Tilo, campo vacío y estrellas

Por el caminó recordé que en el jardín tenían un tilo y eso me puso contenta. En junio florecen los tilos y me imaginé que habrían puesto la mesa justo debajo y que podría estar oliendo las flores del tilo y así, aunque me aburriera de la conversación, cosa que me ocurre muy a menudo, no me importaría porque estaría oliendo y también mirando el campo vacío que hay delante de la casa. Uno de esos campos pelados donde iban a construir pero se paró la obra o más bien ni siquiera empezó y ahora no es ni campo ni nada. Un camino que hace eses lo atraviesa y a veces se ve gente con perros o una persona sola y nada más.

Me gusta esa especie de desolación y de vacío de esos campos que no son campos aunque prefiera el campo de verdad. También recordé que no hacía mucho había estado en esa misma casa en una fiesta por la noche y que había salido de la casa muchas veces, con la excusa de que el gato me daba alergia, a mirar la luna que estaba colocada sobre ese falso campo, iluminándolo, y que había sido la imagen más bonita que había visto en mucho tiempo. También vi estrellas esa noche, las estrellas no están casi nunca a mi alcance y mientras dentro hablaban de esos temas de conversación que me dan un tremendo sueño, yo estaba fuera mirando la luna y las estrellas y sintiéndome muy feliz, mucho.

Y como uno tiende a pensar cosas que no son pensé, en es mismo momento, que si tuviera una casa como esa, con un jardín pequeño, dos árboles,uno de ellos un tilo que floreciera en junio, un campo raro y vacío delante y la posibilidad de ver las estrellas por la noche, sería siempre feliz, tanto como en ese momento y nunca tendría esos ataques de melancolía y negrura que tengo a veces y que me dan miedo, no tanto por lo que son, como por la posibilidad de que algún día me estanque en ellos y no pueda volver a mi natural forma de ser.

Justo estaba pensando eso, que si pudiera salir todas las noches un rato al silencio y a las estrellas, siempre sería feliz, cuando llegué a la casa del tilo y tuve que dejar de pensar para ponerme a saludar. La mesa estaba puesta debajo del tilo, tal como había imaginado por el camino y olía muy bien a las flores recién nacidas. En esa casa viven un gato asmático que siempre está tosiendo y se ahoga y además es ciego. Y un perro enorme, un mastín, que impone con su sola presencia si no lo conoces. El mastín es muy cobarde y se asusta de todo, cualquier ruido fuerte le hace llorar de miedo, pero el gato ciego y asmático es muy valiente y muchas veces, pese a sus limitaciones, se escapa para salir de expedición.

Precisamente el gato se había escapado hacía dos días y como todavía no había regresado, cosa rara porque normalmente no desaparece por mucho tiempo, sus dueños estaban muy preocupados y hablaban todo el tiempo del pobre gato que probablemente ya estaba muerto, aplastado por algún coche.
Se veía que de verdad sufrían por su gato perdido. También hablaron de uno de sus hijos, que lo estaba pasando mal en el colegio y ellos no sabían qué hacer ni cómo ayudarle, lo cual era muy angustioso.

En plena narración del acoso escolar del niño tiraron un petardo por algún sitio cercano y el perro enorme se metió llorando y aullando debajo de la mesa y debido a su tamaño y corpulencia la mesa se movió, se cayeron dos copas de vino y mancharon el mantel, que era blanco, y noté una cara de cierta infelicidad, por no decir de cabreo absoluto, en la anfitriona y dueña de la casa de mis sueños.

Me dio por pensar que para ser feliz de verdad habría que llevarse el tilo con sus flores aromáticas y las estrellas de por la noche y la luna a un lugar donde no se pierdan los gatos ni existan hijos con problemas ni nos duela nunca nada ni nos quedemos sin trabajo y el trabajo que tengamos nos guste siempre, no nos aburran nunca las conversaciones de los otros, no nos hagamos viejos y a los manteles blancos no les caigan encima copas de vino tinto y si les caen que las lave otro.

De todas maneras, sigo creyendo, aunque con menos seguridad que antes, que me sería más fácil no caer en la melancolía si tuviera cerca un árbol, un campo vacío y raro delante y unas cuantas estrellas para por las noches.

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54 comentarios en “Tilo, campo vacío y estrellas

  1. Sin duda el árbol,el campo vacío,la luna y las estrellas ayudan.
    En mi caso si añadiera el mar ya sería…
    Aunque los problemas están igual,pero…si hay un rato para desconectar…

    Besos.
    Yo tengo un magnolio y ahora tiene un aroma…mmmmm
    ; )

    1. El mar es que lo veo tan fuera de mi alcance, por el momento, que ni me lo planteo. Pero, claro, sí, el mar también me encantaría.
      Me has dado envidia con tu magnolio, qué mala, jajajaja.

      ¡Que lo disfrutes mucho!
      Besos

  2. Tambien este registro me gusta, Paloma. Yo creo que en este texto concentras la belleza de la prosa ágil en la que es posible balancearse sin peligro, porque mantienes un ritmo seguro y un humor transversal, que ironiza sin herir, y una profunda y hermosa y nostálgica mirada hacia ese mundo casi inasible que nos hace ser lo que somos, o sea, poesía de la buena y prosa de la mejor. Y creo que hoy me quedo corto. Y no me digas que ya vale de elgios porque no. Las cosas como son. Y un abrazo, si lo quieres.

    1. Claro que quiero el abrazo, Eladio.
      Del elogio no te digo nada, bueno, sí te digo, que ¡muchísimas gracias por tus palabras! Han sido muy bonitas.
      Y otro abrazo de vuelta.

  3. A algún lugar donde las estrellas siempre brillaran, los tilos florecieran, los gatos fueran valientes y los perros sentimentales y miedosos… un lugar mágico, Paloma.
    Mil besos, mi niña…

  4. Uno construye su propia realidad, en donde te encuentres ha de haber un rincón donde poder estar en silencio, contemplando algo que en él haya que nos permita olvidarnos de la obscura melancolía y nos lleve por caminos donde la mente no lastima. Es cuestión de estar atentos y no esperar nada. Lindo relato. Un abrazo

    1. “Estar atentos y no esperar nada”, es buena la frase, me ha gustado mucho.
      Intentaré recordarla y a ver si me sale.
      Un beso, Themis.
      Gracias por la lectura.

  5. Quédate con la casa, el tilo, las estrellas y busca dentro de ti. Sé de lo que hablas, yo muchas veces leo junto a una mesa de piedra, bajo un roble, se oyen los pájaros y los grillos, imagino que no hay mundo más allá de mi refugio.

    Un beso.

    1. Es una suerte tener un roble bajo el que leer. Y pájaros y grillos.
      Yo vivo en mitad del asfalto pero me escapo cuando puedo. O me voy al parque que es lo más parecido a eso aunque compartido con más gente.

      Otro beso, Ilduara.

  6. Lo creas o no, en la casa de mi infancia había un tilo en el jardín y un descampado enfrente. Ahora hay una carretera, un puente y un Hipercor. Menos mal que ya no vivo ahí. Jajaja. Besotes!!!

    1. Lo creo, lo creo y me ha hecho mucha gracia la coincidencia.
      Es el peligro de los descampados, que los suelen repoblar con Hipercores.
      Sí, menos mal que ya no vives ahí. Espero que al menos el tilo siga en pie.

      Besos!!

  7. A uno de mis personajes lo salvó en una cena el ramo de brezo que adornaba el centro de la mesa. Al final ni eso. Acabó yéndose que es lo que hacen mis criaturas imaginarias cuando no pueden más. A lo mejor las flores de tilo lo habrían retenido hasta el final de la velada.

  8. Me atrae mirar a las vetanas iluminadas . Veo, como un relámpago, un trocito de la vida ajena y monto mi propía historia . Siempre ahi , detras de la ventana , transcurre una vida feliz y tranquila. ¿ Y yo …con mis fracasos y frustraciones ? Tanta me da lástima por mi misma, lloro y las lágrimas aliviandome llevan mis penas .
    Un beso , Paloma, tan bonito has escrito que yo lloro y las lágrimas llevan mis penas.

    1. Casi siempre pensamos que en las ventanas de los otros se está mejor que en la nuestra.
      Pero ellos también estarán mirando otras ventanas y pensando lo mismo, lo más seguro.
      Bueno, si llorar se lleva tus penas, te dejo que llores. Pero solo si se las lleva.
      Un beso!

  9. Hay lugares donde es fácil pensar que nos sentiríamos a salvo de esa melancolía que nos acecha tras un martes cualquiera, y quizás no sea cierto, pero contar con un espacio en el que sentirnos en paz, maravillados por lo que no está a nuestro alcance y sin preocuparnos por ello, ¿quien querría poseer las estrellas? seguro que ayudaría.
    Me ha gustado el tono entre luminoso y triste, y ese aroma a flores amarillas que me llevo conmigo.

  10. No se, parece que encierra una mezcla de tristeza, ironía un humor… muy bien hilado y muy ameno de leer, pero te deja el regusto amargo al comprobar la cantidad de condicionantes que ponemos a la felicidad. Muy bueno, amiga!!

    1. Es verdad, tiene una mezcla de todo lo que has mencionado.
      En realidad se puede ser feliz en muchas circunstancias y con muy poco. Y también infeliz teniéndolo todo o casi.
      Un abrazo y gracias por pasarte a leer.

  11. Con el tilo, las estrellas y la luna yo también sería feliz, aunque el gato y el perro no me molestaría. Buena narración, se despliega muy bien la interioridad personal en el mundo.

  12. Me encanta este registro que usas mezclando lo poético, con lo cotidiano y un toque de humor.
    El perfume de la flor del tilo es uno de mis preferidos y me pasa como con las golondrinas, los vencejos y tus relatos… Con el añadido que como su floración es tan rápida mi anhelo es más intenso…
    Con tanto anhelo no te creas que soy un tristón…
    Creo que soy u tipo alegre. Alegre y despeinado 🙂
    Pasa un bonito fin de semana 🙂

    Recomendación: expo en el caixa forum de cine y arte. Muy chula.

    1. Nunca te he imaginado triste, al contrario.
      Se puede ser nostálgico y alegre. Y alegre y triste a veces.
      Despeinada yo también 🙂
      Me anoto tu recomendación.
      Besos!!

  13. Noviembre me regalaba su secreto. Me dejaba el aroma de los tilos para que me hiciera compañía. El aire, ya cálido, empezaba vestirme de verano. Recuerdo que tomaba a mis hijos, pequeños. de la mano y les retenía sus pasos para que el perfume perdurara un rato más.
    El tiempo no se detuvo, mis hijos crecieron, noviembre quedó en otro barrio. Hoy sólo tengo aquel recuerdo y unos fresnos muy altos, muy altos, sin perfume.
    Hermoso relato. Gracias, Paloma.

    1. Los fresnos también me gustan mucho aunque no tengan aroma. En el lugar de la sierra al que me escapo cuando puedo hay muchos fresnos. Fresnos, robles y pinos, lo que más.
      También ha sido bonito el tuyo del comentario.
      Besos, Marta.

  14. Eres genial, Paloma. Como lo describes, he estado ahí contigo, con el pobre gato, con la anfitriona y el vino regado y con el perro asustado. Yo sería feliz con las mismas cosas que tú, solo le pondría además el mar y listo. Mi paraíso… pero olvidaba que por culpa de nuestros padres no echaron de él, y digo de los padres, porque la pobre Eva siempre carga con todo, aunque el ordinario fue Adán que siempre pensaba en lo que se iba a comer. Genial, genial.

  15. Me ha parecido un relato muy personal y emotivo. Son muchas las veces que he pasado por alguna hermosa casa del casco antiguo de mi ciudad, con sus patios encantados de flores y fuentes. En esos momentos también me ha dado por pensar lo maravillosa que sería la vida pudiendo pasar las calurosas noches de verano en esos rinconcitos oyendo los susurros del agua y respirando el aroma de la noche. Con tu historía he caido en la cuenta de que hay problemas que uno puede tener que no varían con un cambio de escenario, y que el paisaje imperdurable que nos debe ayudar a superarlos es un prado claro dentro de nuestra mente. Quizás las estrellas nos parezcan tan hermosas porque son inalcanzables…quizás las estrellas brillan más porque aprecian a los ojos que las miran con cariño…
    Un placer seguirte.

  16. Uno cree que la felicidad está en esas cosas y cuando las alcanza la felicidad se ha mudado un poquito más allá. Pero es verdad que una simple flor, el mar o el patio de una casa te hacen volar muy lejos y quizá, solo quizá, también eso sea felicidad. Como leerte en una calurosa tarde de verano y que la frescura de las buenas letras me saque a pasear bajo las estrellas 😉

    1. A la felicidad le gusta ir siempre un paso por delante. Bueno, a veces se deja atrapar pero por poco rato, tal vez ahí esté su gracia.
      Me alegra que hayas podido evadirte un rato de los calores.
      Más besos y muchas gracias 🙂

  17. Muy bonito el relato. Como le comenté a Raúl y a su rock progresivo italiano, mientras te leía estaba escuchando el No Time No Space de Franco Battiato. Cúanto tiempo, en verdad vuela. Esos sueños simples de una felicidad simple y sencilla, como el de contemplar la luna y las estrellas, una casa con patio, un tilo y su olor. A mí me encantaría una casa así, o también con el mar delante. Esos sueños que todos hemos tenido o tenemos. Por eso me gustaban por ejemplo tanto las noches de Formentera, ahí tomando algo al aire libre y esa sensación formidable de libertad. Gato loco y valiente y vaya con el mastín cobarde y llorón, gracioso porque he conocido perros así.

    1. Me gusta la música de fondo que me has puesto.
      Tener una casa en un entorno de naturaleza me encantaría, no sé si me daría la felicidad total, seguro que no porque creo que eso no existe, pero sí que me la acercaría a ratos.
      Esas noches de Formentera suenan muy bien….

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