Día: 12 mayo, 2017

Sí, acepto

No puede ser lo que acaban de escuchar mis tímpanos auditivos, pero si la Esme le está diciendo “sí, quiero” a la pantalla del ordenador. Ay,madre, que esta se ha vuelto a meter en el chat de los novios y se está casando por lo virtual. Tengo que alertarla de que corre un serio peligro de caer bajo las zarpas de cualquier pervertidor de mayores,que de todo hay en la viña de internet.

Esme, maja, antes de que sea demasiado tarde, no te cases con ninguno sin haberle visto previamente la cara como mínimo, no vaya a ser que te lleves un susto muy malo. Pero si vas a lanzar el ramo de novia, que sea cerca, si lo pillo al vuelo lo mismo el Toni…

Pero, ¿de qué casorios me hablas a estas horas de la mañana y de qué ramos y de qué necedades variadas? He dicho que sí, que acepto la política de cookies porque si no acepto no me deja continuar con la navegación y, claro, es mi hora de navegar de aquí para allá.

Venga: sí, quiero. Y ya van como diez que he querido. Pues ahora que lo pienso me empiezo a preocupar, le he dado mi consentimiento a demasiadas galletas, menos mal que estas no engordan. Soy toda suya.

¿Pero de quién, Esme?

Del Big Data, hija, de quién va a ser. Una vez intenté engañarlo pero era muy cansado estar todo el día visitando páginas sin interés solo para confundir. Así que ya me he dado por perdida, como todos, todos nos hemos dado por perdidos a cambio de que nos deje nuestros juegos y nuestras redes sociales de nuestro amor, sin percatarnos de que para red en la que hemos caído nosotros. Pescados y bien pescados estamos y venga a soltar información para que otros se forren a nuestra costa.

Y muchas ni siquiera te lo preguntan, te dan por casada directamente, “al usar nuestra página web usted acepta el uso de…” y una parrafada muy larga y muy aburrida para que no se la lea ni el Tato, ¿Quién será el Tato, que nunca quiere hacer nada? No sé, bueno ¿y qué me traes en el pico?

¿Qué?

¿Que qué me quieres contar?, te veo con cara de que algún problema o inquietud te ronda. A ver, que te lo adivino, ¿el Toni no quiere tener hijos y tú sí, la Patricia está de mal humor y te ha puesto a limpiar debajo del sofá o te aburres y quieres que yo te saque de tu rutina con algún proyecto relacionado con el grafeno o los extraterrestres?

Sí, quiero

¿Qué quieres?, mira que a mí no me va el poli amor, por el momento. Y además no eres mi tipa ideal.

Que no, Esme, que digo que sí, que acepto tu política de cookies o de lo que sea.

Ah, bueno, en ese caso, vamos allá, primero la carta que es lo más fácil. “Estimados seres allende las galaxias: mi amiga y yo estamos hartas de todo pero de lo que se dice to-do. Venid antes de que empiece la Feria del Libro y se ponga este parque perdido de escritores, firmadores, más lo segundo que lo primero, y chefs.

Venid antes de que lleguen los calores veraniegos, los sudores y los olores.

Venid antes de que..siga aceptando cookies sin control ninguno.

Que vengáis ya, que me aburro, leches.”

Ya está, luego la mandamos por correo sideral y ahora vámonos a contemplar y a oler las rosas que están en todo su esplendor. Duran muy poco, “ayer nacieron, morirán mañana”, que dijo un tal Góngora. Además, es el placer más al alcance de la mano que tenemos y entre sus pétalos no está el ojo ese que acecha, que yo sepa.

En eso tienes razón, así que : sí, acepto. Y la Morganina también.