No somos nada

Me llamó la Elo serían las tres, tres y media. Digo, vaya horas de llamar que tiene esta, como ella no se echa la siesta porque dice que luego no duerme…y como a ella no le duele nada, a mí sí, a mí me duele todo.A ver, Eloísa, que estaba traspuesta. Que traspuesta del todo me iba a quedar cuando me dijera lo que me tenía que decir. Encima con acertijos, no estoy yo para adivinanzas en estos momentos, ¿quieres decirme ya para que me llamas y qué me tienes que decir? Pero me lo estaba imaginando, fíjate, si es que yo para esas cosas tengo intuiciones. Pensé para mí: otro que se ha muerto. Y sí, otro, pero no el que yo me esperaba. Pero, ¿qué me dices,el Jose Luis? Aunque mientras hacía esa pregunta ya se me estaba pasando la sorpresa.
Ese hombre siempre se iba de todas partes sin avisar, eso mismo hizo en la boda de la hija de Lolita ¿dónde está el José Luis, pero dónde se ha metido, dónde andará? Y el hombre sin despedirse de nadie se había metido en su coche y andaba ya caminito de Logroño y de esas ha hecho a puñaos, lo que le gustaban a las desapariciones. Así que tampoco me extraña tanto.
Y la Elo, me viene fatal ese tanatorio tan lejos, el Norte, no sé ni dónde está. Eso es verdad, a nosotras nos gusta, es un decir, es el de San Isidro, no solo porque nos pilla al lado de casa y podemos ir y venir andando, es que es bonito y la cafetería está muy bien, ¿a qué está muy bien la cafetería del de San Isidro?, ¿te acuerdas? No se acordaba, qué mala memoria, si estuvimos hace bien poco y se comió una tostada con una cantidad de mantequilla que vamos, y luego se queja de que tiene el colesterol disparatao. Dice que le ha dicho el médico: señora, sus arterias son un peligro público. Lo que le gusta presumir de arterias peligrosas y de lo que sea, no te digo.

Así que llamé a mi sobrino nieto Diego, el guapo, para que nos llevara en su coche. Se parece pero clavado, clavadito a ese actor que sale en tantas películas, ese, ahora no sé cómo se llama pero el más guapo de todos. Nos vino a recoger a la misma puerta de casa, me dio hasta tiempo de ir a la peluquería, a la Elo no, es una lenta, y todo el camino,dale que dale, tú has ido a la peluquería y yo mira qué pelos, pero ¿quién se va a fijar en si vas bien o mal peinada?, no seas alpargata, estará esa gente como para fijarse en nosotras. Se fijan, se fijan, la gente se fija en todo esté donde esté, conoceré yo a la gente…
Un poco verdad sí es porque todavía me acuerdo de las malas pintas que llevaba la Menchu en el entierro de Paco, iba en chándal, como para no fijarse. Yo no podía ni hablar del dolor que tenía, pero aun así, entre medias de la pena pensé, esta se nos pone a correr entre las lápidas. Es que por esa época le dio por ponerse en forma, total, para lo que le sirvió. Por eso cuando en la clase de gimnasia empieza la monitora, la chiquita esa, pero sube más la pierna, que puedes, venga, venga, pienso para mis adentros, que la suba tu padre, hermosa.

Nos perdimos, si cuando yo digo que Diego es muy guapo pero más tonto que una col. Y todo por poner el cacharro con esa mujer que habla. Se llama el GPS, dice la Elo. Que se llame como le dé la gana pero nos está llevando mal, ¿no hubiera sido mejor que te miraras un plano antes de salir de casa, Diego? Este no sabe mirar planos, la gente ya no sabe mirar nada, ni lo que tienen a su alrededor. La señora robot dirá que vamos por buen camino y que ya estamos llegando pero mira las cuatro torres dónde las hemos dejado y no hacemos más que dar vueltas a lo tonto lo bailo. Me veo cenando en Zamora.
Pues Zamora está muy bien, la catedral y todo eso. Sí bueno, Elo, pero es que no vamos a Zamora, vamos al Tanatorio norte, que se ha muerto el José Luis y Dios lo tenga en su gloria, pobre, tan joven. Entonces el Diego se empezó a reír, ¿y este de qué se ríe ahora? Será de lo de tan joven, mejor no preguntes.

Llegar, llegamos, qué sitio más feo y más perdido del mundo, todo rodeado de fábricas y de talleres de coches o qué sé yo. Muy feo, no me gustó nada. Por dentro vaya que te vaya, mucha vegetación por las paredes que está ahora de moda pero a mí no me convence porque lo verde tiene que salir del suelo, ese es su sitio y cuando lo ponen a crecer por otro lado es porque no hay más que gris y lo que quieten es que no te des cuenta. Y cristaleras por aquí y por allá. Moderno, sí, la tienda con más surtido de flores que la del de la M-30, ese tampoco me gusta pero por lo menos está más cerca. Y la Elo otra vez, mirándose en las cristaleras, qué pelos llevo, qué malos pelos.

Había gente. Mucha. Loca la tenían que tener ya a la Marga. Se pasa muy mal, no estás para tanta gente, no estás para nadie pero luego si no van también te molesta. A mí me molestó que faltaran algunos que tendrían que haber ido, me dolió,no se me olvida a mí eso, los he hecho un apartamiento. Otros sobraban, esos también me molestaron.

¿Y cómo ha sido, y cómo ha sido?, Pero si estaba bien. Lo que le gusta a la gente darse explicaciones, que se las den, para quedarse tranquilos. Y no, uno está bien hasta que deja de estarlo, hasta que deja de estar. Prepárate para oír tonterías, le dije a la Elo. Lo que no sabía es que la primera la iba a soltar ella. Te acompaño en mi más sentido pésame, le dice la metepatas a la Marga ¿Qué has dicho?, has dicho una cosa muy rara, le has dado el pésame mezclado.

Ay, yo qué sé, me he hecho un lío, a mí estas cosas me ponen muy nerviosa, no me gustan, yo al próximo no vengo a no ser que sea alguien muy cercano,al tuyo, por ejemplo, a ese sí vengo ¿y qué hace el Diego?, no es tan tonto como tú dices, se ha arrimado a la más guapa, no la conozco yo a esa, será amiga de las hijas. Hazle una seña, a ver si nos vamos pronto de aquí que no me he vacunado todavía de la gripe y está esto muy lleno.

Sí, para señas estaba Diego, y a mí ya me estaban doliendo las piernas y la espalda, qué dolor más malo. Al final nos tuvimos que acercar porque de lejos ni nos veía ni nos quería ver. Estaba rodeado de mosconas, es que se parece mucho a ese actor que ahora no me acuerdo del nombre, al más guapo de todos.

No somos nada, no somos nada, iba diciendo la Elo todo el camino de vuelta por no estarse callada, no puede. Pues no seremos nada pero a mí me duele todo, ¿cómo te explicas tú eso?

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51 comentarios en “No somos nada

  1. Hay gente que escribe porque es observadora, pero en tu caso, a además de observar, tienes “oído”.
    (Cuando puedas echa un vistazo a las obritas “literarias” de Zamora Vicente, por ejemplo, una que se llama “Sin levantar cabeza”. Me las ha recordado al leerte)

  2. De nuevo, has escrito un relato tan realista que parece como si estuviera allí con este par de dos.
    ¡¡Está genial!!
    No me gustan los tanatorios, pero es lo hay. En mi pueblo, la frase es: no somos nadie…
    Besos, Paloma que tengas un feliz día

    1. Es que son un par muy típico, Maite.
      A mi tampoco me gustan los tanatorios, creo que no le pueden gustar a nadie. Bueno, las cafeterías de algunos parece que sí 😉
      Feliz día también para ti.

  3. Lo del colesterol “disparatao” y las arterias peligrosas me ha matado. En los velatorios se dan muchas situaciones que parecen fuera de lugar. Sobre todo por parte de gente que hace mucho que no se ve y aprovecha la circunstancia para ponerse al día. Jajajaja. Besotes!!!

    1. Son buenísimas algunas frases que se oyen por ahí, el “disparatao” a mí también me encanta.
      Es que ir a esos sitios es un acto social y claro, pues se ve y se oye de todo.
      Besos, Álter.

  4. Hay gente que es de traca eh…me has recordado a la madre de una amigo y su vecina,que perfectamente podrían ser tu protagonista y la Elo,jajjajajaja
    El otro día escuché decir a una señora que iba a limpiar la lápida de su marido no porque quisiera,sino porque si no lo hacía la pelaban las vecinas…

    Ese sobrino nieto se parece a Paul Newman? claro que si es tonto…ya ves…

    Los tanatorios…qué lugares tan demoledores,grises y…jamás me tomaría nada en una cafetería de un tanatorio,por favorrrrrr qué grima.Quién tiene apetito en un sitio así?

    Besos vivitos!

    1. Se parece al que más le guste a cada una, en tu caso a Paul, obvio.
      Pues te prometo que lo de “qué bien está la cafetería de este tanatorio” es cierto, jajajaja.
      No iban ya a muchos sitios y tenían que aprovechar para disfrutar un rato donde fuera.
      Un beso, Carmen

  5. Pero…¿no decías que no creías en los dobles? Lo digo por lo de Diego el guapo. Te pillé. Pero…¿ése no es un cómico muy gracioso que ha salido en El Club de la Comedia a veces? Hace siglos que no lo miro, no sé si sigue en antena.
    Es verdad, como dice Margui, en los entierros se aprovecha para hacer muchas cosas, socializar, recordar, reír, llorar, mira al Diego, ligando. Bien hecho. Y si no ahí tenemos las pelis americanas con esas reuniones donde se come y bebe y liga y hasta…ya sabes, a veces, jajaja. O se hacen negocios, o ya de paso se mata o se encargan asesinatos, como en El Padrino. ¿Me he pasado? No, real como la mafia misma.
    No me gustan ni los entierros ni los tanatorios.
    No somos nadie, y además tengo un grave problema: No me hago a la idea de que estiraré la pata. Más vale que empiece a entrenar en ese sentido.

    1. Nunca había oído hablar de ese otro Diego el guapo, de verdad. Supongo que habrá muchos y también Diegos feos.
      Pues claro, mientras se está vivo se comporta uno como tal, esté donde esté, no lo podemos remediar y seguramente ni debemos.
      Tampoco hace falta que te hagas a la idea, cuando llegue el momento, llegó.
      Creo que aunque lo sabemos rechazamos ese pensamiento.

      1. ¿Ah, no? Pues ese Diego, el cómico, es famoso y además parte de la gracia es que juega con ese apelativo.
        En cuanto a lo otro es parcialmente verdad, lo cierto es que sí, muy paulatinamente me voy mentalizando conforme los años caen. La puerta de salida, al final del pasillo…

  6. Lo clavaste, si en el tanatorio sucede el velorio de ese modo, imagínate la misma situación en la casa del difunto. Los antropólogos mantienen que son necesarios esos rituales para distraer la atención de los familiares y dejar momentos para la sonrisa en una situación grave. Trato de alejarme de las tesis fundamentadas en la antropología y los evito cuanto puedo.

    Un besazo.

    1. También sería horrible que la gente desapareciera sin rito de despedida ninguno, como si nada. Pero esos ritos acaban siendo un tostón y hasta una tortura.
      Digan lo que digan los antropólogos.
      Creo que haces bien.
      Un beso, Ilduara.

  7. Muy bueno, bella! Si no fuera porque estaba segura de que te estaba leyendo en casa, hubiera pienso que estaba en el mismísimo tanatorio, con la parejita de abuelillas. Qué realismo! Y es que es cierto, los entierros nos sirven para reencontrarnos, recordar, socializar… vamos, para todo!
    Aquí te dejo varios besos y mi sonrisa, Paloma!

    1. Pues ya que has venido… ¿a que Diego no es tan guapo como dicen sus abuelas? 😉
      Tienes razón, María, se socializa mucho en esos lugares. Pero mejor que sea en otros.
      Besos!!

  8. Nos lies a todos…tus recuerdos infantiles son tan reales y vivos como si todo lo que cuentas ocurriera contigo hace poco . Con las abuelas todavía peor, hablas con tanta soltura y naturalidad como si fueras tu misma la protagonista. Muy bueno es el texto, buonisimo. Un abrazo.

  9. Vaya prescripción, Paloma, genial, pero si de algo te tengo de acusar es de que me dejes con las ganas de saber quién ese actor 😀 😀 😀 😀
    Por cierto, a ciertas edades, parece que para algunas personas asistir a un funeral es una alivio ;

  10. Hubo una época en la que no paraba de ir a bodas, ahora es más habitual que vaya a velatorios y entierros, es lo que tiene cumplir años … Creo que has clavado todo lo que acompaña a estos actos: los comentarios, las reflexiones de la gente de a pie, las opiniones sobre los cementerios y, en fin, todo lo que supone de encuentro social. Saludos.

  11. A José Luis le llegó la hora de la desaparición total. Mientras tanto practicó con las parciales. Algunas veces o a menudo, depende de la resistencia de cada cual, la convivencia se hace cuesta arriba y trae más cuenta irse sin decir agur. A la francesa llaman a esa forma de hacer mutis. Has hilado bien una buena cantidad de tópicos al respecto.

  12. Lo que me he reído, de verdad, genial, me encanta cuando dices una frase y luego la repites más adelante, ahí me matas, me entra un ataque de risa. Si es que lo estaba viendo y es tal cual. Y lo de estar fatal y darse cuenta del chandal, jajajajaja, anda que no, en esos sitios no hay detalle que se escape. Gracias por las risas.

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