Zielo

Es verano y se nota: las moscas se han venido a vivir al portal y el chino dueño de la tienda “La ruta de la seda” ha sacado una silla a la puerta, como en los pueblos. Desde su silla, fuma y habla por el móvil a grandes gritos. No entiendo lo que dice pero se le ve contento, normalmente no se ríe nunca. A mí el verano no me parece que siente tan bien, siento nostalgia de otros veranos, de veranos como los de los anuncios de cerveza, esos en los que gente muy joven y guapa hace fiestas y se baña mientras se pone el sol. En esos veranos idílicos siempre está atardeciendo, nunca son las cuatro de la tarde o las doce de la mañana. De noche sí es a veces y la luna ilumina a esos mismos y felices jóvenes. En esos veranos se ven las estrellas, no existe la contaminación lumínica, no pican los mosquitos  ni hay charangas verbeneras.  Si soy sincera, y lo voy a ser, creo que nunca he tenido un verano así y si lo he tenido no me acuerdo, ¿entonces por qué siento esta nostalgia? Y yo qué sé. Y yo que sé es mi expresión preferida y la que más podría definirme. Pero, ahora que lo pienso, sí que lo sé, es la nostalgia de no haberlos tenido.

Para consolarme o para acabarme de hundir en la miseria, entro un rato en Zielo, una tienda de ropa horrorosa que me encanta. Zielo es una tienda en ruina permanente, al borde de la quiebra o del despeñe si te crees el cartel que tiene colgado su dueña desde hace por lo menos cuatro años: “Liquidación por cierre”. Debido a ese cartel y a que su ropa espantosa es muy barata, tan barata que es de risa, suele tener bastante gente. Mujeres a la caza de gangas, mujeres que nunca han tenido veranos como los de los anuncios de cerveza y que nunca los tendrán si se atreven a ponerse uno de los modelos que cuelgan de las perchas de Zielo. Algunas se atreven, lo he podido comprobar, la tentación de comprar algo barato, muy barato, tirado de precio, es muy fuerte y la dueña lo sabe.

La dueña no hace ningún esfuerzo por vender y eso también me gusta. No le importa si entras mil veces y nunca compras nada, como es mi caso. Te deja pasearte de un lado a otro libremente  y sin lanzarte miradas hostiles, toquetear las prendas para comprobar la mala calidad de sus telas y disfrutar de su aire acondicionado y de su aire de indiferencia ante la vida misma. Es una pasota ejemplar.

Hoy había una señora comprando bragas, ha tardado mucho en elegir modelo, pero eso a Zielo, sospecho que se llama así también, no le estaba irritando nada. Iba sacando los diferentes tipos de unas cajas de cartón antiquísimas con mucha parsimonia. Cuando por fin la otra se ha decidido, le ha preguntado de qué color se las quería llevar.

“Blancas, por supuesto”, ha dicho la otra, con un tono de voz ofendido y marcial.  “La ropa interior, siempre de ese color”. Después me ha mirado, en realidad ya llevaba un rato mirándome, es de esas mujeres que revisan a las otras de arriba abajo con muy poco disimulo y luego hacen sus calificaciones en un libro de notas interno. No tengo muy claro si he aprobado o suspendido. Lo que sí he notado con bastante claridad es que esa mujer sería capaz de desencadenar una guerra santa, o una guerra, sin  santa, contra todo aquel que no elija la ropa interior de  color blanco. Hay gente así, les gusta definirse por sus preferencias y con ellas construirse un muro defensivo para parapetarse y desde allí atacar a todo aquel que no las comparta. A veces son familias enteras las que así se comportan, como esos que dicen “nosotros es que somos muy cafeteros” y  ahí lo dejan, que se preparen los que no.

Bragas blancas le ha preguntado a Zielo cuándo pensaba echar el cierre definitivo, ella ha respondido, “pronto, pero sin prisa” . Y tanto que sin prisa, lleva cuatro años cerrando. A base de declarar su fracaso ha conseguido ir sobreviviendo con bastante dignidad.

Cuando he salido a la calle,  he visto que Zielo había escrito con pintura blanca en un lado del escaparte, “en esta tienda os queremos como se quieren los patos” y debajo había dibujado un pato. La verdad, no sé qué pensar de eso, es desconcertante, miro al cielo para despejarme, está bonito con toda esa luz del verano.

53 comentarios en “Zielo

  1. Me parece que Zielo es muy lista (La madre de una amiga mía se llama Cielo!).
    Y la señora de las bragas blancas muy insoportable…seguro…

    El atardecer es mi hora favorita.Y si es en el mar…mejor que mejor…no importa el color de la ropa interior…
    ; )

    Un beso de colores!

    1. A mí también me gusta mucho esa hora, hay que reconocer que está bien escogida por los publicistas.
      El amanecer también pero coincidimos poco 😉
      Y felicidades, Carmen!!
      Un día tan marino como tú.
      Besos

  2. Si te sirve de consuelo, yo tampoco he tenido nunca un verano de anuncio. Aun así, lo prefiero al invierno. La ropa se seca antes, se hace de noche más tarde. Tardas menos en vestirte… para mí son todo ventajas.

    Yo también he conocido tiendas de esas que están continuamente cerrando. O que cada dos meses van a cerrar. Y ahí siguen, las condenadas. Besotes!!!

    1. Sí que me sirve, para qué negarlo, jajajaja.
      A mí del verano me gusta el cielo, sin zeta. La luz.
      Algún día cerrarán esas tiendas pero porque se habrá acabado el mundo .
      Besos, Álter.

  3. Muy bueno, me ha encantado esa disección de la nostalgia por las cosas que nunca has tenido. Yo creo que esos veranos y esas fiestas con la puesta de sol sí se dan y existen, yo los he visto y vivido en Formentera, por ejemplo, pero al mismo tiempo digo que tienen su punto de irreal e incluso de irritante. De mentiroso, de manipulador. Por ejemplo no todo el mundo es guapo/a en esta vida y con un tipazo escultural donde rompes el bañador, en el mejor de los sentidos. Así que me entra la risa cada vez que veo los anuncios de Damm Estrella Dorada, Cruzcampo, San Miguel o el tinto de verano Don Simón, ese para mí es el más irritante de todos, con diferencia, jajaja. Y mira que algunas pavas están buenas… pero me irrita igual. Así que tienen cosas que huelen a mentira, efectivamente en el verano no todo es idílico y se dan todo tipo de situaciones, pongamos por caso los mosquitos o sudar como un condenado mientras estás trabajando… Eso también lo he vivido, hoy mismo, jajaja.
    En cuanto a Zielo, también me ha gustado mucho toda la descripción, el ambiente, el talante de la dueña. “Despeñe”… qué sorpresa. “Cierre por despeñe”, quedaría muy bien. Espero que no sea un dardo envenenado tuyo, con ironía, a la franquicia Celio, a ver si te van a denunciar como a mí me puede denunciar Damm Estrella Dorada y el resto por meterme con ellos. Zielo… ¿no será china? Existen tiendas así, donde venden gangas, me imagino. Las bragas blancas… ¿la pureza? ¿qué tendrán de puro unas bragas, aunque sean de una virgen inmaculada, con perdón? Huy, “bragas blancas” me quemaba en la hoguera, lo veo, lo veo…

    1. No distingo unos anuncios de otros, vamos, que todos me parecen el mismo pero me fijaré para ver sus diferencias, en especial en el de Don Simón, que debe de ser insoportable.
      Me gustan las tiendas raras y feas, no lo puedo remediar y tengo que entrar. Zielo no es china, de ahí el mérito de su supervivencia, entre otros motivos. Pero no conozco la franquicia Celio, no me suena haberla visto por aquí.
      Y cuanto a los colores de la ropa interior, lo que me llama la atención no es lo que uno use o deje de usar sino la forma que tienen algunos de expresar sus gustos, con tanta determinación. Daba miedo la señora.

      1. Ah, sí, verdad, verdad, tu reflexión y frase sobre la familia que son muy cafeteros también me ha gustado mucho. Muy gracioso, cuidado con los que discrepen. Casi casi el talibanismo aplicado a todas las nimiedades de la vida. Pues Celio sí existe aquí, me supongo que tienen más de un local. Por cierto, tanto el vino de tetra brick como la sangría Don Simón están pésimos, jajajaja, aunque supongo que para pillar un colocón o para el botellón son perfectos…

  4. Los veranos que yo conozco podría servir de trailer de película de terror… y hablando de terror, a mí me dan miedo las tiendas de ropa… están llenas de zombis asesinas que mataría por cualquier ganga….

    Besos.

  5. A mí esa mujer no me engaña, me apuesto lo que sea a que tiene también ropa interior beis… pero no la seca en la cuerda, sino en la bañera, para que nadie se entere.
    Qué malo añorar lo que no se ha vivido. Y lo peor es que de haberlo vivido tal vez no te hubiera gustado y ahora no lo estarías añorando. Ahí lo dejo…
    Me ha gustado mucho 😉
    Abrazote

    1. Hola, Luna.
      Perdona por la tardanza pero acabo de rescatar tu comentario del spam.
      Jajaja, ay la ropa interior beis, qué fea es pero útil en algunos casos.
      Me has dejado pensando a con tu reflexión sobre lo vivido, lo deseado, lo añorado…y sigo en ello :))
      Muchas gracias!!!
      Y besos

  6. ….la nostalgia de no haberlos tenido. ¡Que bueno, Paloma! Todo, todo ,todo …lo que has escrito lo vemos a diario , sin verlo. El talento de ecribir un relato existe precisamente en ello : saber contar lo más sencillo e insignificante de manera que el lector se siente totalmente identificado con la situación y el protagonista.Es la mágia y tu la posees totalmente. Me encanta como escribes .
    Nunca es tarde tener un verano de anúncios ,tienes el agosto por delante. ¡Sí, puedes hacerlo!

  7. Me ha encantado, Paloma. Me has transportado, pero me voy a comprar unas bragas tigre, que seguro tambien los venden en Zielo. Besototis.

  8. Qué buena observadora eres y qué gran capacidad tienes de montar el relato a partir de los datos obtenidos. La categoría de las bragas blancas y de los cafeteros es insufrible, como también la de a ese no lo nombres, a la otra no la toques, en el sentido de que están libres de toda crítica.
    Disfrutemos de este verano fresquito. No recuerdo uno igual en los últimos años.

    1. Un poco lo hacemos todos, eso de definirnos por lo que nos gusta o lo que no, pero los hay de un inflexible…
      Gracias, Antonio
      Es verdad que está siendo muy llevadero este verano, aprovechemos!

  9. Bueno, la coincidencia de que “La ruta de la seda” fuese también el nombre de mi tienda, en el que escribí el diario que estoy publicando este verano, es una curiosa coincidencia. Y nada m§s que eso, pero me gusta. Un abrazo, Paloma.

  10. Qué bueno, Paloma.
    Qué bien me lo paso contigo. Lo que me he reído leyendo tu relato.
    Mi madre me decía de pequeñacuerdo eso de la ropa interior blanca, pero creo que ha evolucionado en ese aspecto.
    Me gusta el cielo, y donde estoy el atardecer es una maravilla. Y ahora también coincido con el amanecer.
    Gracias por estos ratos. Es un placer leerte. Besosssssss

    1. Pero que gracias siempre a ti, Maite.
      El otro día tu comentario se fue al spam, eso fue lo que pasó, pero lo leí y me gustó mucho el sapo entre las rosas y la descripción de tu jardín.
      El cielo siempre nos consuela.
      Muchos besos

  11. Creo que casi todos hemos visto alguna tienda como Zielo, otra cosa es contarlo como tú lo haces, con arte y mucho humor, eres la reina del relato cotidiano. A mí me ha llegado lo de la observación descarada que hacen unas mujeres de otras, yo suelo decir que escanean, porque lo hacen de abajo hacia arriba con precisión digital. En un segundo son capaces de ver la ropa que llevan, cómo van peinadas, pintadas, sin son guapas o no, … Saludos.

    1. Gracias, Raúl. Sí, es donde me muevo más cómoda, en lo cotidiano y cercano.
      Es verdad lo del escaneo, buena definición, nos miramos unas a otras, no todas con tanto descaro y no siempre, pero sí que es una conducta que se da a veces entre mujeres.
      Un saludo!!

  12. Creo que a medida que pasan los años todos añoramos las puestas de sol del verano, las bromas, la risas…fuimos jóvenes y teníamos la capacidad de ilusionarnos a flor de piel. Las tiendas del pasado ya no nos sirven, ni aunque estén de saldo y el reluciente blanco de la ropa interior no va con nosotros.

    Haces sociología de una manera hermosa con tus relatos.

    Un besazo, Paloma.

  13. Así que Paloma. Por qué todo el mundo sabe tu nombre menos yo? No debería tardar tanto en leerte, porque siempre disfruto muchísimo haciéndolo. Palomas y patos, me tienes muy confundida. Besos!!!

  14. Hoy empiezo por el último, aunque he visto la fotografía, ohhhh …
    Esto de poner “liquidación por cierre” suele dar muy buenos resultados, pasan años y años y siguen …
    Me encantan ‘tus sensaciones’ 🙂
    Os quiere ‘patolavida’, jaja, así quieren los patos, jaja …
    Tendrás Zielo para años, ¡qué lista!

    Un beso.

  15. Sí algún día llego a tener la suficiente confianza con un pato le voy a preguntar como se quieren los patos y así salgo de dudas. No digo salimos, porque a lo mejor soy el único que lo ignora.
    La señora de las bragas blancas mantiene una fuerte convicción de que ese color puntúa para sacar la licencia de ángel del zielo. La próxima vez que compre slips, en la tienda de los tejidos catalanes, si veo a una señora adquiriendo bragas blancas de algodón cien por cien, tambièn le preguntaré si sabe como se quieren los patos. Un abrazo.

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