Cuesta abajo con el Penurias

Vamos cuesta abajo, con el sol de espaldas. El barrio no está vacío, nunca lo está del todo pero sí bastante despoblado, con calvas. Muchos se han ido ya de vacaciones y los que quedamos, aunque no lo queramos reconocer, nos sentimos nostálgicos y un poco marginales. Al Penurias le sienta mal la falta de tantos habituales, mira hacia los lados y a veces hacia atrás, buscando. No es hombre de un solo interlocutor. Entre búsqueda y búsqueda inquieta, habla, se seca su gran frente con un pañuelo de papel, resopla, suspira, habla otra vez. Me cuenta que fueron sus hijos los que le pusieron el nombre de Wifi al perro, que lo compró por ellos, porque insistían mucho, pero que ahora se quedan en casa disfrutando del Wifi auténtico y es él el que tiene que sacar al canino.

“Los hijos son unos egoístas, el de la descendencia es un egoísmo proverbial”, dice. Le iba a contestar que nosotros también hemos sido hijos, que algunos todavía lo somos, y por lo tanto egoístas proverbiales, pero me da pereza hablar. Hace calor, estoy cansada, así que solo digo “no obstante”…y lo dejo ahí, flotando como si fuera una burbuja que estalla sin ruido.

Hemos dejado atrás el parque feo y acabamos de pasar por delante de “Tienda esotérica, simplemente magia”. Dentro, la maga gorda está atendiendo a alguien detrás de una mesa, ha colocado dos velas encendidas y una humeante barrita de incienso. El Penurias suelta una de sus típicas risas desinfladas al contemplar la escena, está claro que no cree en las mancias.

Los gorriones vuelan sorteando coches, los driblan con pericia como pájaros urbanos que son, me admira esa habilidad, irán detrás de alguna mariposa, de alguna polilla, de alguna mosca. Definitivamente, los gorriones son un tanto maciosos.

Ya estamos a la altura de la frutería “Calzados la Perla”, el frutero pakistaní posa alicaído junto a sus paraguayas reblandecidas y sus plátanos negros, es la imagen misma de la desesperanza.
¿Cómo va, hombre, cómo va?, saluda por fin el Penurias.
Verano malo, dice él señalando su fruta echada a perder. Quiere Dios, añade luego con un encogimiento de hombros.
Se arruina, se arruina, otro más, pronostica el Penurias y vulelve a secarse la frente como si la ruina también fuera suya. Cruzamos la frontera sur del barrio. Otra rotonda, también con fuente, sirve de línea divisoria, después de ella cambia el nombre del territorio y el número del distrito pero todo es lo mismo o muy parecido.

“Limpieza y teñidos de cueros y pieles”, leo, y debajo de ese rótulo, otra frutería. “Colchones Antonio”, esta vez el cartel y la tienda sí coinciden y además Antonio se ha esforzado, ha sido creativo, la barra lateral de la primera A es un colchón inclinado, deslizándose hacia algún lugar, tal vez hacia el sueño prometido a los insomnes que compren un colchón Antonio.

Por el cielo vuelan dando gritos los vencejos, amos de todo el cielo, pasan autobuses cargados de viejos que miran la calle con ojos de asustado asombro y en un callejón, cuatros niños juegan en fila un partido de fútbol. Dos hacen de porteros y los otros dos representan cada uno a los once jugadores de los equipos rivales. Es un partido más soñado que real, con mucho desdoblamiento de personalidad, parafernalia de gritos de celebración, abrazos emocionados y saltos de regocijo, es un partido centrado en el gol, sin apenas desarrollo intermedio. Lu los mira de reojo, va muy orgulloso conduciendo a Wifi,  sé que no le gusta el fútbol y no quiere que los otros niños conozcan esa debilidad suya.

Cuando entramos en parque reconozco que Anselmo el Penurias tenía razón, no es que sea el jardín colgante de Babilonia, pero es mejor que el de más arriba, tiene hasta una ladera con césped, un ciruelo cuyas hojas lanzan rojos destellos, varias acacias florecidas de copas redondeadas y unas jardineras donde han sembrado lavanda. En el centro hay un arenero y los niños, en bañador, se tiran por el tobogán y caen dando gritos tan alegres como si estuvieran saltando olas.

Me siento en un banco mientras Lu y el Penurias se van hacia la zona perruna, allí, un círculo de amos de perros observa encantado el juego de sus mascotas, sus carreras, sus olisqueos. Parecen felices porque sus perros lo son, como si algo de esa felicidad sencilla y básica de los animales se les pegara también a ellos solo porque son suyos y los están mirando.

Una amiga acaba de mandarme un guasap, es una foto. Está de espaldas, sentada en un banco frente al mar, “ temperatura maravillosa”, ha escrito debajo para transmitirme la escena al completo.

¿Y qué escribo yo ahora?

No escribo nada pero tengo la sensación de que las dos rayas azules sin respuesta posterior pueden delatar algo parecido a la envidia.

Veo que hay un pájaro patas arriba, muerto en una esquina, dos mariposas vuelan en pareja, formando círculos, y casi en cada uno de los tallos de lavanda liba un abejorro. La muerte, el amor, la vida, todo junto en tan pequeño cuadrilátero ¡Pero si es un parque simbólico! La temperatura, no obstante,  no es maravillosa.

 

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43 comentarios en “Cuesta abajo con el Penurias

  1. Debería estar prohibido eso de mandar fotos de las vacaciones a los que aún estamos yendo a currar. Si un día llego a diputada haré un proyecto de ley al respecto.

    Me ha encantado la frase “es la imagen misma de la desesperanza”. Lo he visualizado al pakistaní ahí con sus frutas pochas. Jajajaja. Besotes!!!

    1. Una ley anti cansinos. Muy necesaria. Yo la apoyaría sin dudar.
      Pobre frutero, espero que por lo menos no le manden fotos de frutas resplandecientes.

      Besos, Álter

    1. Eso es lo que yo quiero, que me acompañéis en el paseo. Así que…¡ gracias, Antonio!
      El verano ya empieza a enseñar sus garras, demasiado bien se estaba portando.

  2. No sé en que playa estaría tu amiga pero en las de aquí hoy no se podía estar más que dentro del agua, fuera era una tortura insoportable… sin brisa y con un calorazo del copón la playa parecía un campo de exterminio.

    En cuanto al Penurias… tú sigue, sigue….

    Grrrrrrrrrrrrr

  3. A mí también me ha gustado ese parque simbólico.
    ¿Ves?, si llego a comenzar por este texto no hubiera entendido bien esa cuesta abajo con el Penurias …
    ¿Existe? Es penurias total 🙂
    Y me recordaste a mi abuela Rosa, utilizaba mucho esta palabra, era muy alegre, y no le gustaba nada contar penurias … pero ella sí sabía escuchar …
    Me encantan tus escritos, disfruto.

    Más besos 🙂
    Regreso a la montaña, pero os leo 🙂
    Felices vacaciones si las comienzas.

    1. Sí que existe y es todavía más penurias que en el relato y dice cosas más brutas. Al final te ríes.
      Me gusta tu abuela Rosa, seguro que te pareces a ella y no sólo en el nombre.
      Me voy en unos días pero intentaré seguir escribiendo por lo menos una vez a la semana.
      Que disfrutes mucho de la naturaleza y descanses!!!
      Gracias por todas tus lecturas y comentarios
      Besos, Rosa

  4. “La muerte, el amor, la vida, todo junto en tan pequeño cuadrilátero.”
    Lo has escrito tan bien que parece haber hecho el recorrido.
    Me gustaría que a mi hijo no le gustara tanto el fútbol. Se ha vuelto al fracturar el dedo, por no esperar lo suficiente para jugar… cosa de niños.
    Qué calor!!!!
    Besosss, ya nos queda menos para descansar

    1. Eso es afición futbolera!! Pero se repondrá rápido, ya verás.
      Yo hoy no hago ningún tecorrido por muy simbólico que sea el parque de destino, demasiado calor ya.
      Besos, Maite

  5. Al echarle un vistazo rápido leí “cuesta trabajo con el Penurias”, lo cual creo que etimológicamente es equivalente.
    Pues hoy estoy preguntón… me pica mucho la curiosidad qué raza de perro será Wifito. No sé por qué me imagino un perro bastante grande, tipo pastor alemán o collie de pelo largo (tipo Lassie), porque veo que los cocker spaniel son más pequeños y me confundí. Bueno, si no nos quieres decir la raza sí me gustaría saber si es un perro muy grande o tamaño mediano. Ya sé que es una tontería.
    Después leo “paraguayas” y me ha sorprendido… supongo que te refieres a esa fruta que es como melocotones achatados… pues siempre les he llamado paraguayos… ¿existe la acepción en femenino? No lo sabía. Hoy es el día de las chorradas.
    Bueno, buen relato y buen paseo. Aquí la temperatura tampoco es maravillosa. Mucho calor hoy, la humedad pegajosa de Barcelona te mata. Aquí estoy en un ático, dentro está caliente y por primera vez he cogido la silla de oficina y el portátil y me he plantado en la terraza. Qué diferencia, excelente idea. Es que aun con ventanas abiertas dentro el aire es caliente, es flipante. Me compraré algún aparatejo de aire acondicionado, no tengo nada, para salir del apuro estas proximas semanas. Ciao.

    1. No sé de qué raza es el perro, es que no entiendo mucho del tema, pero te puedo decir que es grande, blanco, con el pelo corto y cara de bueno.
      Y la fruta me equivoqué al escribirlo, quise decir papaya.
      Qué bien te lo montas en tu ático con terraza!!!
      Besos y que te sea leve la ola calorífera. No hacen más que asustarnos con ella.

      1. Pues qué bien si es grande y blanco, tiene que ser precioso y me lo medio imagino.. Veo ahora curioseando “la raza Akbash”, los samoyedos y por supuesto los huskies. El pastor alemán blanco suizo, el pastor de los Pirineos… en fin, son preciosos todos.
        Ya me extrañaba lo de “paraguayas”, pero podía ser. Las papayas, también me gustan mucho. Pulpa naranja y llenas de pepitas negras por dentro. También los mangos me encantan. Cada vez que veo la oferta dos por 1 euro no lo dudo…
        Lo del ático… parte del problema es que no acaba de correr el aire. De todas formas para el verano que viene no estoy dispuesto a pasar calor… En realidad estoy muy cerca de la montaña, de eso estoy contento. Estoy en la parte alta y yo creo que muy cerca de alguno de los puntos más altos de toda la ciudad. Hace días, buscando una parada de metro que quedara “detrás” de mi casa y “más alto”, para ahorrarme las cuestas (mi calle justamente, je je…) me bajé en una parada y cerca de allí hay un par de miradores impresionantes. Se ve toda la ciudad, todo el mar, incluso el famoso Hotel Vela que está en la punta de la Barceloneta…
        Pero en mi terraza corre aire fresquito, menos mal. No sabía lo de la ola de calor. Besos.

      2. Qué buenas vistas tendrás desde tan arriba, como si fueras el amo y señor. Y encima aire fresquito. Otra vez la envidia, jajaja, que nooooo.

  6. Ahora mismo los que estamos en el mar sólo estamos frescos en la misma orilla o en el agua…si te sirve de consuelo…

    Tienes razón en tan pequeño cuadrilátero…la vida y sus matices.

    Que pronto puedas ir a tu mar favorito.
    ; )

    Besos!

    1. Eres un encanto, Carmen.
      No soy tan mala, no quiero que paséis calor ninguno.
      Lo de las fotos desde parajes idílicos admito que fastidia cuando tú no estás en uno, pero luego, si es de un amigo, te alegras.
      Este año me temo que mi mar favorito se va a quedar esperándome.
      Besos!!

  7. Y a mí que cuando alguien que no es muy íntimo me envía un foto de lo bien que se lo pasa siempre pienso que no debe estar pasándolo tan bien si necesita demostrar lo bien que está… 😀 😀 😀
    Estamos en una época de tanto postureo…
    Lo de los perros es verdad 😀 😀 😀 Cuando yo miro jugar a la mía se me contagia un poco de su entusiasmo 😉
    ¡Feliz día caluroso, Paloma!

    1. Demasiado postureo. Parece la competición de a ver quién se lo pasa mejor o quién es más feliz. Cansinos.
      Es verdad lo de los perros. Con los niños también pasa. Disfrutas a través de ellos.
      Besos, Nona.

  8. Creo que las mascotas evitan que se repitan las tardes ociosas de los ancianos. Un abrazo.
    Conviene tener una abundosa galería de fotos para contestar. Una del glaciar Perito Moreno es ideal para contrarrestar las de Benidorm. Un abrazo.

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