Abandono

Mi cielo está triste,
los vencejos se han ido con otro.
Qué soledad,
qué silencio,
cuánto vacío,
qué ausencia de alas.
En línea recta se lo vuela la vieja urraca
por fin a sus anchas.
Posada en la antena contempla su desolación
y pronuncia dos veces la frase fatídica,
esa que ningún amante abandonado quiere oír:
te dije que no te fiaras, ¿o no te lo dije?

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43 comentarios en “Abandono

  1. Nadie nos pertenece, no podemos tomar decisiones sobre el otro, menos si van contra su naturaleza Eso no evita que el abandono duela.

    Un beso.

    1. Hablaba de los vencejos, que se fueron ayer del cielo de Madrid y se ha quedado muy soso y aburrido sin ellos.
      No era simbólico aunque, claro, alguna vez me ha pasado también a mí 🙂
      Tu observación es sabia, de todos modos, nadie nos pertenece.
      Besos!!

    1. No sé si hablas del poema, que es muy malo, o al abandono, que también lo es.
      En realidad me refería a que se han ido los vencejos 😉
      Sea lo que sea: ¡muchas gracias por tu comentario!
      Y otro beso gordo para ti.

  2. Tal vez triste, depende de cómo se mire, pero indiscutiblemente hermosos esos versos, que vuelan tan libres. Ahora siento nostalgia de la hoja, así que pronto voy. Otro abrazo

  3. Quizás tus vencejos se animen a cruzar el mar y vengan a visitarme… Me regalarían un poco más de tu poesía.
    Gracias por este vuelo.

    1. Creo que se van para África pero quién sabe si alguno se equivoca y acaba en Buenos Aires o en Complejo Carpe…
      Tienes que estar atenta por si acaso 🙂
      Besos y gracias a ti.

    1. Sí que son listas las urracas.
      A mí me hacen gracia aunque tienen un poco de mala leche.
      Muchas gracias, Carmen y también por tus palabras en el blog de Toro.
      No he podido pinchar en la canción que has puesto, luego lo intentaré desde el ordenador.
      Eres un cielo
      Besos

  4. Las aves van y vienen a los lugares donde encuentran su modo de vida.Tal vez se vengan hasta el Norte para refrescarse y acunarse entre los verdes árboles,entre sus prados,en la mar …
    Y .claro que es verdad que siempre hay una frase lapidaría que nos RECUERDA :”Ya te avisé”
    Son esas incómodas cosas…
    También vengo desde Toro a conocerte y ..me gusta tu blog.
    Besucos

    1. Me parece que a estos pájaros les gusta el calor, son de corazón africano.
      Yo sí que me iría encantada para las maravillosas tierras norteñas.
      Esas frases son un poco odiosas aunque tengan razón.
      Muchas gracias, Gó, por la visita y el comentario.
      Me paso por el tuyo en cuanto tenga un rato.
      Besos

  5. Las urracas, como la mayoría de los pájaros de plumaje negro, emiten un graznido chirriante. Nada tiene de extraño que algunos lo considere de mal agüero. El cuervo de E.A. Poe gritaba siniestro: “Nevermore”.

    1. Jajajaja, eres graciosa hasta en el desamor.
      Hay que estar atenta y a la primera señal, ¡fuera!, o se nos adelantan.
      Pero hablaba de pájaros, no de hombres 😉

    1. Me alegra si te parece bueno, pues me acordé de ti porque sé que te gustan mucho los vencejos y te apena cuando se van.
      Has estado muy sutil en tu comentario 😉
      Besos, Manuel.

  6. Los añoro yo también, aunque todavía queda alguno. Me gusta en especial observarlos a primera hora de la mañana, con sus gritos. Levanto la vista y me digo «hoy el tráfico aéreo es intenso» 😀 😀 😀 Hay tantos, que parece que vayan a chocar entre ellos. Alguna vez, alguno se ha colado por mi ventana. Un día se colaron dos a la vez, creo que se perseguían (prometo que no es broma). Dentro de la habitación parecen diferentes, el ruido que hacen me da un poco de miedo (pero nada comparado con el que hizo una paloma que entró otro día). Les echo encima un paño, los atrapo con mucho cuidado y los suelto de nuevo para que sigan con su vida 😉

    1. Yo me asustaría muchísimo si me pasa eso, una vez entró uno pero salió enseguida, “volando”.
      Aquí también queda todavía alguno, pero muy pocos y por las mañanas ya no se oyen. Me resulta curioso que cuando empiezan a llegar también lo hacen primero tres o cuatro, como una avanzadilla hasta que llegan todos. Y lo mismo para marcharse.
      Qué rollo vencejil te he metido, pero es que me encantan y me los tengo muy observados.
      Besos!!!!

      1. A mí también me encanta verlos. Su llegada me anuncia que la primavera y el buen tiempo están a la vuelta de la esquina.
        Son el equivalente romántico de los fascículos en septiembre, que cuando empiezan a llegar con sus peregrinas colecciones, me anuncian la inminente llegada del otoño 😀 😀 😀 😀

  7. El cielo se queda triste por un instante, antes de darse cuenta que tiene la inmensidad de la libertad, que puede mirarnos desde arriba sin pertenecernos, que por más que queramos nuestros dedos no pueden agarrarlo… y entonces se aleja su tristeza. Muy bonito, amiga!!

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