Día: 3 junio, 2017

El arte es lo que te da

Hoy hemos ido con la mujer a ver el Guernica. Se llama Elena pero de tanto decirnos en el grupo, va a venir una mujer, va a venir una mujer a enseñaros arte, pues ahora nos cuesta el nombre. La mujer Elena la llamamos también pero Elena tal cual, casi nunca. Es simpática, así con la sonrisa puesta, y nos lo explica todo muy bien, yo estoy aprendiendo mucho y más que podría aprender si no fuera porque las otras no se callan. Que no se callan ni aunque les cosan las bocas, sobre todo la Eloisa, ¡ay la Elo!, esa habla hasta en el dentista. Se lo dijo el dentista: señora Eloisa, es usted la única persona que conozco que puede hablar con la boca abierta y una mano metida dentro. Eso le pone orgullosa, como si se pudiera ganar la vida con eso.

Claro que a la Elo todo le pone orgullosa, ahora que le ha salido un trabajo a la hija en un laboratorio se las da de familia científica y quiere presumir delante de la mujer, de la mujer Elena. Dice hoy, “yo el próximo viernes no voy a poder venir porque me quedo con el nieto, es que mi hija tiene guardia en el laboratorio”. La mujer Elena se la ha quedado mirando, que es lo que la Eloísa quería, pero luego lo ha fastidiado por hablar tanto. Ha dicho, ” tiene que echar de comer a las células”. Y la mujer Elena se ha reído hacia dentro, como hace la gente educada, que lo es ella y se le nota.

Total, que nos ha llevado a ver el Guernica, hemos subido en el ascensor de los cristales, daba cosa buena y mala ver todos los tejados desde tan arriba, la Menchu decía que ella prefería quedarse subiendo y bajando un rato en el ascensor antes que ver cuadros, que a ella lo de plantarse delante de un cuadro…

Pues así no vas a aprender nada, Menchu, se lo he dicho, tú no te afinas ni aunque te metan en lejía pura. Y las otras se han reído hacia fuera, son más brutas… El Julián, no. Pero eso es porque quiere caerle bien a la mujer Elena, no sabe nada el Julián, es que no está mal la mujer, es altaricona y con las tetas grandes. No tanto como las de la Elo, mejor, porque las de la Eloísa son demasiado, le ocupan más de medio cuerpo y eso bonito tampoco es.

El Guernica da miedo, esa es la verdad del cuadro, pero es que lo tiene que dar, nos lo ha dicho la mujer, porque representa la guerra y las desgracias de la guerra, los sufrimientos de las gentes que sin comerlo ni beberlo se encuentran de repente debajo de las bombas, de las madres y de los hijos muertos. Nada más decir “hijos muertos” la Pilar se ha puesto a llorar. Eso ya se veía venir, esa mujer no levanta, no levanta desde lo de su chico.

De todas formas es muy llorona porque de lo del chaval, que ya por entonces era más hombre que chaval, hace ya por lo menos, por lo menos sus quince años. No por mucho llorar lo vas a traer otra vez a la vida, le ha dicho la Eloísa. El día que esa se calle es porque se ha acabado el mundo. Y que estás mejor así, la de disgustos que te daba con las drogas, te destroza la familia entera si vive más y tienes otros. Así que…así que cuando la Pilar empieza a llorar ya no puede parar.

La mujer Elena se estaba poniendo nerviosa, se quitó de golpe la sonrisa, le dio un pañuelo de papel a la Pilar y un caramelo y se puso a hacerle en la espalda así y así, como pases para arriba y para abajo. El Julián, para caerle simpático, también se puso a consolar a la Pilar, venga, mujer, no llores más que luego nos tomamos un chocolate con churros ¿Con este calor?, será pasmao el Julián.

El Guernica es feo, pero feo de verdad, por no tener no tiene ni colores, nos ha dicho la mujer que está pintado de una forma que se llama grisalla. No, si eso ya, ha dicho la Elo, como si lo supiera ella de antes, no te digo…Se te revuelve todo mirándolo pero otra vez nos ha explicado la mujer que es justo de lo que se trata, de conmocionar y conmover y de que no olvidemos el horror. Entonces sí que es bueno porque nos ha dejado a todos muy malamente con todas esa cabezas adoloridas, también de animales.

Después hemos ido a otra sala, por el camino iba gritando el Julián, “no a la guerra, no a la guerra”, es más aspaventero…pues ya sabemos todos que no a la guerra, la Menchu se quería volver al ascensor, son peores que los niños, no se los puede sacar del barrio.

El otro que hemos visto después sí que era bonito de los de quedarte un rato delante, nada más que una muchacha de espaldas en la ventana mirando el mar. Las ganas que tengo de ir al mar, ¿hace cuánto que no vais al mar? y ya nos hemos puesto todas a recordar cuándo estuvimos en el mar y la Elo a decir que ella al apartamento playero no vuelve porque se pega cada pechada a trabajar que ni te cuento y pasa más calor todavía que en Madrid, que ya es decir. Todo lo tiene que llevar a su terreno esa mujer,si estábamos hablando del mar y no de apartamentos, qué manera de estropear el arte la Eloísa.

Hasta que nos hemos enterado que era un cuadro de Dalí y que la muchacha de la ventana era su hermana, ha pasado un buen rato, no hay quién aprenda nada con ellas, ya me lo sé de otras veces, no van más que a lo suyo. Todo es azul,azul, azul, el cuadro, digo. Mejor que la grisalla del otro, ni punto comparación.

¿Tú de que color tienes la cocina, Emi? Lo digo porque me parece que tus azulejos son azules y este cuadro qué bien te iría al lado del microondas que tienes un hueco. Ponerse a decir eso delante de la mujer Elena, me da un coraje…

Para otro día el surrealismo, nos ha dicho ella, haciendo como que no había oído lo de los azulejos. Y la Menchu por todos los cuadros que íbamos pasando, “huy, esto no lo ponía yo en mi casa pero ni loca ¿tú ponías esto en tu comedor?, vamos, no me digas… Pues yo sí, ha dicho la Eloísa, se quiere hacer la interesante. Además que yo en mi pasillo tengo un Goya.

Será un Goya esquina Velázquez, ha saltado la Pilar que cuando se le pasa la llorona tiene su gracia. Que no, que no, que es un cuadro de Goya, te lo digo yo, una copia quiero decir, lo compró mi chico el mediano, se te representa un perro que se está hundiendo, dice mi chico que se identifica.

Que se identifica con un perro hundido, te jorobas con lo que hay que oír, yo ahí también lloraría si se diera el caso, ten hijos para que se sientan perros hundidos, pero la Elo es más dura que el pedernal y tacaña, a eso sí que no la ganas. Lo digo porque después de salir hemos ido a un bar de Atocha a tomar algo y a la hora de pagar se rebusca en el bolso, “no he echado nada, ¿será posible? pero si creía que había echado dos billetes de diez, pues oye, que no, el abono transporte mondo y lirondo”. La ha tenido que invitar el Julián, porque lo que es yo…va aviada.

¿Os ha gustado la visita de hoy?, nos ha preguntado la mujer Elena cuando ya nos despedíamos en la parada del autobús, el próximo día más, prefiero que veamos pocos pero bien explicados, así se asimila mejor, ¿qué os parece Joan Miró para la próxima?, hemos pasado por delante, eran esos tan coloristas y alegres pero está prohibido decir que eso lo hacen igual vuestros nietos, ¿eh?, eso no se puede decir.

Y se ponen todas muy serias y ofendidas, como si no lo hubieran dicho ya, pero la mujer me da que no las había oído, o sí. Y se ha dado la media vuelta porque ella enfilaba para otros barrios y el Julián mirándole el culo. A eso viene este, qué cuadros ni qué cuadros el Julianín. Mejor estaría con los otros jugando a la petanca en el parque.

Yo sí que tengo un buen cuadro en casa, ha dicho la Pilar ya en el autobús. Para Guernica el mío. Por el ictus del marido, lo dirá- Otra vez a llorar no, Pili, chata, no empecemos, no empecemos. Si es que cuando empieza se le desborda el río. Menos mal que hemos cogido asiento, tan a gusto hemos hecho la vuelta que teníamos ya todos un cansancio… El arte es lo que te da, te conmueve, te emociona y te gusta pero luego te tienes que encomendar al san Peregrino, el santo patrono del doior de pies.