Tienda japonesa

Algunas noches, en  sueños, se presentan dos amigas y me regañan. No las sueño a la vez, si viene una no viene la otra pero las dos tienen el mismo comportamiento recriminador. En lo real no son así, al contrario, me aceptan con mis imperfecciones, pero en el sueño quieren que cambie, que enderece aspectos de mi vida que ellas consideran torcidos. Esas amigas son en realidad el plasta de mi subconsciente disfrazado que aprovecha la noche para hablar, ya que de día está amordazado.

Las amigas toca narices ya llevaban varios sueños sin aparecer, tal vez porque en el último, contrariando mi natural pacífico que a lo mejor no lo es tanto,  pegué a una de ellas. Aunque, como suele suceder en lo onírico, mis golpes no le afectaban y seguía hablando y recriminando mientras yo me esforzaba en atizar sin resultados.

Los que sí volvieron hace dos noches fueron los reproches, se habían colado en los comentarios del blog. Un anónimo muy entrometido comentaba en varias entradas diciéndome lo mismo que me dicen mis amigas. Claro, como que era él otra vez pero con distinto traje.

Y ya que andaba por aquí dentro,  opinaba que debía  callarme ya, que era muy pesada y no tenía ninguna gracia y  me aconsejaba que no dijera más mentiras pero mucho menos verdades. Lo mandé al spam, que es como mandar a la mierda a lo virtual, pero desde allí seguía dando gritos junto con un portugués muy insistente que me augura “moito sucesso ” si pincho en su página.

Pero hoy ya he empezado a preocuparme cuando el que se ha presentado en mis sueños a enfurecerse ha sido el dependiente de una tienda. Es una tienda de cerámica japonesa en la que nunca he entrado pero paso por delante cada mañana y siempre  me paro un momento ante el escaparate porque me gusta mucho lo que exhibe.

Son objetos de delicadeza oriental,  con flores pintadas y formas extrañas pero sencillas a la vez. Como no tengo intención de comprar solo miro desde fuera, no me quiero parecer a mi abuela cuya diversión era entrar en las tiendas, sabiendo de antemano que no  iba a llevarse nada, a marear a los dependientes.

Detrás de un mostrador de madera y con un árbol de origamis colgado sobre la cabeza está el dueño, un señor al que nunca he mareado. Le acompaña un perrito de lanas que se pasea por ahí, mira la calle o duerme.

Pues esos dos son los que han venido esta noche. El perro ladraba con esa furia típica de los perros pequeños que no son conscientes de su tamaño o que suplen su escasa envergadura ladrando muy fuerte. El vendedor, con la cara enrojecida de ira y unos zapatos con alzas porque él también era muy pequeño de tamaño, a juego con su perro, me gritaba, en un japonés que en el sueño entendía perfectamente, que ya estaba bien de merodear por su negocio y que iba a cubrir el escaparate con una tela negra para que no pudiera mirar más. Yo lloraba como si el que me taparan la visión de las tazas, platos y vasos japoneses  fuera la pérdida más dura de mi vida.

Y desde mi diván gratuito, esto es todo por hoy. Ya sé que los sueños ajenos son muy poco interesantes, como casi todo lo ajeno, en realidad. Pero tenía que llevarle la contraria a ese idiota criticón de mi subconsciente, ¿que me calle, que no escriba más, que no cuente intimidades, que no mire más las tazas japonesas? Pues ahora verás, en la tienda ya he mirado un buen rato esta mañana y ahora esto, con sueño y todo.

 

 

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40 comentarios en “Tienda japonesa

  1. Por si acaso miralo..Diccionario de interpretacion de sueños..¡.nadie lo sabe!. Que yo sepa de los japoneses no hay nada ahi.Pero de perros ladrando que sí, que hay mucho. Besitos sonriendo, Paloma. Es por el calor que hace te persuigen esos raros sueños.

    1. Gracias, Tatiana, lo miraré aunque si ladran seguro que muy bueno no es.
      Pensaba que no tendría comentarios en esta entrada, sois mejores que esos psicoanalistas que nunca dicen nada y solo te miran mientras tú hablas de tus bobadas.

  2. No le des importancia, los sueños sueños son y el subconsciente es un elemento de segunda fila que se caracteriza por dar la lata. En cuanto al escaparate de la tienda japonesa échale un vistazo a un par de piezas y cómpratelas, las disfrutarás y el dependiente se deshará en cumplidos contigo.

  3. Escribe lo que te apetezca y el subconsciente que se apañe,que cuando se ponen insoportables los subconscientes son para enviarlos a Japón a un bar de esos donde pagan por acariciar gatos.
    Si el spam funcionara en la cabeza,verdad? aunque el de Blogger a veces hace de las suyas y se lleva comentarios buenos y deja a los cretinos.

    Te deseo que hoy sueñes con el sakura y una cena bajo los cerezos con un tipo interesante a la par que apuesto estilo Paul Newman como mínimo…
    (Y la vajilla que sea más bonita aún que la de la tienda japonesa,para que rabie su dueño)
    ; )

    Besos arigato.

    1. Jajajaja, me he reído con el bar de acariciar gatos, mira que hacen cosas frikis algunos.

      Oye, Carmen, el sueño que me has diseñado me encanta, eres muy buena diseñadora, mucho mejor que mi subconsciente, dónde va a parar

      Besos!!

  4. Paloma, un abrazo, y no quería hoy decir más, pero si no conoces ELOGIO DE LA SOMBRA, de Junichiro Tanizaki, creo que te encantará su lectura. Es un tomito breve.

  5. Muy interesante y muy divertido. Lo que no me ha quedado claro al 100%, pero me supongo, es que ese pesado anónimo que ha empezado a colarse en los comentarios del blog con reproches era también tu subconsciente y por tanto todo ello otro sueño ¿no?
    Pues vaya con tu subconsciente, supongo que en todos nosotros adopta el rol del censor, el que reprocha, el que lleva la contraria, supongo que el que muestra la parte prudente, sensata y hasta cobarde, el de “no deberías esto o lo otro”, y la parte coñazo en general. Pues no me ha pasado como a ti creo que jamás, la verdad, aunque sin duda no para de asomarse en sueños. Como dice Carmen, ojalá funcionara lo del spam en la cabeza.
    Dos apuntes. Uno: Hace años consultaba un libro de interpretación de sueños que andaba por casa de mi madre, y la verdad que algunas supuestas explicaciones lo dejaban a uno bastante pasmado. Y dos, al respecto de esa tienda japonesa muy cara, donde miras pero no compras: Hace unos cuantos años también, me enamoré de un cuadro y siempre lo miraba cuando pasaba por delante de la tienda. Era una tienda de esas de objetos exóticos de muchos países diversos, pero principalmente asiáticos. Ya sabes, figuras, estatuas, pinturas, muebles, jarrones, tapices, máscaras, alfombras, todo tipo de objetos de adorno. Me enamoré de un cuadro donde se veía al Buda sentado meditando. En colores azafrán, amarillos fuertes y naranjas, con fondo negro, sobre una simple tela sin cubrir -esa técnica tiene un nombre, me lo explicó el vendedor-. Yo diría que el cuadro estaba confeccionado en Indonesia, y si no seguro que no ando lejos. Bueno, un día no pude más. Entré en la tienda, le pregunté el precio al dependiente y le confesé que estaba colado hasta las trancas. No era barato, yo creo que unos 90 euros por la época, hablo de hace más de 10 años. Me hizo una pequeña rebaja y me lo compré. Hoy cuelga de la pared de mi pequeño y modesto recibidor. Esa es la alegría, la tristeza es que la tienda cerró y dejó de existir y desaparecieron todas sus fascinantes maravillas orientales. Pero esa tristeza se transmuta en felicidad porque habiendo cerrado él está conmigo, y desde entonces hemos sido muy felices y me sigue fascinando. Un día le haré una foto y la colgaré por ahí, prometido. Moraleja: Quizá deberías plantearte comprar algo en la tienda japonesa, aunque fuera un dedal o una taza, claro que la gran diferencia a priori es que yo estaba enamorado de un objeto particular, no sé en tu caso.

    1. Sí, What, en las dos ocasiones era un sueño. Que ya es el colmo que se cuele por aquí para darme la vara.
      No me acuerdo siempre de lo que sueño, eso nos pasa a todos, creo, pero me gusta hacerme mis interpretaciones, son muy reveladores de nuestros miedos, deseos y demás y hasta alguna vez he tenido alguno premonitorio. O ha sido una casualidad, lo más seguro.

      Pues qué bien que cedieras a la tentación y te compraras tu objeto del deseo, un buda. Te pega, muy inspirador. Yo aguanto bastante bien las tentaciones de comprar pero no sé yo si no acabará cayendo una taza de esas tan bonitas.

  6. Me imagino que el sueño de quienes se dedican a la publicidad sería hacer llegar sus mensajes a través de los sueños, valga la redundancia, y que no tuviéramos posibilidad de mandarlos a tomar por spam ¡Menuda pesadilla! A los políticos, y en general a todos los que pretenden manipularnos, también les gustaría mucho acceder a nuestros sueños. Por ahora nos mantenemos fuertes pero El Gran Hermano nos vigila, o quizás todo haya comenzado ya en forma de dependiente japonés … Últimamente estoy un poco conspiranoico y con poco aprecio hacia las clases dominantes, debo estar influenciado por la maravillosa serie que estoy viendo y que, desde aquí, recomiendo a todo el mundo: “El Cuento de la Criada”, basada en la novela de Margaret Atwood. Un abrazo.

    1. El dependiente japonés, es él el Mal, ahora estoy segura, jajaja.
      Fuera de bromas, yo creo que ya se meten bastante en nuestro cerebro aunque sea en forma de pesadilla.
      ¿Pues sabes que estuve a punto el otro día de comprarme justo esa novela? Pero no lo hice.
      No sabía que existiera serie. También estoy a falta de serie en este momento.
      Pues queda apuntada.
      Otro abrazo para ti, Raúl.

    2. Me la apunto, en cuanto termine Mozart in the jungle, la busco….el otro día me desperté con una pesadilla laboral,en la playa que ya no recuerdo,y me puse a buscar el portátil para escribir, el caso es que no lo encontraba, pensando que nos lo habían robado del hotel,nada más llegar y no haberlo hechado en falta hasta ese momento… Después de tres horas de pesadilla y de involucrar a mi mujer y mi hija, sin ganas de nada ya que era nuevo , ..
      Al final apareció estaba en otra habitación que nos ofrecían para comparar…..menos mal que supimos controlar los reproches en la pareja y los dos asumimos la parte de culpa, sin llegar a inculpar al hotel…todo fué un despiste de pareja y no haber puesto la correa a la funda….la alegría de la aparición nos hizo sentir una gran felicidad y disfrutar más de nuestras pequeñas vacaciones Peñíscolianas…. título de la pesadilla….La correa…..
      Por cierto últimamente también sufro de algún pesado en mi página,y no se que hacer…que puedo hacer…
      Saludos

  7. Todo lo oriental me fascina ,incluidos los señores
    El perro que ladra no muerde
    y oriental petiso no hace verano. Apurate a comprar que va a cerrar la tienda
    Despues no digas que no te avise

  8. Esa vocecita impertinente que se disfraza de ésta o aquella para recrimiar cada paso que das lejos del miedo, lo previsto o lo esperado merece este exhorcismo virtual.
    Disfruta de lo que te gusta y da el paso, quizás está más cerca de lo que crees.

    un beso

  9. El subconciente es muy traicionero.
    Es como si fuera un alma de doble filo que te parte por la mitad.

    Besos.
    Un placer leerte.

  10. 😀 😀 😀 😀 Yo creo, Eva, que más que el subconsciente son estos calores. Pero vaya, que tú ni caso. Ni al japonés, ni al portugués, ni al perrito ladrador. Sigue desvariando, mintiendo o diciendo verdades como puños, que aquí nos tienes a todos esperando tus palabras como brisa fresca para airear el alma 😉
    ¡Eres buena escribiendo incluso «inconscientemente»!
    ¡Varios miles de abrazos calurosos y calurosos! 😉

    1. Hola, Martes.
      En realidad esto ha sido un ejercicio de calentamiento porque cuando llevo un tiempo sin escribir me cuesta, tengo que calentar primero. Y ya de paso, os meto un poco el rollo que nunca viene mal 😉
      Y ya me noto más elástica.
      Muchas gracias, me encantó tu árbol. Ya te lo dije pero te lo digo otra vez.
      Y también y muchísimo el poema en el que no se podían dejar comentarios, no digo más.
      Pero muchos besos, eso sí digo.

      1. 😀 😀 😀 Yo encantada con tus «rollos», ya sabes lo mucho que me gusta leerte.
        Eso de «elástica»… ¿no será peligroso, ¿verdad? 😀 ¡Miedo me das!
        Ese Árbol eres un poco tú, supongo que ya lo sabes.
        Miles de besos.

  11. Los sueños tienen eso. Uno grita pero no se oye nada o la voz no sale del cuerpo. Uno quiere aporrear a alguien o algo y cuesta un ímprobo esfuerzo descargar el golpe, si es que uno lo consigue. No hay nada más frustrante que convivir con nuestro inconsciente, que en las horas nocturnas nos tiene en su manos.
    Magnífico relato donde, como de costumbre, aúnas el sentido del humor, la observación perspicaz y la profundidad. Por todo lo cual mereces “moito sucesso ”.

    1. También es muy angustioso cuando quieres correr y no te mueves del sitio. Menos mal que luego nos despertamos y que a veces hay sueños bonitos, como volar. Ese hace mucho que no lo tengo.
      Muchas gracias, Antonio.
      Te deseo yo también a ti, “moito suceso”, si es que lo quieres.

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