Day: 7 junio, 2019

El libro sin

Buenos días, seres invisibles de la blogosfera, soy Esme, una que…eso, esa misma. Ayer leí una noticia que me puso muy contenta, es esta: los libros cada vez tienen menos páginas, del 2009 al 2017 las editoriales han ido recortando una media de 20 páginas y esa será la tendencia, muchos libros nuevos con muy poco dentro. Pronto llegaremos a lo que a mí me ilusiona, el libro vacío, el libro sin letras, el libro nada. Y si me ilusiona es porque yo ya tengo con mi nombre en la portada y unas críticas buenísimas escritas por mí misma un libro así. Anda que… soy una visionaria, lo sé. Lo presenté hace dos años en la Feria del Libro, nadie me hizo ni caso pero es porque, como de costumbre, me adelanté, fui vanguardista a más no poder.

Muchas ventajas  veo yo a estos libros huecos. Por ejemplo, te vas a la cama con sueño y cansancio, en todo el día no has leído nada porque has perdido mucho tiempo trasteando por las pantallitas, tienes tu libro en la mesilla, te acuestas, lo abres y te dices, venga, que voy a leer un rato, mi cerebro algún día me lo agradecerá. Lo abres, lees lo que allí hay (nada) y caes plácidamente en el sueño. Ale, fin de la mala conciencia. Leer has leído, si el libro no tenía letras ni por tanto palabras ni por tanto frases ni por tanto mensaje alguno, tú qué culpa tienes. Ninguna.

También te puede servir como objeto de meditación sobre el silencio, sobre el vacío, sobre la futilidad de todas las cosas, eso ya como tú quieras o incluso puedes escribir dentro tu propio libro, en la tapa llevará el nombre de otro pero tampoco es cuestión de ser tan protagonista. Fuera egos, causante de todos nuestros males.

¿Os imagináis a Tolstoi intentando publicar hoy Guerra y Paz? O guerra o paz, elige León, le contestarían al hombre,  pero las dos cosas juntas no puede ser, demasiado largo. Con suerte se quedaría en Guerra, la paz es muy poco interesante para una novela.

Por no hablar del pobre Proust y sus siete tomos de ” En busca del tiempo perdido”. Para tiempo perdido el nuestro leyéndote, chato, le dirían, anda para casa que tienes asma y te pones muy pesado con las marquesas.

Otro que sufriría de rechazo editorial casi seguro sería Joyce y las mil páginas de su Ulises, “pero si transcurre solo en un día”, pienso que podría decir él para justificarse. “Pues o lo haces transcurrir en solo una hora o, mejor, en un solo minuto o, todavía mejor, sin que transcurra o no hay libro, habráse visto…”

Adiós (posible contenido para un libro del futuro ya demasiado largo) Y es que cuánto puede querer decir la palabra adiós. Mucho, todo. Me vuelvo al armario a ver que más noticias del mundo horrible que os espera encuentro. Le preguntaré al Toni que él también las atesora  en un cuadernillo del terror, solo que como es muy antipático no quiere venir a contarlas.

“Magnífica, sutil, original”, eso dijeron las críticas de mi novela sin letras. Ja.