Sinforosa, sólida y líquida

Desde que se había ido a vivir al campo,  a Sinforosa de la Fuente ya no le gustaba tanto, incluso podía decirse que ya no le gustaba nada,  pero ese inesperado desagrado era algo que ni a sí misma se quería confesar. Con todo lo que había protestado y despotricado de la gran urbe, con la de veces que había manifestado su anhelo de vivir fuera de ella y ahora…ahora cuando abría la ventana por las mañanas y veía todas esas hierbas amarillas meciéndose como tontas de un lado al otro y los pajaritos cantando como tontos sobre las copas de los árboles y ese silencio inquietante compuesto de pequeños sonidos como el rumor de las hojas y que sólo era roto por el ladrido de algún perro tonto o por el  cencerro de una vaca más tonta todavía, a Sinforosa le entraba una especie de angustia, una especie de ansiedad, una especie de tristeza campestre de lo más tonta también.

De eso nada, Sinfo, conversaba con ella misma, con esa parte de ella misma que parecía ser otra, pero si aquí estás en la gloria, mira todo este horizonte, ¿acaso tenías horizonte en la gran urbe? No, no tenías, tenías la casa de enfrente, un muro que se te estampaba en los ojos, ¡zas, toma muro!,  tenías un recorte de cielo y no precisamente el más bonito, como si no hubiera cielo para todos y te hubieran dado un trocito minúsculo y sobado y tenías claustrofobia, mucha, ¿o es que ya no  recuerdas que te sentías como un topillo en su madriguera y querías ser águila por lo menos?  Espabila y disfruta de todo esto.

No, sí, claro, si es verdad, respondía la otra Sinforosa y para disimular y convencerse, abría la ventana, abría los brazos, echaba la cabeza hacia atrás y pronunciaba, ¡ahhhhhhh, qué maravillaaaa!, con muchas haches que no suenan pero algo hacen y muchas aes que sí que suenan y son abiertas como las ventanas y los brazos.  Después hacía una foto del campo de hierbas tontas que se pasaban la vida meciéndose como locas atadas a una silla y luego otra de ella misma en la ventana con los brazos extendidos, abarcando su nuevo territorio y también medio loca de aburrimiento,  y se las mandaba a sus amigos los de la gran urbe con un pequeño texto debajo que decía “aquí, sufriendo”. Y no era irónico porque Sinforosa por mucho que se dijera que no, estaba sufriendo.

Sus amigos le contestaban con pulgares hacia arriba y florecillas que simbolizaban lo contentos que también estaban  de que Sinforosa hubiera hallado la felicidad  y ya no tuviera la necesidad de decir cada cinco minutos  frases como “no puedo más con esta vida, me estoy marchitando” o “esto es demencial, ¿es que no os dais cuenta?” o “como no me marche pronto de aquí me voy a pegar un tiro”. Muy alegres estaban sus buenos amigos de ver a Sinforosa tan feliz y cuando les invitaba a su casa de la pradera, iban por no desairarla aunque no les gustaba nada el campo y menos todavía la   paella malísima que la propia Sinforosa se afanaba en cocinar en un rincón de su jardincillo silvestre.

Pero si parece que hasta aquí la paella sabe mejor, como más natural, tiene un retrogusto especial, campero, agreste, decía Sinforosa repartiendo paletadas del emplasto ¡Y tan agreste!, pensaban sus amigos los de la gran urbe, espantándose las moscas y masticando una y otra vez esos trozos de pollo correosos y ese arroz pastoso. Pobrecilla, qué malas artes culinarias tiene, pero se la ve tan feliz…por fin ha conseguido lo que deseaba.  A la vuelta, mientras conducían por esas carreteras perdidas, entre pastos, eras abandonadas donde anidaban las cigüeñas y fresnos desmochados, iban comentando la suerte que tenían de sentirse amparados por las familiares franquicias, las luces siempre encendidas,  los museos, los  conciertos, los  gentíos, los bares y baretos,  los repartidores de todo tipo,  los comercios de los chinos  y todos los múltiples y variados  entretenimientos de la gran urbe.

Por desgracia para ella, lo mismo pensaba Sinforosa de la Fuente  cuando les decía adiós desde su puerta de madera pintada de verde y empezaba a sentirse muy sola, más sola cada vez que una nueva estrella brotaba en el cielo como una minúscula flor de luz y todo él se iba llenando de esos mundos bellos pero lejanísimos, muchos ya inexistentes, lo cual incrementaba su sensación de soledad. Más aún cuando los grillos empezaban a cantar un tema que decía, “Sinforosa, no te gusta el campo, no te gusta el campo, no te gusta el campo, no te gusta, no te gusta”.

Sí que me  gusta,  es bellísimo, solo que también lo odio, les contestaba ella. En realidad puede que  no me guste nada, se desesperaba tumbada en su cama observando la aparición  del rayo de luna que entraba sigiloso y se posaba sobre su frente.

Pues me vuelvo a la gran urbe, decidió una noche,   todo es reversible menos la muerte y de bien nacidos es ser agradecidos, arrieros somos y en el camino nos encontraremos ( cuando empezaba con las frases hechas ya no podía parar). Mañana mismo pongo esta casa en venta y …y ahí se detuvo porque sabía que hiciera lo que hiciese, a una de sus Sinforosas le gustaría pero la otra lo odiaría con la misma intensidad.

Como no se podía dormir porque desde que se había ido a vivir al campo le faltaba el  estruendo del camión de la basura que era lo que la hacía caer en el sueño de un violento empujón, encendió su teléfono y se puso a mirar las noticias que un algoritmo había decidido que le iban a interesar. Leyó, “¿cómo saber si tengo trastorno límite de la personalidad?”, pasó de largo, leyó también, “las cinco melenas que desearás tener este verano”, tampoco estaba interesada, “cuatro detenidos por esconder marihuana entre los cultivos de tomates”, ahí estuvo a punto de entrar, pero el dedo la condujo a esta, “descubren un nuevo  estado de la materia que  es sólido y líquido a la vez”.

Sinforosa leyó con avidez la información cientifica,  se había descubierto un nuevo estado de la materia física en la que los átomos podían existir como sólidos y líquidos a la vez, no era una etapa de transición entre uno y otro estado sino un estado nuevo en el que una parte de los átomos formaban una estructura sólida y otra parte una estructura líquida y así convivían.

Pero si esa soy yo, se dijo con entusiasmo, no estoy loca ni nada parecido,  “no te gusta el campo, no te gusta el campo, no te gusta el campo”, seguían cantando los pesados de los grillos que cuando les daba por un tema les pasaba como a Sinfo con las frases hechas, no sabían salir.

-No me gusta y sí me gusta, plastas,  les respondió Sinforosa contemplando el cielo estrellado, una manta entera para ella sola. Con ella se tapó hasta la barbilla,  un poco satisfecha y un poco insatisfecha  y al instante se quedó dormida.

Tuvo sueños sólidos y a la vez líquidos.

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46 comentarios en “Sinforosa, sólida y líquida

  1. “…nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y costumbres”.
    (De todas maneras la vida en el campo no tiene nada de arcádica. Dejar la ciudad para cultivar un huerto en un pueblecito ignoto y elaborar compotas con las moras de las zarzas también puede llegar a ser deprimente)

  2. El nuevo estado de la materia puede consistir en una casita frente al Retiro, así dispondrá de jardineros, fuentes y toda una gama de verdor y color.

    Un beso.

  3. Ningún lugar es perfecto,y hay gente que espera la perfección absoluta…y eso es muy difícil.
    Para mi parte líquida el mejor lugar para vivir es un sitio tranquilo frente al mar.Pero luego llega mi parte sólida y me pide ciudad…
    Ya veremos…jajjajajaja

    Sinforosa…ese nombre lo usábamos en la adolescencia en plan broma.Es un nombre musical y con sus pétalos y todo…pero no sé porqué se presta a lo raruno…

    Lo de la paella me ha llegado al alma…no puedo con un arroz blandurrio…
    😛

    Besos al punto!

    1. Podrías escoger una zona tranquila de una ciudad con mar. Me apunto también yo 😉

      Sinforosa es musical porque suena a sinfonía pero bonito, bonito no se puede decir que sea.

      Besos, Carmen

    2. Me he reído con los conflictos de Sinforosa.
      Que cierto es que antes de cambiar de aires tenemos que resolver nuestros propios conflictos internos porque si no será una huida hacia delante, una falsa escapada.
      Me gustó.mucho.lo que me transmitió.

      1. Gracias, Doncella 🙂
        Vayamos donde vayamos si no estamos bien nosotros no estaremos a gusto. Aunque también es verdad que hay cada sitio…

    1. Es una manera de interpretarlo, pero no creo que sea eso, más bien pienso que el que nace con la naturaleza sólida/líquida tiende a desear justo lo que no tiene. Y así siempre.
      Bueno, no lo sé, que le pregunten a Sinforosa.

      Besos

    1. Será porque buscan los Sinforosos y las Sinforosas una perfección inexistente, como ha dicho Carmen.
      Quieren diseñar ellos el mundo pero resulta que ya viene hecho. Vaya!

      Otro abrazo, Mayte

    1. Esa frase no digo que esté mal ni que no sea acertada, pero habrá que matizarla.
      Si te acaba de atropellar un coche o vives en la calle, por poner dos ejemplos un poco dramáticos, a lo mejor sí tienes que buscar fuera: un hospital y una casa.
      Besos!!

      1. jajaja…esta bien, la frase sirve para hablar de nuestros trastornos emocionales , justo lo que tiene Sinforosa. La paz interior y equilibrio espiritual no dependen ni de ciudad ni de campo .Claro que sí ,puedes ponerme unos ejemplos más en plan de los cataclismos como uracanes y terremotos pero yo voy con lo mío …sonrisaaaaa.

  4. No recuerdo quién dijo que ningún camino es bueno para el que no sabe a dónde va. Pobre Sinforosa, lograr tu ilusión y que no te guste no debe de ser nada fácil de asumir.
    Me da pena pero se me reduce con la risa de algunas de tus descripciones, je, je.
    Un besote

    1. Puede que el tener muy altas expectativas de lo que sea haga que cuando llega el ” lo que sea”, te desilusione.
      Me alegro de la risa, eso pretendía 🙂

      Besos, Luna

  5. Lo mejor es tener tiempo libre y posibilidad de vivir en diferentes entornos, sólidos, líquidos, gaseosos, semisólidos y semilíquidos: grandes urbes, pequeñas ciudades, pueblos, mar, montaña … Que te hartas de vivir en uno de esos sitios, pues cambias a otro; además, el placer de viajar por viajar también está muy bien mientras no sea por obligación. Aes “que suenan y son abiertas como las ventanas y los brazos”, me ha encantado. Saludos, Evavill.

    1. Es verdad, ese plan me gusta, ir cambiando de un sitio a otro, así no te cansas ni aburres y pruebas un poco de todo.

      Gracias por fijarte en los detalles, como ese de las “aes”.
      Un saludo, Raúl.

  6. ¡Hala que los científicos hayan descubierto que haya materia como el granizado de limón que es a la vez líquido y sólido, parece una novedad impactante!
    En cuanto a SInforosa, ya lo dice el propio título Sin-foro-sa. lease Sinforosa. Carencia de la capitalidad negada. Una contradicción espiritual como cualquier otra, ni chicha ni limonada, como dice la canción.
    Ay hija, es que a veces darte la razón es muy complicado. ¡De Madrid al cielo!
    Un beso.

    1. No terminaba de entender el estado sólido y líquido hasta que me has puesto el ejemplo del granizado. No sé si será igual pero parecido puede.
      Ah, claro, que Sinforosa quiere decir sin foro y yo sin caer.
      Me puedes llevar la contraria que no me enfado. Bueno, un poco sí pero sin que se note.
      Besos, Carlos

  7. ¡Ese final me ha hecho mucha gracia! Y sí, Sinforosa (qué manía tan loca de encontrar nombres tan graciosos para tus personajes xD) ama y odia el campo. Hay muchas personas así. No puede vivir en los extremos, necesita algo que tenga lo mejor de ambos mundos. Más bien le aconsejaría algo a las afueras de la ciudad.. Un sitio en el que no estuviese tan sola con la soledad, pero tampoco ahogada con la multitud, que a la larga, provoca que te hastíes hasta de ti mismo.

    Me alegro volver a leerte. Estoy algo inquieta porque no sé qué pasó con Petronilla, tendré que explorar a ver si recuerdo dónde quedé.
    Un abrazo.

    1. ¡Hola, Kadannek!
      A mí me alegra tenerte por aquí de nuevo y que te hayas divertido con Sinforosa. (Me gusta poner nombres raros, es verdad).
      Es bueno tu consejo, creo que esa podría ser una solución para ella.
      A Petronila la he dejado en su barrio pasando calor, de vez en cuando escribe un poema. Tal vez vuelva pronto a contaros algo de su vida. Gracias por recordarla!
      Otro abrazo.

  8. Paloma querida. Como suelo hacer de vez en cuando, como tenía tiempo, me he leído (y he disfrutado mucho) unas cuantas entradas atrasadas. Esta de Sinforosa me ha enamorado del tó, ese arroz pastoso (sólido y líquido a la vez). Genial. Un beso.

  9. a veces cambiamos cosas en nuestra vida y nos olvidamos que los primeros que debemos cambiar somos nosotros mismos… huimos de nuestros problemas para descubrir aterrados que nuestros problemas nos esperan en el nuevo sitio como si nada hubiese pasado…

  10. Sinforosa ha caído en su propia trampa. Tras un intenso proceso de idealización ha topado con la realidad. He conocido a personas como ella y la mayoría, por no decir todas, acabaron regresando a la urbe. Vivir en el campo y trabajar la tierra es duro. Vivir en una gran ciudad también. Las estructuras sólidas y las estructuras líquidas van a acabar con nosotros. Que tengas una buena semana.

    1. No es bueno idealizar nada porque luego nos desilusionamos. Tanto el campo como la ciudad tienen su parte dura y su parte buena.
      Lo ideal sería saber ver y apreciar lo bueno y sobrellevar lo malo.
      Sinforosa lo hace al revés.
      Lo mismo te deseo, Antonio.

  11. Me encantó el nombre Sinforosa de la Fuente, la cual como dijeran por aquí “no se haya”, no sabe a donde estar pues nada es lo que quisiera, lo bueno que al fin logró el aceptar la situación y bueno manejar la ambivalencia y dormirse sin problemas. Un gran avance, una situación bastante típica de estos tiempos, un abrazo

    1. Eres la única que ha comentado ese detalle, que Sinforosa de la Fuente, al final, se tapa con la manta de estrellas y se duerme. O sea, que encuentra una cierta paz en su no hallarse.
      Un abrazo, Themis

  12. Si tuviera que volver a vivir en mi pueblo, bueno, estoy segura que me adaptaría, pero tendría que venir a la ciudad de vez en cuando.
    Me siento afortunada, puedo disfrutar haciendo mermeladas , cuidando rosales y pasear por las calles de la ciudad… ja ja ja.
    Muy completo el nombre de la protagonista.
    Besossssssss

  13. Me encanta el final Paloma. Has hecho un relato para sostener un auténtico poema de un verso… y tuvo sueños sólidos y líquidos a la vez…

    Eres una fenómena.

    Besos y versos sólidos y líquidos a la vez.

    1. Hola, Manuel!!
      Gracias por tu mirada 🙂 y por tus palabras.
      El final es lo que más me gusta y creo que había pasado desapercibido. Hasta que llegaste tú.

      Besos

  14. El caos mental es más común de lo creemos. Cuántos con trastorno limitrofe no andan discurriendo por ahí.. Por ello los pensamientos de Sinforosa llegan a ser vertiginosos y un poco paranoicos; pero finalmente cae en razón cuando la ciencia le aporta sus beneficios.
    Me ha gustado mucho, de principio a fin. Saludos cordiales !

    1. Por suerte no podemos entrar en los pensamientos de nadie, así no nos asustamos.
      Me alegra mucho que te haya gustado, Demian.
      Gracias por leer y comentar.
      Otro saludo para ti

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