Menuda desgracia la de Perséfone

Será porque estoy encerrada en un armario aunque me saquen de vez en cuando como saca un niño a sus muñequitos de la caja. Será porque aquí dentro hay poca luz y la sensación es claustrofóbica, será porque tengo al lado al Toni que sin cesar parlotea de la muerte, será porque contando historias ahuyento a mis fantasmas y aquieto a mis monstruos. Será por todo eso  por lo que hoy os voy a hablar de una diosa llamada Perséfone que también sabe lo que es sufrir encierros y oscuridades.

Nada hacía presagiar que aquella iba a ser una tarde aciaga ¡Toma frase! Se hallaba Perséfone, como era su costumbre,  con sus amigas Atenea y Artemisa correteando por el bosque en compañía de otras ninfas. Os lo podéis imaginar: había flores de múltiples colores pues era primavera, el aire estaba cargado de aromas embriagadores, una brisa cálida mecía suavemente las copas de los árboles acunando a los pajarillos, trinaban éstos y las chiquillas bailaban, saltaban y se reían. En resumen: una estampa de una cursilería insoportable.

Esa misma estampa ya la había contemplado otra tarde, agazapado por las esquinas,  Hades, dios de los inframundos, rey de los muertos.  Al instante cayó rendido de amor por Perséfone.  Tenía ella todo lo que él no: gracia, alegría, dulzura y atributos femeninos de lo más llamativos. La tarde de la desgracia, Perséfone se agachaba con donaire a recoger un lirio cuando el suelo se abrió y a través de la  grieta apareció montado en un carro negro el malvado de Hades. De un brutal manotazo la atrapó por la cintura, la subió en su vehículo siniestro  y se la llevó dirección  los  bajos fondos sin más explicaciones.

Menuda desgracia. De la luz pasó a la oscuridad, de las flores, las risas y el aire libre al ambiente lúgubre y las almas en pena, de la libertad a la prisión. Como yo en el armario poco más o menos, por eso me identifico con ella y puedo entender lo que sufrió. Para la que también empezó un hondo penar fue para su madre, Démeter, la diosa de la Tierra, la agricultura y las cosechas. Parece un ministerio lo que tenía  Démeter, pero no,  todavía no existían. Desesperada, emprendió largos viajes en busca de su hija raptada, vagó sin rumbo de un lado a otro, rota de dolor. Para vengarse o porque no estaba ella para trajines agrícolas, ordenó a los árboles que no dieran fruto, al pasto que no creciera y a las semillas que no germinaran. Y  a todo esto Zeus, el marido de Démeter y padre de Perséfone, sin intervenir, a sus cosas del Olimpo, supervisando el Universo y recolectando nubes.

Pero al comprobar la magnitud de la tragedia (mucha, enorme), los animales se morían de hambre y los humanos empezaban también a fenecer,  se levantó del sillón, ya era hora, Zeus, guapo,  y se fue a parlamentar con Hades. La postura de este padre me resulta incomprensible pero en fin, no entiendo al presidente de mi comunidad que me pilla bastante más cerca,  mucho menos  voy a  comprender al jefe de los dioses.

Que nos devuelvas a la niña o verás la que te lío en los submundos. Está bien , te la devuelvo, dijo el otro, pero con una condición, que no coma nada por el camino. Qué tío más rarito además de siniestro.  El caso es que Perséfone comió, por iniciativa propia o tentada por Hades. Tampoco mucho, entre seis y ocho semillas de granada, era de poco comer pero lo  suficiente para fastidiarla. Por esa tontería se condenó de por vida a  pasar tres meses en los infiernos aunque  se le permitió volver a la tierra el resto del año.

Cada vez que regresa  de su encierro,   la naturaleza se alegra tanto que brota y florece por doquier, por eso se la considera la inductora de la primavera. Si sois alérgicos, la culpa es de ella. Pero,  a medida que se acerca el tiempo de su marcha, todo se va  marchitando, el verde pierde color, se caen las hojas,  la tierra vuelve al silencio y a la aridez del invierno. Todo muere. Y así sucesivamente  de ciclo en ciclo por los siglos de los siglos.

Yo también tengo que regresar al armario de mis encierros cual Perséfone de andar por casa,  espero que fallezca algún cardo borriquero en mi honor, qué menos.

Adiós.

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38 comentarios en “Menuda desgracia la de Perséfone

  1. Delicioso!! Cuánto empuje tiene este relato! Más de una risa me ha sacado. Y la risa y la literatura ahuyentan los fantasmas…Gracias, Paloma!

  2. La historia de Perséfone relatada por tí, me ha causado mucha risa, tiene pasajes maravillosos de humor, y otros de un “encapotamiento” que se deja sentir en lo profundo. Buena historia para demostrar este hecho. ¡Feliz fin de semana!

    1. Me alegro de la risa. Y sí, la historia tiene su profundo encapotamiento como tú dices. Es muy dramática y aunque no es real tiene su simbología.
      Igual para ti, Themis

  3. Que historia más interesante, me ha encantado y además resulta que yo soy alérgico al polen, a las gramíneas, a las arizónicas, al platanero, al pelo de gato y a más cosas y ¿me estás diciendo que la culpa de todo eso la tiene Hades? Pues jodxx con Hades, ya podía haberse quedado en su oscuro territorio. Sin embargo y como he empatizado con Perséfone, he decido solidariamente no tomar mi antihistamínico durante un par de días y a ver que pasa. En serio un gran post .Enhorabuena. Un abrazo.

    1. Yo también soy alérgica a todo lo que dices. Podemos echarle la culpa a la mitología y quedamos de lo más original, jajaja.
      Gracias, Carlos
      Me alegra si te ha gustado la historieta.
      Otro abrazo

  4. Uau, menuda historia, fascinante y muy interesante. Hay que ver con los mitos griegos…
    Tienes un sentido del humor delicioso y único. Me he reído mucho con varias perlas, como lo de “nada hacía presagiar que aquella iba a ser una tarde aciaga ¡Toma frase!”, lo de “Zeus, guapo, ya era hora de que movieras el culo” y lo de “devuélvenos a la niña”, jajaja. Un poco paradito, ¿no? ¿el… hombre, el tío, el nene, el dios?
    Me parece que no lo llegaste a ver, pero lo creas o no, en el vídeo Stylo de los Gorillaz se ve lo siguiente: el policía que custodiaba aquella carretera, y que acaba arrastrándose por los suelos tras haber volcado, es engullido. Sí, de repente una sombra negra, o un espectro (rollo Darth Vader, un poco), surge del suelo, lo envuelve con su capa y se lo traga, desapareciendo ambos bajo tierra… ¿Hades, o un primo lejano? Uau…

    1. No me digas, ¡qué coincidencia! Luego voy a ver como es el Hades moderno.
      Qué bien que te hayas reído!! Me gustan estas historias, bueno a la Esme le gustan, espero no aburriros.
      Besos!!

      1. La Esme es muy culta. También me gustan las ninfas y sus historias, los bosques y todo eso. De hecho al leerte pensé que igual aparecían la ninfa Eco y Narciso, pero no. Seguro que todos estaban emparentados, de hecho me suena que Eco u otra ninfa ofende a no sé qué dios por no sé qué historia. Todo el día de pique se tiraban, jaja (o toda la eternidad).

      2. El famoso mito de Narciso y la ninfa Eco… en mi entrada sobre “Canción del Eco” de Christina Rosenvinge se explica el mito, es muy chulo, así te ahorras dar unas cuantas vueltas… No sé si visitaste esa entrada, la canción desde luego es magistral.

      1. Precisamente por ello , por sus mensajes escondidos no se han perdido con el transcurso del tiempo y nos sirven hasta ahora. Lo mas sorprendente de ellos es que entiendes que no ha cambiado mucho el ser humano . Besos.

  5. ¡Uy! La Esme en cultura clásica hubiera sido genial de profe. Vamos, cuenta los mitos con tanta gracia y con tal claridad que me ha dejado con la boca abierta.
    No estamos acostumbrados a la primavera, dentro de nada, llegará el verano. Besossss

    1. A ella le encantaría dar lecciones de lo que fuera ante un enorme auditorio, se lo diré. Es muy protagonista.
      Gracias, Maite :))
      Está rara la primavera este año pero como yo también soy rara me está gustado.
      Muchos besos

  6. La mitología contada por ti es una delicia, la analogía entre Zeus y el presidente de una comunidad de vecinos me ha hecho reír un buen rato, está claro que debe ser cosa del cargo. Saludos.

  7. Ambos nos hemos trasladado a la antigua Grecia y allí hemos encontrado inspiración para nuestras últimas entradas. Los mitos son inagotables y los bosques dan mucho de sí. Tu sentido del humor renueva esta vieja historia.

    1. Hemos coincidido, es verdad. Pero tú con mucha más cultura que la Esme, hay que reconocerlo.
      Los bosques son un escenario ideal para las historias mitológicas. También el mar.
      Gracias, Antonio.

    1. Hades era un tanto depredador. Me gusta, pues me la llevo. Hombre, noooo
      Sí, a mí esta primavera rara también me ha gustado.
      Gracias por las lecturas, Carmen 🙂 🙂

  8. La Esme es una profe excelente.
    Pobre Perséfone, reina de los Infiernos, aunque dicen que Hades era terrible, sin piedad, inexorable, pero no maléfico, que era justo.
    Algo es algo 🙂

    Un beso.

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