Dinosaúricas perdidas

Me he pasado toda la noche haciendo  lo mismo que hago de día: quitar el polvo y barrer. En el sueño, además de autoplagiarme,  intentaba escribir para huir de tan monótonas tareas, otro plagio, pero en vez de ordenador utilizaba una maceta. Por mucho que le daba a las teclas invisibles de ahí no salía texto alguno así que volvía a barrer y a quitar el polvo.

Tal vez por eso tenía hoy el ánimo bastante a ras de tierra cuando he llegado a casa de la Patricia. El Jacobín tampoco tenía el suyo muy al alza, estaba sentado en una silla con los brazos cruzados, embutido en el uniforme del colegio como si fuera una camisa de fuerza, un dinosaurio enorme en la mano y dando patadas cerriles a la pared, primero con un pie y luego con el otro.

Por el camino hacia el colegio me he enterado del motivo de su disgusto, además del fin de sus vacaciones: ese dinosaurio que con tanta furia iba saltando de coche en coche y rugiendo a los viandantes a través de su voz, no era lo que él esperaba de los Reyes Magos. Él había pedido uno de verdad, de ahí su decepción con ese sucedáneo  de plástico. He intentado explicarle el concepto extinción pero creo que no lo ha entendido.

Mis esperanzas de elevarme la moral estaban puestas en la Esme pero resulta que ella también ha tenido una noche monótona, ha soñado que estaba dentro del quiosco , colocando una y otra vez y otra y otra y otra latas de refrescos en la máquina refrigeradora.

Pues estamos buenas, Esmeralda, ya ni en sueños dejamos de hacer lo que hacemos ni de ser lo que somos, le he dicho esperando hallar consuelo por el simple sistema de exponer y compartir el malestar.

No te preocupes, Eva, que nuestra suerte va a cambiar, me ha dicho ella infundiéndome ánimos. A peor, ha añadido a continuación desenfundiéndomelos.

Esme, maja, no me fastidies, que pareces el Toni, ¿desde cuándo eres tan pesimista y ceniza, acaso crees que estamos condenadas de por vida a seguir siendo lo de siempre: una chacha yo y una vendedora de quiosco tú?

Lo digo porque puede que pronto,  pero que muy pronto añoremos nuestros obsoletos oficios, en menos de nada nos sustituirán sendas máquinas y pasaremos a formar parte de los desahuciados por la tecnología. Pero para que veas que no soy como el Toni te voy a dar una salida antes de que la cuarta revolución industrial nos aplaste sin piedad. Busquemos nuevas profesiones, por ejemplo, ¿te apetece ser diseñadora de avatares o prefieres hacerte controladora de drones? Elige.

Bueno, es que ya puestos a soñar, preferiría dedicarme a algo más artístico, como mi jefa, a escribir, por ejemplo,  pero no en maceta.

“Ladrará la verdad el viento airado”, se pone mirando al horizonte de árboles invernales y echando vaho por la boca, ¿te ha gustado el inicio de esa poesía?

Lo que me faltaba, ahora también la Esme con las declamaciones a destiempo aunque tengo que reconocer y eso mismo he hecho, que los versos no estaban mal.

Pues que sepas que los ha escrito un robot, díselo a tu jefa para que se reinvente ella también. Menos mal que yo cuento con numerosas ventajas competitivas, soy persuasiva, tengo inteligencia emocional y capacidad de enseñar a otros. Suplantarme a mí una máquina, más quisieran, hombre…

Entonces, ¿qué hacemos, Esme? Estoy un poco asustada.

De momento, seguir soñando, tal vez en el siguiente sueño se nos ofrezca alguna revelación o pista onírica.

¿Y si no es así?

Ya se me ocurrirá algo, no me presiones tanto que es lunes. Vamos a visualizarnos como ingenieras robóticas, ¿te ves?

Pssss, tanto como verme…¿tú sí te ves?

Pero no me ha contestado, es lo que hace cuando no sabe por dónde salir. O sea, que estamos dinosaúricas perdidas, al borde mismito de la extinción laboral, vaya plan.

 

 

 

 

 

 

39 comentarios en “Dinosaúricas perdidas

  1. Profesiones 2.0… Se me ocurren varias:
    Jardinero para poder ver como crece lenta la vida.
    Pastelero para endulzar la vida a los demás (a mi la alegría me sabe a chocolate, ¿y a ti?).
    Tener una papelería para poder vender pequeños objetos como sacapuntas y gomas de borrar… este no es mio creo es tuyo cuando eras niña. Bueno, pues te lo plagio.
    Parece que estas profesiones las nuevas generaciones 2.0 puede que las vean extintas pero lo que no saben es que son ellos los que no tienen vida al no verlo…

    Besos brontosaúricos

    1. Está claro que muchos trabajos van a desaparecer pero aparecerán otros, digo yo.
      Sí, soñar con obligaciones es horrible,¡ con lo bonitos que son esos sueños en los que vuelas!
      Besos.

  2. “No ha entendido el concepto extinción…”, jajaja, qué bueno. Sí, un texto lleno de reflexiones sobre el futuro que se nos viene, las máquinas, los robots y la inteligencia artificial. Ya te adelanto que dentro de unas semanas, ya veré cúando, pondré un vídeo donde el protagonismo es en buena parte de un robot. Es alucinante, la verdad que me reí bastante.
    Nada peor que soñar con el trabajo y encima en plan de mal rollo. Me pasó no hace ni quince días: Soñé con uno de los peores aspectos de mi curro, y después no veas la mala leche -cuando me levanté- y sobre todo cuando enfilé hacia el trabajito. Aunque usar una maceta para escribir…eso es lo que tienen los sueños. ¿Escribir con tierra o a paletadas? Eso molaría.
    El dinosaurio de plástico me lo mandas, ya lo usaré yo para desahogarme e ir dando gritos por la calle. “Yo no soy, es el dinosaurio”, tengo la excusa perfecta.

    1. Creo que más que futuro ya es presente aunque irá a más. Igual no es malo solo cuestión de adaptarse,el que pueda y sepa.
      Estaré atenta a tu robot.
      El dinosaurio no te lo mando porque lo voy a usar yo, grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr, (tengo una obra justo debajo y creo que voy a enloquecer con el ruido del taladro)

  3. Me da pena que desaparezcan oficios artesanos,pero la situación es imparable.
    Tengo una amiga que trabaja en un departamento de inteligencia artificial y me cuenta cada cosa que alucino.Yo es que aún estoy fabricada a la antigua.

    Muy buen texto,para reflexionar.
    Besos sí,drones no!
    ; )

    1. ¿Te imaginas un cielo lleno de drones como en las películas futuristas?
      Espero que no lleguemos a eso.
      Supongo que la inteligencia artificial bien empleada mejorará la vida, la verdad es que va tan rápido todo que es fácil perderse.
      Besos.

    1. La he visto pero la tengo un poco borrosa, me gusta mucho Woody Allen pero no me acuerdo de todas sus películas.
      De todas formas, el verso que recita la Esme de verdad lo ha escrito un robot, bueno, no un robot, un programa diseñado para generar poesía por ordenador. Luego se estropea bastante pero esos primeros versos dan el pego totalmente.

  4. Jo, pues yo quería leer el resto del poema de la Esme, o más versos. Seguro que tiene otros.
    No me creo que lo haya escrito un robot.
    Entre el niño pescador y este verso me voy encantadísima.
    Díselo a Esme.
    🙂

    ¡Un beso!

    1. Te prometo, Rosa, que lo ha escrito un robot, un programa informático para escribir poesía. Otro día te lo busco y te lo pongo entero, solo es bueno el primer verso, el resto desvaría.
      Así que no, no ha sido la Esme 😦
      ¡¡Muchas gracias por la visita!!

  5. Es que el Jacobín tiene que haber visto el caimán gigante que salió en la tele. Pobrecito. En cuanto a que vamos a ser suplantados por las máquinas, tendremos que buscar al Terminator a ver cómo nos ayuda. Seguimos soñando todas. Besos.

  6. Las máquinas pasando de servidoras a rivales, es una gran verdad. A veces aborrezco las máquinas, aunque estoy escribiendo a través de una máquina.
    Y sobre los sueños, qué puedo decirte, un misterio siempre. ¿Qué son los sueños? ¿Tienen algún significado?.
    Saludos.

  7. Creo que no hay aún ninguna persona especializada en ello. Una profesión con futuro podría ser la de sexador de robots.
    A primera vista parece fácil pero fíjate si antes parecía fácil sexar a las personas y ahora el lío que tenemos. Pues con los robots, aún más inespecificos que los seres vivos, la que se puede liar es minina. Porque hay que hacerlo pero que muy bien, sin marginar a nadie. Y es difícil.

  8. Es el sistema que agarra a todos los que están a su alcance, creo que la única escapatoria está anclada en el pasado. Hay que buscar refugio en el ámbito del analfabetismo tecnológico. Los niños de pecho, los ancianos o los indios del Amazonas, aunque por lo que dure un curro analógico entre los primeros y lo terceros no pondría la mano en el fuego. O sea que nos queda volver al pueblo cuidar viejos. Un beso.

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