Día: 21 octubre, 2019

Pero qué guarra es la gente

La gente es muy guarra, lo sé por experiencia. Pero guarra, guarra. Puerca. Y  da lo mismo que tengan estudios universitarios que no los tengan que sean mujeres o sean hombres. Dicen que los hombres son peores que las mujeres, no te creas tú, se ve cada porquería en el baño de ellas, más o menos lo mismo que en el de ellos y a veces hasta peor. Y las puertas, ¡cómo me tienen las puertas!, les ha dado la manía de dejar mensajes ahí y no hay día que no tenga que ponerme a borrar pintarrajos.

“Te quiero, mi niña”, borré ayer, ¿no se lo puedes decir a tu niña al oído o por guasap? Y además si la tu niña en ese baño no va a entrar, ¿para qué lo escribes ahí?   La semana pasada me tocó borrar, esa fue en el baño de las mujeres,   “Yo también suspendí la Pau”.  Encima de burra,  cochina, ¿para qué están las redes sociales?, pues escríbelo ahí que no mancha y se te unen los de tu misma condición. Yo es que de verdad no lo puedo comprender ni concebir.

Pero que todo sea eso, como le digo a mi compañera Julia cuando se mosquea. Digo, Julia, tú es que tienes poca experiencia pero luego se te hace el cuerpo y ya no te da asco nada, porque de las asquerosidades mejor no hablar. Me da pena de Julia, tan joven y ya fregando, ya le he dicho, estudia, no seas tonta,  que todavía estás a tiempo de mejorar, algo habrá que puedas hacer que no sea ir todo el día empujando el carrito con las fregonas. Lo malo es que está preñada y eso, quieras que no, te condiciona.

Y no es que estemos mal del todo en esta biblioteca, he estado en sitios mucho peores, pero que mucho peores, en oficinas enormes de esas de  de no te menees y lo mismo, unos guarros todos.  Me gusta más esto y el ambiente es bueno, las chicas de la biblioteca son muy majas nos tratan de igual a igual, parecerá que sí pero eso no siempre pasa.  Una de ellas,  Sarita,  nos trae tartas, hace muchas,  la del otro día  se te quedaba a media garganta que casi nos ahogamos, qué tos,  pero nos la comimos igual, el movimiento  da hambre y aquí no se para.

A ver, alguna vez sí, cuando ya estamos muy hartas nos salimos a la puerta a mirar el paisaje, menudas vistas bonitas tenemos aquí, a ver dónde tienes tú eso en un trabajo. Le digo a Julia, respira hondo y se te oxigena el feto y toda tú. Lo de feto no le gusta, prefiere que diga niño, feto le suena a deforme y  tiene miedo a que le salga mal, ese miedo lo hemos tenido todas las madres, yo la animo, ya verás qué guapo va a ser y qué sano. Que te ayuden los abuelos a criarlo y tú te pones a estudiar algo, es que el padre no sé si está, nunca habla de él y no quiero preguntar. Dice que quiere estudiar un módulo, que empezó uno de Adiestramiento y estética animal pero que lo dejó porque no le gustaba. Natural, la estética animal te tiene que gustar, como no te guste…

Por ahí viene  Guillermo, a mí ese hombre me da un poco de asco, siempre sale del baño subiéndose la bragueta, ¿por qué no se hará sus avíos dentro? Es como si yo saliera recolocándome…ya me entiendes. Como gustar, a mí me hubiera gustado ser vedette, a veces canto pero en bajo porque, eso sí, aquí alto no se puede que molestas a los que estudian. Un día me pilló Guillermo cantando y bailando y dijo “Joséphine Baker en persona”, solo dijo eso. Y yo sin saber quién era, luego la busqué, con la falda de plátanos no me veo, hay que saber lo que sí y lo que no.

En los baños sí que canto y me desato, como están abajo, en la fosa como decimos nosotras, no se nos oye,  de allí vengo.  Hoy había otra pintada, recién hecha estaba,  “la revolución será feminista o no será”, toma del frasco, Carrasco. La iba a borrar pero Julia se ha negado, que ni se me ocurriese, que está en el baño de mujeres y todas somos partidarias.

Mejor sería que estuviera en el de hombres, por si alguno no se ha enterado todavía, que los hay…mira que casi cada día matan a una, ¿pero qué les pasa a algunos que yo no sé lo que les pasa, están locos de la furia o qué es esto? Y muchos después se suicidan, suicídate antes y problema solucionado.

Ni pensar en eso quiero, ahí la hemos dejado, si baja la jefa a hacer sus necesidades y la ve lo mismo nos dice que por qué no la hemos quitado, a mí  Ana María me da un poco de respeto, es muy respetuosa.

¿Y si ha sido ella?, ha dicho Julia, lo que nos hemos reído de imaginárnosla. Ana María haciendo pintadas, es que me meo.

“Tápame, tápame, tápame, que tengo frio”, esa me gusta, “cómo quieres que te tape si yo no soy tu marío”. Pues por eso mismo.

Mira, otra vez,  papeles tirados aquí en mitad de la escalera, ahora me toca agacharme, pero  qué guarra es la gente.