Maitena y la inquietud

Estaba sentada en una de las mesas del fondo esperando a que comenzara la  clase cuando se me acercó una chica con flequillo recto y liso y los pómulos muy marcados. En vez de presentarse normalmente como yo esperaba y deseaba, era mi primera semana en ese colegio y todavía no conocía a nadie,  me hizo la siguiente extraña pregunta, “¿tú tienes inquietudes?” Inquietudes me sonaba a picores o a una sensación incómoda que te hacía moverte de un lado para otro, pero intuí que no se refería a eso y que debía contestar afirmativamente si quería dejar de estar sola. Hacer algún amigo y rápido era en ese momento mi mayor y casi única inquietud.

Es todo tan anodino…dijo ella a continuación señalando las paredes pintadas de verde y la calle que se veía por la ventana. Tintinearon sus pulseras,  llevaba muchas en las dos muñecas. Anodino era algo poco interesante, eso sí lo sabía, y como luego descubriría, una de sus palabras preferidas. El caso es que yo no hubiera definido ese entorno como anodino ni tampoco mi situación de ese momento, pero no le iba a explicar que para mí no, que para mí era todo nuevo y que estaba tan nerviosa que todas las mañanas me dolía el estómago y no podía desayunar porque acababa de mudarme de barrio y de colegio.

¿Escribes?, me volvió a interrogar. Era verdad que había empezado a rellenar un cuaderno con anotaciones tan interesantes como la comida del día, si llovía o hacía sol o la descripción muy realista de la casa a la que nos habíamos trasladado pero lo había dejado del sopor que a mí misma me producía.  Un cuaderno de lo más anodino, para qué engañarme. Pero a ella sí la quería engañar, así que le dije que sí, que escribía relatos fantásticos. Y de ciencia ficción, añadí ya metida en la harina de la mentira.

Sabía que tenías inquietudes, dijo ella, lo sabía, lo sabía,  lo he sabido en cuanto te he visto entrar en clase y te has quedado sola en la esquina de atrás. Esa posición se debía más bien a que desde ahí controlaba el panorama y a la vez pasaba desapercibida, pero decidí quedarme con el papel de inquieta interesante.

Yo escribo poesía, me dijo estirándose el ya muy estirado flequillo. Y me dio, con mucho tintineo de pulseras, una hoja que sacó de su carpeta. La carpeta estaba forrada con la página de un cómic y en cada una de las viñetas, dentro de esas nubes o bocadillos, aparecía la palabra “mierda” en diferentes tamaños y tipografías.

La poesía era muy rara y no entendí absolutamente nada. Muchas de las palabras no las había oído nunca pero hasta las que conocía me parecieron extrañas tal como estaban colocadas. En el primer verso decía, “ígneas son las fuentes  de los descarriados anapestos” ¿qué se podía decir a eso? Para remate, era muy larga y ella me miraba con unos ojos rasgados y escrutadores mientras yo la leía.

De repente se echó a reír con una risa muy loca que le brotaba como si tuviera una ígnea fuente dentro de la garganta y me confesó tan campante que no quería decir nada pero que eso daba igual porque lo importante era cómo sonaba, como una música.

Por suerte para mí, que no sabía qué decir, apareció una cabeza masculina entre nuestros hombros, se asomó como si formaran una ventana y una voz acelerada propuso, “¿os venís a la salida a hacer pintadas? Pero mi nueva amiga le pegó un empujón con la mano en la frente, expulsándolo,  y dijo, “déjanos en paz, pesado”.

Es anodino, me aclaró acto seguido para que supiera el motivo de su rechazo. Buah, todos lo son. Me llamo Maitena ¿y tú?, ¿quieres bálsamo de tigre? Y me ofreció un ungüento rojo que olía a mentol, ella se lo frotó en las sienes y yo, pues hice lo mismo.

Si algún día quieres llorar te lo pones cerca de los ojos y las lágrimas te salen solas. Maravillosa información, más bien hubiera necesitado un bálsamo para todo lo contrario, pero nunca se sabía. Entró la profesora en la clase, una mujer enérgica y hasta marcial. Cerró de golpe las ventanas y nos mandó abrir el libro de lengua por la página tres.

Maitena de perfil parecía una reina egipcia, qué poco anodina era y yo qué cosa rara sentía por dentro, qué nervios, qué ganas de moverme, pudiera tratarse de la inquietud, ella estaba en lo cierto, yo también tenía de eso.

Anuncios

41 comentarios en “Maitena y la inquietud

  1. A ciertas edades los escritores de más éxito son los que utilizan las palabras más rebuscadas. La sencillez a los quince años es un demérito.

    Tus personajes están llenos de vida, poseen ternura y frescura.

    Me encantó tu relato.

    1. Es verdad, Ilduara, y si no se entiende nada te parece que el que lo ha escrito es un sabio.
      Pero luego es al revés, cuanto más sencillo, mejor.
      Muchas gracias y me alegro un montón de que te haya gustado.
      Besos

  2. Creo que si a mí me preguntaran si tengo inquietudes también recordaría el anuncio de la crema para la candidiasis. Será que soy así de anodina… pero me daría la risa tonta.

    Besotes!!!

    1. Ay, Álter, jajajaja, eso te pasa por ver tantos anuncios, que luego te vienen asociaciones de ideas, así, como tontas, pero muy poco anodinas.
      Besos y saludos a Forlán!

  3. Qué divertido, me he reído unas cuantas veces, y una vez más qué bien escribes, narras y describes, o retratas. Tus historias son muy visuales. Me ha hecho gracia cómo estirabas del hilo de la mentira para llevártela al huerto, también Maitena con sus extrañas preguntas y poesías. Molan, igual que siempre me ha gustado la palabra ígneo. Es que me hace pensar en lava incandescente bajando por la falda de un volcán, y eso e gusta mucho. Una vez vi un reportaje sobre artistas y escultores que hacían esculturas con la lava ahí mismo, moldeándola. Imagínate, se metían ahí con unas botas especiales, pero aún así era superpeligroso con esas elevadísimas temperatutras, enseguida se prendía fuego a la ropa, etc. Aún así conseguían sacar formas, pero trabajando muy rápidos. Me quedé muy asombrado, eso sí que es un ambiente y un trabajo ígneos.

    1. Me alegro de las risas.
      Pues sinceramente, a mí eso de modelar con lava no me atrae nada, a la gente se le ocurren unas cosas muy raras.
      La palabra ígneo sí me gusta.

  4. Me gustó mucho este relato. Ese espejo adolescente que necesita verse en el otro… Delicioso! Fue un hermoso viaje por inquietudes paralelas.
    Gracias, un beso.

  5. Me alegra que conocieras a Maitena y te despertara las inquietudes hacia tu interior.
    Jo. La esquina de atrás… qué suerte. A mi siempre me quitaban de ahí. Era un poco trasto y me querían atar en corto. Beso y abrazo.

    1. No sé si fue Maitena la causante o si hubieran salido igual sin ella, pero no importa
      ¿Conque trasto, eh?
      Yo también pasé luego a la fila delantera, muy a mi pesar 😉
      Besos

  6. Hay gente que describe sucesos y personajes con una tranquilidad brutal, como las personas normales y corrientes que habitan en la tierra y comen, beben y duermen cuando les placen. Me ha encantado. Maitena sr merece una segunda parte. Kisses desde el planeta rojo.

  7. Con las palabras raras se podrían construir canciones; estaría bien dárselas a esos humoristas que preparan melodías instantáneas a partir de tres palabras, a ver si superan el reto. Bueno, no son más que inquietudes anodinas. Un abrazo.

  8. Las inquietudes nos llevan a los rincones a observar o nos arrinconan… no lo tengo muy claro.
    En lo de extremar y que no se entere ni Blas, aún recuerdo los guapos de teatro aficionado.
    No se enteraba nadie, pero era de los más cool.
    Besos Paloma

      1. Jahahshs los guapos noooo, los grupos jaha, cuando se empezaba a experimentar y se hacían cosas imposibles de teatro alternativo jaja. Nadie se enteraba pero quedaba guay.

  9. La adolescencia…ese momento en que se despiertan tantas cosas.
    Me has recordado al día en que conocí a mi mejor amiga…supe en unos minutos que ella y yo compartíamos muchas inquietudes.No sé…tuve una muy buena impresión,lo recuerdo como un momento de alegría y complicidad muy grande.No me equivoqué,compartimos años y años de sentires y de esas “inquietudes” hasta que ella se fue.

    Me ha gustado tu recuerdo de Maitena,más episodios sobre esta chica prometen.
    ; )

    Besos inquietos.
    Qué casualidad…hoy voy a hacer una visita a la la madre de mi amiga.
    Qué conexiones,eh…

    1. Es muy bonito, y no ocurre demasiado, cuando encuentras a alguien afín y es verdad que se detecta rápido.
      Me da pena que tu amiga ya no esté 😦
      El caso es que mi mejor amiga, desde los nueve años nos conocemos, es lo más distinto a mí que puede haber. No tenemos inquietudes comunes pero nos queremos mucho.
      Un beso conectado.
      Que sigas disfrutando de tu mar

      1. Sí,una pena,pero así viene a veces la vida…

        Me alegro de esa amistad,lo importante es quererse de verdad,esa es la conexión.

        Gracias y un beso!

  10. Se detecta rápido, tengo tres amigas íntimas, desde pequeñas, hemos crecido juntas, son como mis hermanas, nos queremos mucho.
    Y otra en la montaña, más rica que un sol, jaja, todas son soles para mí.
    Y una prima que es todo a la vez, prima, amiga, hermana …
    Me hiciste recordar cómo las conocí, qué buen relato, nada, nadita anodino …
    Y la pregunta: “¿Tú tienes inquietudes?”, jajaja, directa y al grano …
    A las virtuales también las considero amigas, en ocasiones, se producen conexiones muy ‘jondas’ …
    🙂

    Y un beso, ¡guapa!
    🙂

    1. Qué bien, Rosa.
      Los amigos son muy importantes en la vida y no es nada fácil conservarlos.
      A mí unos cuantos se me han quedado por el camino.
      Esas conexiones virtuales “muy jondas” sí que se producen, claro, porque detrás hay personas. Menos algún algoritmo camuflado que circule por ahí.
      Un beso y que pases muy buen fin de semana.

  11. Suele pasar que las personas silenciosas y observadoras produzcan un efecto de «vida interior intensa», sobre todo en las personas extrovertidas. Yo, que soy una extrovertida misántropa (aunque parezca un oxímoron), me suele pasar que me atrae muchísimo este tipo de personas, porque siempre me parece que son más inteligentes, que tienen más «inquietudes» y que siempre son mejores y más «elevadas» que el común de los mortales. Son personas que me parecen mucho más interesantes que las que hablan en exceso, sobre todo si son de las que saben de todo y se empeñan en contártelo.
    Supongo que eso se debe a que en occidente se suele relacionar el silencio con la vida interior rica y la verborrea con la tontería 😉
    Si yo me hubiera llamado Maitena, también me hubiera acercado a ti 😉

    1. Sí que entiendo tu contradicción porque a mí me ocurre pero a la inversa. Creo que soy misántropa/extrovertida 😉
      Pero no te creas que los callados siempre están pensando algo interesante o sabio.
      Muchas gracias, Nona. Creo que nos hubiéramos llevado muy bien :))

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s