Día: 1 noviembre, 2017

No somos nada

Me llamó la Elo serían las tres, tres y media. Digo, vaya horas de llamar que tiene esta, como ella no se echa la siesta porque dice que luego no duerme…y como a ella no le duele nada, a mí sí, a mí me duele todo.A ver, Eloísa, que estaba traspuesta. Que traspuesta del todo me iba a quedar cuando me dijera lo que me tenía que decir. Encima con acertijos, no estoy yo para adivinanzas en estos momentos, ¿quieres decirme ya para que me llamas y qué me tienes que decir? Pero me lo estaba imaginando, fíjate, si es que yo para esas cosas tengo intuiciones. Pensé para mí: otro que se ha muerto. Y sí, otro, pero no el que yo me esperaba. Pero, ¿qué me dices,el Jose Luis? Aunque mientras hacía esa pregunta ya se me estaba pasando la sorpresa.
Ese hombre siempre se iba de todas partes sin avisar, eso mismo hizo en la boda de la hija de Lolita ¿dónde está el José Luis, pero dónde se ha metido, dónde andará? Y el hombre sin despedirse de nadie se había metido en su coche y andaba ya caminito de Logroño y de esas ha hecho a puñaos, lo que le gustaban a las desapariciones. Así que tampoco me extraña tanto.
Y la Elo, me viene fatal ese tanatorio tan lejos, el Norte, no sé ni dónde está. Eso es verdad, a nosotras nos gusta, es un decir, es el de San Isidro, no solo porque nos pilla al lado de casa y podemos ir y venir andando, es que es bonito y la cafetería está muy bien, ¿a qué está muy bien la cafetería del de San Isidro?, ¿te acuerdas? No se acordaba, qué mala memoria, si estuvimos hace bien poco y se comió una tostada con una cantidad de mantequilla que vamos, y luego se queja de que tiene el colesterol disparatao. Dice que le ha dicho el médico: señora, sus arterias son un peligro público. Lo que le gusta presumir de arterias peligrosas y de lo que sea, no te digo.

Así que llamé a mi sobrino nieto Diego, el guapo, para que nos llevara en su coche. Se parece pero clavado, clavadito a ese actor que sale en tantas películas, ese, ahora no sé cómo se llama pero el más guapo de todos. Nos vino a recoger a la misma puerta de casa, me dio hasta tiempo de ir a la peluquería, a la Elo no, es una lenta, y todo el camino,dale que dale, tú has ido a la peluquería y yo mira qué pelos, pero ¿quién se va a fijar en si vas bien o mal peinada?, no seas alpargata, estará esa gente como para fijarse en nosotras. Se fijan, se fijan, la gente se fija en todo esté donde esté, conoceré yo a la gente…
Un poco verdad sí es porque todavía me acuerdo de las malas pintas que llevaba la Menchu en el entierro de Paco, iba en chándal, como para no fijarse. Yo no podía ni hablar del dolor que tenía, pero aun así, entre medias de la pena pensé, esta se nos pone a correr entre las lápidas. Es que por esa época le dio por ponerse en forma, total, para lo que le sirvió. Por eso cuando en la clase de gimnasia empieza la monitora, la chiquita esa, pero sube más la pierna, que puedes, venga, venga, pienso para mis adentros, que la suba tu padre, hermosa.

Nos perdimos, si cuando yo digo que Diego es muy guapo pero más tonto que una col. Y todo por poner el cacharro con esa mujer que habla. Se llama el GPS, dice la Elo. Que se llame como le dé la gana pero nos está llevando mal, ¿no hubiera sido mejor que te miraras un plano antes de salir de casa, Diego? Este no sabe mirar planos, la gente ya no sabe mirar nada, ni lo que tienen a su alrededor. La señora robot dirá que vamos por buen camino y que ya estamos llegando pero mira las cuatro torres dónde las hemos dejado y no hacemos más que dar vueltas a lo tonto lo bailo. Me veo cenando en Zamora.
Pues Zamora está muy bien, la catedral y todo eso. Sí bueno, Elo, pero es que no vamos a Zamora, vamos al Tanatorio norte, que se ha muerto el José Luis y Dios lo tenga en su gloria, pobre, tan joven. Entonces el Diego se empezó a reír, ¿y este de qué se ríe ahora? Será de lo de tan joven, mejor no preguntes.

Llegar, llegamos, qué sitio más feo y más perdido del mundo, todo rodeado de fábricas y de talleres de coches o qué sé yo. Muy feo, no me gustó nada. Por dentro vaya que te vaya, mucha vegetación por las paredes que está ahora de moda pero a mí no me convence porque lo verde tiene que salir del suelo, ese es su sitio y cuando lo ponen a crecer por otro lado es porque no hay más que gris y lo que quieten es que no te des cuenta. Y cristaleras por aquí y por allá. Moderno, sí, la tienda con más surtido de flores que la del de la M-30, ese tampoco me gusta pero por lo menos está más cerca. Y la Elo otra vez, mirándose en las cristaleras, qué pelos llevo, qué malos pelos.

Había gente. Mucha. Loca la tenían que tener ya a la Marga. Se pasa muy mal, no estás para tanta gente, no estás para nadie pero luego si no van también te molesta. A mí me molestó que faltaran algunos que tendrían que haber ido, me dolió,no se me olvida a mí eso, los he hecho un apartamiento. Otros sobraban, esos también me molestaron.

¿Y cómo ha sido, y cómo ha sido?, Pero si estaba bien. Lo que le gusta a la gente darse explicaciones, que se las den, para quedarse tranquilos. Y no, uno está bien hasta que deja de estarlo, hasta que deja de estar. Prepárate para oír tonterías, le dije a la Elo. Lo que no sabía es que la primera la iba a soltar ella. Te acompaño en mi más sentido pésame, le dice la metepatas a la Marga ¿Qué has dicho?, has dicho una cosa muy rara, le has dado el pésame mezclado.

Ay, yo qué sé, me he hecho un lío, a mí estas cosas me ponen muy nerviosa, no me gustan, yo al próximo no vengo a no ser que sea alguien muy cercano,al tuyo, por ejemplo, a ese sí vengo ¿y qué hace el Diego?, no es tan tonto como tú dices, se ha arrimado a la más guapa, no la conozco yo a esa, será amiga de las hijas. Hazle una seña, a ver si nos vamos pronto de aquí que no me he vacunado todavía de la gripe y está esto muy lleno.

Sí, para señas estaba Diego, y a mí ya me estaban doliendo las piernas y la espalda, qué dolor más malo. Al final nos tuvimos que acercar porque de lejos ni nos veía ni nos quería ver. Estaba rodeado de mosconas, es que se parece mucho a ese actor que ahora no me acuerdo del nombre, al más guapo de todos.

No somos nada, no somos nada, iba diciendo la Elo todo el camino de vuelta por no estarse callada, no puede. Pues no seremos nada pero a mí me duele todo, ¿cómo te explicas tú eso?