El día a día

Cada vez que entro al portal, ahí están las moscas, como si me estuvieran esperando, qué simpáticas. Me he fijado en los otros portales de la calle y en ninguno hay moscas flotando, algo malo tiene que tener este edificio. O algo bueno, si es desde el punto de vista de la familia díptera. Todo es cuestión de puntos de vista. Vuelan o más bien se mantienen suspendidas en el aire,  a una media altura, la justa para meterse en la boca de alguien si es que ese alguien la abre para hablar, no digamos ya para bostezar o para asombrarse de que haya tanta mosca junta.

Ese alguien no voy a ser yo, cruzo su nube zumbona con la boca bien cerrada y los ojos casi. Me pregunto si para ellas el portal será como para nosotros la playa o los pueblos y si sentirán una especie de felicidad o de contento por estar al fresco, medio flotando entre las escaleras y los buzones. La felicidad del bienestar, a eso es a lo que aspira una mosca y nosotros, de una manera más sofisticada, también. Somos cuerpos y nos pasamos la vida buscando satisfacerlos. Dentro se supone que viaja encerrada un alma.  No lo sé porque no la he visto, si es incorpórea no se puede percibir con algo corpóreo. Sí que he podido sentirla pero a lo mejor era otra cosa, algo del cerebro o de los cerebros, como diría mi hermana.

Una mosca espabilada y poco gregaria, harta de la masa vacacional,  se ha colado conmigo en el ascensor y se ha posado encima del cartel que dice “pida que los niños viajen solos”, algún gracioso ha tachado el “Im”. Al llegar al rellano la he mandado de un manotazo a la puerta de enfrente y allí se ha quedado, sobre la mirilla.  Cotilla además de mosca.

En la casa de enfrente vive Silvia, solo la conozco de intercambiar saludos en las zonas comunes y por lo que se oye de su vida a través de las paredes, últimamente nada. Sé que está deprimida porque otro vecino, tan cotilla o más que la mosca, me lo ha dicho. El tabique de su dormitorio está pegado al del mío. Algunas noches tengo sueños tristes y hasta me despierto llorando, con la cara mojada. De forma instintiva toco la pared, por si hubiera algo parecido a una humedad, una filtración de la tristeza de Silvia, de su llanto silencioso,  pero aunque la pared está seca pienso que sí, que  algo, un vaho, una bruma, una niebla  ha circulado de casa a casa, de sueño a sueño. Lo que no sé es si eso la habrá aliviado o no, al igual que uno no se cura de una enfermedad por contagiársela a otro. Silvia tiene el pelo rizado y oscuro, los ojos verdes.  Me gustaría ayudarla pero no se me ocurre cómo, ella no sabe que sé, no tenemos confianza y desde que está mal no la veo nunca, apenas sale de casa.

Estar triste te impide saber que podrás volver a la alegría, la tristeza te encierra tras una puerta negra y te tapa el mundo y sus caminos. Hay que tirar esa puerta como sea o por lo menos abrir una rendija por donde se cuele algo de luz, pero ¿quién y cómo la abre?, no es tan fácil.

En eso pienso cuando llama mi hermana para recordarme que hemos quedado por la tarde, tiene que salir, es importante, y Lu está muy pesado desde que le han dado las vacaciones. Por las mañanas va a un campamento de fútbol en inglés

¿Ya sabe decir gol?, le pregunto para hacerme la ocurrente. No le sienta muy bien. Ja ja, dice dejando mucha distancia entre ja y ja.

Voy hasta su casa en metro, son dos paradas. En los andenes han puesto pantallas para que cuando los pasajeros levantemos un momento la vista de las nuestras, nos encontremos con otras, no nos vaya a dar un síndrome de vacío ocular.  Aparece un canal que se llama “Smile”, leo: “el optimismo es la fe que conduce al logro”, Helen Keller. No digo que no, a ella le funcionó. Tampoco que sí, más de un optimista se habrá estrellado. A continuación  un anuncio sobre unas pruebas para detectar el cáncer de colon, “el cáncer de colon no avisa, nosotros sí, Comunidad de Madrid”, se me pone mal cuerpo pero enseguida aparece otra frase “smile”: “un hoy vale por dos mañanas”, Benjamín Franklin. Tampoco es que Franklin estuviera muy original, se parece bastante a “más vale pájaro en mano…”

De todas formas se la suelto a mi hermana en cuanto llego, para que se entere. ¿Qué?, es toda su respuesta. Cuando sale con la carpeta verde bajo  el brazo vislumbro al trasluz algo así como unos cuadrados con unas antenas, ¿pero qué llevará esta mujer ahí metido?

Lu está viendo una película de las suyas, un grupo de hombres malencarados se agazapa en un callejón y se tira encima de otro grupo de hombres del mismo estilo que casualmente pasaba por allí.  Golpes, disparos, sangre y mucho destrozo generalizado. Se me escapa un “qué horror” involuntario.

Es que es de maciosos, me aclara mi sobrino, como disculpándose.

Ah, sí claro, de la Macia.

Intento involucrarme en sus líos pero no lo consigo, se me va el hilo y confundo a los de un bando con los de otro, aparece un tercer bando, son policías, me pierdo del todo.  Pienso que a no mucho tardar todos estarán muertos,  pero no por las luchas cruentas que se traen, porque sí. Igual que todos.  Para qué molestarse en hacer daño. Cada vez que estoy viendo una película y pienso eso se me quita el interés en la trama, pero no me pasa con mi propia vida, será porque estoy dentro.

Lu quiere ir al parque, alberga la esperanza de encontrarse con Wifito. Yo albergo la esperanza de no tener que ir porque ese parque tan feo me deprime un poco, pero a última hora de la tarde y como ya estoy harta de las bandas maciosas, cedo. Nada más salir a la calle, alguien nos llama. Qué suerte tengo, es el Penurias. Le pasa la correa del perro a Lu,  delega. Así él puede ir hablando con total libertad.

“No soporto el día a día” me confiesa. Le diría que un hoy vale más que dos mañanas pero no sé si pega demasiado y además odio esas frases motivadoras. Al mismo tiempo que las odio, me gusta leerlas. Dejamos atrás el parque feo, al parecer el Penurias conoce otro mejor, un poco más lejos. Hacia él vamos, cuesta abajo.

Anuncios

53 comentarios en “El día a día

  1. He estado a punto de leer -de hecho, así lo he leído: “…como ya estoy harta de las bandas maciosas, fedo”.
    (Tal vez podrías -podría la protagonista de la historia- ayudar a Silvia soñando sueños dulces y placenteros para cedérselos a través de la inexistente humedad del tabique común. Si eso fuera posible. No tanto ceder -intercambiar- los sueños, como elegirlos tener dulces y placenteros)

    1. La efe había que ponerla porque faltaba y tú la has puesto.
      Ya había pensado en lo de ceder sueños buenos de vuelta, lo malo es que no se puede soñar a voluntad. Sería buenísimo que se pudiera, estaríamos deseando ir a dormir.

  2. Historia que te va llevando sin saber mucho a dónde va, cuál será el camino, se perfila un día muy insípido, apático, sin embargo el parque trae la esperanza de que puede haber algo mejor. Un abrazo

  3. En el ascensor de mi bloque han perpetrado la misma gamberradita. De las moscas habló poéticamente Antonio Machado, le recordaban su infancia y su adolescencia. Ni por esas las trago.
    Deduzco que la autora no lee libros de autoayuda aunque de vez en cuando cae en la tentación de abrir uno y echar un vistazo.
    Vivir el día a día, eso sí que es un trabajo, y no los de Hércules.

    1. Debe de ser una gracia de lo más típica lo de tachar el “im”.
      Tengo que ir a conocer a esas moscas de Machado.
      Algún libro de los llamados de autoayuda sí que he leído pero a escondidas, jajaja, es que el día a día a veces…

  4. ¿Solo moscas? Eso en la ciudad. En mi casa entran moscas, polillas, cortapichas (no sé si se dice así en todos los sitios), y ayer, ¡un murciélago! Lo prometo, lo metieron las gatas “jugando” con él, pero eso es porque pasó por mi balcón, ellas no van más allá. Bueno, es que me quedé flipada cuando lo vi, me apetecía contárselo a alguien y he visto oportunidad de hilarlo con lo de las moscas…
    Para que no parezca que solo he comentado para contar lo del murciélago, diré otra cosa: es un rollo ver pelis con vosotros, los adultos. No entendéis nada (ya lo dijo el Principito).
    Un besote y espero no ir a spam, aunque puede que hoy lo merezca.

    1. ¿Y cómo sacaste al murciélago? A mí me da algo si entra uno en casa, me hacen gracia de lejos, pero de muy lejos.
      En eso también soy adulta aburrida y no sólo viendo películas de mafias.
      Cortapichas, ¿ serán tijeretas?, me da que sí.
      Al spam voy a mandar a todos esos bichos que me has nombrado. A ti no :))
      Besos

      1. Con el recogedor y bastante respeto (vamos, un miedo que te cagas). De normal no me dan, en el caserío suele haber, pero en esa situación… ¡que muerden!

  5. Urgente!….necesitas ir de vacaciones, a la playa, al monte , al campo , al bosque a..lo que sea que esta fuera de la cuidad y las moscas.. Al parque con el Penurias…¡no!… no se te ocurra .
    1. “El secreto para salir adelante es comenzar.”
    Mark Twain
    2.“El mejor momento del día es ahora.”
    Pierre Bonnard
    3.“Somos dueños de nuestro destino.”
    Winston Churchill
    ¿ Que te parece? …te las regalo. Un beso.

    1. Y tan urgente pero todavía tengo que esperar un poco.
      Gracias por el regalo, las echaré a la maleta para odiarlas y quererlas a la vez.
      Mark Twain me gusta mucho, su sentido del humor.
      Otro beso, Tatiana

  6. Qué bien me llevas a todos esos “lugares”, a las moscas, a las frases (hostil)optimistas, a los sueños de los otros, a las películas empezadas, al parque
    “bienmellevas” bien podría ser el nombre de una receta, como el “bienmesabe”

  7. Gracias por exportar en tus entradas esa maravillosa prosa poética que manejas a tu antojo creando belleza. Nada se te opone y hoy a partir de las moscas fascinas con un mundo que va de algo tan prosaico a lo sublime de tu historia.

    Un beso.

  8. Es verdad que hay moscas giratorias, que se mueven en un metro cuadrado como dando vueltas, de vez en cuando desaparecen y vuelven a aparecer. Tampoco sé por qué las hay en algunos sitios y en otros no, es un fenómeno raro y curioso. “Estar triste te impide saber que podrás volver a la alegría”, ¡qué gran frase! Saludos.

    1. Muy buena la observación mosquil, Raul, hacen justamente eso, son giratorias y aparecen y desaparecen.
      Creo que es verdad lo de la tristeza, sin embargo con la felicidad es al revés, cuando la tenemos pensamos que se va a ir, o tenemos ese miedo, es raro creer “esta se queda para siempre”.
      Que tengas muy buen fin de semana o vacaciones ya, no he visto tu entrada del viernes.
      Saludos!!

      1. Estoy en Ginebra, pero es verdad que ya estoy casi en modo vacaciones blogueras. Me queda la entrada del martes, y ya me despido durante una temporadita.

  9. Me ha gustado mucho lo de la filtración de la tristeza…conmueve.
    Y la carpeta verde sin desvelarse…
    😛

    Besos rojos y buen fin de semana!

    1. Es que de verdad se filtra, aunque no sea físicamente.
      La carpeta verde me da que va a ser un chasco de intriga, jajaja
      Gracias, Carmen
      Buen fin de semana para ti también
      Y besos!!!

  10. Interesante, fresco, impecablemente bien escrito… es verdad, conviertes lo prosaico en poesía. Digo yo que tus entradas o esta entrada es un delicioso pastel y nosotros/as los moscones y moscas que acudimos a darnos el banquete, no me extraña. Reflexiones muy válidas, como lo de la tristeza y la depresión y la dificultad de salir de ahí.
    Ah, me ha encantado esta frase y creo que te la tomo prestada para incluso usarla en algunos comentarios: “ja ja, dice dejando mucha distancia entre ja y ja”. Es genial.
    Películas de “maciosos”, jajaja, qué gracia.
    Oye, por cierto, al hilo de lo que habláis sobre los sueños a voluntad y coincidiendo con Note: sí se puede en cierta forma moldear los sueños o escoger el argumento, parece. Una bloguera colombiana (Kaldina, La Dictadura) escribió un post sobre ello, yo me quedé alucinando. Si quieres busco el enlace…

    1. Es de esas cosas, lo de soñar a voluntad, que estoy segura de que no me va a salir. Pero si hay un sistema quiero saberlo, al menos para probar.
      Y gracias por todo. No sois moscones ni mucho menos, como le he dicho a Note, sois acompañantes y muy buenos.
      Porque yo sola cuesta arriba y cuesta abajo con el Penurias toda la tardecita…¡ qué aburrido!

  11. Los maciosos de la macia jajajajaj, creo que dan más miedos que los otros.

    No sé por dónde partir… Hablar de moscas, de Silvia, del parque; Este relato me parece estupendo, lleno de ocurrencias, de movimiento, todo contado con tu sello personal. Tiene mucha gracia y encanto, aún si es que algo pareciera predecible el tono en que está transmitido le da un toque particular.

    Buen trabajo. Me alegró.

    1. A mí también me parece que los maciosos son mucho más peligrosos 😉
      Muchas gracias, Kadannek. Es un relato un poco disperso, que no trata de nada en concreto pero así me voy moviendo de un lado a otro.
      Me alegra mucho que te haya entretenido.
      Un abrazo

  12. Este verano las moscas están más pesadas que de costumbre. No sé el motivo.
    Por cierto, también me he fijado en el canal smile del metro…
    Me encanta Lu. Y la hermana de la de la carpeta verde.
    Besazossss

  13. Yo hoy he soñado mal. Me ha hecho mucha gracia aquello de total, dentro nada todos estarán muertos como argumento desmotivador para una peli. También he pensado que es curioso, seguro que Silvia no tiene ni la menor idea de que al otro lado de su dormitorio tiene una vecina que al despertar llorando conecta las tristezas, y piensa en ella, y en cómo ayudar. Me pregunto en la cabeza de cuántas personas estaremos sin saberlo. Quién nos piensa, así como también yo pienso en personas que seguro que jamás lo imaginarían.

  14. Una amiga bloguera común me recomendó tu blog, me dijo que seguro me gustaría. Y tenía razón, me encanta como escribes, así que cuenta con una seguidora más… pero no consulto el “Lector de WordPress” ¿Hay alguna posibilidad de recibir tus entradas por correo electrónico?
    Muchas gracias y un abrazo.

    1. Hola, Isabel.
      Me alegra mucho que te guste lo que escribo, supongo quién es nuestra amiga común.
      Sí que me puedes seguir por correo electrónico, creo que aparece esa posibilidad por algún sitio, lo que no sé es dónde exactamente.
      Muchas gracias a ti.
      Besos

  15. Pues me he quedado pensando en el letrero “El cáncer de colon no avisa”, porque, efectivamente, es cierto. Lo sé por personas muy cercanas, ya curadas, pero tiene toda la razón ese aviso.
    Y me ha encantado el “no sabe que sé” y las moscas cotillas, ja ja …
    Me recordaste a Mafalda. 🙂
    Y esa carpeta verde, ¡qué intriga!

    Un beso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.