El Mundo

Las clases de literatura en mi primer colegio consistían  en aprenderse al detalle las biografías de los escritores. Eso era lo esencial. Dónde habían nacido y en qué fecha, cómo se llamaban sus padres y a qué se dedicaban, con quién se habían casado, los hijos que habían tenido y la profesión que habían desempeñado, enfermedades padecidas por ellos y sus familiares y fecha y lugar de la muerte. Fin. Luego también había que saberse unos cuantos títulos de los libros que habían escrito, ya que se habían tomado esa molestia, y  de qué trataba cada uno, eso ya más por encima. Alguna que otra vez nos mandaban algo para que leyéramos en casa, preferentemente en castellano antiguo.

Me resultaba curioso que los escritores no nacieran como el resto de la gente , ellos “venían a nacer” que es mucho mejor que nacer a secas. Y las ciudades, que se debían oler que estaba viniendo a nacer un escritor,  los miraban atentamente mientras eso sucedía. Por ejemplo, a Unamuno lo vio nacer Bilbao y a Lope de Vega, Madrid. Así nos lo preguntaba nuestra profesora: a ver,¿ quien lo sabe?, ¿qué ciudad vio nacer a Luis de Góngora? Silencio al otro lado de la tarima ¡Córdoba!, pero si os lo dije ayer, y ¿cómo se llamaba la madre de Lope de Vega? Lo del nombre de las madres le gustaba mucho que nos lo supiéramos y tiene su lógica, sin ellas no hubieran venido a nacer tantos escritores. La de Lope se llamaba Francisca, a todo esto. Escritoras, misteriosamente, casi no venían a nacer.

¿Quién se sabe los nombres de los nueve hijos de Unamuno? Solo nos acordábamos de Raimundín porque se había muerto  y era una historia muy triste  ¡Burras!, lo dimos la semana pasada y no se os queda. No se nos quedaba casi nada porque estudiarse tantos datos biográficos era muy aburrido y todo lo que es aburrido al cerebro le resbala. Tiene preferencia por almacenar lo  extraño, lo que le sorprende o impacta de alguna manera. Y le encantan las tonterías.

La prueba es que lo que sí nos aprendimos  muy bien y por mucho tiempo, algunas ya para toda la vida, fue esta frase: yulen nitrosca palera. No significaba nada, aparecía en el libro como ejemplo de lo que es un fonema y cómo es necesario engarzarlo de forma adecuada con sus  congéneres para que cobre sentido. Los fonemas de yulen nitrosca palera estaban mal engarzados y por eso no querían decir nada. Aunque para nosotras sí significó, fue nuestra frase mítico absurda durante unos cuantos cursos.

Cuando me cambiaron de colegio ya no se la pude decir a nadie y me quede con ella vagando desamparada por mi cerebro en total soledad pero, a cambio, conocí al Mundo, un profesor de literatura que nos leía fragmentos de  los libros  que a él le gustaban, fuera de programa. Le habían puesto de mote el Mundo porque utilizaba mucho esa expresión. Casi todos los libros de los que nos hablaba o que nos leía eran un mundo de algo, “de fantasía, de dolor, de amor, de desesperación o de lo que fuera pero siempre un mundo de algo. Cuando lo decía levantaba los brazos y trazaba un círculo colocándose el mundo por encima de la cabeza. Una cabeza redonda y calva también con pinta de mundo.

Nos leyó muchos relatos de Cortázar, me acuerdo solo de dos: el del hombre que vomitaba conejitos y el que se quedó encerrado dentro de su jersey. Y hasta se atrevió con algún poema de amor de Pedro Salinas. En uno de ellos el poeta se lamentaba de que su amada estaba dormida y el sueño la mantenía alejada de él, en un lugar inalcanzable.

Pues que la despierte, dijo Mondelo, el de la cara con granos, haciendo una pompa de chicle. Todos estábamos pensando lo mismo y por supuesto nos reímos. El Mundo no se enfadó, solo sacó un pañuelo para secarse la frente, le debía de dar sudor nuestra falta de sensibilidad, y trató de explicarnos lo que había querido decir Salinas. Creo que en ese momento no lo entendimos ninguno, seguramente porque aún no teníamos experiencia en amantes ni despiertos ni dormidos. Pero ahí se quedó la imagen y la idea,  almacenada en el extraño mundo de los  datos cerebrales junto a yulen nitrosca palera.

 

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65 comentarios en “El Mundo

  1. Los cordobeses que lean este relato a lo mejor se van a molestar 🙂
    Como cuentas, aprendíamos la literatura y la historia y las ciencias naturales…Memorizar, por cierto, no es mala cosa. Si tenemos los datos en la cabeza, podemos utilizarlos cuando convenga.

  2. 😀 😀 😀 ¡Qué bueno!, pero es que antes nos perdíamos en detalles y ahora no llegamos. Ahora la literatura te la enseñan basándote en los críticos que la han analizado. Resultado: ni antes ni ahora los profesores hacen leer los textos para que cada alumno saque sus propias conclusiones. Solo me cabe decir ante esto… ¡Yulen nitrosca palera! Mucho me temo que me la has pegado. Parece una frase mágica a la altura del ¡Abracadabra! Como para escribir un cuento sobre ella 😀 😀 😀

      1. Jsjsjsjs pues no me acuerdo, sé que se me caía la baba y mis amigas me decían que era lo más guarro que habían visto en la vida. Jajahaha. Y yo encantada de la vida. Tenía unas rastas que daba miedo meter las manos jajaja

  3. De mis viejos profesores guardo recuerdos de todo tipo. Gratos y de los otros. De un viejo profesor de literatura apellidado Ontañón y que no se que ciudad vio nacer, guardo el recuerdo de su insistencia en que no cometiéramos faltas de ortografía y que según él, más que aprendernos las reglas de la correcta escritura, lo mejor era leer, leer y leer. No se si por su insistencia o porque yo estaba predispuesto a ello, mi pasión por la lectura fue en aumento y por ende mi afición a escribir.
    No se que habrá sido del viejo Ontañón. Hace varios años lo vi con su mujer paseando por mi ciudad, con la mirada ausente y calzado con zapatillas de cuadros, de estas de andar por casa, que enfundaban unos pies que se arrastraban pesadamente después de años de paseo por la vida. Me dio pena verle así y siempre le recordaré como uno de esos profes de mirada amable que disfrutaba enseñando.
    Un abrazote.

  4. Quizás pasaron tan desapercibidas, las escritoras, porque la ciudad no las vió nacer, pero las hubo, claro, y disfrazadas de hombre, y con nombres de hombre y escribiendo obras que firmarían otros hombres, como bien sabes. Bueno, iba a hacer un chiste, copiando tu estilo, pero hija, no me sale. Un saludo.

    1. Pues casi te ha salido, pero bueno 😉
      Ya, ya sé que las hubo pero pocas y escondidas. Si tenían que parir nueve hijos cada una, como la mujer de Unamuno, poco tiempo les quedaría para sentarse a escribir.

  5. Yo vengo aquí, yo vengo aquí -que cantaba Compay Segundo- no a nacer, sino a comentar. Pues qué método tan nefasto de enseñanza, ese basado en la pura memorización por la fuerza de puros datos, la mayoría de ellos sin valor alguno. Todos hemos sufrido eso, por eso creo que la enseñanza está mal enfocada en muchos sentidos. Cuando aprendí literatura no fue tan a lo bestia como tú relatas, en ese sentido, de hecho creo que no hice literatura hasta 2º-3º de BUP. Pero claro que memorizábamos, sobre todo en historia. Lo lógico sería profundizar en las obras literarias, ver qué había querido decir el escritor, y leer, y no pasar de puntillas por encima.
    Cierto, el cerebro tiende a olvidar lo aburrido y tedioso.
    Pero si Yulen Nitrosca es una modelo rusa guapísima…es coña, qué más quisiera yo (iba a decirte ex-novia, pero menos lobos).

    1. Claro que es guapísima la Nitrosca Palera pero no es rusa, es ucraniana 😉
      Tampoco es malo memorizar, lo que sí me parece mal es memorizar datos sin importancia. Cuando algún autor me gusta sí suele interesarme saber algo de su vida pero no todo y mucho menos para aprendérmela como un loro.

      1. Pues después de escribirlo lo pensé: Yulia es la forma rusa de Julia, así que no vamos tan desencaminados. Claro, memorizar y aprender datos es importante, pero dentro de una racionalidad. Has usado la expresión justa, aprender de memoria como un loro. La prueba es que la mayoría de esos datos se olvidan a los pocos días, semanas, ya no hablemos de años…A veces hasta me asusto porque me quedo absolutamente en blanco respecto a algún nombre, y son cosas de hace poco, no de mi época escolar. Aunque acabo acordándome al final.

  6. Por suerte, nosotros lo que dábamos por encima era la biografía. Era una asignatura que me gustaba bastante aunque no tuve la suerte de oír hablar nunca del yulen nitrosca palera.

    Besotes!!!

  7. Tuve unos profesores durante el bachillerato brillantes, no así en la facultad. Recuerdo con especial cariño a los de literatura, filosofía y ciencias naturales. En clase de literatura y filosofía nos centrábamos en las obras de los distintos autores y en ciencias naturales visitábamos frecuentemente el laboratorio. Memorizábamos lo necesario para poder trabajar con soltura los distintos temas.

    Un beso.

    1. Ya veo que te gustan las ciencias naturales, por este comentario y por el que me hiciste el otro día del bicho. Y la literatura también, por este y por otros relacionados con libros.
      Un beso, Ilduara.

  8. Delicioso paseo por las aulas de mi niñez y adolescencia … Y luego, el otro paseo, el que más disfruté,,. me permitiste volver a verme, “Bestiario” en mano, hablando de Julio Florencio y tratando de imaginarme a la pobre Andrée recibiendo en París la carta en la que le confesaban los vómitos de los conejos…. Gracias, Paloma.

    1. De los nombres de los protagonistas no me acordaba, pero sí de lo que me impactaron esos cuentos en los que pasaban cosas extrañas contadas con total naturalidad.
      Besos, Marta.

  9. En mi colegio, la literatura, como la letra, entraban con sangre.
    Tenían un concepto primitivo del funcionamiento de la memoria.
    Introducían los conceptos en las neuronas a base de collejas…. a presión….
    En fin…

    Besos.

    1. Qué brutos!
      Yo solo tuve una pegona, nos daba con el libro en la cabeza.
      Por suerte despareció enseguida, tenía un novio y se casó. Le pegaría luego a él.
      Besos (me ha gustado muchísimo tu poema de hoy)

  10. No tuve ningún buen profesor de literatura hasta que llegué a Hampstead y ahí…tuve al mejor.
    Antes tuve la suerte de tener una madre lectora empedernida que me llevaba con ella a la biblioteca desde bien pequeña.
    Está claro que el sistema educativo no funcionaba,somos muchos los que tuvimos profesores absurdos.
    El problema es que ahora sigo viendo en algunos maestros y profesores aquellas costumbres educativas dinosáuricas.Otros son muy competentes,afortunadamente.

    Besos lectores.

    1. Qué bien tu madre, eso es fundamental.
      En mi casa el que más leía era mi padre, tenía montones de libros y así me aficioné, curioseando por mi cuenta.
      Como no teníamos redes sociales ni nada parecido pues era más fácil.
      Creo que el sistema de enseñanza ya no es tan absurdo, ha mejorado mucho aunque todavía haya algún especímen arcaico en circulación.

      Un beso, Carmen lectora.

  11. Tienes un don, ademas de escribir muy, pero muy bien ,inspirar a tus seguidores dejar los comentarios que merecen mucho. En nuestras clases de literatura la biografía fue lo último, pero el analisis de las obras literárias fue muy estricto , rígido y muy detallado…nada de improvisación. Tenemos que seguir el plan establecido. Por lo general, el sistema educativo de Rusia es muy distinto el de de España , en plan de metodología.No tuve nunca suerte con las profesoras de literatura..eran todas muy aburridas. Un beso-

    1. Pues que pena pero te interesarías tú por otros medios. Hay muchos escritores rusos que me gustan aunque mi preferido, creo que ya te lo he comentado alguna vez, es Chejov.
      Y muchas gracias!! Como siempre. Te debo visita en tu blog
      Un beso

      1. Sin duda , Chejov es para ti…el saca de la nada, de la rutina las historias tan bonitas , sutiles y tiernas…y , ademas, su sentido de humor es increíble . Sus relatos cómicos es una pasada. Me alegra mucho que conoces bien la literatura rusa. Un abrazo, Paloma.

  12. Me viene al cabeza la canción…El munnnndoooo que no ha parado ni un Momento..Y el últi.mo libro de Juan José Millás del mismo nombre….Te gustará o igual ya lo has leído.

    Po r suerte o por desgracia ahora todo el mundo puede ver nacer al hijo de Paquirrin….
    Datos muchos, pero ideas pocas las que nos metían aquellos profesores con sotana…Ooo capitán, mi capitán … Muy buen relato o munnndoooo.

    1. Más bien por desgracia (lo del hijo de Paquirrín )
      No he leído el libro de Millás pero sí que creo que me gustaría bastante, me habló de él otra amiga de por aquí. Me lo anoto.
      Gracias, Vidal.
      Ahora me has pegado la canción de El mundooooo

  13. LLego tarde…
    Me gusta Mundo, hay pocos profesores así, se nota que le gustaba su profesión e intentaba transmitir su pasión por la literatura.
    Yo no recuerdo que me hicieran estudiar la biografía de los autores, pero bueno, tengo una memoria fatal.
    Besos y feliz findeeeeeeeeee!!!!

    1. Te he puesto falta y a la tercera…..jajajaja, venga, Celia que no paso lista. (Todavía)
      Pues sí, me gustaba mucho esa clase y ese profesor.
      Feliz findeeeeeeee y felices fallas!!!! 🙂 🙂

  14. Me has traído recuerdos de aquellos profesores/as, en especial de mi profesora de Castellano y Literatura de segundo y tercer año. Era divorciada, fumaba y trataba de “burros” e “imbéciles” a aquellos pobres compañeros que tenían la desgracia de tener faltas de ortografía; pero nos introdujo en los mundos mágicos de Borges y Cortázar y fue un referente en cuanto a los derechos de las mujeres. Después de ella, los otros dos me parecieron torpes y aburridísimos.
    Un cariño enorme, Eva, desde Argentina.

    1. Lo de burros e imbéciles no está muy bien pero si os llevó de paseo hasta Borges y Cortázar creo que se le puede perdonar. Supongo que recordamos al que siente pasión por lo que se enseña, al que ama lo que enseña.
      Gracias por compartir el recuerdo de tu profesora.
      Un abrazo, Bella.

  15. Mujer, que me has matado de la risa con eso de que las ciudades veían nacer a los escritores… ¿Quién te vio nacer a ti? A mi, Bayamón, Puerto Rico me vio nacer. Bayamón… nombre taíno…
    Es que eres tan genial… ¡Qué cosas se te ocurren!

    1. Te prometo que nos lo explicaban así. Bayamón me gusta para que te viera nacer.
      A mi me vio nacer Madrid pero no sé si estaba un poco distraída y mirando para otro lado. 😉
      Besitos

      1. A mi también me lo explicaban así, pero no lo había visto como tú. Eso es lo que me ha dado tanta risa. No sé si has visto cuando nace una jirafa, las demás se asoman a mirar y se ven muy graciosas. Así me imaginé, todo el pueblo viéndome nacer. JIJIJJI

  16. Las palabras inútiles, cuando generan fantasía, se nos suelen quedar en la cabeza. En mi primera película de platillos volantes para lograr acceder al platillo había que conocer la clave de tres palabras: CLAPTU – BARADA – NIKTU.
    Aún estoy esperando la llegada del platillo pero debo tener mucha fe en que ocurra, porque no he conseguido olvidarlas.

  17. Interesante. Aquí nos obligaron a leer a Neruda, Borges y Garcia Marquez. Anteriormente era casi obligado hacer eso, también a Gallegos. Pero la mayoría se copiaba. Una cosa es el autor y otra es su obra.

  18. Cuántas y cuántas horas tiradas en clase de literatura sin prender literatura. Y que haya tenido que aprender a escribir casi 20 años después…¿cuantos buenos es rotores habrán arrancado de las letras esos profesores sin motivación?

    1. Qué importante es la motivación y el amor por lo que se hace, ¿verdad? Pero no siempre coincide lo que nos gusta con nuestro trabajo.
      Gracias por leer, me pasaré por tu blog cuando tenga un rato.
      Saludos

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