Mejor jamón que acelgas

Los humanos siempre nos estamos haciendo preguntas, algunas transcendentales como ¿para qué he nacido o qué sentido tiene esta vida mía?, otras más mundanas como ¿elijo ciencias o letras, Netflix o HBO? Y otras de lo más cotidianas ¿qué me pongo? Puede que para resolver algunas de nuestras dudas o indecisiones recurramos a google o algún otro buscador, que los hay aunque parezca mentira,  y dejemos caer un ¿qué pasa si…?   “Si no pago una multa, si una universidad se incendia, si te mueres”, son las primeras consultas que me han salido con esa introducción.  Si  la pregunta comienza con  ¿qué hago..? las dudas más consultadas son, ¿qué hago con mi vida, qué hago  si me aburro, qué hago para cenar, qué hago si estoy embarazada o qué hago si he estado en contacto con un positivo en covid. (que a esta alturas no lo sepan todavía…)

Como no hemos cambiado tanto por muchos siglos que hayan pasado, más o menos lo mismo les pasaba a los antiguos griegos. Ellos también dudaban, querían orientación antes de decidir para no equivocarse y anhelaban  saber más de lo que sabían de esta vida y su sentido en ella.   Internet y buscadores  no tenían, pero sí adivinos  a montones y unos cuantos oráculos.

Los adivinos utilizaban métodos muy variados para sacar sus conclusiones, algunos eran tan poéticos como escuchar el sonido que hacía el viento agitando las ramas de los árboles o detenerse a mirar el vuelo de los pájaros y luego estaban los  gore, también muy utilizados,  que consistían en degollar a un animal y observar sus vísceras, en especial el hígado les daba muchas pistas sobre los designios de los dioses.

Oráculos también había muchos, el más famoso y potente era el de Delfos, consagrado al dios Apolo y considerado el centro del mundo o su ombligo. El mito cuenta que Zeus puso a volar dos águilas desde los dos puntos opuestos del Universo y que allí donde se juntaran, ese era el centro. Resultó ser Delfos, mira por dónde. A Delfos acudían  particulares de todo rango social, siempre que pudieran pagar sus tasas ya que la adivinación no era gratuita, pero  también pedían consejo e inspiración ciudades enteras, sobre todo para decidir sobre cuestiones políticas o de organización.

La encargada de ponerse en contacto con la divinidad era la sibilia o pitia, ayudada por unos sacerdotes que traducían como buenamente podían las respuestas.  La pitia estaba sentada sobre una banqueta de tres patas, (qué incómoda estaría), unos humos ascendentes comenzaban a envolverla, entraba en trance y hablaba. En el siglo XX unos arqueólogos descubrieron que el Oráculo de Delfos estaba situado sobre unas fallas y por debajo  encontraron etileno, un psicoactivo que altera las percepciones y el ánimo. De ahí, tal vez, el trance de la sibilia que más que iluminación mística era un colocón en toda regla. O a lo mejor todo era una puesta en escena de lo más lograda.

Las respuestas del oráculo eran ambiguas, el que las recibía se las ajustaba como mejor le parecía, esto a veces beneficiaba al consultante y otras le perjudicaba. Un ejemplo es lo que le ocurrió a  Creso, el último rey de Lidia. Cuenta Herodoto y también Ciceron en “sobre la adivinación” que este rey consultó al oráculo para saber cuál era el momento más adecuado para invadir el territorio persa. El oráculo le respondió, más o menos esto, ”Creso, si cruzas el río Halys, (hace frontera entre Lidia y Persia) destruirás un gran imperio” El rey, de alta autoestima,  interpretó el vaticinio a su favor, suponiendo que se refería a los persas pero el imperio que se destruyó fue el suyo y Lidia pasó a poder de los persas.

Se puede sospechar que este lugar no era más que un negocio muy fructífero manejado por unos cuantos que sabían aprovecharse de  esta necesidad tan humana de reducir al mínimo la incertidumbre, a ser posible consultando a otros para no tener que pensar ni decidir. Y sí, seguramente tuvo algo o mucho de negocio. Lo que hay que admitir es que tampoco engañaban del todo a los consultantes pues en el frontón del templo estaba escrita la máxima “conócete a ti mismo” que luego desarrollarían tantos filósofos griegos y se instaba al consultante a que antes de entrar a marear a la pitia con sus preguntas investigase en su interior donde de verdad encontraría las respuestas.

Imaginad que ponéis en google, ¿qué pongo de cena? y te contesta, “primero conócete a ti mismo y averiguarás que mejor jamón que acelgas, so pesao”.

37 comentarios en “Mejor jamón que acelgas

  1. Buena lectura para el despertar, que me ha hecho darme cuenta que cada dia que pasa me pregunto menos, sobre todo sobre el futuro, como que ahí uno va viendo como se desenvuelven los acontecimientos y eso trae una gran paz y mientras se trata que la mente se dedique a otras cosas como contemplar….. un abrazo grande

  2. Las acelgas adelgazan el talle, y el jamón el monedero. Todo se trata de escoger cual parte tiene más de grueso. ¡A lo que vamos! Dice el sabio que lo que hoy parece acierto, mañana siembra desconcierto y que cada cosa es buena para su propio tiempo. Menos este humos sospechoso que emana del brasero y que me pone el coco un poco mocho. Un besazo.

    1. Si lo dice el sabio habrá que hacerle caso. La respuesta de “mejor jamón que acelgas” puede variar según quién haga la pregunta.
      Cuidado con esos humos, no sea que empieces a predecir el futuro.
      Besos, Carlos

  3. Seguro que los adivinos es una parte totalmente imprescindible de la existencia de los seres humanos, es que desde los tiempos prehistoricos y hasta ahora la demanda no se desminuye sino aumenta pese a los avances científicos. Siempre empiezo el día con el Horóscopo de La Verdad , los oráculos de la pitia del periódico me orientan muy bien,supongo que por ahí también hay algunas grietas por donde sale etileno . Un abrazo, Paloma.

    1. Jajaja, me parece a mí que estas pitias del periódico se lo toman de otra manera más relajada. Pero tienes razón, siempre hemos querido saber qué nos va a pasar y cuándo y cómo. En realidad creo que lo que queremos que nos digan es que nos va a ocurrir algo maravilloso. Si es malo, para qué investigar.
      Abrazo, Tatiana

  4. Me entretiene mucho leer tus historias y reflexiones, por eso cuando estoy de regreso por estos lados intento actualizarme. Me ha hecho gracia la chispa simpática con la que compartes tu parecer, aunque el mío es diferente; sinceramente dudo muchísimo que se trata de una estafa, que si bien pudieron existir algunos embusteros, en esos tiempos y aún más atrás el contacto con la sapiencia interior, el saber interpretar los astros y las señales de la naturaleza eran una herramienta de vida muy común, algo que se practicaba con respeto, con estudio y dedicación. Todos tenían acceso al saber universal con un poco de guía y práctica.
    Un oráculo, y te lo digo porque me muevo un poco por esa rama, no tiene por qué decirte al pie de la letra lo que ocurrirá o lo que debes hacer, es una vía de orientación para conocer por ti mismo el camino. Obvio que es incómodo que te vengan con ambigüedades y cosas muy simbólicas, pero hay muchos factores que influyen, partiendo por el método o técnica, la experiencia, la calidad ética del profesional, el tipo de consultante y el tipo de ayuda solicitada.

    Apartando ese punto, es tragicómico que nos hayamos acostumbrado tanto a delegar a otros nuestras decisiones más importantes. Las personas siempre quieren ser salvadas por un tercero.

    Un abrazo, un gusto leerte.

    1. Hola, Kadannek
      No he querido decir que fuera un timo, pero sí que era un buen negocio. De hecho había varios lugares en Delfos que se llamaban de los tesoros, tenían muchas riquezas a base de donaciones o aportaciones.
      Los griegos creían en el destino y pensaban que no se podía escapar a él, de eso habla Edipo Rey, precisamente.
      Otra cosa es la búsqueda de orientación, en ocasiones estamos tan confundidos que necesitamos que alguien de fuera, más objetivo, nos ayude a ver.
      Otro abrazo para ti y gracias por pasarte a leer y comentar.

  5. Jajjajajjajajaja qué buen final!
    Mucho mejor el jamón…obvio!

    Internet se frota las manos con el aluvión diario de consultas que recibe.
    Y muchas veces ofrece información errónea o desactualizada…o de algunos que parece que se han colocado todo lo que han encontrado…como en Delfos.

    Esta noche ceno jamón…eso está claro!
    ; )

    Besos hambrientos😂

    1. Jajaja, pues eso, jamón y no se hable más.
      Lo malo de internet es que hay mucha información pero dar con la buena y organizarla cuesta un trabajo.
      Besos, Carmen y que aproveche :))

  6. Muy bueno :-). La ambigüedad sigue siendo un reclamo, ya no se llaman oráculos, pero con sus otros nombres siguen teniendo muchos adeptos. Las respuestas tajantes son menos amoldables. Sobre todo porque casi siempre hacemos preguntas conociendo la respuesta. Al menos la que nos gusta. Mierda de google.

    1. Lo que ocurre ahora es que hay muchas respuestas porque también hay muchos oráculos. Pero al final hacemos eso, quedarnos con la que más nos gusta y pensar que esa es la buena.
      Besos, Patricia

  7. Las personas, cuando preguntamos algo, la mayoría de las veces queremos escuchar lo que pensamos, así de sencillo, así que no veo mucha diferencia entre tirar de un Oráculo estándar que de google 🙂

  8. Las respuestas del oráculo eran ambiguas porque de esa manera acertaba siempre, dejando la respuesta, al criterio de interpretación. Y todos contentos, menos Creso, el rey de Lidia, al que se la metieron un poco doblada. Yo creo que ahora somos una tanto prosaicos, o si prefieres, un tanto memos. Lo mejor de Google es que cuando te pasa algo por raro que sea, compruebas que a no menos de 10.000 personas, les ha pasado lo mismo, ya sabes el refrán “mal de muchos consuelo de tontos” y eso motiva ¿o no? Lo único que tengo claro es que me quedo con las acelgas y el jamón. Has ido a mencionar dos alimentos que me encantan. El jamón parece obvio, pero es que también soy muy verdulero en el buen sentido. Un abrazo Paloma, es un placer pasarme por aquí, aunque sea de tarde en tarde 😉

    1. Creso lo interpretó a su favor y metió bien la pata.
      Es verdad lo que dices sobre google, pues a mí eso me anima, me hace sentir acompañada, ¿seré tonta? No lo descarto.
      A mí también me gustan las verduras, no te creas.
      Abrazo, Carlos.
      Pásate cuando tú quieras 🙂

  9. A mí me gustan las dudas del verano, cuando estás de vacaciones: ¿Dónde coloco la sombrilla? ¿Qué bañador me pongo? ¿En qué chiringuito me tomo una cerveza (o dos) con espetos? ¿Me doy un baño o continúo leyendo? ¿Siesta corta o larga? El baño de la tarde, ¿en la playa o en la piscina? Todo el rato tomando decisiones, un sinvivir. Saludos, Evavill.

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