Es muy digno ser urraca

Ya es casualidad que en Macedonia vivieran también nueve hermanas muy aficionadas a las bellas artes. Eran hijas del rey Píero y de una de las Danaides ( las Danaides eran cincuenta hermanas,  los líos que tenían por las mañanas para pasar al baño no se mencionan en ningún texto, lo cual no entiendo porque aquello sí que debió de ser épico y no la guerra de Troya. Luego, ya de mayores,  mataron a sus maridos por orden de su padre pero esto es otra historia y aquí la dejo aparcada).

Vuelvo con las Piérides. Tal vez porque se lo habían dicho repetidas veces sus progenitores o por otros motivos que solo un psiquiatra podría desentrañar,  se creían dotadas de un gran talento para la música, el canto y la poesía. La  verdad es que eran bastante mediocres, por no decir malas de llorar.

Pero como la falta de talento no tiene por qué ir unida a una baja autoestima, y  seguras como  estaban de su valía, atravesaron la Tesalia y parte de Grecia hasta llegar al monte Helicón. Su objetivo era retar a las Musas y disputarles el puesto de primeras de la clase. Para disimular su intención  se hicieron las simpáticas y cercanas,  no era muy recomendable llegar de nuevas a otro barrio ya avasallando, en plan macarra.

 Las Musas se alegraron de haber encontrado a nueve chicas de su misma edad y con sus mismos gustos y aficiones. Cantaron y bailaron juntas, editaron una revista digital con los textos de unas y de otras y hasta salieron de bailoteo alguna noche. Todo muy bien aunque las Piéridas ya empezaban a hacer cosas un poco sospechosas como sacar defectos a lo que hacían  sus amigas, que si te falta aquí un acento, que si mejor pon punto y coma en vez de coma, que esto que has escrito es bonito pero muy facilón o  que cuando cantes no grites tanto y procura no desafinar.  En fin, que trataban de minarles poco a poco la moral.

Hasta que un día no aguantaron más la pantomima y las retaron. A ver quién canta mejor, venga, y a ver quién cuenta más bellas y conmovedoras historias,  si os ganamos nos quedamos con el Parnaso y las floridas riberas del Hipocrene ( una fuente que nacía en la falda del monte Helicón). Si ganáis vosotras os damos los valles de Macedonia.

No es que las Musas quisieran los valles de Macedonia pero  aceptaron el desafío. Los jueces serían las encantadoras ninfas que vivían en los árboles, ríos y arroyos. Comenzaron las Piérides cantando  unos versos muy largos y aburridos que narraban el  combate de Zeus contra los Gigantes (encima pelotas).  Algunas ninfas se durmieron al instante y otras, incapaces de soportar semejante tostón,  se marcharon un momentito al Mercadona a comprar guacamole para la cena.

Volvieron justo a tiempo de escuchar a la musa Calíope. Para estar más cómoda se había recogido su larga cabellera con unas ramas de hiedra, estaba guapísima y qué maravilla lo que narró y cantó,  los pájaros se callaron para escucharla, el viento se detuvo y la luna despertó de su sueño diurno. La decisión estaba clara y las ninfas sin dudarlo dieron la victoria a las Musas.

Las Piéridas, que más que hijas del rey Píero parecían las de Donald Trump, no se conformaban con la derrota,  se pusieron desagradables y empezaron a hacer gestos chabacanos y a proferir insultos muy variados, (en esto sí eran buenas y creativas) además de escenificar (palabra muy de moda que odio bastante) amenazas truculentas.  

Ya se acercaban dispuestas a pegarles una paliza a sus nueve rivales, iban a ganar o por las buenas o por las malas cuando de sus uñas brotaron púas rígidas y penachos  de plumas negros y blancos de los brazos estirados. Las bocas insultantes se afilaron y endurecieron hasta convertirse en picos. En un momento pasaron de tener los pies en el suelo a estar posadas en los árboles cercanos graznando como las urracas que ya eran y por siempre serían.

Esta transformación la narra Ovidio en sus “Metamorfosis” y de ellas dice que eran “estúpidas hermanas que solo por ser nueve se creyeron iguales a las Musas”. Vaya con Ovidio.

El poeta Nicandro de Colofón (me quiero llamar así), un señor que escribía en el siglo II a de c. poemas sobre venenos, para gustos…,  menciona no sé dónde ni por qué los nombres de estas  mujeres: Colímbade, Linge, Céncride, Cisa, Claori, Acalántide, Nesa, Pipo y Dracóntide.

No es que el comportamiento de estas chicas fuera ejemplar pero hay que reconocer que no es fácil asumir que lo que te gusta hacer y para lo que te creías dotado se te da mal y que nunca, por mucho que lo intentes, estarás entre los mejores. Quién sabe si como urracas se sintieron más felices, sin esa presión por ocupar el primer puesto, solo siendo. A lo mejor sí y la metamorfosis les vino bien.

¿Por qué va a ser más valiosa una musa que una urraca? Todo cumple una función y tiene su lugar y su importancia. Ser urraca es muy digno. Pero por si acaso a ellas les disgustó el cambio y tal vez para consolarlas pusieron su nombre grupal, Piérides, a una especie de mariposas.

Anda que no se está poco bien subida en la bola y sin tener que competir con nadie.

28 comentarios en “Es muy digno ser urraca

  1. Muy buena historia, no la conocía, el ego y la falta de criterio les jugó una mala pasada, que se le va a hacer, volverse urracas no estuvo tan mal, pueden seguir graznando sin que le digan nada. Gracias Eva, un abrazo grande

  2. Como siempre genial… Didáctico y con tanto sentido del humor. Muchas gracias por alegrarme y enseñarme…
    Las urracas es un corvido súper inteligentes y en vez de ser artistas podrían ser cientificas. Y ahora sí darles una paliza a las musas… intelectualmente por supuesto 😉
    Un abrazo

    1. No conocía ese dicho pero eso fue justo lo que les sucedió a las Piérides.
      En los mitos son bastante vengativos, así que tienes razón, volverse urracas es llevadero en comparación con otros ajustes de cuentas.
      Abrazo, Tatiana.

  3. Menudas historias… es muy interesante, sin duda.
    -Cincuenta hermanas en el baño… tienes toda la razón, debía ser épico.
    -Tremendo ese reto o disputa entre las Piérides y las Musas.
    -Les está bien empleado a las primeras, por broncas y malas perdedoras… y no tengo nada contra las urracas. Me caen simpáticas, tan listas.
    -No lo creerás, pero a punto estuve de dedicarle una entrada a Trump, de la rabia y asco que me daba y me sigue dando. Lo hubiera titulado “Donald Trampa”, que le cuadra a la perfección. Qué decir, alucinante lo de este idiota, y muy patético. Qué bajo puede caer la política y la democracia, o al menos algunos energúmenos. Al final decidí que no merece tanto esfuerzo y atención semejante imbécil.
    -“Colímbade, Linge, Céncride, Cisa, Claori, Acalántide, Nesa, Pipo y Dracóntide”… ja ja ja, los nombrecitos sí que me han matao…
    -En cambio Calíope me parece precioso y hasta muy erótico.
    Besos.

    1. Hola, What!!
      Me alegra muchoeer un comentario tuyo.
      La verdad es que Trump ha sido muy fiel a sí mismo de principio a fin. Hubiera sido raro que se comportara de forma honesta y democrática.
      Las Piéridas eran unas broncas y unas envidiosas pero tampoco acabaron tan mal. Aunque sospecho que no les debió de hacer mucha ilusión volverse urracas.
      Calíope suena bien, es verdad, pero creo que los nombres los hace bonitos o feos el que los lleva.
      Besos

  4. Creo que las urracas ponen su canto a disposición de los demás animales, porque en cuanto aparece el milano con hambre, ellas son las primeras que dan el cante y todos salen pitando. Un besazo.
    Jolín supe de unas tal Piera, que sin ser muy hermosas, en aquel entonces eran afamadas por hacer buena boda.

  5. Sabes que tengo buena memoria y que siempre estoy estableciendo múltiples conexiones. Es algo tarde y te iba a contar algo. Hace ya algunos meses leí una entrada en el blog de Tao y se me quedó grabada. Habla de urracas y muestra perfectamente su inteligencia y sensibilidad. Te lo iba a sintetizar, con algo de pereza… pero mejor te lo cuenta el propio Tao. No añado nada, porque todo queda perfectamente expresado y plasmado. Sencilla, hermosa, profunda historia. Da para reflexionar. Besos.
    https://blogdetao.org/2013/03/08/urracas/

      1. ¡Ah!… después de comentarte me fijé en tu like y en parte me sorprendió. Pensé que qué curioso, qué casualidad, que cómo habrías llegado hasta ahí. Seguramente por una búsqueda-resultado de Google. No sé. En todo caso me alegro que lo leyeras. Sí, es muy bonito. Sabes, conforme me hago mayor tengo más y más claro que muchos animales tienen rasgos y sentimientos muy “humanos”, y de hecho muchas veces hasta nos superan en ternura, bondad o sensibilidad. Ja ja, es heavy decir esto. Son seres sintientes. “Puedan todos los seres ser felices”, dice un poema budista.

      2. Ahora mismo yo tampoco sé cómo llegué a esa entrada, seguramente haciendo alguna búsqueda sobre pájaros.
        Claro que tienen sentimientos, los humanos nos creemos superiores al resto de los seres, en algunos aspectos lo somos pero solo en algunos.
        Me gusta ese deseo budista.

    1. De espirituales no tenían nada estos dioses griegos, tienes toda la razón.
      La única pega que le saco yo a la urraca es su música. Las he oído mejores aunque parece ser eficaz.

      Besos, Luna

  6. Me imagino que las deidades no deben ir al cuarto de baño, eso es cosa de plebeyos mortales. No hay nada peor que pretender hacer algo que no sabes, sobre todo si es artístico. Si los dioses del Olimpo existieran deberían solucionar lo de algunos cantantes actuales de éxito, aunque transformarlos en urracas puede llegar a ser un poco exagerado. Saludos, Evavill.

    1. No había caído en eso. Será lo que tú dices y ellos no sufrían lo prosaico de la vida.
      Lo malo no es que canten, cualquiera puede hacerlo si le divierte, lo malo es que den el tostón y encima quieran ganar dinero. Pensemos en qué los podríamos transformar, ¿en nubes? Son silenciosas y daño no hacen.
      Saludos, Raúl

  7. Me ha parecido una película sobre raperos en algún lugar así con nombre chungo como Detroit 🙂

    Sobre las urracas, no sabría decirte, me gustan, son bichos muy inteligentes pero tienen muy mala hostia… supongo que la transformación no logró aplacar todos los rasgos de su carácter 🙂

    1. Jajaja, poco más o menos. No hay nada nuevo bajo el sol ni bajo la luna. Solo cambian las vestimentas, los decorados y la música de fondo.
      Sí, las urracas tienen mala leche. Aún así me caen bien.

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