Éramos pocos…

Anda que… éramos pocos y parieron las fotos del móvil. Esta mujer se ha pensado que el blog es un cajón de esos que hay en todas las casas donde se guardan porquerías varias: un chicle más duro que una piedra por si algún día sientes deseos irreflenables de masticar un chicle duro, una pila que no se sabe si está gastada o sin gastar, unas gomas de plástico por si necesitaras urgentemente atar lo que sea con gomas,( a tus seres queridos, por ejemplo), velas de números de pasados cumpleaños, por si vuelves a cumplir los mismos, una muestra de crema al aloe vera (toda crema que se precie tiene que llevar o decir que lleva aloe vera o rosa mosqueta), unas llaves que nadie sabe de dónde son ni qué puerta importante abren pero por si acaso, unas etiquetas de regalo en las que se lee “espero que te guste” y una figurita de un gatito que salió en un roscón hace diez navidades.
Mira, mira, mira… ¡que no!, que no me gusta el cariz que está tomando esto. Esto se va al garete, ¿qué será el garete?, no lo sé, pero debe de estar hasta los topes de seres, cosas y blogs. Habrá más de un garete porque de otra manera no me lo explico, teniendo en cuenta que el destino último de todo es el garete.

Antes la gente venía aquí a echarse unas risas, pero ahora, como no hay nada o muy poco y encima lo que hay es tirando a lacrimógeno, como no estamos nosotros los personajes auténticos, como no estoy yo, Esmeralda, pues se dedican a hurgar por aquí y por allá.
Eso lo digo porque he estado mirando los movimientos y estadísticas y he visto tanto trajín que me he dicho, ¡por fin diversión, se nos ha colado la trama rusa!

Lo que me gustaría a mí una injerencia de alto nivel y no las injerencillas que tenemos para darle emoción a este muermo. Lo que me gustaría que nos alertara la OTAN de graves amenazas.  Qué aburrido y de bajo nivel es todo, hijos míos. Y hablando de hijos, los míos me caen mal. Esto me lo va a censurar y lo mismo la entrada entera, lo veo venir, me río yo de la ley mordaza comparado con lo que hay que aguantar aquí.

Me marcho ya que me tengo que bio inspirar, observo las hormigas y otros bichos rastreros que desfilan alrededor de mi quiosco. De ahí espero sacar alguna conclusión que degenere en invento genial. Os aviso y os alerto cual si fuera el mismísimo Centro de Comunicaciones Estratégicas: tiene nuevas fotos de arbolitos y chorradas, pero hoy ya no va a poder ser, se siente, me he adelantado. De nada.

Cualquier día de estos utiliza el blog de tendedero y os pone la colada. Como sois tan buenas personas se lo comentaréis. Anda que…

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44 comentarios en “Éramos pocos…

  1. Ay cómo me gusta la Esme. Cuando ha hecho el recuento de cocss del cajón, yo al menos tengo 5 cajones en mi casa que cumplen esas condiciones. También mis bolsos (sí, soy de esos que llevan bolsos como el zurrón de Marco) puedes encontrar cosas insospechadas, cuanto más grandes (y cada vez los tengo más grandes, mira con la edad no solo crecen las orejas y la nariz) cosas más insospechadas aparecen…
    Y es verdad… la gente cómo le va la vía dramática de las cosas. Es un tostón leer historias depresivas o “amoroso adolescentes” en casi todos blog. Menos mal que siempre en los desiertos hay oasis. Y el tuyo lo es.
    Un abrazo

    1. 🙂 Gracias, Carmen. La rosa del otro día era tuya, ¿verdad? También recuerdo una en la que estás tú, la azul, me gustó mucho
      La Esme no quiere que me salga del guión, es muy pesada.
      Besos

    1. Esme te agradece mucho que te acuerdes de ella y la eches de menos.
      En ese caso no es tan malo tener llenos los cajones. Yo reconozco que soy muy de tirarlo todo, de borrar fotos…
      Un beso y otro de parte de Esme.

  2. La descripción y enumeración del cajón de cosas inservibles y absurdas es impagable. Sobre todo el chicle superduro de hace tres siglos y las velas de un cumpleaños que ya nunca volverá a pasar. Como escribió alguien, la nostalgia es una puta.
    Me dejas con una duda importante ahora, y tiene toda la razón la Esme: ¿Qué es en realidad el garete, y de dónde sale la palabra? Mañana tengo deberes, y te informo.
    La Esme tiene todo el derecho de rebelarse, y por favor no le apliques el 155 ni prisión incondicional sin fianza ni ninguna de esas artimañas tan poco elegantes, y perdona por una comparación o asociación tan odiosa. Es que mencionaste lacrimógeno y pensé en todo el esperpento político de estos meses.
    ¿Fotos? Si son interesantes…Si me desvelas los secretos aún ignotos de ese árbol en esa enigmática ventana…

    1. Me alegra saber que apoyas a la Esme. Yo nunca le aplicaría el 155, diga ella lo que diga.
      En el caso de ese cajón más que nostalgia lo que hay es un lío que para qué.
      Ya te desvelé el secreto del árbol, creo recordar. Tampoco era tan secreto.

  3. Ah, qué fácil, no pude resistirme a investigarlo, ya me conoces. La wikipedia nos dice por un lado:

    Quedar o irse al garete, es un término que se refiere a una embarcación que por haber perdido sus anclas, tener una avería en sus máquinas u otra causa cualquiera, se mueve impulsada por la fuerza del viento, del mar o de la corriente.

    Y por otro lado he encontrado:

    Es muy común emplear la expresión ‘irse al garete’ para referirnos a algo o alguien que ha fracasado y/o está predestinado a ello.
    El origen de la expresión la encontramos en los ambiente marinos. Todas las fuentes consultadas señalan a la expresión francesa ‘être égaré’ (cuyo significado es andar perdido y/o extraviado) como la raíz del ‘garete’ tal y como lo conocemos hoy en día.
    Cuando una embarcación perdía el control, iba sin gobierno y era llevada por el viento o la corriente estaba yendo al garete, de ahí que con el tiempo se utilizase este término para referirnos a todo aquello que está predestinado al fracaso, a perderse, hundirse o malograrse.

    1. Ya sabía yo que me harías de investigador. Pues muchas gracias. Así que no es un lugar físico, me lo imaginaba como una especie de punto limpio/ sucio.
      Es como naufragar o fracasar, vaya, vaya.

  4. Precisamente porque el blog es tu cajón de los tesoros, todo tiene cabida. No recuerdo haber visto un libro con los estatutos de lo que se permite publicar en un blog. Claro que la que te habla, es pura anarquía en cuanto a temas a tratar en un blog. A mi me encanta la Esme y el resto de la panda, pero salirse del tiesto tampoco está mal.

    1. Me ha gustado mucho tu definición de blog. Creo que sí, que es nuestro cajón de los tesoros. El peligro que le veo es que acabe degenerando por exceso de “tesoros”.
      Hay algunos muy coherentes y que siguen la misma línea año tras año y otros más anárquicos y cambiantes. En eso también nos reflejan.

  5. ¿Quién no tiene un cajón con cosas como las que comentas? Incluso yo, que me considero una persona ordenada … Me ha hecho mucha gracia lo de las gomas, las guardamos por si algún día las tenemos que utilizar; si finalmente llega ese día, al final están picadas y no se pueden usar. Hay que tener cuidado con las gomas, sean del tipo que sean, y utilizarlas siempre en buen estado 😉
    Saludos.

    1. Y lo dice alguien que sabe del tema …por favor yo siempre llevo dos por lo que pueda pasar….me refería a las gomas de pollo que llevo en la muñeca por si hay que atar o engomar algo como una orla ingobernable, un mapa del tesoro demasiado quemado o la colección de cromos repes de mi hija (menos mal que ella no me salió repe porque es única aunque costase encargarla….por cierto ya va siendo hora de que haga orden en el cajón de la mesilla y guarde mejor las otras gomas, no me encuentre a mi hija inflando globos gigantescos…. genial tus relatos siempre me inspiran

  6. Llevo el bolso lleno de cosas, eso sí, ordenadas en cinco neceseres.

    El cajón de los tesoros suele vaciarse de año en año, pero al cabo de un mes ya se encuentra rebosante.

    Un beso.

    1. Algo pasa en el interior de esos cajones que nosotros no sabemos.
      La reproducción de las cosas.
      Qué ordenada eres, Ilduara.
      Mi bolso tiende al lío interior aunque de vez en cuando lo organizo.
      Besos!!

  7. Qué horror, Esme!!! Sonó temprano el despertador y casi dormida aún abrí, en acto totalmente reflejo, el cajón de mi mesa de luz!!! Una cosa es estar despierta… otra es hacerlo en ese estado!!
    (Igualmente… me llevas ventaja descriptiva… tu cajón es mejor que el mío!!) Un beso!

  8. Esme, cómo te quiero y cuánto me haces reir. Pero también te digo, si una no puede reservarse el bolso y el cuaderno blog personal para permitirse un poco de caos y eclecticismo, ya me dirás….

  9. Éramos pocos… y parió la abuela que dicen en mi pueblo.
    Qué maja es la Esme, me encanta eso de ” bio inspirarse”. Y lo del cajón de sastre o “desastre”, como el mío.
    Besosssss

    1. 🙂 lo de bio inspirarse no te creas que se lo ha inventado ella, lo hacen los científicos mucho.
      Claro que la Esme no es científica.
      Vivan los cajones desordenados!!
      Besos, Maite.

  10. No pasa nada Esme, de verdad que si se rompe la tarjeta de memoria del móvil no pasa nada grave. Se puede sobrevivir sin ese selfie que, además de borroso, sale uno con cara de estar entre estreñido y asustado. Pero esa colección de tesoros enterrados en la arena de los cajones son la misma memoria de una existencia perdida. Un abrazo.

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