Línea Circular

Le falta compasión a este autobús, nos lleva dando tumbos en su tripa caliente sin sentir la menor empatía por ninguno de nosotros

¿Cómo no compadecerse de la mujer de piernas descarnadas que se hunden en un par de enormes zapatones, cómo no sentir piedad de esos mismos zapatos o de la cara de bruto del de la camiseta de la Universidad de Yale?

Es un insensible este Circular, no le importa nada la chica de la melena larga y las zapatillas sucias a la caza de miradas que le confirmen su belleza ni el hombre que va pisándose los cordones de los zapatos.
Están tan indefensos esos cordones arrastrados y pisados que no entiendo cómo el C1 no se conmueve, aunque sea un poco.

Nada de compasión, todo lo contrario, de un brusco frenazo acaba de empujar hacia delante a ese que va leyendo “La inutilidad del sufrimiento” y al niño gordo de la mega palmera de chocolate lo ha estampado contra una de sus ventanillas.

Ni lo más mínimo le importan todos nuestros cuellos doblados sobre los teléfonos en busca de sucedáneos de vida, nuestros ojos ciegos de estrellas, nuestra pequeñez en la que metemos a presión tantas ansias y deseos.

Nos tiene manía y hasta un poco de asco. Esos movimientos entrecortados con los que se está deteniendo parecen nauseas.

Sí, son nauseas,abre su boca azul y con una fuerte arcada nos vomita sobre el asfalto.

52 comentarios en “Línea Circular

  1. Hola Paloma.
    Vengo a despedirme.
    Durante un tiempo escribiré únicamente para mí.
    Creo que lo haré con más libertad.
    Mientras eso ocurra no se podrá acceder a mi blog.
    En el futuro ya decidiré si vuelvo a publicar lo que escribo.
    Muchas gracias por todo este tiempo compartido.
    Que te vaya muy bien.
    Un abrazo.

    Muchas gracias por lo mucho que he disfrutado leyéndote.

    Besos.

  2. Antes de llegar a la última línea estaba pensando en el autobús vomitando gente en cada parada. Muy cierto. No le importamos nada. A la línea que tomo cada mañana le da exactamente igual mi cara de sueño. Besotes!!!

  3. Vomitando gente y náuseas. Muy bueno. Me es inevitable pensar, dados los acontecimientos de estos días, viendo el cerrilismo mental, el inmovilismo, la terquedad e intransigencia, la miopía, la fácil apropiación de palabras como democracia, convivencia, marco legal o libertad para ejercer el más descarado de los autoritarismos de la que hacen gala todos los gobiernos que nos gobiernan que…
    …ese autobús circular por supuesto son todos esos gobiernos que sufrimos. Por muchos motivos. Por su absoluta falta de empatía hacia los ciudadanos y porque en verdad nos llevan por recorridos circulares que se repiten una y otra vez y que no conducen a ninguna parte. Serían dos motivos ya más que suficientes para sustentar el símil.
    ¿Acaso lo escribiste con intenciones metafóricas?
    Va, confiesa, confiesa…

    1. Me dan ganas de decirte que sí, por lo bien que te ha quedado la interpretación pero la verdad es que no, no es un símil de nada. Solo es una escena urbana sin ningún contenido oculto.

      1. Jajaja, claro que sí, creo que puede aplicarse a la perfección -modestia aparte-. Además que los políticos tienen gran experiencia y práctica en soltar cosas vomitivas…

  4. Ay, Paloma, es por el cambio de las estaciones , por el otoño o por tener un mal día. Mañana lo verás de otro modo el mismo autobus y nos contarás de una divertida niña con la trenza negra que intenta captar el arco iris . O de una pareja de enamorados o de un hombre alto, guapo y con bigotes que te intetaba ligar, dándote un subidón emocional. Etc.etc.etc …besos.

    1. Ay, eso espero. Hay días así y temporadas así.
      En realidad aquí seguimos en un verano que se me está haciendo eterno. Tengo añoranza de cuando en octubre llovía.
      Hoy me dieron pena todos los pasajeros del bus, yo incluida.
      Besos, Tatiana.

  5. Muy original…mientras estaba leyendo recordaba todas las tardes cuando salgo del trabajo y tengo que montar en el Bus..jajaa pues en realidad aqui siempre hay un eterno verano…..

  6. Jo. Qué relato más malo. Me refiero qué mal rollo. Lo peor ha sido ha sido la palmera de chocolate… Para un adicto como yo a las palmeras de chocolate ese momento ha sido dramático. Para momentos tristes bus como ése te receto Palmera Dulce Hogar 200gr.
    Puedes partirla y tomarla cada 8 horas.
    Te paso la ubicación de las mejores palmeras del mundo: Dulce Hogar
    Calle de Simón Hernández, 17, 28937 Móstoles, Madrid
    916 14 20 82

    https://goo.gl/maps/6hZ5k3Xmv2r

    Un beso

    1. Siento haber herido tu sensibilidad palmerera pero no he sido yo, ha sido el C1, ese autobús desalmado.
      Lo malo de tu receta es que engorda, pero bueno, a pequeñas dosis….a mí también me encantan, esa es la verdad.
      Gracias por el enlace, Manuel.
      Otro beso.

  7. Hola Paloma, regreso y te leo ¡después de tanto tiempo! No me siento en mi mejor momento, pero siempre consigues captar mi atención aunque otras cosas no lo hagan. Quizá me siento un poco como si estuviera en estos días… dentro del autobús.
    Mil besetes, mi niña.

    1. ¡María!, mucho tiempo sin leernos, es cierto.
      Y no sabes cómo me alegra tu visita.
      No quiero que estés como si fueras en el autobús , sabes que te aprecio mucho.
      Me paso a visitarte en cuanto pueda.
      Muchos besos

  8. He podido imaginarme a la perfección cada escena que nos has descrito porque yo también presencio y sufro el sub-mundo autobusero, lo que pasa es que soy incapaz de contarlo tan bien como tú lo has hecho. Saludos.

  9. Paloma es así, así de triste e inhumano He tomado el metro a las tres de la tarde y he sufrido a otros humanos…al metro no le importamos en lo más mínimo Su odio es impersonal, inagotable

  10. Cuando vaya a Madrid, evitaré el C1. Eso de que me vomite sobre el asfalto cual comida mal digerida, no me hace gracia. Ese autobús misántropo parece un ciudadano contrariado. ¿O lo estaba la autora cuando escribió este texto?

  11. A pesar de que tú creas que tus palabras solo significan lo que dicen, tu «yo escritora» se apropia de tu «yo humano» y transmite mensajes secretos que el lector se encarga de «traducir». Eso hace que, en ti, una simple redacción o descripción mute a relato. Todos somos capaces de describir una escena, pocos consiguen que esa escena sea real y tenga diversas capas de significados: la situación actual del país que alguien apunta más arriba; nuestra propia vida, dando vueltas siempre sobre lo mismo; el mundo entero, en su individualismo absurdo pero, a la vez, viajando con muchos desconocidos sin llegar a ninguna parte. Esa náusea de la que hablaba Sartre…
    Tú sigue escribiendo, que nosotros, tus lectores, seguiremos descifrando 😉

      1. 😀 😀 😀 Mucho dices, porque en las buenas letras, hasta los espacios en blanco nos hablan. ¡Millones de besos!

  12. Tus escenas estás descritas siempre de tal manera, que podemos verlas como a través del objetivo de una cámara oculta, abriéndonos una ventana a una realidad que no todo el mundo es capaz de captar. No te veo a ti describiendo una escena, me veo a mi misma, como observadora. Es una teletransportación en toda regla.

  13. No frecuento la línea C1… pero si el metro. A veces, en Gran Vía huele a vomitona. No me acostumbro, desde que me cambiaron de oficina, tengo la sensación que cada día la mueven un poquito más lejos de casa (antes iba andando, todo un lujo) Si no fuera por los libros o el móvil… siempre he pensado que el bus es más amable que el metro. Buen relato. Besos

    1. Hola, Maite.
      No sabía que vivías en Madrid. En realidad podría set también un vagón de metro o cuslquier otra línea de bus.
      Es verdad que poder mirar por la ventana hace el viaje más llevadero.
      Besos

  14. Podemos hacer un estudio sociológico si analizamos las personas que van en el metro: nivel social, cultura, tribu urbana a la que pertenecen, gustos, aficiones…

    Un beso.

  15. Tengo que decirte que esta entrada está genial. Cuando fui a tu patria, me encontré con el asunto de Cataluña, del que no tengo nada que decir porque respeto lo que cada cual crea, pero imagina. Voy de vacaciones y me encuentro con eso, luego me subí al ALSA por lo que has escrito me ha traído muchos recuerdos. Decía que iba de vacaciones y pasaron mil cosas. La destrucción de mi isla, el no saber en dónde estaba mi hijo por algunos días. Y sí, al autobús no le importaba un rábano nada. Me habría gustado verte, repito.

  16. Hay conductores como ese que aspiran a que los viajeros sufran condena para condonar sus defectos. A la agitada conducción que me quitó el vicio del transporte público le debo una sensible pérdida de peso. Se suma el agradecimiento de los chicos de Decathlon sector calzado deportivo. Un abrazo.

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