La oficina misteriosa

Los hermanos de Leo no saben exactamente qué es lo que hace en la oficina pero se imaginan algo terrible, muy pesado y a la vez envidiable. De todos ellos, es el único que trabaja. Los otros tres nunca lo han hecho y aunque alguna vez fantasean con tener un empleo, la misma palabra empleo se les hace extraña, saben que se trata solo de una fantasía, al igual que sueñan con emprender largos viajes o vivir amores arrebatados, similares a los que ven en las películas.

Ven muchas películas, la mayor parte del día la pasan viendo películas y cuando quieren bajar a la realidad ponen noticias que comentan con gran alteración, nada más desagradable y enervante que la realidad. Para calmarse se pasan a la información meteorológica, importante para luego transmitírsela a Leo, no vaya a ser que salga poco abrigado o demasiado. También cocinan, van a la compra, limpian la casa a golpes indolentes de plumero viejo y miran por la ventana.

Cuando miran por la ventana se deprimen un poco, recuerdan cuando toda la manzana era suya y tenían hasta un jardín con parterres que formaban laberintos, por ahí corrían de pequeños, jugando a perderse. Ahora están perdidos más en serio. Poco a poco fueron vendiendo todo: el jardín se volvió garaje, las casas se transformaron en tiendas y la mansión del tío Álvaro, porque aquello era una mansión con sus vidrieras de colores como en las iglesias góticas, poco más o menos, es ahora una gasolinera
¡Una gasolinera!, eso sí que no se lo esperaban, la gente va con sus coches a repostar y de paso compra chicles. Justo en el mismo lugar donde comían los domingos pasteles rellenos de crema de chocolate en una mesa muy larga con mantel blanco de hilo.

Si el tío Álvaro resucitara se volvería a morir al instante de un segundo infarto, pero no rescucitará ni ninguno de los otros tíos y tías. Nadie lo hará. De la anterior generación solo vive la madre de los cuatro, una señora alta y voluminosa que cada mañana se asoma a despedir a su único hijo trabajador.Le dice adiós desde la ventana como si fuera un escolar que está aprendiendo a cruzar la calle. Le dice adiós y siente lástima y también orgullo de que Leopoldo vaya a una oficina.

En cuanto puede, saca el tema a relucir con sus amigas, con los médicos o con las cajeras del supermercado. “Mi hijo Leo trabaja…en una oficina”, los otros no parecen extrañarse ni admirarse, a nadie le importa lo de los demás. Debe de ser espantoso tener que estar tantas horas dentro de esos lugares haciendo cosas que uno no quiere hacer y tratando con gente a la que no quiere tratar. Espantoso, pobre Leopoldo, qué coraje tiene.

Por eso se esmeran todos en tener la mesa preparada para la hora de comer, por suerte puede venir a comer. En prepararle las comidas que le gustan, en que su ropa esté lavada, planchada y bien dispuesta y en no hacer ruido cuando se queda traspuesto en el sofá con la boca abierta y un hilillo de baba colgando por la comisura derecha, siempre la derecha.

Y a las cuatro, vaya hora más mala, Leo se vuelve a marchar a ese espacio gris y misterioso, envuelto en nieblas. Los otros hermanos se quedan durmiendo hasta las cinco, meriendan café con tostadas y piensan con esperanza y miedo que tal vez algún día tengan que salir a las cuatro porque los contrate alguien. Algunas tardes, si se les ha olvidado algo por la mañana, salen a comprar sin quitarse el pijama que se han puesto para dormir la siesta. No abandonan la manzana que fue suya y solo suya y odian a todos esos que pasan por sus calles y encima los miran con extrañeza. Pero si están en su casa, ¿es que no pueden dar vueltas por su casa vestidos como les dé la gana?

Cenan todos juntos, Leo se sienta en una silla que se trajo un día de la oficina, tiene ruedas y una felpa azul llena de bolillas, la iban a tirar por vieja pero él la rescató. No se puede negar que es horrible y desentona en el comedor pero aún así miran a Leo con reverencia, reyezuelo en su trono rodante.

¿Qué hará Leopoldo en la oficina? No lo saben, les ha explicado algo de papeles, ordenadores, informes…Suena vago, nebuloso. Con esas cosas nebulosas sueñan algunas noches, avanzan entre ellas con gran dificultad, su atmósfera es muy densa.
Tal vez algún día, algún día fatídico y a la vez grandioso ellos también salgan a trabajar a uno de esos lugares y su madre los despida a todos desde la ventana. La misma ventana a la que ahora se asoman para mirar esas calles transmutadas, calles sin jardín laberíntico, sin vidrieras de colores, sin tíos Álvaros, con gasolinera y gente hostil que compra chicles.

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48 comentarios en “La oficina misteriosa

  1. Los trabajos de oficina siempre han sido misteriosos, efectivamente se hacen cosas, cosas con ordenadores y papeles, y algunos tienes cargos que se pronuncian en inglés, por aquello del estatus, ya no existen ni directores ni encargados, son palabras obsoletas que usaba mi padre ¿Algún día se acabará tanta tontería?, todavía tengo esperanzas.
    Me ha encantado tu escrito, siempre tienen ese ritmo con su punto de nostalgia y decadencia que los hace únicos.

  2. Ohhhhh…que bueno, Paloma!!! Cuidado con volver a los sitios donde estabas una vez feliz , no encontrarás lo mismo y perderás la impresión bonita y única que tenias en tu memoria.

    Lo de oficinas me da impresión ( bueno ,segun mi experiencia) que en la mayoria de los casos sirven no para resolver los asuntos sino para retocederlos , convertiendo algo simple y fácil en una cosa que no tiene arreglo.
    Un abrazo. Con tanto gusto leo tus textos.

    1. Pero estos más que volver es que se quedaron y fue el sitio el que cambió solo, para su disgusto.
      Jajajaja, buena tu descripción de oficina. Hay de todo, espero.
      Gracias y un beso, Tatiana.

  3. Hay algo del cuento de la hormiga y la cigarra y de los lunes al sol…Esos hemanos tienen que inventarse una realidad paralela para no salir a buscar el pan…sensacional
    Lo he vuelto a hacer y dejo de existir mi blog y ahora creo que va par largo pero te seguiré leyendo

    1. Van apurando mientras pueden aunque se les quede el mundo cada vez más reducido.
      Ya decía yo que había pinchado y otra vez me salía blog inexistente, desde luego….
      Gracias por leer.
      Besos y anímate con otro.

  4. Creía que la hora tonta eran las 3 de la tarde… 😀 😀 😀 😀 Como dice Sartre en La Náusea: «Las tres de la tarde es siempre demasiado tarde o demasiado temprano para cualquier cosa que uno quiera hacer».
    Ese sillón feo con el tapizado azul es una de esas típicas cosas de las que la gente suele pensar que aún no está lo suficientemente mal para tirar a la basura, pero que ni hace falta, ni es bonita 😉

    1. Pues si lo decía Sartre no le voy a contradecir yo. Pero eso será porque tenía horarios europeos, sus tres tienen que ser como nuestras cuatro.
      No era un sillón, era la silla de la famosa oficina 🙂

  5. Pobrecitos tan solos, tan desterrados, tan inútiles Conocí muchos de estos expulsados… Landru, humorista argentino. Los llamaba VAM Venidos a menos..

  6. En el laberinto de niños y después perdidos más en serio. Me han dado cierta pena estos hermanos por el contraste de ese presente y los magníficos recuerdos del pasado. A muchos niveles y en muchos sentidos nos puede pasar lo mismo a muchos, con nuestras vidas. A mí me pasa. Mansión y vidriera de colores, qué bonito.

    1. Parece que estaban predestinados a perderse ya desde su infancia.
      Bueno, eso nos pasa un poco a todos aunque no siempre los tiempos pasados fueron mejores, a veces fueron peores, depende.
      Besos, What.

      1. Por supuesto que no cualquier tiempo pasado tiene que ser mejor. Por cierto que en mi casa tengo dos sillas de oficina de estas con ruedas: Una es azul, casualmente, y la otra, en la que estoy ahora, tiene la bandera de Inglaterra. Nuevas de la tienda, eso sí. Mola deslizarse.

  7. El otro día leí una noticia sobre el futuro del empleo y la utilización de robots; cada vez habrá menos trabajo para las personas, éstas a su vez, aunque resulte paradójico, trabajarán más horas y tendrán, como compañeros de oficina, a robots. Los hermanos de de Leo lo tienen crudo … Un abrazo.

    1. Sabía que en muchos trabajos seremos sustituidos por robots, ya ocurre. Pero que encima los pocos que trabajen lo hagan más horas, ya sí que me parece el colmo de la desgracia.
      Visto así, lo llevan crudos los hermanos de Leo y lo llevamos crudo casi todos.
      Otro abrazo para ti.

    2. Pero si tendremos sexo con robots, ya lo vimos en aquella serie, Westworld (¿habrá segunda temporada?). Bueno, nosotros quizá no lleguemos a tiempo, uy qué lástima, jajaja. Esta misma semana he visto una entrada en un blog, no llegué a leerla pero aluciné solo con el título y me sacó una gran sonrisa: Los japoneses han inventado robots que ofician funerales, jajaja. Qué fuerte.

      1. Me parece que sí, que hay segunda temporada. Un parque temático para pegar tiros y tirarse a los robots, visto así parece una serie boba, pero bien sabemos que no es así, ¿verdad? En cualquier caso, por lo que se ve, con la futura colonización robótica también sufrirán los enterradores y las prostitutas … Por cierto, haces este comentario justo cuando acabo de leer un clásico de Asimov titulado “El Sol Desnudo”, que se desarrolla en un planeta (Solaria) donde sólo viven 20.000 personas y, por cada una de ellas, 10.000 robots.

  8. Me ha parecido el germen de una historia que podrían rodar los hermanos Coen,con fotografía en amarillentos,verdes y marrones.Lo veo.
    Sobra decir que me ha gustado.
    ; )

    Besos,Paloma.

  9. Muestras muy bien la decadencia, a todos los niveles, de una familia, ese no se qué que lo invade todo e impide que las personas remonten oponiéndose a sus circunstancias.

    Un beso.

  10. Que manera de darle vida a tus personajes, eres capaz de hacernos sentir pena por ese Leo abandonando su siesta, el orgullo de esa madre al tener un hijo tan sacrificado y esos dos hermanos la sensacion tan logica de ser los primeros y mejores de esa manzana que fue suya y que aunque la vendieron sigue siendo suya…..Que sepas que no te comento mas amenudo pq luego me leo y me sueno empalagosa….pero es que me encantas!!!! Y que sepas que esto no se lo digo a todos. Un besazo

  11. No existe nada tan malo como trabajar y asi lo entendio Jesus y nos dijo que no nos preocupemos por el vestir o el comer y el nos dio el ejemplo dejo de trabajar y se puso a pasear por su pais, los romanos vieron que su ejemplo llevaba a mucho a la holgazaneria y lo mataron.
    Y tu para salvarte de la muerte, has como si trabajas, pero no hagas nada y lograras la paz del espiritu, por las dudas buscate doce amigos que te sustentaran.

    Besos

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