El pájaro desgraciado

El pájaro desgraciado no sabe que hay luna llena. Ni siquiera sabe que la luna existe.
Una franja de su lechosa luz pinta la pared del patio y se vuelca sobre la colada de Conchita, la del tercero.
Encaramado a la barra de su jaula mira curioso con sus ojos de alfiler las ropas enlunadas, primero de un lado y luego del otro.
Como se aburre picotea la media zanahoria colocada entre los barrotes.
Canta un poco, desganado.

Se duerme sin copa de árbol.

Justo antes de que amanezca, un trino involuntario se pone a competir con la primera radio encendida. Silban las cafeteras, zumban las calderas, una tos, un llanto infantil, un chirrido de oxidadas cuerdas.

Conchita está recogiendo sus ropas, las sacude como si tuvieran pegadas restos de sucia noche.

De perfil la observa el pájaro.
Bonito, qué listo eres, le dice ella, despeinada, con una pinza en la boca.
Él le dedica un sofisticado y largo canto esponjando sus plumas amarillas.

Nunca ha visto la luna, el muy desgraciadito. Tiene las alas atrofiadas pero cuando se columpia cree que vuela. Cree que el cielo, a ciertas horas, huele a sofrito.

 

(Como no tengo tiempo estos días de escribir he decidido  rescatar  alguna entrada antigua para que no se muera el blog de inanición, así de paso les da un poco el aire. Perdón por la repetición a los que ya la habéis leído.  )

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40 comentarios en “El pájaro desgraciado

  1. ¿Cómo no me voy a acordar de mi pobre pájaro desgraciadito? Me gustó en su momento y me vuelve a gustar otra vez. Ha sido un gusto reencontrarme con mi querido pájaro. He visto el título de tu entrada y me he dicho, “¿hay otro pájaro desgraciado?, eso tengo que verlo”, pero no era otro, era nuestro amigo. Un beso.

    1. Ay, Sensi, si sé que vas a reaparecer hago cantar antes al “Desgraciaíto”
      Te prometo que me he acordado de ti al editarla otra vez.
      ¿Y qué tal estás? Espero que muy bien y tan guapa y simpática como siempre.
      Un beso enorme.

  2. Hay una pastelería en Móstoles que hace las mejores palmeras de chocolate y aunque soy muy de buscar dulces nuevos siempre vuelvo al Dulce Hogar (así se llama la pastelería) y le digo a mi tocayo Malolo el pastelero “aquí estoy otra vez… me traes por el camino de la dulzura”. No me importa repetir y repetirme una y otra vez. Eso me pasa también con tus textos.
    Un beso

    1. Jajajaja, muy graciosa tu afición a “Dulce hogar” ( qué nombre tan apropiado) y a las palmeras (qué ricas)
      No sé si habías leído este, supongo que sí.
      Espero tener tiempo para escribir algo nuevo pronto pero mientras tanto colaré de vez en cuando alguna cosilla del fondo del blog. Sin abusar tampoco.
      Gracias, Manuel 🙂 🙂
      Besos!

    1. Yo creo que sí, que todos somos un poco y salvando las distancias como el “desgraciaíto” solo que no siempre nos damos cuenta. Y casi mejor.
      Besos, Álter y no hagas caso al veterinario que habla en latín, jajaja.

    1. La verdad es que en los blogs se va quedando en el olvido todo lo que está detrás por eso no está mal recurrir cada cierto tiempo al reciclaje.
      Me hace ilusión que te haya gustado este.
      Juan Ramón Jiménez es un poeta maravilloso, ya quisiera yo llegar a escribir la mitad de bien que él alguna vez. Cerca de mi casa hay un jardín donde pasó mucho tiempo él, era el jardín de un hospital en el que estuvo internado. Y lo sigue siendo pero no se puede entrar, solo mirarlo desde fuera.

  3. Podrá sonar muy duro y despreciativo, pero este pobrecito pajarito desgraciadito me ha recordado un poco a la humanidad, o como mínimo a muchísimos especímenes humanos: Enjaulados, prisioneros, cegatos, viviendo de ilusiones (y encima le ponen una zanahoria delante, como los burros).algo desganado, etc, etc.
    Huele a sofrito, jajaja. ¿Qué sofrito, de tomate y cebolla? ¿Sofrito para los macarrones? Bueno, los olores pueden flotar por un vecindario. Pájaro gourmet.

    1. Espero que estemos un poco mejor que ese pájaro pero cuando llevo mucho tiempo sin salir de Madrid o sin ir al mar también me siento bastante “desgraciadita”
      Muchas gracias, Carmen :))
      Besos

  4. Ay, pobrecín, qué desgraciadito …
    Pues se plantea un tema filosófico de envergadura, el problema de la apariencia y la realidad, la percepción, la verdad, da mucho de sí este pajarito, qué buen texto y qué ternura cuando cree volar al columpiarse, o identificar el cielo con el olor a sofrito … a su manera, era feliz …
    Me alegro mucho de la republicación, me ha encantado.

    Yo creo que tienes ‘enchufe’ con los pajaritos y los árboles 🙂

    Un beso.

    1. Jajajaja, sí, un poco de enchufe sí que tengo. No sé si acabaré como esas locas que acaban hablando con los árboles y los pájaros en los parques. Espero comportarme 🙂

      Gracias por el comentario, Rosa.
      Un beso.

  5. Ay….Pamela !!! …siempre me sacas las lágrimas . Me asocio con tu pajarito en los momentos tristes de mi vida ( todos los tenemos).Me gasté todos mis pequeños ahorros estando de vacaciones , no funciona mi calentador, se ha roto la cafetera y el bañador lo tengo viejo y feo y me siento en una jaula sin poder comprar el nuevo , bañandome con el agua fria sin poder tomar un cafe digno y merecido. Besos Pamela…saca de su baul algo algo que me anime.

  6. Gracias por ponerme al día de los primeros escritos..genial
    por cierto ya he cambiado mi icono, ya que el otro me habían metido un enlace que yo no había elegido

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