Cristal de Murano

Frida odiaba las visitas y ahora esa niña del piso de abajo estaba a punto de llegar.

Te mando a la niña con un flan que acabo de hacer, así, de paso,  te hace un rato de compañía, le había dicho la madre por teléfono. Si necesitas algo más, me llamas.

¿Y para qué quiero yo un flan? A mí no me gusta el flan, refunfuñó Frida en cuanto colgó el teléfono.  Y encima la niña esa, ¿de qué iban a hablar? No se le daba bien la conversación y de niños no tenía ni idea, ¿qué podría interesarle a una niña de unos diez años? La había visto alguna vez, abajo, en el jardín, con dos amigas más, se reían como tontas, una vez las vio intentando acariciar a los gatos sarnosos de los soportales, que las rehuían,  y otra se las encontró en el supermercado, espachurrando bollos  y también riéndose como bobas.

Y aquí tenía ya a la boba, en la puerta, con la flanera.

-Pasa, guapa, gracias por venir, siéntate un poco, lo tengo todo un poco revuelto pero con este esguince que me he hecho en el tobillo tengo que guardar reposo y no he podido ordenar.

La niña miró la sala con asombro, le pareció ordenada y limpia,  era igual que su casa pero mucho más grande, el doble de grande.

Frida adivinó lo que estaba pensando.

-Tiré dos tabiques para poder poner el piano y que quedara más espacio, con una habitación tengo más que suficiente, solo estoy yo, dueña y señora, como suele decirse.

El piano, dijo la niña con voz de admiración. Y luego no dijo nada más, seguía con la flanera entre las manos, observando.

-El piano, sí, el pianito.  Lo odio ¿lo sabías?

La niña puso cara de susto y luego de risa.

-Ahora me dedico a las clases pero también he dado conciertos, muchos, por todo el mundo.  Yo no quería estudiar música pero mi madre dijo: tú, Frida, vas a ser pianista y me colgó el piano de la espalda. Mi cruz.

Frida se levantó para llevar el flan a la cocina, cojeaba. Después fue a su cuarto y sacó la caja de los collares. Que elija unos cuantos y se vaya, no sé de qué hablar con ella y cuando no sé de qué hablar acabo contando más de la cuenta, ¿para qué le habré dicho que odio el piano?

-Mira cuántos collares tengo aquí,  te dejo que te lleves los que quieras. Venga, sin miedo, sin miedo.

La niña, sin atreverse a más, eligió uno corto y rojo.

-Es de cristal de Murano, le explicó Frida.

-Sabrá esta qué es el cristal de Murano.

No lo sabía, era verdad, pero se le quedó grabado y por el camino, mientras tocaba las piezas cuadradas, se lo iba repitiendo, “es de cristal de Murano, de Murano, de Murano”. Se lo probó en el ascensor, no le gustaba cómo le quedaba puesto, era de vieja, pero sí tenerlo en la mano, su color rojo, su tacto.

Abajo le estaban esperando sus dos amigas, llevaban un plato y leche para atraer a los gatos.  Les dijo, chuleándose un poco,  que venía de casa de Frida, la pianista.

-¿Ha tocado algo?

-Claro, todo el tiempo, es lo único que hace, toca y toca y no para de tocar  porque le encanta la música, es su vida. Si algún día no tocara, solo con un solo día que dejara de hacerlo, se moriría, se moriría de golpe, eso me ha dicho.

34 comentarios en “Cristal de Murano

    1. Ya sabes que siempre o casi siempre hay algo personal en lo que se escribe, pero puede ser solo un detalle, como dar leche a los gatos, por ejemplo.
      Namastebesos!!

  1. Echaba de menos estos relatos tuyos en donde discurre la vida misma. El collar seguramente era precioso, pero con 10 años todo te parece de vieja. A mí también me pasaba. Abrazos

    1. Me estoy “desescalando” en la escritura y perdón por la palabra, me parece horrible pero para que se entienda la idea.
      Me ha resultado imposible escribir durante estos meses.
      Con diez años todo y todos son viejos.
      Abrazos, Maite

  2. …cuando no sé de qué hablar acabo contando más de la cuenta…¡Que cierto! lo mismo me pasa a mi.
    Creo que la niña no mentía , simplemente lo imaginaba así y a los niños, muy a menudo, les cuesta abondonar sus imaginaciones. Es lo que fue con mi hija ¡ que explicaciones tuve que dar para justificar sus historias! pero nunca le dije -no miente-….no mentía, imaginaba. Un texto precioso. Un abrazo.

    1. Es eso exactamente, Tatiana. No es una mentira, está contando lo que a ella le gustaría que hubiera sido. No es lo mismo. No trata de engañar sino de embellecer la realidad.
      Gracias por entenderlo :))
      Otro abrazo para ti.

    1. Desde luego. O cualquier otro instrumento. Siempre que no sea una imposición y tú lo que hubieras querido es ser jugadora de balonmano, por ejemplo 😉
      Un beso, Maite

  3. ¡Qué hermoso final!, inesperado totalmente, salido de una mente que se negaba a contar tan íntima confesión, así creo que lo percibió, contar la verdad causaría más soledad estragos que voltearla hacia el otro extremo, un abrazo

    1. Sí, también era una manera de protegerla a ella, a la pianista, no desvelar algo que a la niña no le parecía bueno.
      Muy bien visto, Themis.
      Otro abrazo grande

  4. A veces nos descubres que la verdad pura habita entre la mentira de tu historia y otras sucede justo al revés, que la mejor historia está detrás de una mentira. Un besazo.

    1. Interesante lo que dices, Carlos.
      Creo que en la escritura no se puede hablar de mentira sino de invención.
      Eso es lo que estaba haciendo la niña de este relato.
      Besos

      1. La niña inventó la historia que le hubiera gustado…

        Frivolizando y a estas horas…me quedo el flan! Ya que Frida no lo quiere…
        ; )

        Me intriga el collar rojo…

  5. Un relato alegórico donde cada circunstancia simboliza la lucha eterna con los deseos voluntariosos.
    Los niños van más apegados con la realidad que perciben y, la realidad de Frida no era nada dulce. Los adultos vemos hermoso sólo aquello cuyas íneas están definitivamente marcadas.
    Te ha quedado muy bien, Paloma.
    Saludos cordiales !

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .