Chas

A cada momento se produce un chasquido, el de una mosca electrocutada en la parrilla atrapamoscas. Los fruteros  no se lo toman como algo personal, ellos tienen sus vidas y las moscas las suyas. No están en la misma dimensión aunque lo estén. Comparten mortalidad, eso es cierto, puede que ellos también vayan a morir tan repentina y accidentalmente como todas esas moscas, pero no lo piensan.

O sí lo piensan a veces, en algunas noches de insomnio o cuando tienen que recoger el resultado de alguna prueba y cómo late entonces el corazón aterrado por la posibilidad de dejar de hacerlo  o cuando enferma o muere alguien cercano. En esos momentos lo piensan por encima, una leve capa de pensamiento mortal que la propia vida con su empuje disuelve.

La vida se impone, la vida lo ocupa todo y ellos están en el centro de la vida aunque quién diría que esa tienda estrecha con los estantes de las frutas y verduras a los lados, la ristra de ajos colgada de una pared junto a la báscula de pesar, el toldo verde con la palmera pintada es el centro de nada. Pero lo es, es su centro, les han plantado ahí  y no es tan fácil desenraizarse y buscar otro terreno donde arraigar.

Eso les amarga, lo sepan de forma consciente o no. Eso y la jefa, Rosy, la frutera de la bata de cuadros rosas y coleta estirada y malgeniuda que les mangonea a todos y les grita desde primera hora de la mañana y les llama idiotas y dice “ahí no van los puerros, esos tomates separados, que no son de la misma clase, os lo he dicho mil veces, ¿habéis metido ya los melocotones para el pedido? si ya sabía yo que no, es que no falla, tengo que estar en todo, sois más pasmaos…

Si hubiera parrillas electrocuta jefas desagradables se comprarían una y la instalarían al lado de la de las moscas, cerca de las hierbas aromáticas que cuelgan  secas boca abajo, para que Rosy también se quedara más tiesa que el romero y que el tomillo, pero no existe de eso.

Así que con las cabezas gachas y las caras enrojecidas hacen lo que les dice y mueven cajas y llevan pedidos y atienden clientes todo el día, desde por la mañana hasta por la tarde, bien tarde. Y eso es el centro de la vida, la vida entera está concentrada ahí, en “Rosy, frutas y verduras. Especialidades tropicales”. Como lo está en las obras de la calle que parecen no tener fin y que les tienen machacados los tímpanos y los nervios. Todo eso es vida y al otro lado está la muerte en la que no piensan nunca o casi.

Como tampoco lo pensaba la última mosca que hace un momento chascó, ella solo huía del sol ardiente de la calle y atraída por los olores frutales y el frescor entró en la tienda, se posó un momento sobre la palmera pintada en el toldo lo mismito que si estuviera en el Caribe, se frotó las patas encima de un mango, relamiéndose, se elevó hacia la luz y adiós muy buenas.

O sí lo pensó, un momento antes de electrocutarse tuvo tiempo de sentir que ya, que se acabó, de repasar toda su vida de mosca y de comprender el misterio último o el penúltimo, por lo menos. Quién sabe lo que piensa una mosca, lo que comprende, o si no piensa nada ni menos comprende y es puro instinto mosquil, si solo obedece a un deseo de vida impreso en sus células de mosca, si solo cumple con la misión de ser mosca y de dejar en el mundo una continuación de sí misma para que perdure la raza de las moscas.

Eso es lo más probable como lo más probable es que los fruteros amargados sigan descargando cajas del camión donde dice “Frutas Rosy” al lado de otra palmera verde pintada en su chapa, es obsesión lo que tiene Rosy con las palmeras y lo tropical, y las arrastren por el suelo de la tienda estrecha y alargada sin pensar en la muerte ni en la vida ni en apenas nada.

Como mucho en el dolor de espalda y en la forma de atenuarlo,  en el fin de semana, que llegue ya, que llegue, o en las vacaciones, ya queda menos, ánimo, venga. En un piso un poco mejor, con un dormitorio más y terraza, en una moto nueva o en desnudar a la del vestido negro corto que acaba de pasar por delante y que les acaba de dar la primera alegría genuina y pura de la mañana y con la que tal vez podrían jugar a prolongar la raza de fruteros amargados pero sin prolongarla de verdad, para eso saben más que las moscas.

Y entonces todo tendría un cierto sentido o no lo tendría pero serviría de alivio al sinsentido general. Chas.

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45 comentarios en “Chas

  1. Bien, Paloma, vas a conseguir que cargue con todo esto a la sombra del calor, sin concederme pausas, porque no tengo ganas de pasar por alto, ni con sudores, estas sugestivas invitaciones a la reflexión. Un abrazo.

  2. Chas! Vaya titulo de maravillas! Que bueno Paloma! Esa Rosy del malhumor! Que jodida! Me producen ira las gentes asi, abusonas Los pobres muchachos chamuscados en su lengua electrocutadora
    Chas ! chas! chas!

    1. Siempre había pensado que las mujeres son mejores jefas que los hombres, más empáticas y compasivas y conciliadoras, hasta que vi en acción a Rosy y sus falsas palmeras.
      Menuda chascadora!

  3. Este post da para mucho…Es hermoso y sí, creo que esas miles y miles y miles, quizá millones de fruterías repartidas por el ancho globo, así como las incontables tiendas y negocios son el centro de la vida. Y lo son nuestras vidas con nuestras “pequeñas” circunstancias, convirtiendo quizá lo local y particular en universal.
    La parrila electrocuta jefas, jajaja.
    Vaya, te has puesto trascendente y metafísica con las moscas, la muerte y los posibles pensamientos de éstas, el sentido de sus vidas de mosca y todo ello vale también para los humanos. Quién sabe si las moscas tienen un atisbo antes de estirar las patitas (la pata, vamos…), antes de cruzar al otro lado, si es que hay algo semejante a un cruzar y algo que se pueda llamar otro lado. Bueno, por lo menos hay un cambio de estado, y materia viva que se convierte en materia muerta, quizá energía transformándose en materia y viceversa, todo ello bastante en la línea de Einstein y la física, no necesitamos “religiones”. Y bla bla bla, ahora no voy a seguir yo con el rollo…
    Y después la del vestido negro y esas alegrías. Algo parecido me ha pasado a mí hoy temprano. Hay una compañera de trabajo, creo que es brasileña, que tiene un buen físico, de hecho bastante normal, pero nunca me ha llamado la atención. Entre otras cosas porque no es nada guapa y tiene un ojo mirando para el frente y otro mirando para Cuenca, ya me entiendes. Pero tiene unos tatuajes bastante llamativos en los brazos.
    Bueno, 6: 45 de la mañana, salgo del metro y enfilo hacia el curro. Pero ya en la escalera mecánica veo a una chica, vestida de negro, pantalón corto. Buen físico, buenas piernas, y mi vista se ha quedado clavada, hipnotizada en un buen tatuaje en la pantorrilla. Me acerco. Joder, qué buenas piernas y la verdad que tiene un tipazo la chica. Claro, era esa compañera. Tatuajes fantásticos en los brazos, al entrar en el hotel se lo he dicho y le he comentado que había una cantante norteamericana llamada Beth Hart que tiene unos tatuajes parecidos en el brazo. No la conocía, claro. Joder, cómo cambia la gente vestida de persona, a veces.
    Y después ya me he puesto a ordenar tomates, melocotones…

    1. Hay muchos centros pero solo podemos ver el mundo desde el nuestro. Bueno, a veces puedes con imaginación y empatía trasladarte a otros.
      Metafísica o patafísica, por lo de estirar la pata. Es un chiste malo pero la patafísica me gusta mucho más, es la ciencia de las soluciones imaginarias o algo así.
      Claro, todos a ordenar tomates y melocotones o lo que sea que nos toque ordenar mientras nos distraemos con algo bonito que pase por delante o con pensamientos patafísicos.

  4. Es probable que venga una tarántula en una piña de plátanos procedente de Ecuador, es probable que vaya a parar a la tienda de Rosy, es probable que no le gusten las moscas chamuscadas, es probable que se enamore del cuello de Rosy, es probable…

    Creo que ya todos resolvimos el problema de probabilidad.

    Un beso.

    1. Jajajaja, vaya, vaya, Ilduara, la que me has líado en un momento en la frutería.
      Nunca se me hubiera ocurrido la muerte por picadura de tarántula, la verdad.
      Muy imaginativa tú, probablemente más que yo.
      Besos!

  5. Tengo ganas de arrearle a la Rosy.
    A mí me van a caer diez años mínimo, pero a ti también te caerá algo por inductora.
    Entre palizas y envenenamientos no doy abasto.
    Tú crees que me llevas por el buen camino?
    Tú crees que sacas lo mejor de mí?
    Tú crees que estás haciéndome bien?

    Bueno, escribo todo esto para ver si me sirve de atenuante ante el juez, si no me sirve me cargo también al juez.

    Besos justicieros.

    1. Yo soy inocente, solo cuento lo que veo.
      Pero, venga, en la próxima todos ángeles celestiales.
      Aunque puede que te caigan mal y también quieras arrearles.
      No sé, no le veo yo a esto remedio
      Besos 🙂

  6. Cuanto tiempo! Sigues siendo única. A la Rosy (y rosys planetarias) la ponía en una de esas tiras amarillas pegajosas que también eran atrapamoscas en aquellos bares-frutería-ferretería de mi época. No morían al instante, las pobres, allí podían acabar sus reflexiones, en medio de aromas frutales y el frenesí de esa vida que tan maravillosamente cuentas. Besos

    1. Hombre, Antonio, ¡que ilusión y qué alegría este reencuentro!
      Eso de las tiras me suena aunque no sé si lo he visto en directo. Desde luego es mucho más cruel que la parrilla achicharrante, prolongando la agonía.
      Un besazo!

  7. Qué excelente construcción del relato!! Me has tenido “oteando” el final con el rabillo del ojo porque no podía imaginar por dónde llevarías la trama en esa urdimbre sonora, pegajosa y doliente.
    Maravilloso.
    Beso.

  8. Uy Rosy qué mala leche…
    Sobra tanta mala leche del mundo…para eso no hay aparatos que hagan chas!
    Y la mosca que se creía en el Caribe…qué bueno…

    Besos mediterráneos,otro día tropicales…
    ; )

    1. Las Rosys del mundo se merecerían un buen chas, que no las mate, tampoco es eso, pero que las atonte un rato y así los demás puedan vivir en paz.

      Me gusta el mediterráneo, he pasado muchos veranos en él, ¡qué añoranza!

      Besos

  9. Lo que da de sí un “chas”!
    Genial Paloma, me ha encantado. Es como si hubiera estado en primera fila viviéndolo.
    Las jefas odiosas están por todas partes, por desgracia.

    Un besito

  10. Qué fácil es convertirse en la bruja del cuento para quienes te rodean y además puede incluso que sin ser consciente. No me llevo bien con esas parrillas, sé que son moscas y ya se sabe, pero me parece terrible ese chas preludio de muerte y el cadáver cayendo…

    1. ¿Conoces un libro que se llama “La vida de las hormigas, las abejas y las termes?”, es de Maurice Maeterlink. Creo que también existe por separado, a elegir la vida del insecto que más te interese.
      Ese sí que te hace pensar, da bastante angustia pero es fascinante y también poético.
      Te lo recomiendo.
      Besos y muchas gracias, Tatiana.

      1. Ya , me acordé de Maeterlink Una de sus mejores obras ” El pájaro azul” por primera vez fue representada por Stanislavski en Moscu en 1908. Es una obra muy popular en los teatros de Rusia. Ví el espectáculo. Voy a leer lo de abejas.. Pura y exquisita poesía son todas sus obras. Gracias, Paloma.

      2. Pues por motivos que no tienen nada que ve, he estado pensando estos días en un “pájaro azul”. Lo quiero leer, este no lo conocía.
        Gracias de vuelta, Tatiana

  11. Pues mira, yo trabajé en una frutería y también me hubiese gustado que los encargados fuesen a parar a la lámpara mata-moscas.

    Siempre me he preguntado por qué les llama tanto la atención. Será que con esa lucecita se piensan que eso es un club de alterne.

    Besotes!!!

    1. Otro trabajo tuyo que me sorprende, ¿no fuiste también niñera de gemelos o son imaginaciones mías?
      Muy bueno lo del club de alterne, pero entonces solo caerían los moscones.

  12. Al leer tu entrada, que parece que habla de nada, una se pone a reflexionar sobre la realidad y le sale, irremediablemente, la venita filosófica.
    Porque con esos trabajos mal pagados y con jefes que lo maltratan a uno, ¿no hay humanos con destinos peores que el de las moscas? Porque, vale, no hay un «chas» que chamusque, pero un trabajo como ese y una individua como la Rosy de jefa, ¿no acaba quemando el cerebro y el alma mucho más que cualquier parrilla atrapamoscas? Al menos lo de ellas acaba rapidito, pero hay humanos que se queman a fuego lento durante años y años. Vamos, toda la vida 😦
    ¡Buf!, me ha quedado un comentario de lo más «schopenhaueriano» 😀 😀 😀 😀

    1. Y con una inconsciencia parecida a la de las moscas.
      Cuando te quieres dar cuenta te has hecho viejo y adiós muy buenas.
      ¡Toma Schopenhauer!
      Mejor nos tomamos unas cañas
      Besos, Nona

      1. ¿Y no te suena o no conoces la canción “¡¡Chas!! y aparezco a tu lado”? Porque fue lo primero que me vino a la cabeza. Un tema del dúo Alex y Cristina. Hablamos nada menos que de 1987 -creí que incluso era más vieja-. Ella era Christina Rosenvinge, a la que por cierto le dediqué un post, por su hermosísimo tema “Canción del Eco”, donde se habla del mito de Narciso. Allí comentamos icástico y yo al hilo de este tema del dúo. He revisitado el post y he visto que sí lo leíste, no estaba seguro. Oye, te recomiendo lo último de icástico, es brutal, divertido y totalmente surrealista, pero real…

      2. Sí, claro que conozco esa canción aunque no pensaba en ella cuando escribí esto.
        Me acuerdo de tu entrada sobre Christina Rosenvinge.

      3. 😀 😀 😀 Pues sí, querida amiga, para afrontar y asumir según qué cosas, lo mejor es achisparse un poco.
        Cañas, tapitas, buena compañía y risas contra los ¡chas! de la vida 😉

      1. Pues sí, prolongado y chungo chas.
        Nos vendieron la moto de que el trabajo dignifica, pero si de verdad fuera algo tan bueno como pretenden, nos harían pagar por él en lugar de pagarnos a nosotros 😀 😀 😀

  13. a San Lorenzo le asaron en la parrilla…Tus relatos son geniales hacen pensar en como se deben ver reflejados los perros en esas botellas con agua que se ponen en las puertas o las mismas moscas en esas bolsas con agua que se cuelgan en las paredes …
    Tus espejos les sonrrojarian a esos jefes si se viesen reflejados en ellos ..
    Y para animar el contrato …hago chas y aparezco a tu lado
    ¡Chas! Y aparezco a tu lado https://g.co/kgs/9GhAzr

    1. Sí, me sé muy bien la historia de ese santo porque he frecuentado mucho un pueblo con ese nombre. Qué cosas más truculentas les hacían, lo mismo que nosotros a las moscas aunque por otros motivos y en menos masivo.
      ¡Gracias por el enlace a la canción!, jajajaja, ya la mencionó What por ahí arriba. El caso es que cuando escribí esto no me acordaba de ella.
      Ojalá pudiéramos hacer ¡chas! pero en el sentido del tema musical, no en el de la parrilla.

  14. Yo habría titulado este texto filosófico “Obituario de la mosca”. Obituario, por cierto, es una palabra rareja, más que anodino, pero es la que se me ha ocurrido a mí, que soy también un poco rarejo. Que el calor no nos maltrate.

    1. Me gusta el título. Obituario no me parece una palabra rara, anodino, tampoco. Se maneja, en general, tan poco vocabulario que ya todo parece raro.
      Tremendo el calor por aquí pero si tú estás en Sevilla o cerca creo que peor aún. Paciencia hasta el otoño.

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