Día: 14 octubre, 2020

¿Pero qué dice esta loca?

Vamos a suponer que tenéis el don de la profecía, podéis ver lo que va a pasar y, cuando lo que viene no es bueno, advertís a los demás para que cambien el rumbo y no se produzca el desastre. Pese a insistir, nadie os hace caso y además os llaman cenizos, agoreros o locos. Horrible y frustrante situación, ¿verdad? Pues ese fue el trágico destino de Casandra.

Hay dos versiones sobre cómo obtuvo esta mujer la capacidad de adelantarse al futuro. En la primera, la niña, hija de Príamo y Hécuba, reyes de Troya, acababa de nacer.

Sus padres hicieron una fiesta en el templo de Apolo para celebrar su venida al mundo y la de su hermano gemelo, Héleno. Lo más seguro es que se agarraran una cogorza monumental porque volvieron a casa sin los bebés, se les olvidaron. Al día siguiente, regresaron al templo a por los niños como quien vuelve a por el paraguas y se los encontraron con unas serpientes enroscadas alrededor de sus cuerpecillos. Las serpientes les pasaban la lengua por los oídos con la intención de purificarlos, dice la leyenda.

Los padres, horrorizados, se pusieron a gritar y ahuyentaron a las sierpes pero los niños ya tenían el don profético. Un sistema un poco raro y peligroso de conseguirlo, que nadie lo pruebe en su casa. Puede que Rappel lo intentara una tarde tonta y aunque no murió , mira tú el resultado.

En la otra versión, el dios Apolo se encapricha de Casandra, era muy bella, Homero describe sus encantos a la par que los de la diosa Afrodita, (¿habrá alguna heroína o diosa fea?, lo he buscado porque me gustaría escribir sobre ella, pero hasta ahora sin resultados). Apolo le dice que si se acuesta con él obtendrá la gracia de adivinar el futuro y le va dando unas clases para convencerla. Ella aprende muy rápido por la cuenta que le trae y una vez que sabe lo suficiente le da boleto al dios. Apolo, que no sabía encajar las negativas, escupe en su boca y le retira el don de la persuasión. Venían en el mismo paquete: adivinación y persuasión. A partir de ese momento, solo tendrá una parte del regalo, sabrá la verdad y la dirá pero nadie creerá sus palabras. Eso es una maldición y de las malas.

Casandra predijo dos momentos claves en la historia de Troya. Advirtió que Paris , el que raptó a la bella Helena de Esparta, traería la ruina a la ciudad pero nadie, ni su propio padre, la escuchó. Como cuando hacía sus profecías entraba en trance la tomaban por una loca de atar. Más tarde volvió a advertir para que no dejaran pasar al famoso caballo de madera con sorpresa en su interior, tampoco la creyeron y la que se armó es famosa.

Los guerreros aqueos vencedores de esta guerra, típico de guerreros vencedores, quemaron la ciudad de Troya, previo reparto del botín. Dentro de ese botín, esto también es típico, se encuentra el cuerpo de las mujeres. A Casandra la violó un guerrero llamado Ayax, menos mal que luego fue castigado por los dioses y se ahogó en el mar.

Después, como si fuera una cosa, fue entregada como regalo al rey Agamenón que se enamoró de ella. Tuvieron dos hijos, también gemelos. Agamenón quería volver a su patria, Micenas. Aquí Cassandra también se adelanta a su trágico destino, sabe que si van allí, la mujer del rey, Clitemnestra, los matará a los dos. Pero él, “qué exagerada eres, siempre te pones en lo peor, cómo nos va a matar la Clite, si no es tan mala, venga, tómate una tilita que estás muy nerviosa y nos vamos”. El final y dado que Cassandra nunca se equivocaba no hace falta que os lo cuente.

Como suele suceder con los mitos, se puede extrapolar a diversas situaciones. Hay quién lo identifica con el silencio que las sociedades patriarcales han impuesto durante siglos a las mujeres. Ellas hablan, poseen su particular visión del mundo y la exponen pero no son escuchadas y a menudo se desprecian sus dones intuitivos, se las ignora o se las considera locas.

También los científicos, en especial los que alertan sobre el cambio climático y la destrucción de la Tierra a manos humanas, se identifican con el mito de Casandra. Ellos son los modernos Casandros, ignorados por los que tienen el poder para tomar decisiones que impidan la catástrofe.

Vaticino que a este se le van a caer las hojas. Qué bonito está, en algún sitio tenía que ponerlo.