Un vale alarga vidas

A mi hermana le gusta mucho la Navidad, a mí nada. Le gusta tanto la Navidad que ya desde el verano empieza a hablar de la cena de Nochebuena, de qué vamos a comer y dónde la vamos a pasar. Me pone mala. Digo, cállate ya con la cenita de las narices que me atacas los nervios. Ni caso, dale y dale con la cena, con la comida del día siguiente, con la Nochevieja y con los Reyes Magos. Cuanto más habla ella de las fiestas navideñas más las odio yo. A lo mejor, si no las mencionara tanto, si dejara que se desarrollaran solas sin esa anticipación y ese regodearse con todo lo que vamos a hacer,que siempre es lo mismo, me brotaría algo de espíritu navideño, no mucho pero a lo mejor un poco, algo así como esas plantitas minúsculas que salen en la esquina de una alcantarilla. Pero es que no me deja espacio, me arrincona en una esquina y ahí aplastada por su entusiasmo me tengo que quedar, asfixiándome.

-No te gusta, no te gusta, si es que a ti no te gusta nada, ¿qué te gusta?

Un poco de razón tiene, no me gusta casi nada de lo que se supone que a uno le tiene que gustar

-¿Pero por qué nos tiene que gustar a todos lo que alguien dictó que tendría que gustarnos, quién se inventó todo esto y por qué seguimos esos ritos y tradiciones sin cuestionarlos?

-Ay, ya estás con tus preguntas, le das muchas vueltas a todo y así no se puede vivir, había pensado comprarles a las chicas unos bolsos muy monos que he visto en esa tienda nueva, ¿qué te parece? Y para los chicos, los chicos son más difíciles, yo ya no sé qué les gusta a los chicos, ¿se te ocurre algo? En Nochevieja voy a llevar a casa de Elena esos rollos de jamón y después había pensado unos patés y la ensalada de cangrejo que está buenísima, gustó mucho el año pasado.

Me baja, me baja y me hunde con sus conversaciones de menús y regalos. Me dan ganas de darle con el libro que estoy leyendo en la cabeza y que vea pajaritos dando vueltas como en los dibujos animados o luces navideñas dando vueltas, eso le gustaría. Solo que luego sigo leyendo y no le doy con el libro, entre otras cosas porque es de tapa blanda y no demasiado gordo.

Sé que ella vivirá más que yo, está claro, tiene ilusiones que la empujan de un año a otro, que la hacen ir avanzando por la escalera del tiempo y no necesita buscarlas, no tiene que esforzarse por crearlas ni defenderlas ante la mirada extrañada de los otros, son las ilusiones comunes, las que una voz que no se oye le va dictando que tenga. Y ella copia con buena letra, así no siente sola ni rara. Es feliz yendo al comprar el roscón y si hay cola, todavía más feliz. Supongo que será porque así forma parte de algo, del grupo de los que van a comprar el roscón y luego se lo comen con un chocolate que preparan ellos mismos removiendo mucho rato con una cuchara de madera. Remueven, remueven y son felices removiendo. Yo no remuevo pero en el caso de que lo hiciera sé que a la segunda removida de cuchara ya me estaría queriendo matar del aburrimiento y de la desesperación.

A ella le gusta cumplir todos los rituales sin fallar ni uno. Comprar la lotería, intercambiarla con amigos y familiares, comerse las doce uvas y llevar algo rojo puesto, dar muchos abrazos después de las doce y a continuación saltos y bailoteos felices, como si estuviera pasando algo importante en ese momento, ella se cree que está pasando algo importante. Le gusta buscar regalos para todos, los días previos se le llenan de contenido y de sentido de vivir yendo y viniendo a buscar los regalos, adora envolverlos ella misma montando un jaleo tremendo y llenando toda su casa de trastos, se divierte haciendo el trayecto hasta la pastelería más concurrida de Madrid para hacer la cola del roscón.

Por todo eso sé que ella vivirá más que yo, en nuestra familia siempre han vivido más los que hacían la cola del roscón; los que no la querían hacer, los que odiaban hacerla, los que era decir la palabra roscón y ya se alteraban, esos se murieron pronto y para colmo, algunos, antes de morirse, se volvieron locos. Será casualidad pero ahí está la estadística.

La vida es muy corta como para perder el tiempo haciendo todas esas tonterías, le he dicho a mi hermana esta mañana cuando me ha propuesto que fuéramos a buscar los regalos de los chicos. Pero luego he pensado que es al revés, la vida de los que hacen esas mismas tonterías es más larga que la de los que no las hacen. No lo entiendo.

De todas maneras he ido, ella se lo estaba pasando bien mirando esto y lo otro, estaba disfrutando, claramente. Yo padecía. Para pagar había una cola tan larga que por un momento he pensado que nos iban a pagar ellos a nosotros, a lo mejor es al final de esa cola donde te dan el vale que alarga la vida. Pues me espero. La mujer que teníamos detrás estaba hablando por teléfono sobre un tal Lorenzo que tenía depresión. Ha dicho: es que es Virgo y los Virgo son muy serios, no hacen locuras, si fuera Géminis… No he podido más y me he salido a la calle, si no me dan el vale, que no me lo den. Si me muero antes, que me muera. Mejor.

Un músico callejero conectado a una máquina de oxígeno estaba tocando el invierno de las cuatro estaciones de Vivaldi. Enfrente, sentado en un banco, un señor muy viejo aplaudía con cara de contento. Invierno no parecía esta mañana de sol. Pasaba mucha gente cargada con bolsas, pasaba mucha gente en general, he oído decir a uno, “agarra bien el bolso que las carteras vuelan” y el otro, como si fuera el teatro del absurdo, le ha contestado, “hace hoy una temperatura de lo más agradecida”.

Después ha salido mi hermana, enrojecida y satisfecha, ” ya tengo casi todos los regalos para los chicos, solo me faltan dos pero ya se me ha ocurrido una cosa buenísima, voy a ir a esta tarde”, ¿por qué te has ido, y tus regalos?,  no me digas que al final no has comprado nada, se te cruza el cable con una facilidad… O podemos ir ahora, pero estará cerrado.

“Cerrado por melancolía”, le he dicho yo recordando el título del libro que estoy leyendo. Es muy bueno, me gusta mucho ese título y también su interior.

-¿Te han dado el vale alarga vidas?, le he preguntado. No me ha entendido.
-¿ Qué dices, pero qué dices de melancolías y de vidas? Me han dado tique regalo.

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52 comentarios en “Un vale alarga vidas

  1. Como diría el padre Karras “en nombre de Dios Toni y Esme sal de ese cuerpooo”. Definitivamente la Navidad tiene aspectos horribles, asquerosos, comerciales, impostados, patéticos… pero también tiene momentos especiales y preciosos. Tú eres una persona especial y preciosa. Quédate con los que son como tu corazón repleto de poesía.
    Por cierto no tocó la lotería… snif… pero continuo con mi promesa de Medici…
    Un beso alarga vida.

    1. Jajajaja, ay, qué risa me ha dado tu comentario!! Pero, ¿ cómo van a salir de ese cuerpo ? No pueden. Son ese cuerpo. No hay exorcismo que valga.
      Gracias Manuel por tus bonitas palabras :))
      Pues, nada, a seguir esperando tu mecenazgo.
      Comeré roscón para consolarme 😉
      Besos!!

  2. Mi hermana es de panatone y Papa Noel, le encanta la Navidad y su horóscopo es géminis, es feliz cuando se debe ser feliz y nada parece agotar su alegría y alta autoestima. Yo soy sagitario, todo lo contrario a ella, no me gusta la Navidad, sí el roscón de Reyes, lo encargo con antelación y lo voy a buscar cuando no hay cola. Me espantan las multitudes y tengo debilidad por los únicos monarcas respetables: Melchor, Gaspar y Baltasar.

    Un beso.

    1. El caso es dejar a cada uno que sea feliz con lo que le guste y no obligar a nadie a hacer lo que no desea ,¿verdad?
      El roscón está muy bueno pero si hay que hacer cola, renuncio y tan contenta.

      Besos, Ilduara.

  3. Qué envidia me da la gente que disfruta con todo lo que le dicen que ha de disfrutar, ahora triste que es Semana Santa, ahora ríe que es el día de los Santos Inocentes, ahora llora que son los difuntos, ahora triste, ahora alegre…. nunca tienen contradicciones con nada.
    Claro que deben vivir más.

    Pero aún así creo que deberías atizarle de vez en cuando para que vea pajaritos dando vueltas como en los dibujos animados.

    Besos.

    1. A mí un poco también pero no creo que haya muchos así, ¿o sí? No lo critico siempre que me dejen tranquila.

      No atizo, me aguantaré las ganas no sea que se me rompa el libro.

      Besos

  4. Jajaja… muy bueno. Podría decir infinidad de cosas. Muy bien descritas todas esas sensaciones y pensamientos, la sensación de sentirse un bicho raro. Yo también soy de los que se aburren, se cansan, se agobian y no le gustan muchas cosas convencionales o que se supone gustan a la mayoría. Pero es cierto, la Navidad tiene algo de alegría e ilusión, aunque sean impuestas. Entiendo esos sentimientos y me gusta observarlos y conectar con ellos… pero a distancia. Horrible y agobiante ese consumismo y esa anticipación en plan bestia.
    Muy gracioso lo del vale alarga vidas. Mejor no pienses en serio eso del no vivir tanto y la cola del roscón. Odio hacer colas largas. Namaste.

    1. Creo que es bonita cuando eres niño pero después, tal vez por ese recuerdo idealizado, se convierte en algo raro. Y además todo lo que sea imposición me fastidia y ya no me gusta.
      Sí que lo pienso en serio, lo de la cola del roscón y la esperanza de vida, pero también en broma. Nunca se sabe.
      Eso, eso, mucho namasté. Pero que muuuucho.

      1. Ay, el aviso me ha pegado un sustazo que he botado de la silla, jajaja.
        He pensado en el intervalo de estos minutos que esa imagen de la felicidad absoluta, uno embobado con el espíritu navideño, las calles engalanadas, las compras y regalos, esa ilusión extasiante… es un mero ideal o cliché… justamente idealizado y exagerado. Pero claro, habrá mucha gente que se ajuste porque sabemos que hay gente pa tó.
        A mí me gusta comprar y me gusta gastar. Soy un esclavo más del consumismo. Pero sin pasarse, me gusta comprar cosas que realmente deseo. Me hace ilusión hacer regalos, también. Las obligaciones no, no me gustan. Y me encantan las luces de las calles, molan muchísimo en general. No todo es desagradable o pesado, ni muchísimo menos. Y comer… jeje, le gusta a casi todo el mundo. En fin…¡que tengo al enemigo infiltrado, el veneno dentro de mí! Jajaja. Huiré al Himalaya. Qué paz.

  5. Lástima de las tapas blandas, sí, jajajaja…
    Toro ha descrito a la perfección a los neuróticos-esquizoides-aborregados-veletas-idiotizados.
    Me paso cien mil pueblos, lo sé perfectamente. Pueblos lejanos del Ladakh, fíjate si me paso.

  6. Por un lado me dio mucha risa, por imaginarme la cara que estarías poniendo, no entiendo mucho lo que es todo eso, pues en mi vida la Navidad pocas veces fueron de esa manera e imposición no hubo, por lo tanto desconozco el sentimiento. Las he pasado sola y con mucha gente, eso sí he hablado con muchos que estas fechas son todo un problema tal vez como dices de los que se morirán primero. Un abrazo grande y ¡Feliz Año Nuevo!

    1. Ya sabes que me gusta exagerar un poco y así resultar un poco cómica. No me apasionan mucho estos festejos, no de la manera tan desmesurada que se viven aquí, pero me adapto a mí manera y como puedo.
      Te deseo lo mismo a ti, querida Themis.
      Otro abrazo fuerte.

  7. Cada uno que viva las cosas a su manera, no debería de ser tan difícil dejar a cada uno ser quien es, y no intentar convencerle de lo que debe sentir o pensar. Bastante faena es no disfrutar con las Navidades, porque es muy difícil ignorarlas.
    Muy bueno. 🙂
    Un besote

    1. Eso es, Luna.
      Ignorarlas es casi imposible, a no ser que huyas a algún lugar donde no se celebren. Pero tampoco es posible huir en todos los casos. Aguantar y tomar lo que para cada uno tengan de bueno.
      Besos

  8. Tu relato me ha encantado, como siempre. Mis Navidades son muy tranquilas, o eso intento.
    Eso sí, me gustan las luces y ese olor a Navidad tan peculiar que sólo puedo oler cuando estoy en casa, quizás porque las navidades son un pequeño ramillete de recuerdos y vivencias que afloran durante estos días.
    Me gusta también respetar los gustos de cada uno de los que tengo a mi alrededor. Hay a quien le gustaría dormir y despertar en enero.
    Mucho besos, Paloma.

    1. Si estás en tu pueblo y las celebras con sencillez entiendo que te gusten.
      De todas formas, esto solo es un relato que ,aunque lleva mucho de personal, no necesariamente tiene que reflejarme en todo.
      Aunque sí en mucho 😉
      Un beso, Maite y que sigas disfrutando

  9. Yo he disfrutado de la Navidad de niño. Y años después la he disfrutado a través de mis hijos. Ahora me parece un momento alejado de mis emociones, no me gustan las compras ni las colas, ni las felicidades creadas, ni el consumismo, ni las necesidades obligadas. Y sin embargo, noto que algo de la Navidad me llega, puede que fruto del recuerdo o de la melancolía. De lo que fue y ya no es ni será. Por eso me siento muy identificado con tu relato que me ha gustado mucho aunque no tenga el vale alarga vidas ni el vale descuento. Pero a cambio, te ofrezco un vale abrazo 😉

    1. Coincidimos bastante. Que haya niños alrededor influye mucho en que gusten o no.
      Y sí, tienen mucho de nostálgico pero también de cumplir con obligaciones muy pesaditas.
      Te acepto el vale abrazo y te mando otro!!
      🙂 🙂

  10. Ha sido un exquisito placer recorrer la desesperación contigo y recordar otros tiempo en los que la felicidad estaba al alcance de la tarjeta.
    ¿Sabes? Creo que el cortocircuito Navicacional se produce en cuanto los niños de la casa amenazan con dejar de serlo y el temor a ser un mayor espanta nuestra propia ilusión.
    O sea pronto.
    A lo mejor a ellos, a los otros, a esos que optan a larga vida, es que la fortuna les da varias oportunidades para aprobar el examen del desengaño, a pesar de lo cual aprovecho para felicitarte el nuevo año y que los Reyes Gaspar y Baltasar te doten con una existencia dilatada, una cotilla mirada y una pluma resignada para deleitarnos.
    De Melchor mejor no hablo.
    Un abrazo.

    1. Sí, yo también creo que el cortocircuito se produce en ese momento.
      Me han gustado mucho tus peticiones a los Reyes pero ¿ qué le pasa a ese del que no quieres hablar? Mi preferido siempre fue Baltasar
      Muy Feliz año también para ti, Carlos.

      1. Cuando se tiene que compartir un lápiz del número dos y una goma de nata, queda una señal indeleble. Has elegido bien Baltasar hace lo que puede, aunque es el que menos presupuesto tiene asignado posee una fértil imaginación. Creo que repartió contigo esos dones. Feliz Año Nuevo.

  11. Qué crítica e irónica la hermana anti. La Navidad me ha deprimido siempre por las razones esgrimidas por ella. Ahora no tanto. Lo único que me asusta son las comidas. No creo que porque a uno le guste o no esta tradición vaya a durar más o menos. La vida, que sí que es rara, decide cosas imprevistas.

    1. No, claro que no va a vivir más el navideño que el que no lo es. Solo era una forma exagerada de decir que el disfruta de las tradiciones sociales y es adaptativo estará más a gusto por aquí. Más contento que el que disiente. Y eso sí que puede contribuir a alargar la vida.
      Puede…vete luego a saber.

  12. Viven más,claro…siguen todas la corrientes,como borreguillos.
    No se “complican” como nosotros,no piensan y eso alarga la vida segura.
    Cuando era joven,yo pensaba que los raros eran los otros.Luego me di cuenta de que no…que la rarita soy yo.
    Eso sí…un roscón bien hecho…me encanta!
    😛
    Besos rellenos de crema!

    1. También puede ser que las corrientes coincidan con sus gustos. En algunos casos es así. En otros es borreguismo, no pensar y seguir la tendencia general.

      No eres rarita, eres tú, con tu personalidad única y especial. Y muy guapa, además 🙂
      Besos y roscón!!

  13. Nos agobia a todos esa temporada festiva pero en el fondo necesitamos y esperamos esas fechas para ilusionarnos , hacer planes , ordenar nuestro interior y empezar la vida nueva en el año nuevo….bueno jajajaja …hablo de mi. Es que soy muy emotiva en plan de empezar de nuevo en el año nuevo.

    Como siempre…eres una magnífica observadora y una sabia irónica y generosa. Felicidades y un abrazo.

    1. Bueno, yo también lo hago. No siempre ese reordenamiento coincide con estas fechas, para mí es más a la vuelta del verano.
      Pero ya tengo comprobado que a la primera o segunda semana se me pasa el impulso renovador, jajaja.
      Sea como sea, ¡muy feliz año 2019 !, Tatiana.
      Te deseo que se te cumplan casi todos tus deseos. Todos no, no abusemos 😉
      Muchos besos!!!

  14. Quedo como siempre embobada con tu forma de escribir. Muy bueno. Esa parte de la cola para comprar el roscón… perfecta. El detallito de la conversación de la otra señora sobre los Virgo y Géminis y la depresión: exquisitamente ubicado en la narración. Me encanta, no sé cómo hacés.

    Un abrazo.

    1. Muchas gracias, Natalia.
      Me pone muy alegre que te guste lo que escribo. No tiene más misterio que estar atenta a lo que oigo por la calle. Ese detalle de los horóscopos que te ha gustado lo saqué de una conversación que oí en una cola, precisamente.
      Tú que conoces a tantos autores, ¿has leído a Isidoro Blastein?Es un cuentista argentino maravilloso. Lo estoy leyendo ahora, suyo es el título de “Cerrado por melancolía” que aparece en la entrada.
      Besos y gracias de nuevo 🙂

      1. Te cuento que no conozco a Isidoro Blastein y que voy ya mismo a documentarme sobre él. Muchas gracias por la recomendación y por leer siempre lo que comparto. En estos días leí una opinión de otra escritora, Alma Delia Murillo, mexicana, sobre alguien que le decía que era ‘metiche’ por escuchar conversaciones ajenas y luego escribirlas. Ella le respondía: Claro, ser metiche es mi vocación y mi oficio.
        Grande Alma y grande tú. Un escritor hace eso, escucha, y además tiene el don de saberlo plasmar en el papel. Y tú lo haces muy bien.

        Abrazo.

      2. Me gusta la palabra metiche, aquí diríamos cotilla, pero es más fea.
        Cotilla no me gusta ser, metiche sí aunque sea lo mismo 🙂
        Yo no conozco a Alma Delia Murillo y también me documentaré.
        Besos, Natalia.

  15. “Si no puedes con tu enemigo únete a él”. la Navidad vence a cualquiera, es casi mejor dejarte llevar por ella, como hacen los jinetes cuando copian con su cuerpo el movimiento del caballo o los barcos cuando se mueven entre las olas. Es casi más agotador oponerse a ella que vivirla con entusiasmo y pasión, y mira que esto último, solo de pensarlo, me parece cansado. La parte que siempre me ha gustado más de la Navidad es la noche de Reyes; me recuerda a mi infancia, me gusta ver cómo disfrutan los niños y también por el roscón, aunque muchos años ni lo como. Mis mejores deseos para el año que entra, espero que nos sigas enseñando y divirtiendo con tus relatos.

    1. Es un buen consejo para cuando no es posible escapar. Porque es cierto que la postura opositora también agota.
      A mí también es esa noche, la de Reyes, la que más me ha gustado siempre de todas estas fiestas. Dentro de lo poco navideña que soy en general.
      Gracias, Raúl.
      Lo mismo te deseo y digo yo a ti.

  16. Estamos inmersos en estas convenciones festivas, por amor o por espanto, diría Borges. Navidad tiene una connotación familiar que me agrada, creo que tendría que unirse con el festejo del año gregoriano y así nos daría un poco de tregua para evitar dos cenas, dos brindis, dos reuniones…
    No obstante, coincido con Raúl es que mejor plegarse y no resistir, ya que oponerse genera gran desgaste de energía.
    Entonces buen año, Eva querida, que comience en armonía y paz dentro de lo posible.
    Un cariño enorme desde Argentina.

    1. Borges siempre dando el clavo.
      Seguro que hay algún mito o más de uno que explique todos estos festejos. Y seguro que existen otros donde se reflejan los que las aman y los que las detestan.
      Muchas gracias, Bella y lo mismo te deseo yo a ti.

  17. Jaja, tampoco me gustan esas navidades de bullicio, pero sí es un tiempo muy especial para mí.
    También medito sobre el hecho esencial que se celebra. Esta Navidad me he parado mucho, con la ayuda de santa Teresa 🙂
    Y el signo del zodiaco sí influye en rasgos, no es ninguna tontería. Soy una escorpio, pero mi ascendente es Virgo, agua y tierra se complementan. La astrología siempre me ha interesado.

    Muy feliz Año, que se cumplan tus sueños 🙂
    Y un beso enorme 🙂

    1. Has hecho muy bien en pararte y vivir la Navidad como a ti te gusta, como tú la sientes.
      ¿Sí crees que influye el signo del zodiaco? No lo sé, muy científico no me parece pero sí divertido. Yo soy Virgo con ascedente Cáncer, tierra y agua 😉
      Te deseo lo mismo, Rosa

      1. Sí, influye, no es científico, la astrología no lo es, pero es algo que siempre observo, existen rasgos que marcan, como, por ejemplo, la sensibilidad tan ‘jonda’ de ¡¡¡Cáncer!!!, ¡me encanta!!!
        El ascendente es tan importante como el signo solar. Me lo he preguntado muchas veces, sabía que eras Virgo, porque dijiste que era tu cumple, pero no eras solo Virgo, sabía que no, es intuición …

        Un besooooo, me encanta que seas ¡Cáncer!!! :))

  18. Cómo me gusta tu forma de escribir, Eva, y tus imágenes, escondidas como conejitos luminosos, entre el texto, me encantan… “invierno no parecía…” poesía pura. Me identifico plenamente con la división aunque no sabría donde colocarme, nunca he hecho cola para comprarlo, pero me encanta el roscón!!! 😋😋Besos no navideños

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