Revisión ocular

“En lo que respecta a profesionales de la salud yo ya no me sorprendo de nada, Maribel”, le dice la mujer vestida de verde a su amiga y acompañante.
“Me dejas perpleja”, le responde Maribel. Se callan y miran a su alrededor buscando pistas sobre el profesional de la salud que está al otro lado de la puerta. Encima de la mesa, de superficie transparente y patas negras, hay una cesta en forma de pato con caramelos dentro, revistas apiladas, -en la portada de una de ellas un hombre que no saben quién es declara, “disfruto mucho de la fama”-, dos plantas artificiales durmiendo en sendas esquinas, diplomas varios que acreditan que el hombre que las va a atender es de fiar, uno de ellos es de la universidad de Pensilvania. Suena a lejos esa universidad y lejos siempre es mejor que cerca.
De las paredes, además de los diplomas, cuelgan láminas con dibujos de ojos, ojos enteros con sus partes señaladas con flechitas, ojos seccionados, músculos del ojo y una colección de ojos enfermos con su patología correspondiente escrita debajo.

La mujer vestida de verde de la cabeza a los pies observa los ojos patológicos con cara de asco, “qué mal gusto, por favor”, dice estirándose la falda verde sobre las medias verdes y colocándose el bolso verde muy recto sobre las piernas.
Para distraerse de los ojos supurantes y pustulosos, elige una de las revistas que están sobre la mesa. La revista le cuenta a la de verde que lo que ha hecho esta mañana antes de salir, -vestirse por entero del mismo color-, se llama “total look” y es una tendencia arriesgada que ha triunfado en las pasarelas. A ella, como es muy delgada y lineal, la tendencia arriesgada le hace parecer una rama, una rama todavía verde, pero un tanto quebradiza.

“Qué de tonterías desde por la mañana”, Maribel, dice Rama verde pasando a la siguiente información. “Mira ésta, no descarta ser madre, y a nosotras qué nos importa,nosotras sí lo descartamos, y esta otra que dice que en su armario no tiene ningún chándal”.
“Yo tampoco”, contesta Maribel con un tono de voz que expresa desconcierto, ¿será bueno o malo no tener un chándal que ponerse de vez en cuando?

El médico, un hombre grande, de esa edad que se llama mediana y que menos los primeros y últimos años puede referirse a un largo tramo de etapas intermedias, se asoma a la puerta y pronuncia un nombre y un apellido. Rama verde se levanta muy tiesa y entra en la consulta.

Es simpático el doctor de la Fuente que ha estudiado un tiempo lejos, nada menos que en Pensilvania. Ha debido de ser poco tiempo porque conoce muy bien el barrio y parece amsrlo.Mientras le inspecciona los ojos y le hace leer letras que se van empequeñeciendo como a mala idea en un panel y luego le obliga a apoyar la frente y la barbilla en una estructura metálica, le va contando que justo hoy acaban de cerrar el bar donde él se tomó su primera caña a los dieciséis años, el Polifemo. Y que también cierran la tienda de juguetes, Bazar Sueños.

Simpático pero un poco pesado porque cada vez que habla de lugares que ya no existen detiene la exploración del ojo y se queda quieto como si los estuviera buscando en el interior de la consulta o por algún recoveco de su mente que solo él es capaz de percibir. Rama verde no es nostálgica, ha vivido en muchos sitios distintos y no tiene referencias fijas ni demasiados apegos, más bien su referencia es ir pasando de un lado a otro, está acostumbrada a dejar lugares atrás y a no volver nunca a ellos y así es imposible que compruebe las modificaciones que hace el tiempo sobre los entornos. Sólo sabe de primera mano lo que el tiempo modifica en ella misma, eso sí es desagradable. No ver es desagradable y ese picor constante en los ojos y esa sensación de cuerpo extraño.

Se lo está contando al doctor de la Fuente pero él parece que no le da importancia a sus molestos síntomas. Le interesa mucho más el cierre del Polifemo, ¡y dale! que sus molestias oculares. Anota algo en un papel y sigue hablando de que en una calle tan bonita como esa y señala a la calle que se ve desde de la ventana, llena de tráfico y unas copas de árboles esmirriadas, no se conserve el comercio tradicional y todo se haya llenado de esas franquicias que unifican todos los lugares. Luego le cuenta que el fin de semana va al monte a coger setas y castañas. “Hidrátese los ojos”, dice como conclusión.

“¿Qué te ha dicho?”, le pregunta Maribel a la salida. Siempre gusta saber lo que ha dicho un médico. “Pues nada, era un hombre, ¿cómo te diría yo?, amable pero un poco obsesivo, todo el tiempo estaba hablando de desapariciones de tiendas y de cambios en el mobiliario urbano y de ese bar espantoso que parecía un cuchitril y que estaba siempre lleno de borrachos. Por suerte lo han cerrado”.
“Pero del ojo, ¿qué te ha dicho?”
“Que lo tengo seco, si eso ya lo sabía, Maribel. Si solo fuera el ojo…”

“Me dejas perpleja”, dice Maribel recurriendo a su expresión comodín y devolviendo a la mesa la revista. Ahí se queda el anónimo famoso,arrugado y satisfecho, en compañía de las plantas artificiales y los ojos patológicos, del título de la universidad de Pensilvania y de ese humo melancólico que se escapa por las rendijas de la puerta que separa la sala de espera de la consulta.

“No me digas que entre paciente y paciente este hombre se fuma un puro” le señala Maribel a Rama Verde.

Ya te he dicho que en cuestión de profesionales de la salud yo ya no me sorprendo de nada. Y muy poco sorprendidas salen a la calle, esa calle que tanto ama el fumador doctor de la Fuente, a tomarse un café en una franquicia nueva y reluciente.

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38 comentarios en “Revisión ocular

  1. Las consultas médicas se rigen por la rutina, las mismas preguntas, el mismo ritual, hasta las enfermedades las clasifican por grupos, sólo interrumpe la monotonía los comentarios sobre la vida, las costumbres, los hábitos, los negocios que cierran… Las dioptrías son algo secundario que “sólo afecta al paciente”.

    Eres genial.

    Unbeso.

  2. Lo del bar Polifemo es para nota eh… jajajjaa

    Entre la universidad de Pensilvania y la Juan Carlos I no sé por qué diplomas me decantaría… para mí que deben ir parejas en cuanto al nivel de timos académicos.

    Besos.

    1. Tiene que marcar que tu primera caña sea en el Polifemo. Y no sé si para bien.
      A mí me gusta una universidad que hay en tu blog que hace unos estudios geniales. No recuerdo el nombre. Ahí sí me hacía yo un máster.

      Besos

  3. Parece más pendiente de sus recuerdos que del paciente, este Dr de la Fuente, lo que no es muy buena señal. Genial la descripción de Rama Verde. Para mí que un bar que se llame Polifemo ya tiene lo suyo. En fin, sacar oro de la cotidianidad, aunque no se yo si doña Rama Verde es muy cotidiana. Un abrazo.

    1. No, muy buena señal no es, parece un poco cansado de examinar tantos ojos. Pero Polifemo solo tenía uno, será una gracia del destino.
      Rama Verde es tal cual, verde y real.
      Otro abrazo para ti

  4. Me gusta mucho el nombre de Rama Verde, la verdad es que me hace pensar en un/a indio/a sioux o de cualquier tribu; es un nombre con presencia, respetable y evocador.
    Como soy un impresentable, incorrecto, incorregible y gamberro tengo que preguntarte si Rama Verde lleva también sostenes y bragas de color verde, por lo del total look. Los zapatos supongo que sí.
    Contado con tu inconfundible estilo. Destacaría dos expresiones que me han hecho reír, qué buenas…
    Letras que van empequeñeciendo como a mala idea (lo he vivido, es angustioso cuando no ves… ).
    Y… setas, castañas e hidrátese los ojos, qué gracia me ha hecho el buen doctor.

    1. Es verdad, Rama Verde es un nombre bonito y muy de indio o india, en este caso.
      La ropa interior no se la vi pero seguro que también era verde. Parecía alguien muy coherente.
      El doctor iba a su bola, como las letras malintencionadas.
      Besos, What.

      1. Rama Verde podría ser también el nombre del comandante en jefe de la escuadrilla marciana que va a invadir la Tierra, o de un insecto palo o un saltamontes. Je je je.
        La verdad es que encontrar un buen doctor o doctora, que sea agradable, sepa escuchar y empatice es toda una bendición, un tesoro, una inmensa suerte…

  5. Esta consulta al oftalmólogo me ha hecho recordar las mías, algunas lo bastante cercanas para corroborar las impresiones de Rama Verde. En lo demás nos parecemos poco. En cuanto al especialista, la mía es parca de palabras y cuando se le pide una aclaración, remite a youtube donde hay un montó de videos explicativos. Buen fin de semana.

    1. A mí tu doctora lo que me ha recordado es a algunas profesoras del colegio. Cuando les preguntábamos algo nos decían, ” búscalo en la enciclopedia”. No existía youtube en aquellos tiempos.
      Pero yo siempre sospechaba ” esta no tiene ni idea”. A ver si tu doctora tampoco…
      Gracias por comentar, Antonio, y muy buen fin de semana también para ti.

  6. Buenísima escena. Los nombres perfectos. Rama verde, que ya empieza a estar seca y Polifemo. La universidad, la tienda de juguetes… Si tuviera que hacer un comentario de texto de las entradas, gastaría muchos folios 😀 😀

  7. Me queda claro que el médico debe tener una vista buenísima, más que nada porque es capaz de ver las pocas setas que quedan (entiendo que las comestibles); yo antes iba a cogerlas con mi padre, me acuerdo que hace años me dijo que había más “seteros” que setas. Y con las castañas pasa algo parecido, cada vez quedan menos castaños. Lo mismo tiene el poder de absorber la capacidad visual de los demás, como si fuera un vampiro ocular … Saludos

    1. Somos una plaga en general, acabamos con todo.
      A lo mejor el médico conoce algún lugar secreto lleno de setas y sin seteros. Y de castañas sin castañeros. Raro pero no imposible.
      Otro saludo, Raúl

  8. Pues a mí también me da rabia que cada vez haya más franquicias y menos comercios tradicionales. Ya va pasando a la historia eso de recorrerse media ciudad buscando un local de lo que que fuera porque te lo había recomendado alguien. A día de hoy ya hay más o menos lo mismo en todos los barrios y eso es una pena.

    Pues a mí el total look no me ha gustado nunca, en otro orden de cosas. Jajajaja. Besotes!!!

    1. Es cierto, todas las calles de todas las ciudades del mundo empiezan a ser muy parecidas por lo menos en cuanto a comercio. Eso las hace aburridas. Tan aburridas como el total look.

      Besos, Álter

  9. …. y lejos siempre es mejor que cerca. ” ¡ que bueno!….” no hay profeta en su patria” . No es la situación, sino como la mires y tu mirada es muy generosa e imaginativa. Genial, Paloma.

  10. Qué buen rato ( y nada aburrido, por cierto, a pesar de la sala de espera) me has hecho pasar, Eva. Tus personajes molan muchísimo. Ahí están, los veo como en una película. Tienen tus descripciones, no sé porque, algo de los Cohen, parecen de otra época, pero son muy actuales! Esa magia en la narrativa es tu sello, esa distancia que brinda el humor y la ternura… Son tuyas. Siempre me haces disfrutar. Gracias! Un abrazo

    1. Muchas gracias por tus palabras, Eva.
      Me gusta la comparación con los personajes de los Cohen, tan estrafalarios. Y que veas humor y ternura en lo que escribo :))
      Mil gracias a ti.
      Otro abrazo

  11. Aquí estoy, en un revisión médica, no voy de look total, y he venido sola. Y en vez de revista me he puesto a leer tu entrada que es mucho más divertida.
    Me doy cuenta que en la consulta 2 pasan señores y tardan medio.minuto. En la 1, hay unas cuantas mujeres esperando, y todo va más lento. En fin, agradecida de pasar un buen rato con Rama verde y Marine.
    Abrazos

    1. Me alegra entretenerte un rato mientras esperas, Maite.
      Las mujeres hablamos más, por lo general. Que de todo hay.
      Que pases pronto y no sea nada.
      Yo también agradecida de tu lectura :))
      Besos!!

  12. “…lejos siempre es mejor que cerca”… excepto para seguir esas letras que se van empequeñeciendo como a mala idea, jejeje
    Me encanta esa patina de humor malévolo que le has dado a la escena. Y los nombres que has elegido, desde luego
    Abrazos!

  13. A veces aunque coincidan la pista y los acordes, es imposible acompasar pasos distintos. Creo que la paciente, Rama Verde, es una mujer que está muy seca en general. Jajaja. Me gustan estas historias que contienen lo que es de verdad importante. Un saludo,

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