Sin sufrimiento

Iba a hacer un comentario sobre los animales, por no decir alimañas, que pueblan últimamente este blog, -moscas y ratas, qué asquito-, pero mejor me callo ya que hoy me han sacado de paseo. De repente, en vez de abrir los ojos y encontrarme dentro del armario con el Ulises de Homero a cuestas, estaba haciendo la compra en el supermercado. Anda que… para eso ya me podía haber quedado donde estaba. Quería vida, pues ¡toma vida! con todas sus prosaicas consecuencias.

No sé si es por la falta de costumbre pero me ha resultado muy difícil esta tarea tan cotidiana, sobre todo cuando he llegado al momento huevos. He empezado a leer los envases y, ¡señor de todos los cielos!, pero si es más difícil que hacer un máster verdadero.
Ya iba a elegir los huevos de gallinas camperas, me sonaba bien, como a día de fiesta bajo una sombra arbolada, cuando he visto que al lado estaban los de “gallinas en el suelo”. Se ve que las camperas no necesariamente están por el suelo, puede que vivan subidas a un palo o en compartimentos estancos. Alrededor de ellas habrá campo pero no para su disfrute, pobres.

Digo, venga, pues los del suelo, que correteen las chiquillas y puedan tomar impulso para darse picotazos las unas a las otras. Ya los iba a echar al carro pero entonces he visto otro envase en el que ponía, “huevos de gallinas en libertad” y, como persona o personaje enjaulado que he sido y soy, rápidamente me he solidarizado.

Pero tampoco han sido esos los definitivos porque había otra modalidad más: huevos de gallinas sin sufrimiento. No me voy a llevar los de la libertad sabiendo que, aunque libres, puede que las ponedoras estén deprimidas. No serían ni las primeras ni las segundas que pudiendo hacer lo que quieren son infelices. He escogido los de sin sufrimiento, pero al rato ya me estaba arrepintiendo. A ver si van a ser ahora las gallinas más felices que yo, qué rabia me estaba dando.

Esto lo iba pensando mientras empujaba un carro díscolo, de esos que si tú los llevas hacia la derecha se te tuercen en dirección izquierda ¡Que quiero ir donde la miel, idiota!, le he gritado.
Ya no me acordaba de que en sociedad no se debe hablar sola ni tampoco con un carro. Con grandes esfuerzos y risitas a mis espaldas he llegado hasta el siguiente dilema: miel de mil flores,(nada menos que mil, ¿las habrán contado?) con denominación de origen de la Alcarria, de la granja ( ¿será la misma que la de las gallinas por el suelo?), con limón, con azahar, hecha toda en España (para patriotas) y del abuelo. En el bote sale dibujado un señor viejo con boina. Me he llevado esa, la del ficticio yayo apicultor.

Después de dejar la compra en casa, he ido al quiosco a enfrentarme a otro mal trago: los coleccionables de planeta de agostini. Por si os interesa, tenéis una fiel reproducción de la máscara de Tutankhamón, fácil de montar y con materiales de primera calidad. “El antiguo egipto al detalle”, no lo digo yo, lo dice el cartón. Muy útil para ir a comprar huevos sin que nadie te reconozca.

Quién fuera gallina. Sin sufrimiento, claro.

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53 comentarios en “Sin sufrimiento

  1. ¡Ay, Esme! ¡Qué complicado es hacer la compra ahora! Nada, esta vez, no he tenido problemas al elegir, mi madre me ha dado un par de docenas de huevos de las gallinas de la vecina, ni idea si sufren o no, sé que están deliciosos.
    Besossssss

  2. Ja, ja, ja, muy bueno. Yo el otro día compré huevos de maíz, porque necesitaba y no había otros. Resulta que solo les dan maíz a las gallinas. Eso me llevó a penar en qué les darán a las que ponen los otros huevos, y decidí que lo más sano era dejar de pensar.
    Miel no compro, tenemos la de nuestras abejitas. Un consejo: si pone que no cristaliza y estará siempre líquida, compra otra.
    Un besote

    1. Como nos pongamos a pensar mucho no comemos.
      Pero si hasta tienes abejitas!!
      Gracias por el “mielconsejo”. Creo que todas las que he comprado hasta ahora eran malas, siempre están líquidas.

      Un beso, Luna

      1. No, no, cuando la compras es normal que esté líquida. Pero la miel natural con el tiempo (más o menos según tipo y condiciones de conservación) cristaliza, las que anuncian “siempre líquida” le echan algún aditivo, así que ya no son naturales…
        Otro besote y buen día 🙂

  3. A la Esme se le han olvidado las falsas avispas (el mes pasado me picó una verdadera en el pie derecho y me acordé de toda su parentela).
    En cuanto a las compras, se han convertido en un martirio chino. Un día vamos a acabar como el burro de Buridán.

  4. Lo de los huevos es tremendo, la propaganda que hacen de ellos se va pareciendo cada vez más a la de los charlatanes que vendrían remedios milagrosos en el siglo XIX; parece que lo más fiable es mirar los números impresos en cada huevo (http://www.elhuevodetiqueta.eu/que-tipos-de-huevos-hay-en-el-mercado-3/), por cierto, tiene narices que vayan poniendo todos esos numeritos en cada huevo … Un relato muy divertido, y muy real, me he reído mucho. Saludos.

    1. Y eso que yo no había mencionado ni el tamaño ni la numeración.
      Después de leer tu enlace ya me queda claro que el númeto 3 es el chungo
      ¡Muy complicada se está poniendo la tortilla!
      Me alegro de las risas
      Y gracias por ampliar la información
      Saludos, Raul

  5. A veces uno se enfrenta a grandes dilemas y contradicciones durante la compra, pues algo que debería se sencillo lo queremos hacer bien. Tomar lo que más nos convenga según nuestras necesidades.
    Sobre las alimañas; como no las conozco y ni sabía de su existencia no sé si habrán comentado con criterio o en base a emociones negativas. Como sea, me ha pasado tener comentarios de todo tipo, y a veces toca ver de quién viene para saber si tienen alguna clase de sentido o justificación. En lo personal no me importa demasiado; es fácil notar cuando te leen en serio o por encima, o quienes vienen sólo a intentar tirarte abajo.

    1. Noooo, Kadannek, siento que me hayas interpretado mal. No me estoy refiriendo a nadie malintencionado ni mucho menos.
      Es un poco lioso de entender para los recién llegados pero en este blog había unos personajes y uno de ellos, una mujer llamada Esme, de vez en cuando, habla.
      Como está un poco molesta porque ya no tiene protagonismo, critica lo que yo hago. Digamos que es un álter ego peleón y es la autora de esta entrada que has leído.
      Espero haberte aclarado algo 🙂
      Muchas gracias por leer y comentar

  6. Hay huevos de tantos tipos que se olvidan de que los mejores vienen sin etiqueta, los de casa.

    Cualquier día nos informan en la etiquetas de las medicinas que tenemos que tomar para combatir las intoxicaciones, con prospecto y todo.

    Un beso.

    1. A mí no me queda más remedio que comprarlos en el súper.
      No leo las etiquetas, demasiada información junta y , sobre todo, que no veo sin gafas, jajajaja

      Besos y buen fin de semana

  7. Cúantas categorías de gallinas y de huevos, madre mía. Se hace endiabladamente difícil hacer la compra, jajaja. Es muy divertido el relato, pero la verdad es que uno puede tomarse todo esto muy en serio y extraer muchas conclusiones. Se lo pueden tomar en serio muchas empresas, y muchos consumidores. Y ya no solo se trata de la sensibilidad ecológica, sino de muchos otros temas que pueden afectar a cómo se manufactura lo que compramos. El ejemplo que conocemos todos es el de las grandes multinacionales de la moda que hacen productos explotando en condiciones infrahumanas a trabajadores esclavos en países del sudeste asiático… Benetton, creo que Mango, Adidas, Nike… estoy hablando ahora de memoria, pero empresas de estas las hay a porrillos. En un mundo ideal todos deberíamos ser muy críticos y selectivos con lo que compramos y a quién lo compramos, para premiar o castigar políticas y el modo de producir.
    Bueno, me he ido hacia lo textil y deportivo pero lo mismo aplica a lo alimenticio. Tenemos todas esas consideraciones de verduras ecológicas, productos de proximidad, ausencia de pesticidas y tantas cosas… y me parece muy bien que haya consumidores críticos y que usan la cabeza y la ética. Yo no soy de esos porque no me complico, compro en los sitios más normales de la ciudad. Creo que compraría los huevos de las gallinas libres o de las que no sufren. Todos los animales sufren, más o menos, son brutales las condiciones de explotación de vacas, ovejas, conejos, pollos… Cuando aún conversaba con Eme por email, que lo hicimos por una temporada, hablamos de este tema y de toda esa explotación. Ella era o es veterinaria autónoma y trabajaba en lo que se conoce como santuarios de animales. Desapareció y no he vuelto a saber de ella, una auténtica pena. Estaba muy concienciada de todo esto, y es que es una gran verdad. No comeríamos carne de saber lo que les dan a estos bichos. Yo he llegado a leer que las gallinas comen trocitos de otras gallinas troceados, como picos o patas… mejor es no pensar mucho.
    Un abrazo de esos con olor a tomates de verdad, y a pan hecho en horno de leña…

    1. Está escrito en tono de broma pero es obvio que se puede profundizar en el tema de lo que consumimos y cómo lo hacemos.
      Claro que es horrible la explotación de muchos trabajadores, algunos son niños.
      Y no me gusta que sufran los animales, ninguno, es cruel.
      Pero la autora de esto es la Esme que se hace un poco de lío con los etiquetados
      Otro abrazo, What.
      Me encanta el pan con acite y tomate

      1. Jajaja, se hace lío con los etiquetados. Oye, después leí el artículo que aporta Raúl, muy interesante. No sabía todo eso. Eso de que “se cumplen todas las normas alimenticias y sanitarias”. Pero no siempre habrá sido así. Por eso matizo lo último que he dicho, lo de los trozos de pico, etc. Me refería a que leí que en el pienso les metían de todo, incluyendo a sus congéneres. Y si no pensemos en las vacas locas. De todas formas pienso en esos traslados en camiones con animales hacinados y casi asfixiados de calor, etc. Soy malpensado por naturaleza, y una cosa es dictar normas y otras que se cumplan. Pero bien, ese artículo en parte le tranquiliza a uno. De todas formas hay exceso de marketing en las etiquetas. Creo que tú hacías cachondeo al respecto con lo de los productos bio y bífidus y todo eso…

  8. ¡Qué loco!, todas esas posibilidades en la compra de huevos, ni me lo imaginaba, me hiciste reír mucho, la verdad que es muy chistoso, no sólo la forma en que lo planteas sino hacia donde va la manera de vender. Un abrazo

  9. Me han dado retortijones de tanto reírme. ¿No te digo que estás garantizada? No compraste gallinas, me imagino. Así de mercado, sin plumas y sin cabeza, son muy deprimentes. Ahora me has complicado la vida, porque a mi marido le gustan los huevos blancos y a mí los morenos. Un beso, amiga.

    1. Jajajaja, me alegro de las risas.
      Gallina no, pero pollo sí compro y también están decapitados.
      Tendrás que comprar de los dos colores aunque creo que el sabor es igual.

      1. Bueno, creo que esto es cuestión de semántica. Creo que pollo y gallina es lo mismo, los decapitan para comer. Hay unas que saben diferente, porque la carne es oscura, no recuerdo el nombre ahora, pero esas no me gustan. El pollo y la gallina sí. Mi abuelita era experta en mandarlas al otro mundo. Creo que las gallinas me odiaban cuando llegaba a visitarla. Enseguida las agarraba y les daba unas cuantas vueltas al pescuezo y las mandaba al otro mundo. Las metía en una olla de agua hirviendo y las desplumaba. Pobres… Pero aun así, las sopas de mi abuela, eran las mejores del mundo. Bonitos recuerdos con las gallinas o pollos.

  10. Si es que ahora no se puede ni comprar huevos… jajajaja… para ir a la compra vamos a tener que hacer en master…
    Genial tu post, evavill. He pasado un buen rato leyéndolo. Gracias por ello.
    Un beso.

  11. Creo que alguien tan listo que viene de vuelta cuando los demás aún nos estamos calzando los zapatos, ha encontrado el medio para que estemos mucho rato en el supermercado, hasta que nos entre una gazuza canina y así carguemos con todo lo habido y por haber y adquiramos, que bonita palabra que ya anticipa férrea voluntad de acción, allí mismo una tonelada de comida pre-cocinada o preconizada. Me he reído un montón con las desventuras de tu consumidora responsable. Un abrazo.

    1. Y yo me he reído con tu comentario, en especial con la palabra adquirir y con esa comida “preconizada”.
      Parecen lugares inocentes los híper y súper pero de eso nada.
      Otro abrazo, Carlos

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