Efímera

Este fin de semana he estado en una librería llamada “Efímera”, era tan efímera  que solo duraba un día. Su objetivo era ofrecer un espacio para que las editoriales independientes y pequeñas expusieran sus libros, dieran a conocer su trabajo y vendieran.  Entre esas editoriales estaba Piezas Azules. Pero no he venido a esta entrada a hablar de nada personal ni vendible,  como seguro que estáis empezando a temer, sino de lo efímero. Los editores son efímeros, son efímeros los autores, los libros que entre ambos producen son también efímeros, por mucho que los que escribimos queramos, de algún modo, permanecer un poco más a través de nuestras palabras, ser un poco menos efímeros.

Todos con los que me he cruzado esta mañana por la calle pisando hojas ya descoloridas y , efímeras de color y forma, son efímeros y con los que no me he cruzado también lo son. Y efímero es el suelo que pisamos y nuestro planeta girante es efímero, lo cual no es ninguna novedad y de primicia ya ni hablamos.  Esto no pretende ser pesimista, lo efímero tiene su encanto, que todo se nos escape de las manos y que hasta las mismas manos se nos escapen,  permite que mientras tengamos algo posado en nuestras palmas lo podamos admirar y tratar con cariño, si es que lo posado nos agrada. Y también es un consuelo para cuando lo que se nos posa es pesado, molesto de transportar, aburrido o doloroso.

Ser efímero es ligero y liviano,  me agrada  ser efímera y que todo lo demás también lo sea. Estás un rato, haces lo que puedes, a ser posible algo bueno y bonito,  con los efímeros materiales que te han sido asignados y te vas para dejar sitio a nuevos efímeros.

Más o menos como los asistentes a la librería Efímera, algunos iban con sus niños, les daban la merienda y se iban, otros pasaban a curiosear, se sentaban en el rincón destinado a que los editores hablasen de sus productos, y tosían de forma compulsiva y hasta convulsiva con efímeras toses que por momentos parecían eternas.

Los editores se miraban unos a otros, se relacionaban o no y hasta se compraban libros entre ellos o no.  Los lectores investigaban el territorio libresco, miraban las portadas, abrían páginas, leían algún párrafo o tan solo una línea, a veces con una línea basta para saber si te va a gustar  el contenido completo. Con suerte descubrían historias que les atraían, historias destinadas a retener un poco los instantes efímeros de la vida, que son todos,  a sujetarlos con las chinchetas de las letras sobre el papel. Algunos compraban, otros solo se daban un paseo entre el ruido, que era mucho, y las mesas y los libros, que también eran muchos, (¡cuántos libros efímeros existen!, puede que demasiados),  se llevaban gratis  marca páginas, (eso también lo hice yo) o lucían modelos estrafalarios (esto no). Me gustó una efímera visitante que se paseaba muy digna con un vestido verde brillante, largo hasta los pies y un bolso en forma de regadera. Ya que estoy aquí de paso que no pase desapercibida, hay que dejar huella  como sea, pienso yo que se diría mientras se tuneaba para la ocasión.

En el metro de camino a casa descubrí que no me quedaban viajes en el abono transporte, qué efímero es, y tuve que cargarlo en una máquina. Algo debí de hacer mal,  -me cuesta entender a los seres con botones-,  porque se puso a hablar sola con esas voces tan impertinentes de las máquinas, que no entran en razones porque no saben, no están programadas para la flexibilidad. “Su título no es válido”, decía ella sin parar y no sé si en venganza o porque se había bloqueado, más bien la había bloqueado yo de tanto pulsar sus teclas,  no me devolvía la tarjeta ni el dinero. Vino a socorrerme un efímero empleado bastante paciente pero cuando me fui,  la máquina todavía  seguía hablando sola,  sobre la duración de la paciencia del empleado prefiero no pensar.

Alguien, después de una de esas comidas y bebidas que se celebran  para celebrar que pronto habrá más comidas y bebidas,  había vomitado en el suelo del vagón. Flotaba  un asqueroso, pero por suerte efímero olor ácido.

De tanto repetir efímera se me ha borrado su significado, ahora me parece el nombre de una mujer flaca, con la nariz ganchuda y una falda gris. María Efímera la antipática. Eso en su versión negativa, que también la tiene y  para contradecir todo lo que acabo de decir.

En su versión positiva me la imagino como un hada juguetona y transparente, muy inquieta, que se aburre de todo enseguida y por eso va destruyendo y creando al mismo tiempo, por experimentar y armar líos.

 

54 comentarios en “Efímera

  1. Vivimos tiempos más vertiginosos que efímeros. Lo vertiginoso dura nada y marea, mientras que lo efímero, algo más apenas. Pero ese algo más apenas, viene a resultar amable y pasajero. Y es una contrariedad que sea así. Aunque también, en otras ocasiones, que sea tan evanescente lo efímero, es un alivio.
    (Ah, me hubiera gustado darme una efímera vuelta por tan efímera reunión de efímeros editores y llevarme a casa una efímera carga de efímeros libros)

    1. Es necesaria esa cualidad de efímera para que la vida no se estanque y se renueve, pero eso no quiere decir que no nos duela y mucho en tantas ocasiones.
      Lo vertiginoso es peor y como tú dices, aturde y marea.
      Para la siguiente librería efímera a ver si te das la vuelta.

  2. He escrito un laaaargo comentario, y como después no me ha acabado de convencer, le he dado a suprimir y fuera. Fíjate si son efímeras las cosas.
    Sí, es efímera la existencia individual y personal. Y para mí lo que trasciende lo efímero trasciende también lo personal, y eso no es una casualidad.
    Hablas de libros. La verdad no está contenida en ningún libro. Ni siquiera en los libros sagrados de las grandes religiones. Aunque el budismo haga hincapié justamente en la impermanencia de las cosas. Aunque supongo que es la Biblia la que dice aquello de “polvo somos y en polvo nos convertiremos”.
    Mi respuesta, visión y actitud está contenida en esa última entrada que ya has leído, por lo que te doy las gracias. No es “la verdad” sino que se pretende ahí apuntar a ella, como lo pretenden tantos libros, filosofías, religiones, frases, pensamientos…
    Solo cabe preguntarse quién o qué está detrás de Pepito, María, Pedro o Emilio, o qué somos en realidad. Solo esa indagación puede darnos pistas sobre la verdadera naturaleza de las cosas, y eso incluye la cualidad de lo efímero también. Como otras cualidades. Por ejemplo lo interconectado.
    Ostras, tú… debo ser extremadamente complejo, complicado, profundo, retorcido… o pomposo, pretencioso, pedante, charlatán.
    Namaste y hasta la próxima.

    1. El problema es que no sé qué contestarte sin parecer tonta además de efímera.
      Lo único que sé es que es un tema del que hablan todas las religiones y filosofías, cada una con su propia visión del asunto.
      Y yo, para no estarme callada hoy lunes 16 de diciembre, también he querido hacer mi aportación particular.
      No me hagas mucho caso 😉
      Namastebesos

      1. No pienso que seas tonta, para nada. Suelo tender a las respuestas de carácter trascendental, soy muy consciente de ello. Para otras personas eso serán meras elucubraciones mentales, humo, algo indemostrable. Por de pronto “somos” aquí y ahora, y eso me parece muy demostrable.
        Que seamos efímeros me parece cierto pero a la vez parcial y relativo. Y es que toda definición intelectual siempre será eso, además de discutible.
        ¿Quién tenía razón, Parménides o Heráclito? ¿Todo es cambiante o todo es inmutable? ¿Y si es ambas cosas a la vez, como la luz que a la vez es onda y partícula? ¿O como el gato de la paradoja de Schrödinger, a la vez vivo y muerto?
        Ahí va una frase que demuestra a las claras la ambivalencia y la relatividad del pensamiento: “El mar siempre es el mismo y nunca es igual”. Diría que es del filósofo Karl Jaspers. Pues ambas cosas a la vez, como que existe “el océano” y a la vez no existe nada llamado así, pura convención mental. Como que existe y no existe un yo. Por tanto somos efímeros con muchos matices, si aplicamos la misma lógica.
        Al respecto de esto me quedó un hermosísimo verso de una canción de Silvio Rodríguez, que resume el fluir imparable de las cosas: “Y cómo pasa el tiempo / que de pronto son años”.
        En fin, que somos yoguretes con fecha de caducidad.
        Lo de la filosofía en cuatro palabras a orillas del mar Jónico casi me lo creo también. Pero qué bueno.
        Petons.

  3. Así es Eva, efímera es la vida, efímero es el amor, efímero son nuestros pasos, muchas veces lo efímero guarda la belleza para ser contemplada por escasos momentos antes que se desvanezca y eso lleva a la compenetración total. Un abrazo grande

  4. Efímera fue una filósofa griega nacida en el Peloponeso que daba lecciones de menos de quince segundos a sus discípulos en la orilla del mar Jónico.
    Ninguno de sus discípulos llegó a nada porque todas las teorías que elaboraban tenían una extensión de entre dos y cuatro palabras, y claro… no daba para mucho.
    Por desgracia toda la obra de Efímera, recogida en medio papiro no ha sido hallada aún…

    Besos eternos.

  5. Qué bárbara; me has llevado hasta el final como si esperase la conclusión de un enigma. Exacto. Yo creo que el quid de la cuestión está en la señora del vestido verde con una regadera por bolso, o en ese ser ¿incorpóreo? que nos muestras al final. Cualquiera de las dos podría decir, que por supuesto se llamaría Efímera y le iría ni que al pelo: «¡liquidámbar!» al tiempo que conjurara el hechizo de la efimeridad. Me ha encantado, qué sugerente, en serio. Abrazo

    1. Pero ya has visto que no tengo la solución al enigma, solo me enrollo y parece que voy a llegar a algún lado, pero no 😉

      Me encantaría tener un bolso de regadera, esa es la verdad. Y un liquidámbar como los de tu acuarela.

      Muchas gracias, Olga

      Abrazo también para ti.

      1. Sí que sí. Llegas a un sitio y muy bien, por lo menos par mí. Llegas al hada Efímera y eso es mucho. Además, el bolso de regadera y el liquidámbar, como planta que es, hacen un binomio fantástico 😁

    1. Todo es efímero cómo las olas que borran las huellas de nuestro transitar, pero nos queda la nostalgia para recordar todos esos momentos que comentaba el replicante…Tengo pendiente ese libro perdurable

  6. Efímera es la rosa que adorna el jardín, la blancura de la nieve, una de esas palabras bonitas que tan pocas veces pronuncia, la mirada esquiva que de cuando en vez me lanza y alguna caricia que sin darse cuenta se le escapa. Hubo más cosas en la vida, pero apenas las recuerdo. Un beso.

  7. Al leer tu entrada, me han venido a la cabeza muchas ideas. Voy a condensarlas un poco, para que mi comentario no sea más largo que tu entrada…
    Lo primero que he pensado es que hay pocas escritoras como tú, tan humildes y discretas. Podrías haber aprovechado la ocasión para recordarnos que tienes un libro publicado que seguramente estaba disponible en esa librería efímera. Pero no lo has hecho…
    Después he leído con deleite tu reflexión sobre lo efímero y me he dado cuenta de que parte del trabajo que realizo en la biblioteca es luchar contra lo efímero. En la Biblioteca Nacional lo guardamos todo: libros impresos, manuscritos, revistas, discos, periódicos… Lo guardamos para tratar de evitar, precisamente, que sea efímero, para que siga existiendo más allá del tiempo, cuando nosotros ya no estemos. De hecho, hay una sección en la biblioteca que se llama precisamente Ephemera, y que está integrada por materiales que curiosamente se hicieron para ser efímeros, para usarlos en un momento dado, con una utilidad concreta y pasajera: calendarios, felicitaciones, envoltorios de productos comerciales… Supongo que luchar contra lo efímero, en el fondo, es una lucha perdida de antemano (aunque siempre hay cierto romanticismo en combatir lo inevitable).
    Un abrazo, Paloma.

    1. Qué interesante, y viene muy al caso. Pues creo que es una de las facetas más hermosas del género humano: hacer que las cosas perduren más allá de las vidas individuales. Sobre todo en lo que se refiere a todo tipo de creaciones y obras. Podemos decir “arte” en general, pero va más allá del arte. Es una forma de perpetuarse y vencer a la muerte física, aunque sea solo en parte (en lo intelectual, lo artístico… ).
      Abrazos, Mayte.

  8. Hola, Mayte.
    Me ha gustado mucho todo lo que me has contado sobre tu trabajo en la biblioteca. Aunque todo sea pasajero, hacerlo durar un tiempo más, conservarlo, sobre todo cuando lo que se conserva tiene interés, me parece una labor muy valiosa. Así lo podrán disfrutar las siguientes generaciones.
    Esa sección Ephemera, qué curiosa, me gustaría verla, no sé si se podrá visitar.
    Sí, tiene mucho de romántico esa lucha contra el tiempo y sus estragos.
    Y en cuanto a lo primero que me has comentado, jajajaja, no sé qué decirte, no me gusta dar la lata ni ponerme pesada. No sé si es virtud o defecto. Un poco de ambos.
    Otro abrazo para ti.

  9. Puedes echar un vistazo a la colección de Ephemera a través de la Biblioteca Digital: http://bdh.bne.es/bnesearch/Search.do?destacadas1=Ephemera&home=true&languageView=es

    Hay una pequeñísima parte digitalizada de todo lo que en realidad se conserva, pero así te haces una idea. A mí me parece una colección preciosa.
    Tampoco a mí me gusta dar la lata con la novela que escribí, pero es verdad que de vez en cuando algo hay que decir para que la gente sepa que existe (sin ser pesados, porque si no se puede generar el efecto contrario…). Tengo en mi casa “Primer párrafo”. Será el siguiente libro que lea cuando acabe con el que estoy ahora. Es una edición preciosa. Seguro que lo de dentro también merece la pena.

    1. Sí que lo es, al menos lo que he podido ver. Gracias por el enlace.
      Me alegra mucho que tengas Primer párrafo, ya me contarás si te gusta.
      Tengo pendiente tu novela, prometo leerla en cuanto pueda.
      Gracias, Mayte :))

  10. a veces creo que nos complicamos la vida con tanto intento de eternizarnos, de dejar una huella palpable a nuestro alrededor.. quizás sea mejor eso, que cada paso que damos sea borrado por el tiempo, no ser nada, no aspirar ser nada más que simplemente eso, existir….

  11. Podría enrollarme y enrollarme (y me voy a enrollar) Y me vas a perdonar. Ay, Dios, me temo. Es que veo interesantes conexiones entre tu entrada y la última entrada de Tao. Ahora lo entenderás. Pesco solo algunos extractos…
    «… Cómo distinguir “la fenomenología” de “lo esencial”. Aunque tampoco es tan difícil… excepto por una sutileza…Como siempre que aparece la palabra: “lo esencial” (o “la base”) debemos puntualizar que nadie budista niega que sea compuesta y efímera, por tanto no estamos hablando de un Atman o un yo, ni mucho menos, sino de todo aquello que “no es fenomenología”».
    (…)
    «Nos han dicho que el pensamiento es una consciencia más (vijnana, lo llaman, realmente un procesado dualista si traducimos bien la palabra).
    La categorización del pensamiento como un sexto sentido no es ninguna trivialidad, en realidad lo cambia todo. Es un salto espiritual de gigante, realmente.
    Así el pensamiento intelectual (el grueso, el que oyes como una voz interior propia) no es demasiado diferente de lo-oído a efectos meditativos. Luego puede haber no-acción y pensamiento presentes».
    (Atención a esto):
    «Y esto es así porque esa base no es el pensador, si no sería imposible».
    «Sin duda también hay un sujeto aparente que “parece” ser el pensador, pero no lo es.
    Pero, pero, inicialmente existe ese “velcro” entre el sujeto y los pensamientos, de tal manera que no solamente cree ser el pensador sino que para él es inevitable engancharse a cada pensamiento surgido. (…) Ese engancharse significa solamente y nada menos que, implicarse emocionalmente con ese pensamiento, o dicho más sencillo que ese pensamiento “nos importa”».
    (Atención a esto):
    «Luego lo que se ha dado en llamar “naturaleza búdica (potencial)” está atrapada en un descontrol emocional notable. Y se nota. A eso se le llama Samsara».

    Vale. Lo que él llama “la base”, o “naturaleza búdica (potencial)” yo puedo denominarlo como el sustrato que está antes o más allá de los pensamientos. La “conciencia”. Creo que somos eso. Eso no es efímero, y eso no es personal, lo trasciende. Esto aclara mi anterior comentario sobre indagar qué somos. Y por cierto… “creo” no aplica, se queda corto. Porque es perfectamente experimentable.
    Y la otra conexión interesante: lo que tú has descrito tan bien, la naturaleza efímera de las cosas, es justamente una de las características innegables del samsara. Es el propio samsara.
    Perdona el rollo.
    La sabiduría búdica diluiría el sufrimiento causado por experimentar lo efímero.
    La sabiduría ecológica (y sociopolítica) diluiría el sufrimiento causado por un planeta efímero (o sea, razonablemente habitable).

  12. Una de las funciones de la historia es rescatar lo efímero del olvido. También puede servir la memoria, pero esa sí que es efímera. De ahí el valor de lo escrito como testimonio de lo que en su día fue efímero. Saludos, Evavill.

    1. Es cierto lo que dices y eso que lo escrito también se esfumará.
      Pero mientras pervive sirve para conocer la vida, los sentimientos y pensamientos de los que pasaron por aquí antes que nosotros.
      Saludos, Raúl

  13. Me hubiera gustado dar una vuelta por esa librería efímera. Me gusta leer libros aunque sean efímeros.
    Bueno, la vida es efímera y sin embargo nos gusta recordar las efemérides de otros efímeros momentos. Y cuando se acabe el año nos van a recordar lo éfímero que ha sido este año…
    Besos, Paloma

    1. A mí también me gusta leer libros, algunos merecen tener una larga duración.
      Nos gusta recordar precisamente porque todo es efímero. Si fuera duradero creo que no existirían los recuerdos ni la nostalgia.
      Un beso, Maite.

  14. Eres increíble, Eva. Cuando he empezado a leer he pensado… ¿pero que le pasa a esta muchacha, estará de bajón?. Pero luego he acabado riendome, y me quedo con tu hada juguetona y la sensación de paz y alivio de que los episodios tristes de mi vida sean tan efímeros como los maravillosos instantes que quisiera que nunca acabarán, pero inevitablente tambión son efimeros. FELIZ NAVIDAD!!

    1. Eso, quédate con el hada Efímera. Es verdad que lo desordena todo y hasta lo hace desaparecer pero también se inventa muchas cosas nuevas y bonitas.

      Muy Feliz Navidad también para ti, Cris.
      Y besos para todos tus artistas!

  15. Ups…yo dejé un comentario aquí…debe ser que el hada juguetona (somos amigas y cuando hay confianza…) quería convertirlo en un comentario efímero… jajajjajaja

    💋💫

  16. Es verdad, efímero significa etimológicamente “lo que dura un día”.
    Lo efímero en cuanto fugacidad, que se suele asociar con un cierto tono pesimista y, sin embargo, qué necesario tenerlo en cuenta, lo aparentemente inútil.
    Somos seres contingentes, pero llevamos grabada la idea de eternidad.
    También creo que es necesario profundizar, lo que llamamos intensidad, trascendencia. Creo que lo efímero y lo trascendente se encuentran, de alguna manera, interrelacionados.

    Gracias, Paloma, un buen texto para filosofía ¿ves? 🙂
    Un beso ¡y muchos! 🙂
    Seguiré leyéndote estas vacaciones.

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