato blanco, guapo y estirado, que me bufaba desde una estantería y un hermano al que le dejabas leer los cuentos que entonces empezaba a escribir para que me sacara fallos.Y me los sacaba, acertando.

Me decías: ha dicho Pablo que este último está muy bien pero que se nota que te has cansado por la mitad y lo has acabado deprisa. Era verdad, ¿cómo podía haberse dado cuenta si todavía estaba en el colegio y nosotras ya en el instituto?  O : ha dicho Pablo que repites muchas veces la palabra destino, que la cambies por otra. Y también era verdad, estaba obsesionada con el destino y lo repetía mucho. Me empezó a dar miedo tu hermano,  su risa burlona de implacable crítico literario en chándal del colegio  cuando iba a tu casa a estudiar.

Tu casa encima de la gasolinera, un poco fría siempre. Cuántas tardes y tardes pasamos en tu cuarto, tan pequeño como el mío pero solo para ti, con vistas a patio de ladrillos amarillos, haciendo que estudiábamos pero hablando, en realidad.  De tu novio idiota  y del mío más idiota todavía. Y de nuestro idiota amor del que no nos podíamos librar y eso era lo malo que tenía el amor, una vez que entraba, apresaba voluntades.

Se te echaba encima repentinamente y ya estabas perdida. Porque tú creías que venía de fuera, como un intruso invasor y yo que lo llevábamos dentro,agazapado, como parte nuestra,como el calamar lleva su tinta, dormido a veces, ahora despierto. Un amor desperdiciado,entregado a las personas equivocadas, queríamos librarnos de él pero a la vez no.

Porque embellecía la vida y hacía que el túnel por el que tenía que cruzar para ir a mi casa, ese túnel lleno de pintadas, meados, humedades y un extraño hombre que vendía pollitos pintados de colores dentro de una caja de cartón, no me pareciese tan feo.

Que me pareciera hasta bonito, pese al triste piar de los pollitos coloreados  y al olor a vino de su siniestro vendedor, un pasadizo que había que atravesar deprisa pero con felicidad y mucha emoción, como si fuera mágico,  porque al otro lado me esperaba la llamada de las ocho, cuando el idiota adorado por todas, salía de la clase de guitarra y me llamaba.

Me advertías: no te fíes aunque te diga te amo ¿Te amo era más que te quiero? Te amo siempre era más que te quiero ¿o no? Sobre eso debatíamos mucho mientras Pablo se comía un bocadillo con un quesito untado dentro, apoyado en una esquina de la puerta, riéndose del debate, abriendo el pan para chupar el quesito,  y tú le decías: das asco,  vete de una vez, pesado. Pero no se iba.

 

 

 

46 comentarios en “Pasadizo mágico

  1. Es fascinante como escribes, me llevas siempre a tu mundo. Hoy rememoré la adolescencia entre algodones. Llevé esa etapa de mi vida muy mal y ahora, gracias a ti con una sonrisa.

    Yo también tonteé con un idiota, fue muy breve porque tratar de tener una conversación inteligente con él resultaba estúpido.

    Un beso.

    1. Solía pasar bastante lo de la mala elección porque en realidad no elegías, luego ya vas afinando un poco más.
      Vista en la distancia, era una edad divertida aunque muy de sufrir también y de volverte loquísima.
      Me alegro que te durase poco lo de tu “idiota”.
      Besos

    1. Gracias a ti, Carmen.
      Me da pena que tu amiga ya no esté pero me alegro de que hayas vuelto a su cuarto por un instante.
      Nos lo contábamos y nos lo volvíamos a contar sin cansarnos y luego nos llamábamos por teléfono porque siempre, siempre se nos había olvidado algo. No tenía fin, jajaja, qué pesadas éramos.

      Otro beso.

  2. De joven te enamoras de una vacaburra y te quedas tan pancha. Estoy de acuerdo contigo, eso del enamoramiento viene de dentro no de fuera. Ay, qué mierda de novios y cuánto sufrimiento eso de ser adolescente, jajajaja.
    Qué bien escribes, jodía.
    Feliz dominguen, ya que me has dejado sin lo nuestro…
    Besos.

  3. Me has hecho reír con el mono, me lo imagino.
    También estudiaba con una amiga y hablábamos de todo lo habido y por haber, pero no recuerdo a ningún idiota, jajaja, puede que hubiera alguno, no sé, no recuerdo … no, no hubo ninguno idiota, eran bastante majos. He repasado. Y alguno también tocaba la guitarra.
    Me hiciste recordar. y sonreír.

    Un beso, Paloma.

    1. El mono era un titi, se llaman así, creo, esos monos pequeños. Era tremendo, completamente indomable y por eso duró tan poco.
      Suerte si no tuviste idiota, yo es que elegía fatal. Lo de la guitarra era un clásico y el que la tocaba si encima era un poco guapo, se las ligaba a todas.

      Otro beso para ti, Rosa.

      1. Ah, ya me parecía a mí, me imaginaba un mono grande …
        Sí, tienes razón, se las ligaba a todas, pero no me convenció, aunque idiota, la verdad, no era nada … estoy recordando … me haces recordar, jaja … otro (de guitarra también), si llegó a novio, nada de nada idiota, nada, nada, muy riquín …
        🙂

        Un beso, Paloma.

  4. Cómo escribes, condenada. Los novios idiotas, el mono en casa de la arqueóloga submarina y el gato blanco y guapo. El piso frío encima de la gasolinera (se arreglaba fácil, con una cerilla).
    Muy acertado ese comentario que han puesto: Sobre ellos se proyectaba toda la película, los deseos, sueños, etc. Casi con toda seguridad sí que nace de dentro y no te viene de fuera, y que amar es más profundo y verdadero que querer, que suena algo a interesado y materialista.
    Tu relato retrata de forma increíble y prodigiosa esa adolescencia y esos estados. Te lo he dicho alguna vez y más gente piensa igual: Tendrías que hacer algo más que escribirlo en un blog.
    Me reí muchísimo con el final, con Pablo chupando el quesito del bocadillo y escuchando con sorna vuestros debates. Todo un crítico certero.

    1. Conque una cerilla…sí que nos hubiéramos calentado y ardido, de paso, jajaja.
      Yo también creo casi seguro que el amor viene de dentro.
      Lo de amar o querer, no sé, creo que da igual, es más importante que te lo demuestren, desconfío un poco de los muy palabreros.
      Gracias por todo el comentario.
      Besazo

      1. Caso omiso de mis sugerencias y propuestas filosóficoexistencialvocacionalliterarioprofesionalcomerciales (¿ves qué fácil, inventar un lindo adjetivo nuevo y sencillito?
        Perro palabreador poco hincador…¿no era así?

  5. Yo también tuve un primer idiota aunque yo no lo veía así a pesar de que cuando terminó, todos me confesaron lo idiota que les parecía. Para entonces yo por fin había visto también su idiotez y aluciné con mi idiotez de tantos años.
    Nunca me dijo te amo, me suena a telenovela…
    Un besito

    1. Pues ahora que lo dices sí que suena un poco a José Alfredo lo del “te amo”. El caso es que me encantaba, debía de ser un poco aficionada al amor de culebrón por aquel entonces.
      A mí también me duró la idiotez unos cuantos años, no fue pasajera.
      Muchos besos, Ana.

  6. Todas tuvimos en nuestra vida uno o varios amores de esos que dolían, pero que no querías que terminaran porque entonces la vida parecía más vida si el amor estaba en ella 🙂 “Primer amor amor, primer dolor”, como el título de aquel viejo libro 😉
    En cuanto a lo de idiota 😀 😀 😀 Me he acordado de una tontería al respecto que leí o escuché una vez y que hice mía…

    -Señora, que sepa que su marido es un idiota.
    -Sí, ya lo sé, pero es mi idiota.

  7. No sé por qué, pero siempre que tuve esos amores de quiceañero me daba por pensar que aquellas chicas se cachondeaban de mí, en el fondo y sin que se les notase.
    Con lo seriamente que yo me lo tomaba y lo comprometido que me sentía. Cachis.

  8. ´Ya me hubiera gustado ser lo bastante idiota llegar a la categoría de novio.
    adolescente. Creo que me estanqué en tonto del bote, te leo y pienso:
    Vaya mierda de juventud que nos hicieron pasar.

      1. Ya, ya, soy consciente de que el dinero no da la felicidad, pero bien se callan que saca el hambre del cuerpo. Jajaja.
        Cada cual en el tiempo que le tocó vivir hizo lo que debía.

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