Oposición interna

Algunas tardes iba a casa de una amiga que se llamaba Natalia para ver si con su ayuda lograba entender las matemáticas. Nos sentábamos en la mesa de la cocina y con mucha paciencia me explicaba lo que tocara, mi ineptitud le hacía gracia y se reía un poco pero sin mala idea, era una especie de asombro al comprobar lo difícil que le puede resultar a otro lo que para uno sale de forma natural, sin apenas esfuerzo.

No conseguía concentrarme en sus explicaciones y mucho menos entenderlas, mi atención se volcaba en otros detalles, en cualquier detalle. Me despistaba con el frutero que estaba colocado a un lado y que tenía forma de hoja, con un calendario en el que aparecía el dibujo de una granja, con la cenefa de los azulejos pero,sobre todo, con un gesto que Natalia hacía cada cierto tiempo con el pelo. Se lo echaba hacia atrás con la mano y su melena se movía por encima del hombro como si fuera un ala. El pelo se separaba y luego se volvía a juntar para caer liso y unido, ala cerrada, perfecta. Ese efecto me fascinaba.

En casa trataba de imitar el movimiento delante el espejo pero no me salía, no se parecía en nada a un ala desplegada, en mí no quedaba bien. Pensaba que si me hubieran puesto de nombre Natalia otros fenómenos favorables se hubieran desencadenado: el pelo me habría crecido liso, se me habrían aclarado los ojos hasta azulear, sería buena en matemáticas sin necesidad de sufrir y tendría dos hermanos mayores que me adorarían, que me agarrarían de las manos y me harían girar y girar hasta que el mundo entero se me desdibujara, como le hacían a ella cuando aparecían de repente.

Pero no me habían puesto Natalia de nombre y todo se había estropeado. Ni siquiera tenía unas botas elegantes, blancas y altas, que se abrochaban por delante con unas tiras. Quería unas iguales y las había pedido pero mi madre decía que eran horribles y nada apropiadas para una niña, que no entendía cómo dejaban a mi amiga ir al colegio calzada así. Qué sabría ella de belleza ni de deseos. Nada. Yo sabía más que ella, en esas botas blancas había belleza. Y los deseos, la belleza y el amor estaban muy relacionados.

Me había enamorado un poco de uno de los hermanos de Natalia, pero no de todo el hermano, solo de los brazos y de la voz. A veces, cuando mi amiga me abría la puerta, estaba tirado en el suelo levantando una silla o haciendo flexiones para muscularse. De la cara no me había enamorado, se parecía demasiado a Joe El Indio del libro de Tom Sawyer, personaje que me aterrorizaba.

Como los brazos no podían llevar incorporada una cara que me diera miedo, les puse la cara del hermano pequeño que era más neutra y no se parecía a nadie, pero se me escapaba y desdibujaba, rebelde a mi fantasía. Se la borré y le dejé una cabeza blanca, sin rasgos, una cabeza genérica, tampoco era tan importante que los brazos no llevaran cara, lo importante era que abrazaran y que fueran acompañados de la voz.

Antes de dormirme y para resarcirme del mal trago pasado con las matemáticas, empecé a soñar cada noche un rato con abrazos fantasmales. En esa película que yo misma me proyectaba llevaba puestas las botas blancas. Cuando los brazos me soltaban me apartaba la melena lisa con la mano haciendo efecto de ala y con los ojos entrecerrados oía una voz que no provenía de ninguna boca y que decía: te quiero.

Ya me había dado cuenta de que si explotaba mucho la fantasía añadiéndole demasiados detalles, como por ejemplo situando la acción en algún lugar concreto, o la prolongaba en exceso, se me estropeaba. Cobraba vida propia y se deformaba o introducía sin mi consentimiento elementos no deseados, como si se burlara de mí: aparecía mi abuela con una bata muy fea que se ponía para estar por casa,llamándome; se me desataban las botas y me caía o nos daban a los dos un balonazo y su cabeza de marca blanca salía volando por los aires ¿Cómo podía burlarse de mí el sueño si era yo la que lo inventaba? Pues podía, la ensoñación no era mía del todo o, aún peor, sí lo era pero había una parte de mí que se me oponía.

Cuando mi partido opositor empezaba a incordiar abría los ojos y contemplaba el cuarto en penumbra para situarme en la realidad y darle esquinazo. Miraba el fondo de la litera de arriba donde dormía mi hermana, la mesa en la que estudiábamos y donde había tratado de repetir con bastante poco éxito las operaciones que me había estado explicando Natalia, el espejo de la esquina donde también con poco éxito, había copiado el movimiento del pelo, la silla con nuestros zapatos del colegio debajo preparados para el día siguiente, unos mocasines de color azul marino.

En esos momentos sabía con seguridad que por muchos días siguientes que pasaran nunca llevaría unas botas altas y blancas atadas por delante con unas cintas. Qué rabia. Cerraba otra vez los ojos invocando a los brazos sin cara para que me dieran un último abrazo enamorado antes de dormir. A veces me lo daban y me dormía feliz, pero otras no.

Que mis deseos no me fueran concedidos en la vida real me fastidiaba pero que tampoco lo fueran dentro de mis propios sueños por culpa de esa oposición interna burlona que me habitaba era todavía peor. De manera intuitiva también empecé a saber que tendría que aprender a convivir con la oposición porque por muchos días siguientes que pasaran ese lado enemigo que era tan mío como el aliado, no iba a dejar nunca de contrariarme ni a dejarme soñar en paz.

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46 comentarios en “Oposición interna

  1. Me ha encantado, me he sentido tan tan identificado con esa oposición interna. Esas fantasías tan simples y tan difíciles de alcanzar, las que tienen que ver con uno mismo y sus deseos. A veces es más fácil soñar unicornios que abrazos.

  2. Sé que ya te lo he dicho y sonaré pesado, pero no me importa: eres maravillosa. Tu forma de escribir me deja sin palabras, lo digo en serio. Me meto total y absolutamente en lo que escribes, lo vivo y lo recuerdo, y me veo a mí con muchos menos ellos sintiéndolo mío.

    Impresionante, Paloma.

    1. Tú nunca serás pesado, al contrario. Justo esta mañana me he acordado de ti porque he visto una ardilla muy graciosa.
      Lo que más me gusta que me digáis es que os identificáis de alguna manera con lo que cuento, que os podéis ver también viviendo eso o algo parecido.
      Eso me motiva mucho, así que: ¡¡¡gracias, Holden!!!

  3. Ten cuidado con lo que deseas porque puede hacerse realidad decía un sabio. Quizás tener ese opositor(imagino que juez) interno te ha ayudado a no alcanzarlo. Es una ventaja… todo es cuestión de perspectiva, por ejemplo (esto tb lo leí en algún lugar) para las langostas que estaban en pecera del cocedero del Titanic lo que pasó aquella noche fue un milagro…
    Ains. Gracias. Me has hecho recordar a una niña que se llamaba Raquel; que le daba clases de mates en el recreo; que tenía una sonrisa preciosa y le hacía un hoyuelo en la mejilla; que tenía unos ojos pícaros como de duende; que se mordía las uñas y tenía los dedos llenos de marcas de boli; que era muy despistada y siempre tenía pintados recordatorios en las manos;que tenía una letra peor que la mía(y ya es decir) y una cabeza rizada despeinada(mente) despeinada…Y me dio mi primer beso.
    Gracias

    1. Más que juez yo diría que es un lado burlón. Algo que se está riendo de ti y de tus fantasías y te las torpedea. No sé si es bueno pero molesto…un rato.
      ¿Y no le has escrito nunca un poema a Raquel? Bueno, en realidad se lo acabas de escribir aquí y bien bonito. Me ha gustado mucho conocerla, me ha caído bien de inmediato. Esas manos manchadas de boli y con recordatorios escritos me resultan muy familiares.
      Gracias a ti y besos

      1. Tienes razón. Algún día le tengo que hacer un poema a Raquel Giménez con G de gata como decía en los pases de lista. Si me atrevo…
        Así que tú también eres despistada… pues apúntate DM en la mano. Que la echo de menos…
        Beso

      2. G de gata, eso también es muy gracioso.
        DM está en el otro blog, solo que con otro nombre y escondida. Pero estar, está.
        Besos, Manuel

    1. Lo que pasa es que aquí hablo más bien de deseos o de ensoñaciones fantásticas que de sueños en los que no intervenimos con la voluntad. Yo también creo que nos quieren decir cosas los sueños, siempre nos las dicen, de hecho.
      ¿Has dejado de escribir? Me gustaban tus escritos cortos.

  4. x2+1−−−−−√+x2−1−−−−−√x2+1−−−−−√−x2−1−−−−−√+x2+1−−−−−√−x2−1−−−−−√x2+1−−−−−√+x2−1−−−−−√=4×2−1−−−−−√
    x2+1+x2−1×2+1−x2−1+x2+1−x2−1×2+1+x2−1=4×2−1

    ax4+ bx3+ bx2+ dx + e = 0
    😛

    1. Para mí también pero me hubiera gustado entenderlas.
      Tal vez nos las explicaron mal o bueno, que no todos estamos dotados para lo mismo.
      ¡Raíces cúbicas de memoria!

  5. Natalia a tu lado es de marca blanca. Maravillosa historia la que nos cuentas hoy, podrías hacer un corto. Me encanta el aliño de tus historias, pinceladas de palabras que son un todo, afloran tus sentimientos, están llenas de ternura, te pones como nadie en la piel de un niño, de un adolescente, de un ancianjo… Tu frescura emana de una madurez exquisita.

    Un besazo.

    1. Solo te puedo contestar que me has dejado un comentario precioso y que cuando esté triste o baja de moral vendré aquí a leerlo y me animaré de inmediato.
      Muchas gracias, Ilduara.
      Un abrazo gigante

  6. Coincido totalmente con Ilduara,tienes esa especie de don…algo que no se aprende,se tiene o no.
    Yo suelo meterme en tus historias y las veo como en un corto (que es un género que me encanta y del que creo que serías una buena guionista) y paso un rato de lo más agradable,lo cual en este mundo de locos frenéticos de vivires vacíos se agradece.

    Un beso sin logaritmos!

    Que sepas que te he leído antes cuando estaba en el hospital y me has ayudado a desconectar un rato del ambiente.
    : ))

    1. Pues también a ti, Carmen, muchas gracias por tus palabras.
      Precisamente hoy he tenido un día un poco difícil así que la ayuda ha sido de ida y vuelta.
      Yo te he servido un ratillo de desconexión y tu me has puesto muy contenta 🙂
      Un abrazo y un beso.

  7. Sabes, Paloma, cuando llega tu blog, lo dejo siempre para leer después, ya sea luego del almuerzo o con la merienda de la tarde… Es un placer… como un postre o un pedazo de pastel cuyo sabor aún guardamos en la memoria afectiva.
    Gracias.

    P.S genial lo del partido opositor cuando empezaba a incordiar…

  8. Tengo la semejante historia ( seguro que todos la teniamos ) Pero mi madre me lo compró ese gorro en pelo sintético por aydarle en su trabajo extra. Fue horrible y de color rosa . Me recuedro a mi en el abrigo viejo y desgastado, en las botas todavía mas desgastadas pero con el gorro grande, peludo y de color rosa. Fue la cima de mi felicidad. Muy , muy bonitas son tus histórias . Un placer leerte. A proposito, las matemáticas fue mi punto fuerte…jajajaj

    1. Muy graciosa la anécdota del gorro rosa de pelo sintético. Las botas blancas también eran de piel sintética, ahora en el recuerdo me parecen espantosas.
      Vamos, que tu fuiste una especie de Natalia: gorro glamouroso y buena en matemáticas.
      Bueno, Natalia se portó muy bien conmigo, me hizo los exámenes durante dos años, hasta que nos csmbiaron de clase.

  9. Toro Salvaje ha estado muy gracioso, y anda que el del apodo del wolframio etc, etc…ése es mucho más raro que yo, qué gracia, y lo digo con el máximo respeto. Lo de “te despejo la x” de esta tarde…¿iba en clave matemática acaso?
    Me ha encantado lo de enamorarte de solo un trozo del hermano. Suena extraño pero si uno lo piensa eso es muy frecuente, o que nos gusten partes de una persona, físicas o no.
    También suena muy extraño lo del saboteador o la oposición interna. Pero si uno lo piensa también no tiene nada de raro. Es muy buen símbolo, supongo, de la contradicción humana y de tus propios deseos, de la incongruencia, de que a veces no nos aclaramos ni nosotros mismos, etc, etc.
    Me ha parecido muy bonito y sincero, con un punto de sufrimiento y dolor, con algo que, no te ofendas, incluso hace sentir cierta pena. Un buen relato o reflexión sobre los sueños, fantasías y deseos. Y aunque no lo digas directamente evoca a una niña preadolescente…

    1. Sí, claro, era más o menos la preadolescencia.
      A mí me sigue pasando, menos pero me sigue pasando, lo de que mi mente no me acompañe o no vaya dónde yo quiero. Es un poco angustioso.
      Gracias por lo de bonito, lo de la pena no me ofende, me gusta exagerar un poco el dramatismo aunque es cierto que lo sentía así.

  10. Estoy totalmente de acuerdo con Ilduara y con Carmen: Tienes un don, algo, una facilidad o cualidad, y eso es algo que se tiene o no. Sabes ponerte en la piel y la sensibilidad de los personajes de tus historias, y hacer a la vez que los demás nos identifiquemos y sintamos lo que estás evocando. Y además lo dotas de una cualidad cuasi cinematográfica. Sabes, hace unos días pensé en ti de forma inmediata por algo, ahora te lo cuento. Salió la noticia de una chica joven, de origen indio y que vivía en Canadá. Había empezado a escribir simples poemas en su cuenta de Instagram -ya ves, es de fotos en realidad- y había empezado a coger popularidad, hasta el punto de publicar un libro con esos poemas y convertirse en un éxito de ventas. De hecho por eso estaba en España. Pensé en ti, pensé en tu enorme capacidad para escribir, describir, relatar, evocar, retratar, y que era una auténtica lástima que no le sacaras más partido, y lo digo sin querer que suene mercantilista o materialista. Con el talento que tienes, me apuesto que mucho mayor que esa chica canadiense, podrías plasmar tus relatos en un libro. No veo por qué no habría de triunfar. De hecho, creo que simplemente seleccionando los mejores relatos de tu blog, y que podrían ser tranquilamente 100 o más -sin siquiera echar mano de la Esme, el Toni y estos personajes- tendría potencial de sobra para convertirse en un éxito. Y no hablo de ventas o dinero, hablo de reconocer un talento, como el que sabe escribir buenas canciones. En fin, no me enrollo más. Hasta pensé que alguien -yo me ofrezco- podría hacer esa selección simplemente empezando a rastrear el histórico de tus entradas. Quizá me estoy metiendo en camisa de once varas. En fin, he dicho, y de verdad que te lo digo con sinceridad.

    1. He omitido esta frase pero tengo que decirla, porque quizá es la clave, o una de las claves de que lo que escribes guste tanto: Sabes plasmar de una forma tan nítida los sentimientos…y no todo el mundo puede hacerlo, para nada.

    2. No sé ya ni qué contestar. Creo que lo mejor que te puedo decir es GRACIAS!!!
      Me da un poco de vergüenza cuando me halagáis tanto, un mucho.
      Eso no quiere decir que no lo agradezca, lo agradezco de corazón.

    1. A lo mejor es porque hablo de sentimientos que tenemos todos.
      Suele pasar que lo que uno ve raro en sí mismo, cuando se anima a contarlo comprueba que es bastante común.
      Pero muuuuuchas gracias y un abrazo grande, Nona.

      1. Bueno, no es solo contarlo, cuenta como lo cuentas (valga la redundancia).
        Verás, tengo un vecino que me suele contar su vida y, habitualmente, si lo veo antes de que me descubra, me escondo y eso que hay cosas coincidentes, como me pasa contigo, pero no es lo mismo.
        Contar lo hace cualquiera, emocionar muy pocos.

  11. Como que tienes a D. M. en otro blog, y pensabas ocularmelo, malvada?
    Dile a tu enemigo interno que lo amo, como amo al mio, al verlo tan burlon , nos hemos dado, para defensa, sentido del humor

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