Día: 13 enero, 2017

Más mundo

De verdad que a veces el Jacobín no parece un niño, parece un reviejo con hartazgo vital. Ayer fue todo el camino al colegio arrastrando con desgana el dinosaurio por las paredes, sin hablar ni rugir. Hoy, desde las escaleras del portal ha pronunciado observando la calle y encogiéndose de hombros:”mundo”. Y después, según íbamos avanzando, él iba diciendo cabizbajo: más mundo, más mundo, más mundo, más mundo. Pero, claro, como en realidad es un niño, ha gritado de repente, ¡un animal!

Será un perro, le he dicho. Resulta que no, según él era una oveja magrón, es que no pronuncia bien la erre. Esperemos que en realidad no fuera un dícese del roedor de gran tamaño que puebla las alcantarillas madrileñas porque si el único aliciente al “más mundo” va a ser un rata apañaos estamos.

Cabizbaja yo también he vuelto a mis tareas, cómo me pesa el cuerpo los viernes, estoy para pocas persecuciones de pelusas, “más mundo, más mundo, más mundo”, iba diciéndome mientras las atrapaba sin mucho interés. Menos mal que me esperaba el paseo diario, a la Patricia no le importa que haga frío , “venga, venga, ve ya terminando y llévate a la niña a que  le dé el aire”. Cualquier día nos manda al gulag siberiano y tan contenta de quedarse sola un rato, que ya me conozco sus gustos tan bien como ella se conoce los míos.

Y con la Esme lo mismo, también empezamos a ser “más mundo” la una para la otra, sobre todo yo para ella, ella a mí todavía me sorprende a veces dada su facilidad para cambiar de estado de ánimo, intereses y opiniones cada milésima de segundo, pero digamos que es una sorpresa conocida, “más sorpresa”. Pero hoy ni eso porque no estaba, de lejos me ha saludado su padre.

Hoy es mi cumpleaños, muchacha, cumplo nada más que ochenta y seis. La de gente que me ha felicitado ya por el cacharro verde este del teléfono, me ha felicitado Bankia, Óptica Roma, el Corte Inglés, el cardiólogo y un sobrino nieto que tengo en Canadá, se ve que se aburría el chiquillo. De los otros todavía estoy esperando. Ahora, en cuanto venga  Esme, me voy a Canillejas, ese barrio todavía no me lo tengo peinado. Me gusta darme vueltas en los autobuses y bajarme siempre en la última, para ver Madrid, como son gratuitos… ¿no te has fijado que van llenos de viejos? Pues uno siempre soy yo.

Mira qué majo el señor Juan, ¿y no se cansa de dar vueltas y de ver siempre lo mismo?, le he preguntado influenciada por el  Jacobín, alias el filósofo hastiado.

De eso nada, que me queda poco por aquí, me gusta orearme y mirar la vida y además al viejo que no sale, le sacan… pero con las piernas por delante. Lo has pillado, ¿verdad? Pero antes me voy a fumar un puro para darme impulso.

Pues a la Esme creo que no le gusta mucho que fume, cuando venga se  va a enfadar, señor Juan.  Es mi cumpleaños y aunque no lo fuera,  fumo si me da la gana, paso de Esmeralda y de casi todo lo demás. Y en dirección al “más mundo” del parque ha lanzado un corte de mangas.

 

 

 

 

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