Día: 3 agosto, 2019

Balada de los grillos borrachos (cuarto poema de Petronila)

Los grillos rallan la noche,
rallan la noche,
rallan la noche hasta deshacerla,
con sus pequeños dientes serrados
van mordiendo minuciosamente las estrellas
van royendo lo oscuro,
rallan la noche
hasta que su piel húmeda cae en gotas sobre el pasto,
piel muerta de noche por los grillos devorada
¡No es cierto!
Los grillos acunan la noche,
acunan la noche,
arrullan la noche
y ella se tiende con su camisón de seda,
los grillos aman  la noche
y le cantan a todo lo que en ella vive:
a las mariposas negras,

a las lechuzas,

a las luciérnagas,

a los sapos,

a los insomnes,

a los murciélagos,

a los búhos,

a los cáctus epifitos,

a la luna

y a la flor del Baobab.

Los grillos están borrachos,
han bebido mucha noche,
tragos y tragos oscuros,
cargados, muy puros.

Han bebido tanta noche
que deliran,

se creen la noche misma,
y que es ella la que canta.

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