¡Grita! , tú que puedes

Si el orden de una casa refleja el de la mente de su poseedor, Petronila está como una regadera. Pero si el desorden  lo que  refleja es una pensamiento de altas miras que sobrevuela las nimiedades cotidianas, Petronila se merece un premio Nobel. En qué categoría, no lo sé todavía.

Con los pies, (a patada limpia),  iba apartando cosas esparcidas por el pasillo, trazando así un camino por el que poder transitar. Por ese sendero fuimos mientras ella se excusaba, “esto han sido los gatos, no los puedo dejar solos porque mira tú”.

Tiene dos gatos machos, o tenía, ahora lo que tiene son dos gatos eunucos. Según ella, no ha quedado más remedio,  ha sido por su bien, para evitarles riesgos, todo el que tiene mascotas lo sabe. Pero a mí, que no tengo,  me parece una crueldad. Los gatos me  dan alergia, así que cuando voy los encierra en un cuarto. Ahí se quedaron los pobres castrati, tras la puerta, arañándola.

En este armario está el regalo que te voy a dar, me dice muy ceremoniosa. Me hizo pensar en nuestra abuela que cada cierto tiempo nos convocaba a todas las nietas para hacer el reparto de su joyero. Sacaba con mucho teatro las cuatro joyas que tenía y nos las iba entregando con parsimonia y cara de “más generosa no puedo ser ya, bonitas, tenéis una abuela que no os la merecéis”. A la media hora  echaba muchísimo de menos sus riquezas y  nos perseguía para que se las devolviéramos. El joyero regresaba a su cajón, lleno de nuevo,  hasta el próximo arrebato  ( corto) de desprecio por lo material.

Se lo recordé: a ver si vas a tener el gen de la abuela que primero nos daba y al rato nos quitaba, lo que me des que sea de verdad.

De verdad va a ser, pero si más adelante lo puedo usar porque me recupero, te lo pediré,  es como un préstamo, dijo abriendo el armario y provocando un alud. Todo lo que allí había, y había mucho, escapó en tromba de su encierro: una escalera, un tendedero pleglable,  abrigos variados, mochilas, zapatillas de correr,  un saco de dormir,  una taladradora y unos palos con unos trapos enrollados.

Atrapó al vuelo dos de esos palos y me los colocó amorosamente sobre los brazos como si quisiera que los acunara.

Este es tu regalo, te estoy pasando el testigo, ¿te emociona? Confío en que no te comportes como cuando éramos pequeñas y jugábamos a carreras de relevos, siempre te caías y perdíamos por tu culpa. Nada de caerse que esto es serio. Tengo muchas más pero te doy estas dos al azar para que vayas empezando.

Por si todavía no lo has adivinado son mis queridas pancartas, quiero que ocupes mi lugar en el activismo social. También te he preparado un calendario de manifestaciones y protestas. La primera la tienes mañana a las once en la puerta del Sol. Es para reclamar la renta mínima.

Y por favor, por favor,  no repitas esa conducta tan tuya de irte a mitad del juego y ponerte a perseguir mariposas, a  oler flores  o a abrazar árboles. Tienes que involucrarte, llegar hasta el final,  formar parte. Hazlo por mí, hazlo por el mundo. Y si algo se tuerce, no llores. Ahora, adiós, la Misteriosa me está diciendo que me quede quieta en el sofá, que me tome un analgésico y que lea poesía.

Ya voy, Misteriosa, ya voy. Gatos,  os libero, que mi prima la alérgica ya se va.

Mucho os libero pero bien que los ha capado, si eso es liberar que baje el dios gatuno y lo vea.  Ya en la calle Bremen, no muy emocionada, me senté en  una pequeña plaza y desplegué las pancartas para ver qué mensajes iba a tener que portar en beneficio del mundo.

Es muy grande el mundo y me da miedo, ahora que mi prima no me oye.

El primero decía, “dignificación de esta profesión”. Muy genérico,  vale para todas, a ver qué trabajo no necesita ser dignificado.  El otro era más expresivo y bastante más concreto.   Unas letras muy grandes y de color rojo gritaban más que decían “estamos hasta las tetas de haceros las croquetas”.

Qué vulgarcita me has salido, prima Petro.

Desde su peluquería, Rosi levantó el pulgar no sé si en señal de adhesión al mensaje  o porque tenga ella ese tic nervioso.

Enrollé de nuevo las pancartas y  me encaminé hacia donde la luna me quisiera llevar, que fue la boca de metro más cercana

En ella me metí cual si fuera la del lobo con muy pocas  ganas de hacer lo que Petronila me había encomendado, más me apetecía hacer lo que le había encomendado a ella la Misteriosa.Tenía la esperanza de que, al igual que nuestra abuela, se arrepintiera  y me pidiera que le devolviera  su cutre regalo.

En casa las metí debajo de la cama y me puse a hacer la cena. Croquetas no, me dio no sé qué.

Un mensaje de guasap interrumpió mis  artes culinarias: “no te olvides, mañana a las once y media en la Puerta del Sol  ¡Grita!, tú que puedes.

Con lo que odio gritar y la Puerta del Sol. Ya veremos, Petronila.

 

 

 

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43 comentarios en “¡Grita! , tú que puedes

  1. A mí también me parece una crueldad hacer eso con los gatos.
    No entiendo de mascotas,porque tengo alergia…pero me parece una barbaridad.
    Petronila me cae mal,para qué nos vamos a engañar…

    La retratas muy bien!
    Besos,Paloma.

    Me gustan mucho las croquetas,he de aprender a hacerlas…

    1. Creo, tampoco estoy segura, que es una práctica bastante común y hasta recomendada por los veterinarios.Pero así, tal cual, suena cruel.
      Puede que otro día te caiga mejor Petronila, tiene sus cosas buenas también.
      Las croquetas son fáciles de hacer pero pesás 😉
      Besos, Carmen

  2. Activismo croquetil…
    A mí también me daría pereza y reparo involucrarme tanto, pero es verdad que a veces hay que luchar. Otros/as bien que lo hacen y se consiguen cosas.
    Me dan pena los gatos también. Desde mi ignorancia al respecto, pregunto: ¿Por qué, siendo machos, corren cierto riesgo, o donde está el problema? ¿En sus conductas en época de celo? ¿En fabricar gatitos por toda la ciudad?

    1. Es verdad, yo también lo creo así, lo que pasa es que no todos valemos para las “trincheras”. O puede que luego me guste, quién sabe.
      No tengo mucha idea de lo de los gatos, yo no tengo. Será para que no se escapen a buscar gatas y vuelvan sin un ojo o no vuelvan. Pero lo que tú dices también es posible.

  3. Me encantan las croquetas pero nunca las hago. Como las que hacen los demás 😘😘😘. Si, ya sé, soy algo inútil para la cocina. Y los gatos no me gustan, pero convertirlos en eunucos pues… ¡pobrecitos!
    Hola, paloma, guapa, ya por aquí!!!

  4. Pues a mi me parece bien que a los gatos se les acomoden los instintos, sobre todo cuando carecen de pareja estable y/u ocasional.
    Eso sí, que además de ser una prima, Petronila opina que debes ejercer de ella misma por delegación y te endosa sus proclamas porque la misteriosa le quita las ganas.
    El morro no, ese parece que lo conserva, como todos esos miles de objetos que almacena. Ya nos dices la decisión a la que optas Paloma. Un abrazo.

    1. Ya que ella no puede, me manda a mí y así se queda un poco más tranquila. Es marimandona, eso se nota, ¿verdad?
      En cuanto a los gatos, una cosa es rebajar los instintos y otra eliminárselos. Me da pena aunque tenga su lado bueno.
      Abrazo, Carlos.

      1. Algunos andan por el patio que son unas malas bestias, sobre todo en época de celo. Jajaja. Pero cuando comparten las casa están mejor esterilizados. Además que eso mismo se le hace a los hombres para no tener niños. ¿O no? Jajaja,

  5. Anda que Petronila y yo hubiéramos hecho buena pareja… yo que no soporto el más mínimo desorden, yo que debería vivir en un iglú automatizado en que todo estuviera perfectamente congelado y ordenado… uffffffffffffff

    Ah, las croquetas no me gustan, en cambio las…. (no pienso escribirlo, je)

    Besos.

  6. Se les esteriliza para evitar patologías en los testículos, ovarios y útero, que por lo visto son muy propensos. Yo a la primera gata que tuve no la esterilicé porque me daba penita y tuvo varios tumores, la tuvieron que vaciar igual y además sufrió mucho. Los demás han venido esterilizados de la perrera. Aunque hay quien lo hace solo por evitarse las molestias de los celos, y si los animales salen por limitar la población gatuna, al fin y al cabo hay que controlar la natalidad porque si no nos llenaríamos de gatos callejeros.
    Después de este rollo, te cuento que me encantan las croquetas y tus relatos.
    Por aquí y en otra época te habrías hartado de ir a manifestaciones, ahora es otra cosa.
    Un besote

    1. Me ha quedado bastante claro con tu explicación, Luna.
      ¡ Qué pena la gatita!
      Pero me sigue pareciendo un poco bárbaro cortar por lo sano, no sé…
      Me alegra que te gusten los relatos, eso sí te lo puedo regalar, las croquetas no porque virtuales pierden mucho 😉
      Besos!!

      1. Eso de “cortar por lo sano” me ha recordado lo que hacía la abuela de una amiga mía de Albacete para castrar a los gatos… No lo cuento porque ya te lo has imaginado.
        Y con esa imagen mental te deseo buen día, ja, ja.
        Un besote para que no me odies. 🙂

  7. Menudo regalo. Más parece un castigo. Emma, con lo rebelde que es, no obedecería. Mi amiga Petronila, como ha cambiado tanto, quién la ha visto y quién la ve, igual se viste para la ocasión y se suma a a la manifestación. Leyendo y escribiendo poesía también se cambia el mundo de una manera más sutil y probablemente más eficaz. Yo seguiría la indicación de la Misteriosa.

    1. Hace mucho que no aparece tu amiga Emma, ahora que lo dices.
      No creo que la poesía pueda cambiar el mundo, pero sí aliviar, acompañar o emocionar al que la lee. Y a los que la escriben.
      Yo también prefiero las órdenes de la Misteriosa, pero no me las da a mí, se las da a ella, mira por dónde.

  8. Dicen los que son desordenados que ellos encuentran todo en su desorden, que saben exactamente dónde está ese papel que buscan, en qué montón y a qué altura del montón. Y he de reconocer que a veces tienen razón, lo pienso cuando no encuentro algo que he guardado para que no estorbara. He disfrutado mucho con este relato de pancartas y croquetas. Saludos, Evavill

    1. Alguna vez me ha pasado lo de no encontrar algo después de un ataque de orden. Más que ordenar me parece que escondí.
      Me alegro mucho si lo has disfrutado,
      Raúl.
      Un saludo

  9. Creo ser bastante ordenado aunque pudiera no parecerlo a veces. Pero el desorden de Petronila me superaría 🙄
    Soy alérgico al pelo de gato, así que soy más de perros. Y me encantan las croquetas aunque no se hacerlas 🙃 me está gustando la historia y además, que misteriosa, es la Misteriosa… Espero detalles de tus manifestaciones
    Un abrazo Paloma.

  10. Me encantan esas personas que en vez de hacer cosas ordenan a otros que las hagan en su lugar 🙂 tienen como un arte especial para hacerte sentir culpable, ¿verdad?

    El único consejo que puedo darte es que salgas corriendo, nadie puede endosarte el fardo de sus responsabilidades….

  11. A ver si se te destapa la necesidad de manifestarse y terminas gritando en la Puerta del Sol, vaya encargos, di que no fue en el lecho de muerte que te lo hiciera prometer, pues en qué compromiso te metería. Un abrazo

  12. ¡Vaya regalito! Intento huir de multitudes y voceríos, no tengo voz para gritar y además me quedo afónica en un periquete. Nada, Paloma, no puedo acompañarte en esta ocasión.
    ¡Los gatos! Mis hijos quieren tener un gato aquí y yo les regalo gatos de peluches, calendarios con imágenes de gatos, bolsitos, tazas cualquier cosa con tal de quitarles de la cabeza la idea gatuna de cuidar gatos. Menos mal que el vecino del pueblo tiene gatos y alguno de ellos se cruza a nuestro patio…
    Besos, Paloma. La Puerta del Sol está muy concurrida de manifestaciones, ten cuidado!!!

    1. A mí me pasa lo mismo, me agobio entre las multitudes y no me gusta gritar.
      Los niños siempre quieren mascotas y es lógico. Es bueno para ellos convivir con animales pero trabajo extra para las madres, así que te entiendo.
      Tendré cuidado en Sol.
      Besos, Maite.

  13. Jajaja, me imagino las escenas y me parto …
    Genial, de verdad.
    “Castrati”, las croquetas, jaja …
    No puedes dejar de leerlo, vete con una pancarta al taller y ¡protesta!!!
    Pero cómo un profesor puede perderse esto …
    Inconcebible.

    Sigo, qué bueno 🙂

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