Día: 1 enero, 2017

Año nuevoviejo

Roncaba el Toni en el sofá, la Noe dormía plácidamente la mona  y yo me deslizaba hacia el estado de suprema sabiduría denominado nirvana por algunos  y siesta por los más, cuando la ansiosa de la Esme, que no se puede estar quieta ni un domingo uno de enero, ha tenido que llamarme.

Con la susodicha llamada trataba de inocularme extrañas inquietudes, creo que piensa que si algo te preocupa y lo cuentas a un amigo o enemigo,  reduces tu preocupación repartiendo porciones de angustia. Pero eso no siempre es verdad, que no se trata de una tarta, lo más probable es que te  siga preocupando igual y además has fastidiado a otro.

Mira a tu alrededor, me dice con voz de acelere, y dime lo que ves. No, calla, mejor no me lo digas que ya te lo adivino yo. Toni está sobando, Noe lo mismo y tú ibas a ello. Os halláis en un piso pequeño y cutre del extrarradio donde habitan muchos chinos que no os saludan en el portal, desde vuestro sofá se ve una pared de ladrillos fea como ella sola y tenéis la pila llena de cacharros sin fregar. Anda que…

Se nota que la mujer ha sido futuróloga y puede que hasta presentóloga porque sí, todo era y es tal cual me lo estaba narrando.

Hija, Esme, nos conoces como si nos hubieras parido, has acertado en todo, solo se te ha escapado que yo tenía un libro en mi regazo, a falta de hijo, acuno libros y eso que gano en vocabulario.

Pues en mi casa igual, no igual que en  la tuya pero sí como  otros días, a eso me refiero: mis hijos, después de una noche “a fuego y saqueo”, así denominan ellos  a llegar de día y con muy malas caras, están durmiendo, mi padre tiene puesto a toda leche el “saber y ganar”, el Hipólito está mirando no sé qué chorradas muy graciosas en el ordenador y  yo  voy a poner la lavadora, se sale la ropa sucia por el cesto como si fueran cuerpos muertos, qué grima. Todo apunta a que el año nuevo es un timo. Tanta uvita, tanto jolgorio forzado de última hora, tanto fuego artificial y tanto abrazo para nada. A mí este año nuevo me parece un viejo prematuro.

Bueno, Esme, es que tampoco va a cambiar todo de un día para otro, ahora se nos ofrecen muchos días como páginas en blanco para que las vayamos llenando y tendremos que ser nosotras las que escribamos en ellas nuestra propia historia que puede ser preciosa, no te desanimes.

Aparte de que pareces un libro de autoayuda viviente te diré, bonita, que yo argumentos tengo para dar y tomar pero cuando voy a desarrollar alguno, alguien se me adelanta y pone otro más feo. Será cuestión de madrugar más.Mañana a las cinco y media ya voy a estar por el pasillo tramando y urdiendo,como a mí me gusta,  te llamo, ¿vale?, para que enredemos a la par porque dos es más que una y juntas no podrá con nosotras este año casposo.

No, Esme, no te molestes en llamarme, ya me lo contarás cuando me pase por tu quiosco a media mañana, hora bocata, y tampoco quieras llenar el libro del año el segundo día, paso a paso, Esmeralda, no te aturulles.Pero ya me había colgado, tendría prisa por aturullarse y por tramar y urdir. Que no se me olvide poner esta noche el móvil en silencio que yo a las cinco de la madrugada no estoy para argumentos, por muy bonitos que sean.

Me he puesto a leer porque la Esme te hace el mismo efecto que la cafeína y mis ojos se han topado con precisamente esta frase, “la necesidad de una vida nueva y mejor le oprimía dolorosamente el corazón”. Anda, igualito que a ella solo que este se llama Neviramizov, es ruso, y su inquietud transcurre en otro siglo.Va a resultar que los humanos estamos siempre dándole vueltas a lo mismo, pero eso no se lo voy a decir porque se cree original y es mejor que se lo siga creyendo.

 

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