El arte es lo que te da (2)

Menos mal, ya hemos vuelto a las clases del arte con la mujer Elena, deseando estábamos de empezar. Por ver los cuadros que son una hermosura, pero sobre todo por salir del barrio y  hacer algo que no sea ir a los médicos, a los médicos los tenemos ya muy vistos y ellos a nosotros más, no es que te lo digan pero eso se nota. Yo lo noto. La Eloísa dice que ella no nota nada y que su médica de familia siente devoción por su persona.  Seguro que sí, en un altar la va a poner a la que se descuide pero con una puerta delante para cerrársela y no tenerla que oír.

La mujer Elena, la que nos explica, nos ha llevado al Museo del Prado a ver los retratos de un pintor llamado Lorenzo.  Ya se murió hace siglos pero ¡lo bien que se conserva su obra!, como si la hubiera pintado ayer mismo. Era toda de caras, a mí eso me gusta, ver las caras de los retratados, también se les puede llamar los efigiados, al parecer. Hemos ido el grupo de siempre: la Eloísa, la Menchu, la Pilar y el  Julianín.  El Julianín con tal de que su mujer no le mande a la compra se apunta a lo que haga falta. Con bastón se nos ha presentado, pasan dos meses de nada y hay que ver  lo que nos estropeamos.

“Tú te tienes que operar, Julianín”, le ha dicho la Menchu sin hacer ni caso a los efigiados, porque ella lo que quiere es organizar la vida a quién sea y el entorno lo mismo le da que le da lo mismo,”opérate y sueltas la cachaba esa, que te hace más viejo de lo que ya eres”. Pero él dice que en un quirófano no se mete, que le da aprensión de muerte y que un bastón, bien llevado, te puede dar mucha elegancia, según te lo coloques.

A él, elegancia ni mucha ni poca, las cosas como son, pero utilidad ya sí, tres veces lo he visto atizar con disimulo a los tobillos de los que se le ponían delante de los cuadros y no le dejaban ver. Es que eso, hay que reconocerlo, da mucha indignación, estás tan tranquilo mirando tus obras de arte y tratando de entenderlas y ¡ plas!, se te meten dos o tres en primera línea y te tapan la visión.”Qué poquita educación tienen algunos”, ha saltado la Menchu. Ni se han  movido, “que  la carne de burro no se transparenta”, les ha dicho luego, pero como eran turistas del extranjero no comprendían y han seguido ahí, como pasmarotes.

La mujer Elena nos ha explicado que el Lorenzo, el pintor, no tuvo mucha suerte en vida, ya que otros artistas le hacían sombra, así que en vez de pintar reyes, que era a lo que todos aspiraban, se dedicó a pintar lo que podía, burgueses unos cuantos, pero cuando no estaban disponibles, elegía seres marginales o  perdedores para que le hicieran de modelos.

¡ La de ellos que hubiera podido retratar si hubiera vivido en nuestro barrio!, se ve que por sus tierras italianas, de allí era,  también había en abundancia.  Es que de eso hay siempre, eso no cambia,  nunca te va a faltar si eres artista, se me ocurre a mí. Tampoco las caras de las gentes de entonces eran tan distintas a las de ahora,  lo digo porque muchos se daban un aire con algunos que conocemos.  La primera que me he dado cuenta de eso he sido yo, digo,”no os  perdáis lo que se parece este efigiado a mi primo el Antón, el marido de la Chari”.  Y claro, la Elo, como es una competitiva, en todos quería ella ver  parecidos. Venga a decir,  ” mira éste de la barba,  pero si es clavadito al pescadero, y esta otra, si le quitas los vestidos y las alhajas y le plantas un delantal, lo mismo lo mismo que Marisa la de las aceitunas, ¿sabes quién te digo?, la que tiene el puesto al lado de Frutas Estrella. Huy este, pero si es un calco a Mariano el de los pollos”.

¡Qué vergüenza te hace pasar! Al mercado entero se ha visto ella en el Museo del Prado. También se puede decir pinacoteca,  nos lo  ha explicado la mujer Elena aguantándose la risa con las tontería de la Elo.  Mucho no lo entiendo,  Discoteca, sí, de disco, pero lo de pina me despista un poco. A la siguiente se lo pregunto.

Aunque en su época no le hicieran caso al Lorenzo y después de muerto ya ni te cuento el poco caso que le hicieron, se olvidaron de él siglos y siglos, sabía lo que se hacía. Fue de los primeros en meterles a las caras las expresiones psicológicas, eso sí se entiende pero que muy bien nada más ver sus retratos. El uno se ve que está como preocupado, el otro a verlas venir, la otra satisfecha de su situación, el otro como con pena, así, como las caras que ves en la gente y que te dices tú, “huy cómo está este hoy… mejor ni le hablo o todo lo contrario, mira qué contentito viene,  algo bueno le ha pasado”,  pues lo mismo. Las emociones las hacía muy bien. Eso me ha gustado, a la Pilar también.

También nos ha gustado el retrato que les hace a un matrimonio, los pone muy bien plantaos, como con todas sus ilusiones y sus ajuares por delante, pero por detrás, no te lo pierdas, les coloca a un cupido con cara de mala idea y un yugo que los ata igual que a  bueyes.” No sabía nada el Lorenzo este”, salta el Julianín que se ve que se ha visto identificado. Luego echaba miradas de reojo a la mujer Elena, apoyándose en el bastón con una postura como de galán, o eso se cree él.  Julianín, pasmao, pero si no tienes nada que hacer con semejante mujerona.  Pero él, por intentarlo, que no quede.

Cuando ya estábamos llegando al final, nuestra mujer guía nos ha leído en voz alta,  para que se nos quedara bien, una frase que escribió el propio Lorenzo al final de sus días. Decía la frase, ” solo, sin fiel gobierno y muy inquieto de mente” Qué lástima que nos ha dado, un poco porque todos sabemos lo que es sentirse así, no todos los días pero algunos, la verdad es que sí.  Eso te consuela, el saber que no eres el único , pero también nos ha dejado un poco revueltos.

Y más todavía cuando se gira la Pilar y señalando a todos los efigiados que dejábamos atrás, en sus cuadros metidos ya  para siempre, va y dice, “tanto que presumían, tanto que se afanaban y fíjate la ristra años que hace que están muertos, si lo pienso me dan escalofríos”. La Pilar es que desde que perdió un hijo por las drogas se volvió muy funesta, nada más que te habla de la muerte, pero es de comprender, yo la comprendo. La Elo dice que ya se le tenía que  haber pasado porque de eso hace casi treinta años y el tiempo todo lo cura. “Todo no, Elo, no seas burra, hay heridas que no se apañan nunca”. No sabe ponerse en la piel de los otros, nada más que en la suya, es burra y competitiva.

A la salida, para que se nos quitara un poco el mal cuerpo, nos hemos metido en el bar El Brillante a comernos unos bocadillos de calamares porque el arte, además de emocionarte,  hacerte pensar y ponerte mal cuerpo,  lo que también te da es  hambre.

 

 

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31 comentarios en “El arte es lo que te da (2)

  1. He estado un par de veces en Madrid, pero no he visitado El Prado, aunque seguro que es verdad eso de que da hambre y mucho que pensar.
    Y también creo que hay heridas que no cierran nunca… Son unas filósofas tus chicas 😉

    1. Para la siguiente vez que vengas. Merece la pena visitarlo aunque es mejor poco a poco, como casi todos los museos, para no empacharse.
      Algo saben de la vida estas mujeres, sobre todo por los muchos años que llevan ya en ella 😉

      Gracias por comentar, Luna.

      Besos

  2. Qué visita del Museo del Prado más instructiva. Espero que se repita para disfrutar de los comentarios del grupo, más interesantes que cualquier explicación técnica. La mujer Elena los podría llevar la próxima vez ante los bufones de Velázquez.

    1. Más que instructiva, entretenida.
      Mejor que no les lleve a ver a los bufones que como empiecen a encontrar parecidos…
      Pero alguna otra visita cultural seguro que harán.
      Gracias por la lectura, Antonio

  3. “solo, sin fiel gobierno y muy inquieto de mente”….es lo que me gustó mucho. Esa serie tuya ” Los Dias de Arte” es una “antidivulgación artística” jajajaj, ….¡ Muy bueno! Igual que los demás tus lectores, me apunto para la proxima vez.¿ O vais en el grupo reducido?

  4. Qué cabrona (y lo digo siempre que algo me ha gustado mucho, desde la admiración)… cómo me has enganchado para ZAS darme un giro al relato “solo, sin fiel gobierno y muy inquieto de mente”. Impresionado estoy contigo. No me canso nunca de leerte.
    Un abrazo

    1. Pero esa frase que tanto te ha gustado no es mía, es de verdad del pintor, de Lorenzo Lotto. Estaba escrita en uno de los paneles de la exposición y me la apunté porque me llamó la atención.
      Gracias, Manuel.
      Me alegra saber que no todavía no te he aburrido.
      Muchos besos

  5. La próxima vez que vayan al Prado deberían hacerlo con fiambreras humanitarias de visitas sin fronteras para alimentar a los personajes de los cuadros y de paso jalarse algo.

    Me encanta el ambiente que creas, parece un corto.

    Un beso.

  6. Me he reído un montón, sobre todo al final imaginando la escena en El Brillante. A lo mejor los que no son de Madrid no se hacen a la idea de cómo es este bar; sólo debe quedar el de Atocha porque el de Vallecas lo cerraron y creo que el Cuatro Caminos también. Mejor no lo explico y tal vez nos lo puedas contar tú en otro relato … Saludos.

    1. El de Atocha sigue y bien “brillante”. No sé si todavía tienen esas torres de bocadillos de calamares pegados al cristal. Me tengo que fijar cuando pase por delante.
      Es verdad que daría para otro relato.
      Me alegro mucho de las risas.
      Gracias, Raúl
      Saludos

  7. Me llevaron por un lindo tour a conocer a un pintor del Museo del Prado a través de estos personajes, me encantó el Julianín, hasta me lo imagine con su bastón haciéndose el galán. Un abrazo

  8. A esto se le llama vivir el arte.
    Y después a celebrarlo, ummm, me ha recordado los exquisitos bocadillos a los que mi madre nos invitaba a veces, y el bar se llama “El Sevilla”, aún existe, maravilloso bar de tapas …
    Genial, Paloma, es lo que tiene el arte, que suscita a hablar de todo, lo vivo cada día en clase, y es muy aleccionador lo que te encuentras en los comentarios.

    Un beso 🙂

    1. El Sevilla también es un nombre muy típico de bar de tapeo. Qué ricos estarían esos bocadillos!!
      Seguro que disfrutas y aprendes mucho con esos comentarios en tus clases.
      Besos, Rosa

    1. Como no hay tantos tipos de caras acabamos viendo conocidos o mezclas de conocidos en todas partes.
      Si vas al brillante también encontrarás a alguien que te resulte familiar entre caña y caña.
      Besos!!

  9. Jajjajajajaja a estas horas aunque no he visto arte…me comía un bocata de calamares!
    Cuánto tiempo que no voy al Brillante!

    La Eloísa me cae muy mal,porque se parece michíííísimo a una plasta q conozco…

    Genial,y el final…perfecto!

    Besos brillantes.

  10. Arte el que tú tienes dibujando retratos castizos, que en cuatro palabras nos has contado el Prado de segundo, el Arte Moderno de entrante y de aperitivo los calamares de El Briilante. Un besazo.
    Tiene razón la Pilar, el tiempo cuando pasa con ganas de devorar, no deja ni los huesos.

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